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martes, 9 de agosto de 2016

Velo tapador y bikini mostrador, dos símbolos distintos para una misma opresión

Foto Lucy Nicholson/Reuters
Ya todxs habrán visto circular esta foto de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y muchxs se habrán indignado por el atuendo de la mujer musulmana, tapada de pies a cabeza y probablemente trabada en sus movimientos. Otrxs habrán pensado: qué lindo símbolo de tolerancia, compitiendo juntas a pesar de sus diferencias.

Yo creo que no es tanto lo que las diferencia sino lo que las une lo que hace que esa foto sea tan fuerte y tan simbólica. }

Y lo que las une es, simplemente, el patriarcado.

Pregunta: ¿es el velo musulmán el símbolo de la opresión patriarcal y machista

Sí, por supuesto.

Sea por elección o por obligación, las mujeres que llevan el velo lo hacen porque el cuerpo femenino es considerado impúdico, provocativo. Las mujeres deben taparse para no atraer las miradas lascivas (siempre lascivas, por supuesto) de los varones. El hecho mismo de que se exija una cosa a las mujeres y no a los varones lo hace sexista. Y en este caso, hasta misógino, con ese odio al cuerpo femenino, fuente de pecado (los varones nunca son fuente de pecado). El origen mismo del velo musulmán reside en el patriarcado.

Pero simbólicamente, ¿qué es más machista? ¿El velo que tapa a las mujeres como en el caso de la jugadora egipcia? ¿O las minifaldas y escotes que las exhiben como lindos objetos sexuales a disposición de los varones o, en el caso de esta foto, la bikini diminuta que lleva la jugadora alemana?

Como expliqué en otra entrada, hasta 2012, las jugadoras de voleibol de playa tenían la obligación de jugar con minúsculos bikinis, cuando no existía semejante obligación para los varones. Si a partir de los Juegos Olímpicos de 2012 se permitió que las mujeres jugaran más tapadas, no fue para una mayor igualdad entre varones y mujeres, sino únicamente por presión de los países musulmanes, para que las mujeres de esos países pudieran participar con velo.

O sea, nuestras sociedades occidentales, que tantas lecciones saben dar, también imponen sobre el cuerpo de las mujeres presiones, dictados, directamente surgidos del machismo y el patriarcado. Ya no para taparlas, sino para exhibirlas como objetos. Que a fin de cuentas viene a ser lo mismo, surgido del mismo mecanismo.

La crítica de la incomodidad de las prendas "típicamente" femeninas ha sido una constante en mi blog: los tacones agujas deforman la columna, dañan las rodillas, provocan lesiones y caídas, las minifaldas impiden el movimiento libre, muchos productos para tapar las canas son tóxicos (las mujeres que no se tiñen las canas son "dejadas", pero es "sexy" en los varones), y un sinfin de consecuencias nefastas para el cuerpo de las imposiciones patriarcales.

¿Y qué decir de las dietas inhumanas a las que debemos someternos para ser flacas antes del verano y perder 10 kilos en un mes, verdadera tortura que la escritora Leonora Miano tacha de "burka mental de las mujeres occidentales"?

¿Entonces qué? ¿Cuál es la mejor manera para una mujer de vestirse para ser "feministamente correcta?

Otra vez, la respuesta es: a pesar de que siempre se puede (y es recomendable) hacer un análisis del origen patriarcal de vestimentas y comportamientos y criticar los mecanismos sociales y culturales que llevan a que algunas mujeres vistan velo islámico y otras tacones y minifaldas, a la hora de hablar de las elecciones individuales, dejen elegir a las mujeres y dejen en paz a lxs individuxs.

Tanto el velo como el maquillaje o las minifaldas son imposiciones sociales (a veces, en el caso del velo en algunos países, por la fuerza), y cada mujer hace lo que puede para cuajar dentro de los mandatos impuestos.

Algunas tendrán la fuerza de resistir: las que se nieguen a llevar velo serán tachadas de putas o, en algunos países, castigadas con dureza, hasta asesinadas. En Occidente, las que se nieguen a disfrazarse con los atuendos reservados a las mujeres (tacones altos, minifaldas, maquillaje...) no recibirán castigos físicos, pero serán burladas, tachadas de mamarrachos, aisladas socialmente.

