jueves, 18 de septiembre de 2014

Melina Romero y la cultura de la violación

Por ahora, no se sabe qué pasó con Melina Romero, esta chica de 17 años que salió a festejar su cumpleaños y nunca volvió a su casa.

Se presume que fue violada y asesinada.

Eso sí, de su pasado, gracias a Clarín, sabemos todo (sin ningún respeto por su intimidad ni su condición de menor de edad): que tenía piercing, que no trabajaba ni estudiaba, que le gustaba salir a bailar, que tenía cinco cuentas de Facebook, que su vida "no tenía rumbo"...

En fin, básicamente, que era "trolita", "putita", "buscona".

Esa es la conclusión de muchísimos comentarios en Internet: que si salía con chicos desconocidos, entonces se buscó lo que le pasó. 

O sea, merecía morirse por tener un modo de vida libre pero no querer tener sexo.

Porque todxs sabemos que si nos gusta salir a bailar y si tenemos cinco cuentas de Facebook, es porque queremos coger con absolutamente todos los tipos con los que nos cruzamos. Y si nos negamos, somos calentonas que nos merecemos ni más ni menos que la muerte.

Y, porque alguien la vio besándose a la salida del boliche con un chico que luego figuró entre los sospechosos, entonces no puede haber violación nunca: una manera implícita (o no tan implícita, de hecho) de decir que si besás a un chico, es porque tenés ganas de tener sexo con él y con todos sus amigos. Y este chico tiene el derecho, luego, de penetrarte, aunque vos no quieras ir más lejos que unos besos. Y tiene derecho a matarte si te negás.

La cultura de la violación en todo su esplendor: si le das a un chico de manera voluntaria un mínimo acceso a tu cuerpo, entonces ese chico tiene derecho a acceder al resto de tu cuerpo aunque no estés de acuerdo, porque tu cuerpo ya no es tuyo, es de él.

Con un beso, mágicamente, la cultura de la violación le otorga a los varones un libre e irrestricto acceso al cuerpo de las mujeres.

La razón por la que se cree que fue violada y asesinada es porque uno de los sospechosos habría dicho: "Se resistió a estar con nosotros, la matamos a golpes y la tiramos al arroyo".

Resistirse: Dicho de una persona: Oponerse con fuerza a algo (diccionario de la Real Academia).

Esta chica se resistió. Se negó. Dijo que no. Dijo que no quería. Dijo que no quería tener sexo con esos muchachos.

Pero esos muchachos consideraron que si había llegado hasta ahí, era porque su cuerpo les pertenecía a ellos. No pudieron soportar que una mujer se resista, decida en autonomía: la mataron.

Y eso es lo que opina la mayoría de la gente: que si llegó hasta ahí, si salió a bailar, si siguió a esos chicos, si se drogó, entonces su cuerpo ya no le pertenecía, y ellos tenían derecho de vida y muerte sobre ella.

Nuestra sociedad es formidable: considera que una muchacha de 17 años que vive su vida de muchacha de 17 años, es decir, que sale a bailar y a divertirse, que por ahí se droga, como se drogan tantxs jóvenes de todas las clases sociales, todos los géneros, todas las razas, por razones sociológicas complejísimas, merece ser violada y ser brutalmente asesinada.

Algunxs dicen que se merecía ser violada y asesinada porque no era "una chica bien" como sí era Angeles Rawson, quien estudiaba y era "seria". Porque al parecer, nuestra integridad sexual pasa por si estudiamos y trabajamos, si salimos a bailar, si tomamos drogas, si nos emborrachamos, si tenemos aventuras sexuales, si besamos a chicos a la salida de un boliche... 

Para Angeles Rawson se pedía paredón al violador, un monstruo, un psicópata. Melina Romero, en cambio, mereció su destino. Los violadores ya no son monstruos: son pobres tipos presos de su deseo sexual y víctimas de una calentona y buscona.

A las mujeres "serias" se las respeta. A las otras, se las viola y se las mata.

Ese es el destino de una mujer libre que vive su vida como quiere: ser asesinada si se resiste.

Una mujer libre no tiene derecho a resistirse.
Una mujer libre no tiene derecho a decir que "no".
Una mujer libre que dice que "no" sólo merece la muerte.
Una mujer libre no puede elegir con quién coger y con quién no.
Una mujer libre tiene que tener sexo con absolutamente TODOS los tipos que así lo exigen.
Una mujer libre no puede tener control de su propio cuerpo y de su sexualidad.
Una mujer libre se tiene que someter a cuanto macho quiera penetrarla.
Una mujer libre tiene que pagar por su libertad.

Porque allí está el quid de la cuestión: nuestra sociedad no tolera a las mujeres libres. 

Las que pretenden serlo y vivir su vida según sus propios antojos y no de acuerdo a las normas contradictorias que pesan sobre las mujeres (si te pintás, te ponés tacos y minifaldas, sos una puta, pero si te vestís con un jean y una remera sos un marimacho; si te acostás la primera noche, sos una puta, pero si no lo hacés, sólo das unos besos y pretendés volver a tu casa, sos una calentona, una histérica y te buscás que te violen; si salís a bailar, sos una puta, pero si no salís a bailar, sos una aburrida...), las que pretenden vivir libremente, decía, tienen que pagar por ello.

Y eso, señoras y señores, no es el delirio de los que la violaron solamente: esto es lo que piensa la sociedad en su conjunto, en voz alta o en voz baja.

Los violadores, como lo expliqué en una entrada anterior, no son monstruos enfermos: están entre nosotros, son cualquier tipo que piensa que "se lo buscó por salir a bailar y emborracharse", son todos los comentaristas que le echaron la culpa a ella de lo que le pasó, por vivir su vida libremente.

Los violadores son nuestros amigos, nuestros maridos, nuestros padres, nuestros primos, nuestros hijos. No son locos, no son psicópatas: somos nosotros mismos.


Aquí un ejemplo de las justificaciones de la violación y del asesinato, más allá de la nota de Clarín que mencioné, y que es, por si sola, una justificación de la cultura de la violación. Son comentarios debajo de un mismo y único artículo periodístico:
17 años en una fiesta de sexo y drogas y volvia a los dos dias a la casa. Si te tiras en un pozo de serpientes no pienses en salir vivo. 
Por supuesto que a violadores & cia hay que eliminarlos.....yo no dije que no , pero da mucho  para pensar la libertad de estas pibas............. 
Fue a una fiesta de sexo y drogas con 5 tipos y al medio de una villa. Vos decis que ella no tiene ninguna responsabildiad? 
Toda festichola con falopa alcohol y sexo termina mal. Si te gusta, agua y ajo ... 
Veas donde lo veas, tv, internet, en la calle, a las mujeres les gusta provocar, les gusta exhibirse, no quiero meterlas a todas en la misma bolsa, pero un dia van a ser todas tan put4s y no es joda. 
LAS PPENDEJASS DE HOY EN DIA ESTAN MUY AATREVIDASS, MUCHA JODA VICIOS asi terminan TODAS.. 
Esta parece que dijo SIII SIII SIII.

Dime con quien andas, y te dire quien eres. 
las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosas 
una cabeza de tacho , que se junta con 4 macacos sola es probable que termine en un zanjon violada, y matada a golpes como un animal.
y si me dejo llevar por la apariencia no vale ni una moneda de 10ctvs. as van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosasa parece que dijo SIII SIII SIII. 
Dime con quien andas, y te dire quien eres.
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las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosaslas chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosas
  
las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosa
las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosas 

lunes, 4 de agosto de 2014

¿Dónde están los violadores?

Algo siempre me asombró al escuchar las cifras escalofriantes sobre cantidades de violaciones en el mundo.

Es muy frecuente que en algún momento, alguna de mis amigas "confiese" lo que siempre ocultó: que en algún momento de su vida, tuvo sexo sin que ella lo consintiera. Y digo "confesar" a propósito, porque parecería que cuando a una mujer la violan, lo tiene que ocultar como si fuera una vergüenza.

