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viernes, 29 de mayo de 2009

Madre a los 66 años... ¿y los padres?

Nuevamente el mismo debate: una mujer dio a luz a un bebé a los 66 años de edad, luego de una inseminación artificial.

Y todas y todos siguen con la misma canción: es un horror, esta mujer es una egoísta, qué pasará cuando el niño tenga 10, 15, 20 años (entre paréntesis, un niño de 20 años ya no es un niño...), esta mujer es un monstruo, etc. etc.

Bien. Yo no sé si esta mujer es un monstruo. Lo que sí sé es que nunca, NUNCA escuché tantas expresiones de odio hacia los hombres que tienen hijos a la misma edad.

¿Alguien se indignó, la semana pasada, cuando se supo que Julio Iglesias iba a ser padre por novena vez, a los 65 años? ¿Alguien se indignó cuando su padre, Julio Iglesias Puga, tuvo un hijo a los... 87 años? Murió tres años después, a los 90 años, cuando su mujer estaba nuevamente embarazada... Un huérfano antes de nacer... ¿Alguien dijo que ese señor era un egoísta, un monstruo? No.

Algunos me dicen que es distinto, porque los hombres pueden tenerlos biológicamente sin recurrir a la ciencia. Ajá. ¿Y? ¿Estamos hablando de lo posible/imposible o de lo ético/no ético?

Si lo que se reprocha a esta mujer es recurrir a la ciencia para tener un hijo que la naturaleza no le podría haber dado, entonces ¿por qué no condenamos con el mismo afán las personas que tienen 25 o 30 años y recurren a la inseminación artificial porque son estériles.

No, que la cosa sea clara: lo que se reprocha a esta mujer es que haya tenido un hijo a los 66 años, sea como sea.

Entonces, de nuevo, ¿por qué no se le reprocha lo mismo a los hombres que tienen hijos a la misma edad? Porque además, está demostrado que la calidad de los espermatozoides baja a medida que envejece un hombre, y un hombre viejo es más susceptible de tener hijos con problemas de salud que un hombre joven.

O sea, no solamente un hombre de 66 años afrontaría las mismas dificultades relacionadas con su edad avanzada que una mujer de 66 años, sino que además transmitiría genes debilitados, lo cual no ocurre con la mujer porque el óvulo no es de ella sino de alguna otra mujer más joven.

Pero no. La única a la que se le va a reprochar algo, con un odio visceral, es a la mujer de 66 años.

Esta entrada no es muy distinta a otra de hace unos meses, pero es que me sigue indignando la diferencia de tratamiento entre hombres y mujeres en la misma situación...
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miércoles, 20 de mayo de 2009

Amas de casa desesperadas

Hoy por un problema hogareño, consulté la póliza de mi seguro de hogar, la del banco HSBC. Y oh sorpresa, leo esto:
Empleada de hogar (*) En caso de hospitalización del ama de casa, bajo prescripción médica y como consecuencia de un siniestro de incendio, rayo o explosión ocurrido en la vivienda asegurada, siempre que el período de hospitalización previsto sea mayor a 7 días, la Compañía asumirá los gastos de una empleada de hogar, designada por el asegurado por un máximo de 7 días, limitado a un costo total de $30 por día

O sea, para HSBC, las tareas domésticas las hacen las mujeres y únicamente las mujeres (sean estas "amas de casa" o "empleadas").

Es decir que si una "ama de casa" tiene que ser hospitalizada después de un incendio, su marido o compañero tendrá derecho a una ayuda doméstica (pobrecito, no, no lo vamos a dejar tocar una escoba, sería una humillación demasiado grande). Pero si el hospitalizado es él, la mujer de la casa tendrá que arreglarse solita con todo. Qué cómodo. No hay caso, quiero ser hombre...

Aunque, pregunto: si un hombre vive solo con sus hijos y tiene que ser hospitalizado después de un incendio, ¿quién se hace cargo de la casa? Visiblemente, HSBC considera que... nadie. Que se joda por no tener una mucama... digo... una esposa.

¿Y si se trata de un hogar de dos hombres homosexuales? Bueno, supongo que ya estoy pidiendo demasiado...