Es perfectamente razonable interrogarse sobre el carácter obligatorio del velo: en efecto, la mayoría de las mujeres occidentales adoptan a veces los códigos de seducción machistas, pero lo alternan con atuendos más cómodos y "neutros". En muchos países musulmanes, en cambio, las mujeres están obligadas a llevar el velo todos los días, cada vez que están en el espacio público.

Y ninguna mujer murió nunca por no llevar una minifalda. En cambio muchísimas mujeres han muerto por no llevar el velo.

Algunas feministas, como la escritoria de origen azerbaiyano Chahdortt Djavann, critican a aquellas que llevan el velo en países occidentales, y las tildan de "traidoras ante sus hermanas [de los países en que su uso es obligatorio] que intentan escapar del control totalitario del 'hijab' poniendo su vida en riesgo".

Algunas comparan el velo con la estrella de David. Preguntan qué habríamos pensado si algunxs judíxs hubieran decidido llevar de manera voluntaria la estrella de David en Estados Unidos en 1942, como una moda, cuando en Europa podían morir si no lo hacían, así como algunas mujeres llevan el velo de manera voluntaria en países occidentales, olvidándose de que en algunos países, intentan en vano liberarse de esa obligación.

Pero también algunas chicas en Europa deciden llevar el velo porque creen evitar, así, ser tildadas de putas, ser acosadas en la calle, ser silbadas como perros. El velo viene a ser una protección. Otras, muy jóvenes, lo hacen como un desafío identitario, en países muy racistas que llevan a la exacerbación de los sentimientos de pertenencia. Una adolescente reivindicará, con el velo, su "identidad" musulmana, en sociedades como Francia o Reino Unido donde son vistas como "extranjeras" por más que hayan nacido y vivido toda su vida en Francia o Reino Unido, y donde se les niega la identidad francesa o británica.

Pero como lo expliqué en una entrada sobre depilación, una cosa es la lucha política, por ejemplo cuando se critica el modelo de la mujer ama de casa que deja el poder económico, politico, público en mano de los varones.

Pero otra cosa, que no se puede juzgar nunca, son las decisiones individuales. Lxs individuxs a veces toman decisiones para su vida, por más que adopten simbologías machistas o clasistas, para poder encontrar su lugar en la sociedad. Cada cual hace lo que puede con sus herramientas, su posibilidad de rebeldía, su capacidad para resistir al ostracismo y a la discriminación si no cumplen con los mandatos.

En una nota titulada "¿Por qué la cuestión del velo divide a las feministas?", la militante antiracista francesa Rokhaya Diallo lo explica así:  
"El símbolo de la emancipación de las mujeres es la elección. El único criterio que debe permitirnos medirla, es la facultad que tiene cada mujer para taparse o desvestirse sin que eso las prive de las herramientas de su emancipación (educación, trabajo, bienes...)".

En la misma nota, la militante feminista Carolina de Haas compara a una mujer que elige llevar el velo con una mujer que elige ser ama de casa:
"Podemos pensar que reproduce un esquema, mecanismos sociales que ubican a la mujer en una situación de inferioridad. ¿Acaso esto significa que es pertinente señalarlas y explicar que 'esas mujeres' no entendieron nada a la emancipación? No. Hay que respetar al individuo y sus elecciones, aunque estemos en desacuerdo, al mismo tiempo que sí tenemos que cuestionar los mecanismos políticos, sociales y religiosos que llevan a esas elecciones".

- "Todo cubierto excepto los ojos.
¡Cuánta crueldad en esa cultura dominada por los varones!"
- "Nada cubierto excepto los ojos.
¡Cuánta crueldad en esa cultura dominada por los varones!"
Edit del 10/08: tras algunos comentarios en Facebook, quiero precisar algo: las únicas en poder hablar realmente sobre el velo islámico son las mujeres musulmanas. Las que no vivimos en una sociedad musulmana difícilmente podamos opinar acerca de qué es el velo y por qué se lleva. Algunas feministas islámicas sostienen que es una manera de empoderarse: permiten a las mujeres hacer cosas que no podrían hacer de otra manera, como ir a la playa, estudiar, trabajar, independizarse. Entonces lo reivindican más como una libertad que como una opresión.
Yo sostengo que a partir del momento en que una mujer tiene que vestir de tal o cual manera para sentirse libre, significa que hay un problema de opresión patriarcal. Una mujer no debería estar obligada a adoptar códigos de vestimenta para poder sentirse libre. Por eso digo que el velo es un símbolo de esa opresión.