También es frecuente que alguna se dé cuenta tardiamente de que aquello que vivió en su pasado y siempre había identificado como un "mal momento", en realidad, fue una violación.

Y a medida que pasa el tiempo, crece la lista de amigas o conocidas de las que me entero de que, en algún momento, han sido violadas. 

Lo asombroso, es que nunca jamás en mi vida me enteré de que algún amigo o conocido violó a una chica. Nunca. Jamás.

Y siempre me pregunté: si tantas chicas son violadas, ¿dónde están los violadores?

Las historias que cuentan no son de violaciones tal como la mayoría de las imagina: de noche, en alguna calle oscura, por un desconocido, con la amenaza de un arma.

Esas violaciones son estadísticamente infrecuentes. En el 70% de los casos, las mujeres conocían a su violador, y la violación ocurrió en un lugar familiar (su casa, la casa del violador, un consultorio médico...). Pero no precisamente en la calle y por un desconocido.

Entonces, si tantas mujeres son violadas por gente de su entorno, ¿cómo es que todos mis amigos, sin excepción, dicen que nunca violaron a ninguna mujer?

El problema es que vivimos en una sociedad que envía mensajes contradictorios sobre las violaciones. Por un lado, todas y todos sabemos que las violaciones están mal. Que no hay que violar. Que a los violadores habría que encerrarlos de por vida. Que son una lacra. 

Nadie en su sano juicio, con la excepción de algunos imbéciles que sí existen, diría que violar está bien.

Pero casi nadie conoce la definición de "violación". Muchísima gente cree que si no hay violencia, o si no hay amenaza con un arma, entonces no hay violación.

Y claro, la inmensa mayoría de los varones no golpearon a una mujer para tener sexo. Ni la amenazaron con un arma. Visto así, la inmensa mayoría de los varones nunca violaron a nadie.

Pero existen muchas otras situaciones de violaciones que no son reconocidas como tales, incluso entre las propias mujeres, quienes fueron educadas para poner el placer del varón por encima del de ellas y fueron criadas, de alguna manera, para ser violadas... sin saberlo.

Algunos ejemplos de esas situaciones:

  • Fiesta en que la consigna es tener sexo. Circula el alcohol. Tanto chicas como chicos toman de más, empieza la orgía. A priori, todxs consienten, están ahí por voluntad propia. Pero claro, igual la gente va eligiendo con quién coger y con quién no. Siempre hay preferencias, ¿no? Pero en esa, una chica toma de más, y cae inconsciente. No está más en estado de decir que sí o que no. Varios chicos se acercan y la penetran uno atrás de otro, a veces varios al mismo tiempo. Total, estaba ahí para eso, ¿no? Se divierten muchísimo con ese cuerpo prácticamente inerte a su disposición.
    Ninguno pensará haber violado a nadie. Sin embargo, todos los que tuvieron sexo con esa chica cometieron una violación. Porque la definición de la violación pasa por el hecho del no consentimiento. Una chica inconsciente no puede expresar su consentimiento. Esté en ese lugar para coger o no, aprovecharse de su estado de inconsciencia es una violación.
  • Momento de intimidad entre dos personas, a punto de coger. Para ella, es la primera vez. Para él, no. Ella quiere perder la virginidad, pero no está muy segura de querer hacerlo aquí y ahora. Pero bueno, todo llevó a esta situación. El chico es guapo, alto, fuerte, sexy. Ella ya tiene 18 años, siente la presión de sus pares: ¿18 años y todavía virgen? Hay que hacer algo. El se coloca un preservativo y empieza a intentar penetrarla. Ella siente un dolor muy agudo, y de repente se da cuenta de que realmente no quiere hacerlo ahí con él. Le pide que por favor pare. El sigue. A ella le duele cada vez más. Ella le dice que al final ya no quiere, que le duele mucho, que no. El contesta: "Te duele porque estás cerrada. Si no te relajás, no voy a poder entrar" y sigue. A ella le da miedo, piensa: "Es culpa mía, si llegué hasta ahí, ahora no le puedo decir que no, no lo puedo frustrar así, además si me resisto mucho, él me puede romper la cara, es muchísimo más fuerte que yo". Le sigue diciendo que no, pero no se atreve a pelear físicamente con él. Finalmente ella ya no se resiste, aprieta los dientes y espera a que él termine "lo suyo", gritando del dolor.
    Para él, probablemente esto no fue una violación. Pero en ningún momento respetó la palabra de ella, en ningún momento respetó el "no", reiterado varias veces (con un solo "no", sin embargo, habría sido suficiente), se creyó eso que le dijeron siempre, tanto en las películas pornos como en las publicidades, sus amigxs, las revistas: "Las mujeres que dicen que no, en realidad quieren decir sí, sólo hay que insistir un poquito y se ponen a gritar como zorras". No respetó el hecho de que una mujer (o un varón) tiene derecho a cambiar de opinión en cualquier momento de la relación, aunque en un principio hubiera estado totalmente de acuerdo. No respetar un "no", en cualquier momento de la relación, y por más que no haya resistencia física, es una violación. Porque ceder no es consentir.
  • En la habitación de una mujer en situación de prostitución. El cliente pagó. La mujer cobró. Están en pleno acto, pero por alguna razón, ella pide que él pare (por ejemplo porque se siente mal). El considera que si pagó, tiene derecho a seguir más allá de lo que ella diga. Sigue.
    Para él, lo más probable es que no esté violando a esa mujer sino cobrando aquello por lo que pagó. Pero la integridad física pasa delante de cualquier otra situación, y si una mujer, por más que se le haya pagado, por más que esté en situación de prostitución, dice que no, si el varón sigue adelante, es violación, y es un crimen.
  • Un varón y una mujer, casadxs. Ella duerme profundamente. Se tomó unas pastillas para dormir porque últimamente no se siente muy bien. El se despierta con unas ganas tremendas. La empieza a acariciar, pero ella no se despierta. Entonces él la empieza a penetrar.
    Para él, se tratará de un acto normal entre marido y mujer, y es posible que piense que el acto sexual en una pareja casada es un deber. Pero no siempre todxs tenemos ganas, el consentimiento puede variar entre un momento y otro, incluso en una misma pareja. Penetrar a alguien dormidx, sin estar segurx de si esa persona está de acuerdo, es violación, por más que estemos hablando de una pareja casada. 
Es muy probable que varios de mis amigos hayan vivido en algún momento una de estas situaciones, pensando que tenían todo el derecho del mundo a tener sexo con esa persona en ese momento y que, por lo tanto, no se trataba de una violación. 

Es muy probable que todos estén totalmente convencidos de no haber violado nunca a nadie, y tengan un discurso de firme condena de las violaciones, imaginando una violación como un acto de violencia, amenaza y terror, cosa que a ellos, porque son buenas personas (y realmente lo son), nunca se les ocurriría hacer.

Pero ahí están los violadores invisibles, aquellos que violan a mis amigas pero con los que nunca nadie se cruzó. Están alrededor nuestro, simplemente. Están entre nosotrxs. Porque la propia sociedad es quien los cría y les enseña a violar.

Un violador no es un psicópata, no es un enfermo, no es un monstruo. Un violador puede ser un padre, un vecino, un amigo, un novio, un cura, un médico, un hermano, un ex, un marido.

Los violadores no son monstruos, sino hijos sanos del sistema sexista: aquel sistema que promueve sin decirlo la cultura de la violación

Aquel sistema que, oficialmente, condena las violaciones, pero que no enseña nunca a los varones a no violar. No les explica en qué consiste violar a una mujer, ni cuándo se está cometiendo un crimen.

En lugar de inventar silbatos antiviolación, bombachas antiviolación, atuendos antiviolación, en lugar de enseñar a las mujeres estrategias para no ser violadas, de aconsejarles no salir solas, no ir por tal calle, no vestir de tal manera, es hora de que se enseñe a los varones a no violar, es decir, a saber identificar aquellas situaciones en que pueden estar abusando de una mujer.