¿Se han enterado en HSBC que hoy en día los hombres también planchan, cocinan, pasan la aspiradora y cambian pañales? Visiblemente, no.
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sábado, 16 de mayo de 2009

Por qué me consideran hincha pelotas

El viernes, una persona me dejó un comentario a mi entrada ¿Soy hincha pelotas? que me pareció brillante, acerca de por qué las (y los, algunos varones hay) feministas somos consideradas hincha pelotas o, en todo caso, exageradas y extremistas, en nuestra lucha por la igualdad.

Un comentario tan brillante que me dio ganas de copiarlo en una nueva entrada, sin modificar una palabra.

Ojalá, leyéndolo, algunas personas de mi entorno dejen de decirme que exagero...

Entonces, soy considerada hincha pelotas porque...

"Porque el machismo, actualmente, no es visto como algo contrario al desarrollo libre de los seres humanos, sino como algo políticamente incorrecto.

El discurso de la igualdad entre los sexos es "tolerado", pero la militancia por la igualdad efectiva de los sexos es considerada una exageración, algo extremista e -inclusive- intolerante.

La lucha por abolir una situación de desigualdad es considerada como algo intolerante por la mentalidad del demócrata medio.

Entonces, si alguien te llama hinchapelotas o extremista por tener una actitud militante sobre una situación injusta, ya tenés la pauta de que esa es una persona conformista por más que en su discurso tenga una cierta crítica social."


R. Fuego


De hecho, nunca entendí eso de que me tachen de extremista: ¿cómo se puede ser feminista a medias? ¿Cómo se puede exigir "un poco" de igualdad? Se pide la igualdad a secas, o no se la pide, pero no hay un término medio, en que agarro algunas cosas que me sirven y descarto las otras. El feminismo sólo puede ser extremo. Extremo en el sentido de pedir los mismos deberes, ni uno más, y los mismos derechos, ni uno menos. Si esto es ser extremista, entonces sí, lo soy.

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jueves, 14 de mayo de 2009

El derecho al aborto, condición sine qua non para la igualdad de condiciones

Una noticia maravillosa llegó de España: el Consejo de Ministros está a punto de aprobar un cambio histórico en la regulación del aborto. De ahora en adelante, las mujeres no tendrán que pedir permiso a nadie para abortar en las 14 primeras semanas del embarazo.

La interrupción voluntaria del embarazo pasa a ser un derecho jurídicamente exigible, y ya no un delito despenalizado bajo algunas condiciones: éste es un cambio drástico, fundamental, y del que espero podamos gozar en Argentina muy pronto.

¿Por qué digo que el derecho al aborto es una condición para la igualdad de condiciones con los varones?

Porque, más allá del debate acerca de si un embrión es o no es una persona (y que, francamente, no me interesa, lo dejo en manos de la Santa Iglesia católica, apostólica y romana, que no tiene nada mejor que hacer, aparte de disculpar a sus curas pedófilos), una mujer nunca podrá estar en igualdad de condiciones con los varones si no puede decidir cómo, cuándo y si tener hijos.

¿Por qué?

Porque tener hijos no es anecdótico en la vida profesional de una mujer, por sólo mencionar ese aspecto de la vida de alguien. Están los nueve meses de embarazo, eventualmente el amamantamiento, y el hecho de que en general, quien se hace cargo de la crianza del bebé es la mujer, con poca participación del padre.

¿Cómo una mujer puede pretender tener la misma carrera que un hombre, si depende de contingencias físicas como un embarazo y una maternidad no deseados?

Pero más allá de lo que algunos podrían considerar un "detalle", como es la carrera profesional de una mujer (aunque cuando se trata de hombres pasa a ser lo más importante en la vida, por supuesto), hay un derecho absolutamente inalienable, y es el derecho a controlar nuestro propio cuerpo, que es lo único que es nuestro y únicamente nuestro.

No se puede imponer una operación quirúrgica a nadie. Ni siquiera se puede imponer un tratamiento de salud a nadie: si la persona no quiere ser tratada, tiene derecho a negarse, porque se trata de su cuerpo, de su salud, de su vida. No se puede imponer una mutilación física a nadie. Y cada persona es absolutamente libre de hacer lo que se le antoje con su cuerpo: tatuajes, automutilaciones, operaciones de cirugía estética, donación de órganos... Nada de eso es ilegal. Es más, es ilegal la compra de órganos, pero la persona que decide vender sus órganos no es susceptible de ir a la cárcel.

