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| Concepción Rodríguez, la mujer que peleó por el derecho a trabajar en las minas. |
Por ejemplo, atribuyen el hecho de que los salarios de los varones sea, en promedio, más elevado que el de las mujeres, al hecho de que ellos "eligen" trabajos más peligrosos y, por ende, mejor pagados.
Y, afirman, los varones son las principales víctimas del sexismo, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, en las minas de carbón y en los andamios de las obras, mientras que las mujeres están tranquilitas en sus casas tejiendo ropita para el bebé, cosa con la que, evidentemente, tienen menos posibilidades de morir desangradas (si nos olvidamos de que las agujas de tejer han sido usadas durante décadas para realizar abortos inseguros que terminaban muchas veces en perforaciones, infecciones y hemorragias...).
¿Qué hay de cierto en todo eso? ¿Es verdad que los varones tienen, en promedio, actividades más peligrosas que las mujeres, que justifique que se les pague más?
Como Argentina carece de estadísticas en todos los aspectos que voy a mencionar, elegí el caso de España, que sí cuenta con muchos estudios oficiales.
En primerísimo lugar, vale aclarar un detalle: si las mujeres trabajan poco en las minas de carbón, no es una "elección".
Es, además de los estereotipos de género que atribuyen a uno y otro sexo actividades distintas, porque hasta 1993 lo tenían prohibido, lisa y llanamente.
Y si, a partir de 1993, lograron hacerlo, no fue porque de repente el Estado se diera cuenta de que los varones padecían una tremenda injusticia, sino porque una mujer, Concepción Rodríguez Valencia, peleó durante ocho años hasta lograr que el Tribunal Constitucional le reconociera el derecho a trabajar en una mina.
En primerísimo lugar, vale aclarar un detalle: si las mujeres trabajan poco en las minas de carbón, no es una "elección".
Es, además de los estereotipos de género que atribuyen a uno y otro sexo actividades distintas, porque hasta 1993 lo tenían prohibido, lisa y llanamente.
Y si, a partir de 1993, lograron hacerlo, no fue porque de repente el Estado se diera cuenta de que los varones padecían una tremenda injusticia, sino porque una mujer, Concepción Rodríguez Valencia, peleó durante ocho años hasta lograr que el Tribunal Constitucional le reconociera el derecho a trabajar en una mina.
O sea, las mujeres han peleado para poder trabajar en las minas de carbón, como lo relata una entrada del blog Mujeres del diario El País. No veo tanto ahínco de los masculinistas en reclamar ser amos de casa y ocuparse de lxs niñxs sin sueldo, sin vacaciones, sin fines de semana, sin aportes jubilatorios, sin compensación económica alguna...
Pero aunque los estereotipos de género, y no la discriminación, fueran la única razón por la cual hay más varones que mujeres en las minas de carbón y en la construcción, entonces con más razón los masculinistas deberían unirse a la causa feminista, en lugar de rechazarla: el término mismo de "estereotipo de género" ha sido acuñado por el feminismo, cuya lucha central es justamente en contra de dichos estereotipos.
Accidentes laborales
Pero aunque los estereotipos de género, y no la discriminación, fueran la única razón por la cual hay más varones que mujeres en las minas de carbón y en la construcción, entonces con más razón los masculinistas deberían unirse a la causa feminista, en lugar de rechazarla: el término mismo de "estereotipo de género" ha sido acuñado por el feminismo, cuya lucha central es justamente en contra de dichos estereotipos.
Accidentes laborales
Ahora, estudiemos eso de que los varones son las principales víctimas en esta sociedad, y no las mujeres, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, y vayamos a las estadísticas.
Estas muestran en primer lugar que, incluso por el mismo trabajo, en la misma empresa, con el mismo nivel de peligrosidad, las mujeres reciben, en promedio, un salario menor al de los varones.
Estas muestran en primer lugar que, incluso por el mismo trabajo, en la misma empresa, con el mismo nivel de peligrosidad, las mujeres reciben, en promedio, un salario menor al de los varones.
Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadísticas, "analizando las diferencias salariales para cada actividad económica, se comprueba que las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres en todas ellas".
Es decir, en un mismo rubro, con trabajos similares, las mujeres siguen ganando menos que los varones.
Esto, por un lado.
Por el otro, ¿cuál es la cantidad real de muertes por accidentes laborales en España? Según un estudio de la Fundación Mapfre, a la que difícilmente se pueda tachar de feminista, y basado en fuentes oficiales, las cifras son las siguientes:
- Accidentes laborales: 1.089, de los cuales 258 fueron en el trayecto entre el domicilio y el lugar de trabajo (2008) (según el Ministerio de Empleo, fueron 683 en total en 2011)
Pero además:
Pero además:
- Accidentes de tránsito: 3.100 (en 2008)
- Accidentes domésticos y de ocio: 4.000 (en 2007)
Hete aquí que, oh casualidad, el mayor número de accidentes no se da en el lugar de trabajo, tampoco en la ruta, sino... en la casa.