Cosas que no causan violaciones: remeras ajustadas,
contacto visual, sonrisa, deportes,
estado de inconsciencia, alcohol.
Cosas que sí causan violaciones:
los violadores ("Bueno, no me dijo que NO")

Claro que para eso, hace falta un cambio total de la sociedad. Mientras tipos como Guillermo Pardini en Duro de Domar den como consejo para tener sexo con una mujer "drogarla para que pierda los sentidos", mientras a nadie se le ocurra decirle: "esto es violación", mientras los otros tipos se rían de esa ocurrencia, mientras la sociedad entera aliente a los varones a violar impunemente a las mujeres, y mientras ni siquiera las mujeres sean capaces de reconocer cuándo fueron violadas porque ellas también integraron la idea de que el placer masculino es el que importa, seguirá habiendo decenas de miles de violaciones, y seguirá habiendo decenas de miles de violadores que no se reconozcan como tales.

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PD: sé que me van a atacar en esa entrada diciendo que entonces, considero a todos los varones como violadores en potencia y, por ende, soy tan sexista como los peores machistas, poniendo a todos en una misma bolsa.

Aquí va mi respuesta: violar no es "natural". Un tipo que viola no sigue ningún "instinto". No creo que los varones sean violadores "por naturaleza". No creo que sean naturalmente peligrosos.

Pero sí creo que la sociedad los educa para ser violadores. Creo que si hay tantas violaciones, es porque hay muchos violadores, y esto no es porque estén todos enfermos, sino porque nadie nunca les enseñó qué es una violación, cuándo se está violando a una mujer, y qué significa realmente respetar su consentimiento. Nunca nadie les dijo que su placer no era taaaan importante, y que dejar de coger en medio del acto no les iba a hacer caer el pene. Se cría a los varones para considerar que el sexo es un derecho que tienen. En ese sentido sí, todo varón criado por esta sociedad sexista, que pone el placer del varón por encima de todo, y sobre todo por encima del consentimiento de la mujer, es un violador en potencia.

Pero si se cambiara la educación, si la sociedad dejara de ser sexista, si criáramos a varones y mujeres en pie de igualdad, pues no habría tantas violaciones. 

Sí quedarían los psicópatas reales, los enfermos de verdad, los monstruos verídicos, aquellos que secuestran, violan y muchas veces matan, en un combo de horror. Pero aquellas violaciones "de todos los días" ya no existirían, o no tanto, porque a todas y todos, varones y mujeres, les parecería simplemente horroroso no respetar un "no" y tener sexo con alguien que no pudo expresar un consentimiento claro. 

Porque no se nace violador: se llega a serlo.

Para terminar un poco de humor: cómo quedarían los consejos a los varones para no violar, si nos inspiráramos en los consejos a las mujeres para no ser violadas. O cómo tener un cambio de perspectiva, dejando de responsabilizar a las víctimas, y empezando a responsabilizar a los victimarios:


viernes, 1 de agosto de 2014

El origen de la palabra "feminista"

Incontables veces, me preguntan:
¿Por qué en lugar de "feminista" no te reivindicás como "humanista" o "igualitarista"? ¿No era que el feminismo era un humanismo?

Las razones son dos principalmente:
  • El movimiento humanista no ha defendido históricamente la igualdad entre varones y mujeres
Muchos humanistas eran también grandes misóginos. Tomemos el ejemplo del iniciador de los Juegos Olímpicos modernos, el francés Pierre de Coubertin. Está asociado en todo el mundo a los ideales de paz y de igualdad supuestamente celebrados por los Juegos.

En realidad, su concepto de igualdad se limitaba a la igualdad entre los varones: consideraba que los Juegos Olímpicos debían ser vedados a las mujeres, porque su participación sería "no práctica, ininteresante, antiestética e (...) incorrecta". Los Juegos, pensaba, deben buscar "la exaltación solemne y periódica del atletismo macho con el internacionalismo como base, la lealtad como medio, el arte como marco y el aplauso femenino como recompensa".

Y sin embargo, todavía hoy en día, se considera a ese misógino como un gran humanista, y muchos estadios, gimnasios, etc., llevan su nombre.

¿Y qué pensar de los masones, estos humanistas destacados, que celebran la libertad, la tolerancia, la justicia social, la paz, pero que en sus estatutos rechazaban a "los siervos y las mujeres", y entre quienes todavía hoy en día perdura la idea de que las logias no deben ser mixtas?

El humanismo nunca fue ninguna garantía para las mujeres. Hizo falta un movimiento específico de defensa de los derechos de las mujeres para que ellas pudieran ser consideradas ciudadanas y gozar de los mismos derechos que los varones (derecho de votar, de trabajar, de tener una cuenta bancaria. de viajar, de tener o no hijxs, de compartir la patria potestad, de casarse, de divorciar, de tener el mismo salario que ellos, de ser dueñas de su cuerpo, cosas que hoy en día, todavía no están garantizadas).

Entonces sí, el feminismo es un igualitarismo, pero la palabra "feminista" permite visibilizar a las mujeres y su lucha específica, y subrayar el hecho de que son ellas las primeras víctimas del patriarcado. 

El feminismo lucha por la igualdad entre varones y mujeres, pero esa igualdad se alcanzará cuando se deje de oprimir, maltratar, denigrar a las mujeres, y cuando se acaben con los estereotipos de género que atribuyen a unas y otros cualidades distintas.

Si bien los varones también son "víctimas relativas" del patriarcado, ellos salen favorecidos en la ecuación, aunque les cueste reconocerlo, porque no siempre se sienten favorecidos (evidentemente, existen otras opresiones, de clase, de raza, que los afecta también, y les impiden ver que ante una mujer que esté en las mismas condiciones que ellos, ellos siempre tendrán las de ganar).

Pero hacer de las mujeres el centro de la lucha por la igualdad de género es una manera de recordar que si bien los varones también sufren por el sexismo, las primeras víctimas, a las que liberar en prioridad del yugo patriarcal, son las mujeres.

La otra razón tiene que ver con la historia de la palabra "feminista".
  • ¿Cuál es el origen de la palabra feminista?
La palabra nació en Francia en el siglo XIX. Durante mucho tiempo, se pensó que la palabra había sido inventada por el filósofo socialista (y favorable a la igualdad entre varones y mujeres) Charles Fourier, quien presenció los inicios del movimiento feminista moderno allá por 1830.

Pero al parecer, se trata de un error. En realidad, el término ya se usaba en medicina. Designaba un trastorno de desarrollo en los varones, que afectaba su "virilidad" y les hacía parecer femeninos. 

Pero el primero en usar ese término para designar a las mujeres que luchaban por sus derechos fue en realidad el escritor francés Alexandre Dumas hijo. En 1872, publica "El hombre-mujer", en el que se burlaba: 

"Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón".

A partir de ese neologismo, la palabra se difundió como una manera despreciativa de designar a las mujeres que luchaban por sus derechos. 

Hubertine Auclert
(1848-1914)
Hasta que la sufragista francesa Hubertine Auclert se apropió de la palabra en 1882, del mismo modo que las personas "queer" se apropiaron de ese término, que en un principio era una manera negativa de designar a las personas "raras".

Reivindicarme "feminista" es una manera de honrar a todas aquellas que me precedieron, lucharon, sufrieron y a veces murieron por que las mujeres tengan los mismos derechos que los varones.

La gente piensa que los derechos fueron adquiridos por arte de magia, o porque algunos varones fueron muy muy generosos y decidieron, en su inmensa bondad, ceder derechos a las mujeres.

Pues no. Las mujeres consiguieron el derecho de voto luchando, peleando, manifestándose, siendo reprimidas, encarceladas, tildadas de locas, de histéricas, exactamente como se tilda de locas e histéricas a las feministas actuales.

Por todas estas mujeres que me precedieron (como Hubertine Auclert, de quien se recordará el centenario del fallecimiento el 4 de agosto próximo) y gracias a las cuales hoy en día soy una ciudadana que goza de casi los mismos derechos que los varones, me reivindico y me reivindicaré siempre FEMINISTA

Con mucho orgullo y a mucha honra.