Igualmente, nadie puede obligar a nadie a sacrificar su vida o su salud para salvar la de otra persona.

En el caso de un embarazo no deseado, pasa lo mismo. Aunque no les guste a muchos, un embarazo ocurre dentro del cuerpo de una mujer. Cuerpo sobre el que esta mujer tiene control absoluto.

Ninguna mujer debería poder ser obligada a someterse a un embarazo y un parto. Ninguna mujer debería ser obligada a elegir la existencia de un simple proyecto de vida, ni siquiera reconocido como persona ante la ley, antes que su vida propia, o antes que su salud física, mental, emocional.

El día que los embriones y los fetos crezcan fuera del útero, la situación será distinta. Pero por ahora, somos las mujeres y únicamente las mujeres las que podemos tomar este tipo de decisiones. Les guste o no a los "pro-vida".

Por eso, no habrá igualdad absoluta de condiciones entre hombres y mujeres hasta que las mujeres no tengan el control absoluto sobre su propio cuerpo, como lo tienen los hombres.

Y por eso, y por muchas otras cosas, pero sobre todo por eso, es que digo que en Argentina NO HAY igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.
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domingo, 10 de mayo de 2009

¿Soy hincha pelotas?

Hoy me pasó algo singular.

Estaba leyendo una nota sobre un juez árabe que justificó la violencia conyugal. Empecé a putear y quejarme de que no se impusiera un embargo contra países que discriminan tan alevosamente a las mujeres, tal como sí se hizo contra Sudáfrica en la época del apartheid.

Pocos minutos después, leí una nota sobre el papa Benedicto XVI que, en una misa en Jordania, alabó la supuesta abnegación, el supuesto espíritu de sacrificio de las mujeres, y el supuesto hecho de que actúan siempre con amor y compasión.

Y también puteé, porque me pareció un discurso esencialista, que pone a las mujeres en un pedestal del que es difícil bajarse, so pena de convertirse en un monstruo insensible, y porque, aunque soy mujer, no me reconozco en eso de la abnegación y el espíritu de sacrificio.

Y claro, la gente que me rodeaba empezó a decir que no había pija que me viniera bien (no lo dijeron así, pero eso pensaron), que me tenía que poner contenta por los discursos del Papa que, al menos, no fomenta la violencia contra las mujeres, como sí lo hizo el juez árabe.

Y me enfurecí. La verdad, me enfurecí.

¿Por qué las mujeres tenemos que conformarnos con que no nos quieran fajar? ¿Por qué, cuando queremos ser más sutiles, nos tachan de hincha pelotas? ¿Por qué tenemos que aceptar que den una imagen estereotipada de las mujeres, aunque esa imagen sea positiva, con la excusa de que la otra opción es justificar la violencia? ¿Por qué, cuando exigimos otras opciones, nos tachan de histéricas que no sabemos lo que queremos?

Yo sé muy bien lo que quiero. Quiero acabar con la única alternativa de o puta, o madre/santa.

Quiero que me vean como un ser humano complejo y lleno de sutilezas y contradicciones, como un individuo, como cualquier otro ser humano complejo y lleno de sutilezas y de contradicciones, y no como una persona definida por preconceptos sexistas, sean esos negativos o positivos.

No me gusta ni un extremo ni otro. No quiero ni que demonicen a las mujeres, ni que las "angelicen". Ni que las vean como seres inferiores a los que conviene fajar de vez en cuando, como ese juez árabe, ni como seres angelicales, llenos de amor, maternales y abnegados, como el Papa.

¿Es eso realmente una exageración, un abuso, de mi parte? ¿Nos merecemos que nos tilden de hincha pelotas cada vez que queremos defender algo que todavía está lejos de ser adquirido, esto es, que nos vean como individuos y no como seres estereotipados?

¿Por qué, cuando elegimos "lo mejor" y no "lo menos peor", nos critican?

¿Tenemos que conformarnos con un estereotipo simplemente porque el otro estereotipo que nos ofrecen es peor?
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