¿Y quiénes son las personas que más se quedan en la casa y son víctimas de esos accidentes domésticos? Pues sí: las mujeres. Representan el 56,2% de las víctimas de lesiones por accidentes domésticos. Dice el estudio del Ministerio de Sanidad y Consumo:
"Se confirma, igual que en años anteriores, el predominio de los accidentes entre los hombres, superior a la media, hasta los 24 años. El porcentaje se equilibra en la franja de edad entre 25 y 44 años. La tendencia se invierte a partir de los 45 años, donde se observa una disminución del porcentaje de siniestralidad. Dicha situación es la desigual distribución de las funciones y roles sociales que desempeñan cada uno de los géneros."
Hay que destacar que entre los accidentes domésticos y de ocio, están, justamente, los de ocio. Allí, los varones que mueren son mayoría (en las áreas deportivas, sobre todo). Es decir, las mujeres son muchas más en sufrir accidentes por realizar tareas domésticas en la casa (65,7%, por 48,4% de varones). Y los varones, durante su tiempo de ocio:
"Se observa un mayor peso de las actividades domésticas que contribuyen al 39,6% de las lesiones. En el otro extremo se encuentran las actividades relacionados con los juegos y el tiempo libre".
¿Y el bricolaje, preguntarán? Aquel famoso bricolaje que los masculinistas suelen esgrimir a la hora de comparar las tareas domésticas de unos y otras, tipo "nosotros tenemos que ir al bosque a cortar leña" (les juro que salen con ese argumento): pues representa el 5,5% de los accidentes... Y ahí sí, claro, el 90% son varones.
Pero en fin, hay que ser de muy mala fe para equiparar tareas domésticas y bricolaje.
Sobre los accidentes laborales que derivan en muerte, y que han alcanzado la cifra de 683 en el año 2011, según la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, es cierto que los varones son mayoría abrumadora:
"Sobre siniestralidad de accidentes mortales, los varones tienen una siniestralidad de 6,37 accidentes mortales por cada cien mil trabajadores, mientras que dicho índice en mujeres es de 0,30."
Sin embargo, como vemos, hay más mujeres que mueren en su casa haciendo las tareas domésticas que varones que mueren en su lugar de trabajo.
Otra diferencia es que en caso de accidente laboral (que no derive en muerte), las víctimas tienen derecho a seguir cobrando su salario, indemnizaciones, etc. En caso de accidente doméstico, las víctimas no tienen derecho a absolutamente nada. Y muchas veces, aún lesionadas, las mujeres tienen que seguir ocupándose de la casa y lxs hijxs.
Y ni hablemos de la situación de las empleadas domésticas que, en su inmensa mayoría, no son declaradas ni tienen Seguridad Social ni nada por el estilo (hay 747.000 empleadas domésticas en España, y la casi totalidad son mujeres).
Sin embargo, los masculinistas afirman sin vacilar que los varones son las principales víctimas de los estereotipos de género que les asignan a ellos los trabajos peligrosos y a ellas el quedarse sin hacer nada en su casa (algunos, en comentarios que han dejado aquí, han comparado las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs a "poner un DVD") y que, por lo tanto, es normal que tengan mejores sueldos.
Por último, lo que contaba al principio: los masculinistas suelen decir es normal que los varones ganen más que las mujeres, en promedio, porque ellos son los que más trabajan en puestos peligrosos, y mejor pagados.
Recuerdo que, en España, la ganancia media anual femenina supuso en el año 2008 el 78,1% de la masculina, según el Instituto Nacional de Estadística.
Vemos las cifras entonces:
Por último, lo que contaba al principio: los masculinistas suelen decir es normal que los varones ganen más que las mujeres, en promedio, porque ellos son los que más trabajan en puestos peligrosos, y mejor pagados.
Recuerdo que, en España, la ganancia media anual femenina supuso en el año 2008 el 78,1% de la masculina, según el Instituto Nacional de Estadística.
Vemos las cifras entonces:
- unas 7.000 personas trabajan en minas de carbón, de las cuales 300 son mujeres.
O sea, ¿realmente unos 1.520.200 varones (mineros y obreros de la construcción) pueden modificar estadísticas y justificar que, en promedio, las mujeres en España ganen el 78,1% de lo que ganan los varones?
Evidentemente, no. La brecha salarial entre varones y mujeres se tiene que buscar en otro lugar.
Más información:
Las mujeres ganan menos que los hombres de por vida y la brecha salarial aumenta con la formación (informe de RTVE basado en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística)