Como lo deberían hacer todas las mujeres que hoy, gozan de esos derechos sin siquiera preguntarse gracias a quién, y que luego escupen sobre el feminismo y hasta afirman no necesitarlo.

Algunas fuentes (en francés):
Geneviève Fraisse, "Muse de la raison. Démocratie et exclusion des femmes en France". Texto completo.
Geneviève Fraisse, "FÉMINISME - Histoire du féminisme", Encyclopædia Universalis [en línea]. Extracto.

martes, 1 de julio de 2014

Feministas contradictorias

Sé que dije que no hablaría más del Lavezzi gate, pero no puedo dejar de hacer otro comentario.

En las redes sociales circula una imagen que ya reproduje en mi primera entrada sobre el tema, en la que explicaba la hipocresía de los varones que, de repente, se sublevan como un solo hombre contra la cosificación de las personas, cuando nunca se les había ocurrido que era una cosa mala mientras solamente afectaba a las mujeres.

Se trata de esta imagen:


Cada vez que comento algo sobre el tema Lavezzi con perspectiva feminista, siempre surge alguna persona que se cree muy original y pega esa imagen, convencida de ser, seguramente, la primera persona en hacerlo.

Las feministas, nos dicen, son contradictorias: se la pasan despotricando contra la cosificación y la imposición de modelos de belleza inalcanzables, pero ni bien aparece un tipo lindo, se derriten y adoptan la misma actitud que la que denuncian.

Ahora, ¿por qué esta imagen me parece deshonesta?

Por dos motivos: el primero lo desarrollé en una entrada anterior, en que explico que difícilmente se pueda equiparar la expresión de 360.000 mujeres en la página de Facebook "para que el Pocho Lavezzi juegue sin camiseta" con la cosificación que viven, a diario, el conjunto de las mujeres, y que va más allá de una simple expresión de deseo sexual hacia una figura pública que nos atrae.

El segundo es que confunde "mujeres" con "feministas". Dudo muchísimo de que las 360.000 babosas del grupo sean feministas. 

Si todas las mujeres fueran feministas, la igualdad habría sido alcanzada hace mucho. Pero el feminismo es minoritario incluso entre las mujeres, quienes son formateadas, como los varones, por una sociedad y un sistema sexistas que les impiden ver sus propias cadenas.

Una feminista nunca habría abierto un grupo instando a otras mujeres a subir fotos de alguien (sea varón o mujer) en cuero y a "piropearlo" como lo están haciendo. 

Porque aún sabiendo que el contexto es distinto y que no se le puede llamar realmente "cosificación", no se nos ocurriría nunca imitar lo que hacen los machistas, ni siquiera como un acto de rebeldía, ni siquiera a modo de burla, o bien de manera completamente confidencial.

Entonces no, las feministas no somos contradictorias. No somos nosotras las que hemos abierto este grupo. No somos nosotras las que le hemos dado la importancia que llegó a tener. Sí hemos hablado del tema no para defender o alabar a las autoras del grupo, sino para subrayar la hipocresía de los que saltaron a indignarse cuando nunca jamás en sus vidas se han indignado por la cosificación de las mujeres.

Conclusión: todas las personas que me envían muy socarronamente esta imagen se le pueden guardar donde más les guste: es deshonesta, de mala fe y necia.

Edit: agrego una imagen que me acaban de enviar y me pareció muy acorde a la situación:



lunes, 30 de junio de 2014

Y de repente, las mujeres desearon

Para terminar con el tema Lavezzi, ¿se acuerdan antes del Mundial, todos los consejos a las mujeres que pulularon en los medios sobre cómo comportarse durante los partidos para no molestar a sus novios, porque es bien sabido que 1) las mujeres no miran fútbol ni saben nada al respecto y 2) las mujeres son todas heterosexuales y en pareja?

Básicamente, las reglas se podían resumir a: 
- callate,
- llená la heladera de cerveza y servime pero sin pasar delante del televisor,
- no te metas, no hagas comentarios sobre el físico de los futbolistas,
- callate,
- dejá que los machosdeverdad hagan comentario porque ellos saben y vos no, 
- y ya que estás, chupá.

Los machosdeverdad se disponían a ocupar todo el espacio durante un mes. No que en otro momento no lo ocuparan. Se sabe que el espacio lo ocupan los machosdeverdad siempre, sea desparramándose en los medios de transporte, sea acosando a las mujeres en la calle para que entiendan que el lugar es de ellos y que ellas tienen que respetar sus reglas.

Pero por lo general, se tiene la (errónea) idea de que el espacio de la casa es de las mujeres. Que ellas son las que mandan de la puerta para adentro.

Y de repente, ¿qué pasó?

Una horda de mujeres en celo irrumpió en el territorio reservado a la testosterona, imponiendo la expresión de un deseo sexual que parece inagotable, con un vocabulario otrora también reservado a los machosdeverdad: 

te doy hasta que el Cristo Redentor junte las manos, 
te doy hasta que el papa Francisco deje los hábitos, 
te doy hasta que Arjona descubra por qué es tan cruel el amor, 
te doy hasta que Messi juegue de suplente en la B nacional,
te doy contra al ropero hasta aparecer en Narnia...

O sea, de repente, las mujeres no solamente desoyeron la orden dada por los varones de callarse y chupar, sino que además, expresaron una libido que, supuestamente, ellas no tienen.

En el estereotipo socialmente aceptado, las mujeres no tienen tanto deseo como los varones, a ellas no les gusta el sexo, o poco, o hasta ahí, y siempre tienen alguna (mala, siempre mala) excusa para no coger.

Y ¿qué vemos ahí? Vemos a mujeres que dicen que tendrían sexo desenfrenado sin ningún límite con un tipo que las calienta.

Evidentemente, es perturbador. Y muchos varones héteros saltaron a recalcar lo "putas" que son esas mujeres. Claro, ¡qué osadía! No solamente están pisando un territorio que no les corresponde, el del fútbol, sino que además, toman un lugar en la sexualidad que tampoco es de ellas, sino pura y exclusivamente de ellos.

Y esto es lo que les debe molestar a muchos machosdeverdad. Que les quiten el lugar exclusivo de deseantes, sexo-adictos, super-cogedores. Si ellas también empiezan a tener esa libido, significa que ya no se las podrá controlar y que se pudre el rancho. Porque controlar la sexualidad de las mujeres ha sido siempre el meollo de la cuestión sexista. 

Y encima de todo, ellas se ponen como sujetos activos de la relación sexual, en la que son ellas las que "le dan" a Lavezzi, cuando toda la vida fueron los varones los que "les daban" y ellas las que eran "cogidas", "tomadas", "penetradas".

Entiendo que la expresión de esta repentina autonomía de un deseo femenino ilimitado moleste, y mucho. Y que sea objeto de burlas e insultos, con una rápida reacción para que todo vuelva a la "normalidad", como la creación de una página Facebook para que la mujer de Lavezzi salga sin camiseta.

Pero ésta es la mejor prueba de que quien coloca a las mujeres en el lugar de "no deseantes" y "poco libidinosas" no es ninguna realidad biológica, sino un sistema sexista que separa cuidadosamente los géneros y reparte los papeles según una lógica que nada tiene que ver con la biología.

Ahora, muy interesante la reacción de La Nación ante el Lavezzigate. 

Ese diario, que nunca mostró a los deportistas varones de otra manera que como... deportistas, no privándose, en cambio, de recalcar los atributos sexuales de cuanta deportista mujer se le cruzara (¿recuerdan la "médica más sexy del fútbol"? o "la entrenadora más sexy del mundo del fútbol"?), ahora publicó "las fotos más sexy de Ezequiel Pocho Lavezzi". 

¿Quién dijo oportunismo?

