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jueves, 8 de noviembre de 2012

El machismo según Schneider: un simple problema de inmadurez

La marca de cerveza Schneider nos tenía acostumbradxs a publicidades sexistas, por las que, incluso, fue señalada por el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión por su "fuerte mensaje discriminatorio" y por su "violencia simbólica".

Evidentemente, Schneider no ha sido la única marca de cerveza en ser señalada por el Observatorio. Recordamos la nefasta publicidad de Quilmes, "Igualismo", sobre la que el Observatorio también emitió un informe sobre su sexismo.

Qué hizo entonces la marca Schneider, luego de la advertencia del Observatorio? ¿Tratar de hacer publicidades menos sexistas? ¿O ignorar por completo la advertencia?

Pues no. Hizo algo peor: eligió burlarse, lisa y llanamente, de la advertencia, y hacer una publicidad provocativa y machista, pretendiendo presentarla como feminista porque muestra a los varones como subnormales, como si el feminismo pensara eso de los hombres, buscando en realidad desprestigiar ese movimiento.

Así es el comercial "Perdón":

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¿Qué nos dice ese comercial?

A primera vista, se trata de un pedido genuino de perdón de parte de los varones por su machismo (partiendo de la base, por supuesto, que todos los varones son machistas).

Pero el tono irónico, y un análisis un poco más detallado del mensaje, muestran que es más de lo mismo y aún peor: una justificación abyecta de lo peor del sexismo, presentado como una cuestión de inmadurez, que coloca a los varones machistas como inimputables: como niños, no son responsables de sus actos porque en el fondo, no saben lo que hacen.

¿Y de qué no son responsables?

Pues, entre otras cosas, del acoso callejero y las agresiones sexistas ("los piropos cochinos") y las violaciones ("pensar que un no es un sí").

El tono irónico y el hecho de mezclar y poner en un mismo nivel actos gravísimos del machismo como la violación (que, recuerdo, es un crimen) con otras completamente insignificantes y más bien cómicas, como "una camisa abierta como arma de seducción masiva" o  "tocar una guitarra que no existe", presenta esas quejas como todas irrelevantes, incluidas las que conciernen la violencia de género, y muestra las reivindicaciones feministas y las críticas al machismo como exageradas, y las mujeres como hincha pelotas.

Y claro, las mujeres, perdón, las "señoritas" (otra manera de desprestigiar los reclamos feministas) debemos ser comprensivas, pacientes, perdonarles, pobrecitos ellos que están en pleno proceso de maduración, mientras nosotras, claro, ya somos maduras "naturalmente", tenemos un "gen" de la maduración, y nos tenemos que bancar todo y perdonar todo, violaciones incluidas, porque ellos no lo tienen.

De nuevo, como en "Igualismo", de Quilmes, se confunde "ser varón" con "ser machista", "ser mujer" con "ser feminista" y se presenta al feminismo como una serie de reclamos más superficiales unos que otros (que los varones se laven las manos luego de mear, que no miren pornografía, que destapen las botellas correctamente... ah, y si puede ser, que no violen y no agredan sexualmente en la calle).

Lo increíble son los comentarios en You Tube, en que varones consideran que esta publicidad es genial, cuando los muestra como subnormales.

Aunque rescato un comentario, por el que tildaron a su autor de "nena de barrio":
"Me da asco y bronca que muestren a mi género como unos imbéciles. Esta propaganda es misándrica. No entiendo a los pelotudos que todo el tiempo andan acusando a las feministas de odiar a los hombres y cuando aparece una propaganda como esta que nos denigra no dicen nada".
PD: un refrán dice "no se queje si no se queja". Pueden enviar su reclamo por discriminación al Observatorio  de la Discriminación en Radio y Televisión aquí

Gracias a Luchiitaa16 por señalarme este comercial.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Las mujeres trabajan menos que los varones?

Los masculinistas suelen alegar que la diferencia de salario entre varones y mujeres (un promedio de 17% en América Latina) es normal, dado que, al fin y al cabo, ellas trabajan menos horas que ellos, "elijen" estar a tiempo parcial, "elijen" trabajos menos peligrosos, y se quedan más tiempo que los varones en casa.

Estadísticamente, es cierto, aunque mucho se podría decir acerca de la supuesta "elección" del tiempo parcial y de los tipos de trabajo.

El tema es que los masculinistas nunca toman en cuenta algo: el trabajo en el hogar.

Ese trabajo, mal que les pese a los que tildan de "feminazi" a cuanta mujer que defienda sus derechos se les cruce, es imprescindible para el buen estado de salud de la sociedad.

Es imprescindible limpiar, cocinar, ordenar, planchar, y, sobre todo, cuidar a lxs hijxs, lo cual supone muchísimas horas de trabajo. Algunos estudios muestran que las mujeres se ocupan de sus hijxs durante 9 horas por día.

Ahora, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) presentó el miércoles 31 de octubre el informe final del Censo 2010. Y, a diferencia de otras veces, hizo un análisis con perspectiva de género.

Se determinó la participación de las mujeres en el Producto Interno Bruto (PIB) tomando como guía el trabajo en el hogar.


¿El resultado del estudio?

Las mujeres participan en las tres cuartas partes de la producción en valor y en horas de trabajo.

Un trabajo no remunerado, no reconocido, sin ninguna perspectiva de crecimiento, sin vacaciones, sin pago de horas extras, sin aporte jubilatorio, sin valoración social, y completamente ignorado por aquellos que se jactan de que los varones "trabajen más" que las mujeres.

Si se toma el trabajo en el hogar, las mujeres trabajan muchísimo más que los varones. Pero ganan muchísimo menos. Porque ese tiempo, sacado del tiempo dedicado a una actividad laboral y remunerada, no tiene ningún salario.

Consecuencia: las mujeres, aunque trabajen (y, contrariamente a otro mito, siempre han trabajado), dependen de los varones, de las ayudas sociales (o sea, son las primeras afectadas cuando se cortan esas ayudas por implementar políticas de austeridad).

Y los masculinistas tienen el morro de quejarse de que las mujeres reciben más ayudas sociales que los varones y, por ende, salen favorecidas en esta sociedad...

No se trata aquí de reivindicar el trabajo doméstico como un trabajo en sí y de pedir un salario y aporte jubilatorio por ello (personalmente, no estoy a favor de este tipo de medidas), sino de hacer tomar consciencia de la importancia de ese trabajo, y de la absoluta necesidad de que los varones, en lugar de hacerse las víctimas, se den cuenta de sus privilegios, y empiecen a renunciar a ellos, es decir, empiecen a ceder espacio en el mundo laboral, a dedicar más tiempo a las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs, a fin de permitir una distribución más equitativa de los roles y de que todxs tengan las mismas oportunidades, laborales y personales.