Sobre la ocupación por las mujeres héteros y los gays de un territorio antes reservado a los machosdeverdad, les recomiendo la lectura de esta nota, de Luciano Fabbri
"Hete aquí el quid de la cuestión. La consagración de Lavezzi como figura destacada de nuestra selección, no fue aclamada por la crítica periodística, ni por las hinchadas de los grandes clubes, ni por los millones de frustrados directores técnicos que la miran por TV. Quienes viralizamos su figura en las redes sociales fuimos mujeres heteros, bisexuales y trans; varones gays, putos y trans; travestis, y algún que otro varón heteroflexible o lesbiana solidaria. Sujetos diversos y deseantes, notablemente cachondos, pero idiosincráticamente outsiders del deporte nacional.
No sólo osamos invadir su cancha sino que lo hacemos sin pretender adecuarnos a las reglas de juego, a hablar como lo harían ellos, los varones heterosexuales, oscilando entre un riguroso análisis táctico y una acalorada defensa por la única pasión que compite con el calor del útero materno: la camiseta.
Más allá de que podamos o no compartir los análisis tácticos o pasiones (en mi caso lo hago), lo que suscita la reacción defensiva por parte del club de la heteromasculinidad futbolera es que le llenemos la cancha de deseos sexuales, corriendo su voz autorizada del centro de la escena.
Ante semejante blasfemia, los vemos correr desesperadamente detrás de la pelota, reclamando “mía, mía”, con improvisaciones tácticas propias de selección mundialista primeriza."
Leer la nota entera aquí.

domingo, 29 de junio de 2014

Sobre la cosificación...

Continuando sobre el tema de la entrada anterior y la "cosificación" del delantero Ezequiel Lavezzi, he leído algunos textos que me han hecho reflexionar sobre el concepto mismo de cosificación.

Sé que en mi entrada anterior he puesto en paralelo la cosificación de las mujeres con la de los varones, diciendo que estaba mal sea cual sea el género.

Pero la situación no es completamente equiparable. La cosificación no es, fuera de todo otro contexto, que un puñado de mujeres expresen su calentura al ver un tipo con un buen lomo. 

La cosificación de las mujeres es algo mucho más complejo: se da porque existe un contexto que hace de toda mujer que se adecúe en mayor o menor medida a los cánones establecidos un objeto sexual a disposición de la mirada masculina. Además, muchas veces se muestra solamente pedazos del cuerpo de las mujeres: su culo, sus tetas. Se les borra el rostro. Se vuelven, literalmente, trozos de carne.

Y eso tiene muchas más implicancias que una simple página de Facebook sobre Lavezzi que, por más que retome el vocabulario y el tono de los varones cosificadores, es como una isla en un océano de cosificación de las mujeres.

Es decir, esta página no tendrá absolutamente ninguna consecuencia, porque seguimos viviendo en una sociedad de dominación patriarcal, en que todas las instancias aceptan que se cosifique a las mujeres incluso a nivel institucional, pero no a los varones. 

Esas mujeres que se pajean delante de imágenes de Lavezzi siguen siendo vistas como una rareza, una anécdota divertida. Si hace tanto ruido esta página de Facebook (como deben existir miles y miles sobre sex simbol femeninos de las que desconocemos la existencia), es porque no se considera como algo normal que las mujeres expresen de manera tan gráfica que se mojan toda miranda la foto de un varón

Esto no es el nacimiento de una nueva norma que objetivice también a los varones. En cuanto termine el Mundial, se volverá a lo de siempre: las mujeres calladitas, y los varones desparramando sus calenturas por la web y el mundo sin que se le mueva un pelo a nadie (salvo a las siempre tan molestas feministas).

No habrá ninguna otra consecuencia que el recuerdo de una anécdota singular. Para ser concreta, la FIFA no va a atender el pedido de esas 300.000 babosas y no va a obligar a los jugadores a desempeñarse en la cancha en cuero para satisfacer la mirada femenina heterosexual.

En cambio, las mujeres deportistas sí tienen y tendrán que seguir satisfaciendo la mirada masculina heterosexual. Esto es algo aceptado, promovido y incluso impuesto por las autoridades deportivas. Y solamente hablo aquí del mundo del deporte, pero podría extenderme al resto de la sociedad.


Hasta el 2012, por ejemplo, las jugadoras de voleibol de playa tenían la obligación de jugar con diminutos bikinis: no podían tener más de 7 cm de ancho en la cadera. ¿Comodidad? No, por supuesto. Entre un bikini que te entra en la raya del culo y un short, el short es mucho más cómodo. De hecho los varones juegan con bermudas con los que no se sienten un pedazo de carne.


Pero claro, había que satisfacer al público masculino heterosexual y mostrar la mayor cantidad de carne femenina para que sea un deporte atractivo. Y de hecho, las fotos que se publican de los partidos no dejan ninguna duda al respecto: lo que interesa aquí son los culos, no la performance deportiva:


Y si la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) permitió a las mujeres usar shorts y tops en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, no fue por una cuestión de igualdad, sino, muy por el contrario, ante la presión de los países musulmanes...

Lo mismo con el tenis: las mujeres están obligadas, todavía hoy, a jugar con diminutas polleritas sexys. Y en 2011, la Federación Mundial de Badminton (BWF) anunció que obligaría a las jugadoras a llevar falda en los torneos para "asegurar una atractiva presentación" de este deporte. 

¿Tiene que ver eso con una necesidad del deporte en sí? No, claramente: esas obligaciones solamente se aplican a las mujeres. Si fuera por comodidad, las faldas también se deberían imponer a los varones. De nuevo, es pura y exclusivamente para satisfacer al público masculino heterosexual.

Entonces, el día que la FIFA decida que los jugadores de fútbol tienen la obligación de jugar sin camiseta, como lo propone el grupo de Facebook baboso-lavezziano, para satisfacer al público femenino heterosexual, y el día que los varones sean puestos como objetos de decoración con sus pectorales al aire en cuanto programa de televisión haya, el día que sean vistos, en todas las instancias de la sociedad, como trozos de carne apetitosos, sí estaremos empezando a entrar en una situación en que se pueda equiparar la cosificación de los varones con la que históricamente hemos vivido las mujeres.

sábado, 28 de junio de 2014

Pocho, te doy hasta...

En Facebook apareció un grupo, creado por mujeres, para pedir que Ezequiel Lavezzi, delantero del seleccionado argentino y del Paris-Saint-Germain, juegue sin camiseta. 

En 24 horas, el grupo sumó 165.000 babosas (y me imagino que babosos también, pero allí las mujeres son mayoría). En tres días, sumaba más de 300.000.


En el grupo, "piropos" como: "Pochooo por vos hasta lavaría a mano en esta tabla de lavar!!!" ilustrando este tipo de foto:


Nada muy distinto a lo que hacen, constantemente,muchísimos varones, cuando se la pasan objetivando y cosificando a las mujeres, y ni hablemos de los medios masivos de comunicación como La Nación, que en su sección de fotos de deportes siempre termina con la imagen de una mujer prácticamente desnuda librada a los comentarios machistas o que, en este Mundial, implementó una serie de fotos de "lAs fanáticAs" de los distintos seleccionados, evidentemente siempre chicas bien lindas, flacas, jóvenes y sexys.

En los comentarios, frases como: "qué lindas las francesas", "la ecuatoriana de la 17 la mejor", o "Honduras (foto 22) minita ideal para pasarte un fin de semana a puro g*arche y olvidarte de todo".

Aclaro que estoy en contra de cualquier cosificación de las personas, sean del género que sean, y no estoy a favor de nivelar hacia abajo.

¡Pero cuánta hipocresía en los varones que se escandalizan ahora porque algunas mujeres miran más los abdominales y pectorales de los jugadores que sus performances deportivas! ¡Cuánto cinismo en todos los que señalan el doble discurso de las mujeres, tipo: "¿No era que estaba mal cosificar a las mujeres? ¿Por qué hacen lo mismo ustedes ahora?"

De repente, la cosificación les parece espantosa, eso de que se presente a alguien como un objeto sexual no les cabe ni medio minuto y retoman sin ningún miedo la contradicción el discurso del feminismo criticando la objetivización de las personas. Y circulan dibujos de este estilo:


Ojo, tienen razón, la cosificación es degradante sea cual sea el género. 

Pero pregunto: ¿cuántos de ellos, cuando sus amigos, familiares, colegas, cosificaban a mujeres, les dijeron lo mismo y les explicaron, como ahora explican a las mujeres Lavezzi-maniáticas, que cosificar es degradante? ¿Cuántos, ante los comentarios de machos babosos, elevaron su voz para hacerles entender que sus comentarios ofenden y son sexistas? ¿Cuántos dejan comentarios en La Nación criticando la cosificación que hacen diariamente de las mujeres en un medio de difusión masiva?

¿Cuántos firmaron la petición contra la cosificación de las mujeres en los medios de comunicación?

Cada vez que he dejado comentarios en La Nación, me han contestado que subrayar el físico de una bella mujer, al contrario, la enaltece...

Qué raro que la voz masculina criticando la cosificación de las personas llegue únicamente cuando se cosifica a un varón, ¿no?

Nosotras tenemos que soportar diariamente que nos bombardeen con imágenes de mujeres sexys, flacas, con cuerpos fotoshopeados, con una estética imposible de alcanzar, y encima que los varones hagan comentarios de todo tipo sobre esos cuerpos ofrecidos a la vista como bellos objetos. Y tenemos que soportar que, cuando tenemos la osadía de recalcar que la cosificación degrada, nos tilden de histéricas, celosas, puritanas, amargas o faltas de humor.

Nunca en mi vida escuché a ningún varón (fuera de los varones abiertamente feministas y militantes) criticar a sus congéneres por sus comentarios cosificadores.

Y ahora resulta que los varones siempre (pero siempre, ¿eh?) han estado en contra de la cosificación de las personas.

Aparte, el hecho de que las mujeres, en este Mundial, retomen el discurso cosificador puede ser visto como un acto de rebeldía, de querer tomar el lugar de los dominantes, de sublevarse contra el lugar de mesura, modestia y moderación que se nos ha impuesto históricamente, en que tenemos que ver a los varones somo sujetos y no como objetos, y en que nunca debemos expresar nuestra libido ni nuestro deseo sexual.

De repente, salen mujeres en celo a gritar: "Pocho, te doy hasta que se sequen las cataratas del Iguazú" o "te doy hasta que Brasil me diga qué se siente".

¿Entonces? ¿Qué se siente estar del otro lado y ser puestos ustedes como objetos sexuales? ¿Qué se siente que ya no miren los dotes de alguien (en este caso deportivos) y lo reduzcan a ser un pedazo de carne tirado a la jauría hambrienta?

¿Vieron que de repente no les parece tan divertido ni tan inocente? ¿Vieron que de repente, se acomplejan un poco de esa pancita que hasta ahora les parecía "sexy" en un hombre? ¿Cuántas veces, ante mi indignación por ver cuerpos femeninos semidesnudos en carteles callejeros, revistas, televisión, me han dicho: "Lo que pasa es que estás celosa por no tener ese cuerpo"?

¡Cuánto cinismo! Precisamente por esa imagen completamente artificial de las mujeres, más del 90% de nosotras no se siente conforme con su cuerpo, está acomplejada, y ni que hablar de los niveles de anorexia y bulimia para alcanzar lo inalcanzable. Y encima, te lo refriegan en la cara: "Es que vos no tenés ese cuerpo, por eso reaccionás así." Y sí, pedazo de imbécil, ése es precisamente el problema.

Ojalá todos los que hayan dicho eso alguna vez caigan ahora en la anorexia o, al contrario, en la vigorexia (complejo de verse demasiado poco musculoso), se agoten en el gimnasio tratando de tener el cuerpo perfecto, y entiendan lo que las mujeres hemos sufrido, y seguimos sufriendo, desde siempre.

PD: Al terminar de escribir esta entrada, leo esta nota de Julia de Titto que dice lo mismo, pero mucho mejor escrito:
"sosteniendo el mismo nivel de crítica hay que mencionar la actitud masculina indignada por el fenómeno. Quien cosifique al cosificador ¿qué clase de cosificador será? A cada comentario femenino hubo una respuesta de algún varón señalando con el dedo. “No cosificarás”, dictaban como mandamiento en las redes sociales mientras, en la mayoría de los casos, cuestionaban la forma de disfrutar el fútbol de todas las mujeres generalizando esa individualidad.
La hipocresía de miles de varones heterosexuales ayer, usando por lo general un discurso “políticamente correcto”, al cuestionar a las mujeres y varones no heterosexuales que se baboseaban con Lavezzi, es solo confirmable con la realidad misma. ¿Cuántos varones hétero hacen comentarios sobre el cuerpo de alguna mujer –lo que es muchísimo más habitual que este Lavezzi affaire- y no aparecen sus amigos a decirles que eso está mal, que la está ubicando en un lugar horrible y que todas las personas somos muchísimo más que un pedazo de carne sexuado? ¿Dónde están los varones críticos de los estereotipos y la cosificación cuando no hay Mundial de Fútbol?"
Leer el resto de esta excelente nota aquí.

sábado, 24 de mayo de 2014

La matanza de Santa Barbara:
la consecuencia de la cultura patriarcal

Elliot Rodger
Un joven de 22 años, frustrado de ser todavía virgen y por haber sido "rechazado" por las mujeres, mató en las calles de Santa Barbara (California) a seis personas, luego de filmarse anunciando que iba a vengarse de todas las mujeres. Fue descubierto luego muerto en su coche.

Esta matanza misógina es la consecuencia brutal del discurso masculinista, que agudiza la frustración de aquellos varones que no logran relacionarse con mujeres, y del machismo, que incita a los varones a ser "machos alfas" sexualmente activos muy temprano a toda costa, y a sentirse frustrados si no lo logran.

Los masculinistas, en efecto, suelen decir que las mujeres rechazan a los hombres "buenos", a los que colocan en la "friend zone", o sea, a los que consideran sólo como amigos, nunca como parejas sexuales potenciales, y sólo son seducidas por crápulas. Y pretenden que al final, para seducir a una mujer, hay que ser malo, tratarlas con desprecio, y algunos dan consejos sobre cómo tratar -mal- a las mujeres para conquistarlas. Es exactamente el discurso de este chico:
"No sé por qué ustedes las chicas no son atraidas por mí, pero las castigaré a todas por ello. Es una injusticia, un crimen, porque no sé qué no ven en mí. Soy el tipo perfecto, y sin embargo, se arrojan a los brazos de hombres repulsivos, en lugar de mí, el gentleman supremo. Las castigaré a todas por ello."
Básicamente, o te fijás en mí, o te mato. O me ves como un varón bien viril, fuerte y dominante, o te mato. Claro que este chico debía tener muchísimos problemas mentales para aplicar, en la realidad, esa estructura del "las mujeres deben estar sexualmente a mi disposición, o las mato, es un crimen que me rechacen".

Pero a estos extremos lleva la sociedad patriarcal, que obliga a los varones a ser seductores masivos, a tener mucho sexo siempre, a colocar su masculinidad, su honor, su orgullo, entre sus piernas, y en la cantidad de conquistas femeninas, y los lleva a negar el derecho de las mujeres a no darles bola.
"Durante los últimos 8 años de mi vida, desde que alcancé la pubertad, he tenido que soportar una existencia de soledad, rechazo y deseos incumplidos. Todo porque las chicas nunca han sido atraídas por mí".
"Todas esas mujeres que he deseado tanto, siempre me rechazaban y me miraban de arriba a abajo como un hombre inferior si les hacía una propuesta sexual, mientras se arrojaban a los brazos de esos brutos repulsivos. Sentiré mucho placer masacrándolas. Finalmente verán que en verdad soy superior. El verdadero macho alfa"
En esta sociedad, si un chico no logra tener sexo antes de los 22 años, es un perdedor. Un looser. Un maricón.

Y nadie, en la sociedad que lo rodeaba, fue capaz de abrirle los ojos sobre el machismo de la sociedad, nadie le dijo que lo que sentía era producto de mandatos sociales completamente alienantes e imposibles de alcanzar, nadie tuvo la sensatez de explicarle que un verdadero varón no se mide por la cantidad de sus conquistas sexuales, sino por valores como el respeto, la solidaridad, la generosidad.

Este chico, esta matanza, son la consecuencia directa de la sociedad patriarcal. Tomó al pie de la letra lo que el patriarcado (apoyado por los masculinistas) inculca a los varones: ser galanes, tener a todas las mujeres a sus pies, tener mucho sexo.

Hoy, son siete muertos. Mañana, una x cantidad de violaciones. 

¿Hasta cuándo vamos a seguir engendrando criminales?

(ojo, el contenido del video puede ser difícil de escuchar para personas sensibles)

jueves, 22 de mayo de 2014

El mito del óvulo pasivo

Los varones son activos y las mujeres pasivas, dice la creencia popular.

Los psicólogos evolucionistas tienen varias explicaciones para ello.

Una de ellas es que en la reproducción, el elemento femenino, el óvulo, espera pásivamente a que el elemento masculino, el espermatozoide, haga esfuerzos terribles para ganar una carrera sin piedad en la que millones quedarán en el camino, navegando en el cuerpo femenino con toda la fuerza de su cola, hasta finalmente penetrar el óvulo tras un largo camino lleno de dificultades, y ser el vencedor entre muchos otros.

Algo así como el maratón de Nueva York, pero sobre los 15 a 18 cm de la vagina y las trompas.

Y esto, señoras y señores, es ciencia, y la ciencia, es bien sabido, es neutra.

Sólo que... no. La ciencia no es neutra. La ciencia no es sino la interpretación del mundo por personas humanas, y por lo tanto situadas cultural, social, políticamente. Las investigaciones no sólo dependen del dinero que se acepte invertir en ellas, y por lo tanto se hacen selecciones de temas, de enfoques, que orientan esas investigaciones, sino también, luego, de la biografía misma de lxs investigadores, sus creencias, las normas culturales que han interiorizado, el interés que pueden tener en tal o cual trabajo, etc.

Por ejemplo, siempre se ha estudiado mucho el papel de las hormonas en las mujeres, llegando a conclusiones como que tienen mucha influencia en su estado de ánimo, su carácter, su líbido. Afirmaciones como: las mujeres son más irracionales que los varones porque están influenciadas por sus hormonas y, por lo tanto, son impredecibles y no se les puede confiar puestos de responsabilidad.

Ahora, cuando algunxs científicos se empezaron a interesar por la influencia de las hormonas en los varones, hicieron hallazgos sorprendentes: ellos también tienen ciclos, anuales, mensuales y hasta diarios, como explican aquí. Extrañamente, salvo algunos artículos en la prensa, no se difundió demasiado la información, y el estereotipo de la mujer impredecible, irracional, y del varón racional y confiable permanece intacto.

Sobre el papel del óvulo y de los espermatozoide pasa lo mismo: el estereotipo del óvulo pasivo y del espermatozoide activo sigue esgrimido por quienes quieren justificar las supuestas personalidades distintas de varones y mujeres, aún cuando se sabe desde hace casi 30 años que las cosas no son tan así.

Ya sobre la cantidad de óvulos y de espermatozoides, las descripciones supuestamente científicas son sesgadas, y hablan de "desperdico" en el caso de las mujeres.

Al nacer, en efecto, los bebés de sexo femenino ya tienen todos sus óvulos en sus ovarios, unos dos millones. No producirán ninguno nuevo a lo largo de su vida, y los que estén irán degenerando a lo largo de su vida. Al llegar a la pubertad, quedarán sólo unos 300.000. Y de esos, sólo uno por mes será liberado como para poder ser fecundado, con lo cual, a lo largo de su vida reproductiva, una mujer sólo usará 400 o 500 de los dos millones presentes al nacer.

Los textos de biología suelen sacar conclusiones sobre ese "desperdicio" y subrayan que, a diferencia de los varones que se pasan sesenta años de su vida "produciendo" esperma, las mujeres simplemente esperan a que sus huevos "degeneren".

Ahora, pregunta la antropóloga Emily Martin, "el verdadero misterio reside en por qué la amplia producción de esperma del hombre no está vista como un "desperdicio". Dado que un hombre "produce" 100 milliones de espermatozoides por día (una estimación conservadora) durante una vida reproductiva promedia de 60 años, produce mucho más que tres trillones de espermatozoides en toda su vida. Dado que una mujer "hace madurar" un huevo por mes lunar, o 13 por año, durante el transcurso de sus 40 años de vida reproductiva, haría madurar un total de 500 huevos en su vida. Pero la palabra "desperdicio" implica un exceso, producción en demasía. Si una mujer tiene dos o tres hijxs, por cada bebé que una mujer produce, desperdicia alrededor de 200 huevos. Por cada bebé que un varón produce, desperdicia más de un trillón (10 potencia 12) de espermatozoides."

Como vemos, la palabra "desperdicio" asociada únicamente a las mujeres no es un dato científico, sino una interpretación sesgada de los datos científicos. Una cosa es el dato bruto (una x cantidad de óvulos no se usan, una x cantidad de espermatozoides no se usan) y otra, la interpretación que se hace sobre esos datos (es un "desperdicio", las mujeres desechan, los varones producen; las mujeres desperdician, los varones crean; las mujeres son pasivas, los varones son activos...)

Otro dato supuestamente científico es que el óvulo espera "pásivamente" cual Bella Durmiente a que un espermatozoide azul lo venga a despertar y, con un beso mágico, a fecundar.

Este, nos dicen, se mueve gracias a la formidable fuerza de su cola, que le permite remontar hasta el óvulo por las trompas de Falopio. Y ahí, siempre gracias a su muy viril potencia, "penetra", "conquista", "vence" (poner ahí cualquier otro verbo guerrero) al óvulo inactivo. Prácticamente todos los textos de biología presentan así la fecundación.

¿Cuál es la realidad?

La realidad es que el ovocito es muchísimo más activo de lo que se suponía (y de lo que la gente sigue pensando, a pesar de las evidencias).

Contrariamente a lo que se cree, la potencia de la cola del espermatozoide es insuficiente como para hacerlo avanzar tanta distancia y, sobre todo, como para hacerlo penetrar el óvulo. El espermatozoide no es el potente "penetrador" que imaginábamos. Los movimientos de su cola, que son laterales, no pueden llevarlo a romper la barrera del óvulo. No es ningún príncipe azul conquistador.

En realidad, es el óvulo el que "atrapa" al espermatozoide: en efecto, el óvulo emite unos filamentos (vellosidades) que se enroscan alrededor de la cabeza del espermatozoide, atrapándolo y "chupándolo" literalmente. El espermatozoide no tiene otra que entrar en el óvulo, "tragado" por el ovocito.

Con lo cual, la fecundación no sería tanto la acción de un espermatozoide frente a la inacción del óvulo, sino la estrecha colaboración de ambos.

Estos descubrimientos datan de la década de los ochenta, o sea, tienen unos 25 años. ¿Se han modificado desde entonces los estereotipos sobre el óvulo/mujer pasiva y el espermatozoide/varón activo? Pues no. Nada. Ni un poquito. En el mejor de los casos, algunxs científicxs cambiaron el estereotipo de la Bella Durmiente pasiva por el de la bruja que teje su telaraña para atraer a los hombres y devorarlos.

Sea como sea, interpretaciones sexistas que oponen, dividen, presentan a unos y otras como enemigxs, contrincantes, rivales, en lugar de mostrar la realidad: organismos que colaboran para crear conjuntamente una nueva vida.

Para más información:



  • Jay M. Baltz, David F. Katz, and Richard A. Cone, "The Mechanics of the Sperm-Egg Interaction at the Zona Pellucida," Biophysical Journal 54, no. 4 (October 1988): 643-54.

  • Paul M. Wassarman, "The Biology and Chemistry of Fertilization," Science 235, no. 4788 (January 30, 1987): 553-60, esp. 554.

lunes, 12 de mayo de 2014

"Es normal que las mujeres cobren menos": otro delirio masculinista

Concepción Rodríguez,
la mujer que peleó
por el derecho
a trabajar en las minas.
Los masculinistas suelen basarse en creencias que no están sustentadas en ninguna estadística oficial, simplemente en observaciones que no responden a ningún criterio científico.

Por ejemplo, atribuyen el hecho de que los salarios de los varones sea, en promedio, más elevado que el de las mujeres, al hecho de que ellos "eligen" trabajos más peligrosos y, por ende, mejor pagados.

Y, afirman, los varones son las principales víctimas del sexismo, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, en las minas de carbón y en los andamios de las obras, mientras que las mujeres están tranquilitas en sus casas tejiendo ropita para el bebé, cosa con la que, evidentemente, tienen menos posibilidades de morir desangradas (si nos olvidamos de que las agujas de tejer han sido usadas durante décadas para realizar abortos inseguros que terminaban muchas veces en perforaciones, infecciones y hemorragias...).

¿Qué hay de cierto en todo eso? ¿Es verdad que los varones tienen, en promedio, actividades más peligrosas que las mujeres, que justifique que se les pague más?

Como Argentina carece de estadísticas en todos los aspectos que voy a mencionar, elegí el caso de España, que sí cuenta con muchos estudios oficiales.

En primerísimo lugar, vale aclarar un detalle: si las mujeres trabajan poco en las minas de carbón, no es una "elección".

Es, además de los estereotipos de género que atribuyen a uno y otro sexo actividades distintas, porque hasta 1993 lo tenían prohibido, lisa y llanamente. 

Y si, a partir de 1993, lograron hacerlo, no fue porque de repente el Estado se diera cuenta de que los varones padecían una tremenda injusticia, sino porque una mujer, Concepción Rodríguez Valencia, peleó durante ocho años hasta lograr que el Tribunal Constitucional le reconociera el derecho a trabajar en una mina.

O sea, las mujeres han peleado para poder trabajar en las minas de carbón, como lo relata una entrada del blog Mujeres del diario El País. No veo tanto ahínco de los masculinistas en reclamar ser amos de casa y ocuparse de lxs niñxs sin sueldo, sin vacaciones, sin fines de semana, sin aportes jubilatorios, sin compensación económica alguna...

Pero aunque los estereotipos de género, y no la discriminación, fueran la única razón por la cual hay más varones que mujeres en las minas de carbón y en la construcción, entonces con más razón los masculinistas deberían unirse a la causa feminista, en lugar de rechazarla: el término mismo de "estereotipo de género" ha sido acuñado por el feminismo, cuya lucha central es justamente en contra de dichos estereotipos.

Accidentes laborales

Ahora, estudiemos eso de que los varones son las principales víctimas en esta sociedad, y no las mujeres, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, y vayamos a las estadísticas. 

Estas muestran en primer lugar que, incluso por el mismo trabajo, en la misma empresa, con el mismo nivel de peligrosidad, las mujeres reciben, en promedio, un salario menor al de los varones.

Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadísticas, "analizando las diferencias salariales para cada actividad económica, se comprueba que las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres en todas ellas".

Es decir, en un mismo rubro, con trabajos similares, las mujeres siguen ganando menos que los varones.

Esto, por un lado.

Por el otro, ¿cuál es la cantidad real de muertes por accidentes laborales en España? Según un estudio de la Fundación Mapfre, a la que difícilmente se pueda tachar de feminista, y basado en fuentes oficiales, las cifras son las siguientes:

- Accidentes laborales: 1.089, de los cuales 258 fueron en el trayecto entre el domicilio y el lugar de trabajo (2008) (según el Ministerio de Empleo, fueron 683 en total en 2011)

Pero además: 

- Accidentes de tránsito: 3.100 (en 2008)
- Accidentes domésticos y de ocio: 4.000 (en 2007)

Hete aquí que, oh casualidad, el mayor número de accidentes no se da en el lugar de trabajo, tampoco en la ruta, sino... en la casa.

¿Y quiénes son las personas que más se quedan en la casa y son víctimas de esos accidentes domésticos? Pues sí: las mujeres. Representan el 56,2% de las víctimas de lesiones por accidentes domésticos. Dice el estudio del Ministerio de Sanidad y Consumo:
"Se confirma, igual que en años anteriores, el predominio de los accidentes entre los hombres, superior a la media, hasta los 24 años. El porcentaje se equilibra en la franja de edad entre 25 y 44 años. La tendencia se invierte a partir de los 45 años, donde se observa una disminución del porcentaje de siniestralidad. Dicha situación es la desigual distribución de las funciones y roles sociales que desempeñan cada uno de los géneros."
Hay que destacar que entre los accidentes domésticos y de ocio, están, justamente, los de ocio. Allí, los varones que mueren son mayoría (en las áreas deportivas, sobre todo). Es decir, las mujeres son muchas más en sufrir accidentes por realizar tareas domésticas en la casa (65,7%, por 48,4% de varones). Y los varones, durante su tiempo de ocio:
"Se observa un mayor peso de las actividades domésticas que contribuyen al 39,6% de las lesiones. En el otro extremo se encuentran las actividades relacionados con los juegos y el tiempo libre".
¿Y el bricolaje, preguntarán? Aquel famoso bricolaje que los masculinistas suelen esgrimir a la hora de comparar las tareas domésticas de unos y otras, tipo "nosotros tenemos que ir al bosque a cortar leña" (les juro que salen con ese argumento): pues representa el 5,5% de los accidentes... Y ahí sí, claro, el 90% son varones.

Pero en fin, hay que ser de muy mala fe para equiparar tareas domésticas y bricolaje.

Sobre los accidentes laborales que derivan en muerte, y que han alcanzado la cifra de 683 en el año 2011, según la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, es cierto que los varones son mayoría abrumadora
"Sobre siniestralidad de accidentes mortales, los varones tienen una siniestralidad de 6,37 accidentes mortales por cada cien mil trabajadores, mientras que dicho índice en mujeres es de 0,30."
Sin embargo, como vemos, hay más mujeres que mueren en su casa haciendo las tareas domésticas que varones que mueren en su lugar de trabajo.

Otra diferencia es que en caso de accidente laboral (que no derive en muerte), las víctimas tienen derecho a seguir cobrando su salario, indemnizaciones, etc. En caso de accidente doméstico, las víctimas no tienen derecho a absolutamente nada. Y muchas veces, aún lesionadas, las mujeres tienen que seguir ocupándose de la casa y lxs hijxs.

Y ni hablemos de la situación de las empleadas domésticas que, en su inmensa mayoría, no son declaradas ni tienen Seguridad Social ni nada por el estilo (hay 747.000 empleadas domésticas en España, y la casi totalidad son mujeres).

Sin embargo, los masculinistas afirman sin vacilar que los varones son las principales víctimas de los estereotipos de género que les asignan a ellos los trabajos peligrosos y a ellas el quedarse sin hacer nada en su casa (algunos, en comentarios que han dejado aquí, han comparado las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs a "poner un DVD") y que, por lo tanto, es normal que tengan mejores sueldos.

Por último, lo que contaba al principio: los masculinistas suelen decir es normal que los varones ganen más que las mujeres, en promedio, porque ellos son los que más trabajan en puestos peligrosos, y mejor pagados.

Recuerdo que, en España, la ganancia media anual femenina supuso en el año 2008 el 78,1% de la masculina, según el Instituto Nacional de Estadística.

Vemos las cifras entonces:

- unas 7.000 personas trabajan en minas de carbón, de las cuales 300 son mujeres.
- hay 1.650.800 obrerxs de la construcción (2010), entre los cuales 137.300 mujeres.

O sea, ¿realmente unos 1.520.200 varones (mineros y obreros de la construcción) pueden modificar estadísticas y justificar que, en promedio, las mujeres en España ganen el 78,1% de lo que ganan los varones?

Evidentemente, no. La brecha salarial entre varones y mujeres se tiene que buscar en otro lugar.

Más información:

Las mujeres ganan menos que los hombres de por vida y la brecha salarial aumenta con la formación (informe de RTVE basado en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística)