martes, 23 de abril de 2013

Varones, en peligro de extinción

Drama universal: parece que dentro de 5 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Eso dicen varias notas periodísticas, que usan títulos bien amarillistas del tipo: "Alarma mundial: hombres, en peligro de extinción".

La noticia es la siguiente: una científica autraliana anunció que los varones desaparecerán dentro de 5 o 6 millones de años, porque disponen de un solo tipo de cromosoma Y (al ser ellos XY) y, por lo tanto, no pueden reemplazar las partes dañadas cuando es necesario.

Las mujeres, en cambio, al disponer de dos cromosomas X (XX), tienen la ventaja de poder sustituir genes dañados.

Resultado: ya hoy en día, las mujeres tienen más de 1000 genes, y los pobres varones, menos de 100.

Ergo, afirma la científica: en 5 o 6 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Y yo pregunto: ¿¿y??

Digo, me imagino que en ese tiempo, por eso de la adaptación y de la evolución, la humanidad habrá encontrado la manera de reproducirse de otra manera, o sea, esto no será el fin de los seres humanos.

Lo más probable es que, de hecho, las mujeres tampoco sigan existiendo tal y como las conocemos ahora, ellas también deberán adaptarse para poder seguir reproduciéndose, o sea, no sería la desaparición de los varones, sino la adaptación de todos los seres humanos a una nueva realidad.

Por lo demás, las categorías binarias sexuales son una construcción social. En realidad, como expliqué largo y tendido en otra entrada, hay más que sólo dos sexos.

Fotomontaje
La humanidad decidió categorizarnos a todxs en un sistema binario, de acuerdo a órganos genitales visibles, de varones por un lado (pene, testículos) y mujeres por el otro (vulva, mamas desarrolladas).

Pero como vimos, la realidad cromosómica es mucho más compleja. Entre el 1 y el 4% de lxs niñxs carecen de un sexo completamente definido. Y de acuerdo a algunxs científicxs, muchísima gente (entre un 5 y un 15%) probablemente tenga algún gen que no corresponda exactamente a lo que hemos definido como "varón" o "mujer".

O sea, esas categorías son artificiales y sólo llevan a la discriminación. Lo importante es que todxs somos humanxs, y lo más probable es que dentro de 5 millones de años, la especie se habrá adaptado para seguir reproduciéndose sin esa binariedad de los sexos.

Es un poco como si alguien sacara un artículo diciendo: "Alerta mundial: por el creciente número de parejas mixtas, en mil años habrán desaparecido los blancos".

¿Y? ¿A quién le importaría? Aparte de a algunxs racistas recalcitrantes y subnormales que siguen creyendo en la existencia de "razas" humanas, a nadie.

Pues lo mismo con los sexos, otra categorización arbitraria: ¿a quién le importa que desaparezcan los varones o las mujeres, si esas categorías no representan nada real?

Seguirá habiendo seres humanos, que no serán definidxs por su sexo, y todxs felices comiendo perdrices.

miércoles, 10 de abril de 2013

Hay dos sexos: ¿mito o realidad?

Cuando hablo de género, me acusan de querer ignorar la realidad biológica, una realidad que nadie se atreve a cuestionar: existen dos sexos biológicos, el masculino y el femenino. Y ninguna teoría del género podrá borrar eso.

Más allá de que la teoría del género no pretende "borrar" esa "realidad biológica", sino que pretende deconstruir los roles de género que se aplican cultural y socialmente a los sexos biológicos, hay un problemita que se agrega a todo eso: la ciencia, hoy en día, ya no tiene tan claro eso de que hay dos sexos.

WTF?? dirán algunxs.

Bueno, recapitulemos.

¿Cómo se define el sexo biológico? ¿Cómo se sabe si un individuo es nena o nene?

En la mayoría de los casos, esto se ve, o se cree ver en la ecografía, o más seguramente aún, al nacer el bebé. Ahí aparece siempre el discurso performativo de algún miembro del cuerpo médico: "es una nena" o "es un nene".

Y entre "varón" y "mujer", pues no hay nada.

Sin embargo, sabemos hoy en día que no solamente de gonadas (testículos/ovarios) o de genitales (pene/vulva) vive el hombre. También existen los cromosomas.

Para que un individuo pueda ser decretadx plenamente varón o mujer, tiene que haber coincidencia entre esos tres elementos: gonadas, genitales, y cromosomas (XX para las mujeres, XY para los varones).

Pero hete aquí que algunxs bebés muy chistosos nacen con elementos propios de ambos sexos, con distintas combinaciones posibles: algunxs tienen vulva y pene a la vez, testículos y ovarios. A esxs individuxs se les llamaba antes "hermafroditas" o "tercer sexo".

Pero además, algunxs nacen, por ejemplo, con un pene y testículos (o sea, todo bien, al parecer), pero con cromosomas XX. ¿Cómo definimos a esas personas? Son varones por sus gonadas y sus genitales, pero mujeres por sus cromosomas. ¿En qué categoría lxs ponemos?

¿Y a las personas XXX? ¿Y las personas X0? Y las personas XXY? ¿Qué son? ¿Cómo las definimos?

Hoy en día, esta situación se llama "intersexualidad".

Y todavía hoy en día, en la mayoría de los casos, se opta por una solución radical, mutilante y absolutamente contraria a los derechos humanos más básicos: como no podemos concebir la idea de que haya más de dos sexos, se decide asignar quirúrgicamente a ese bebé uno de los "dos" sexos que aceptamos como "normales".

Por ejemplo, a lxs que tienen un clítoris demasiado grande o un pene demasiado chico, sencillamente se les corta para "fabricar" una mujer (pero no tenemos ningún reparo en indignarnos cuando algunas tribus africanas cortan el clítoris de sus hijas).

Algunxs otrxs nacen con el síndrome de Klinefelter: tienen un cromosoma X "de más" (XXY). Tienen aspecto masculino, pero a veces, testículos atrofiados y les crece el pecho en la adolescencia. A ellxs, por lo general, se les da un tratamiento hormonal con andrógenos, se les saca los testículos atrofiados y se les coloca prótesis testiculares. Todo ello, por supuesto, sin nunca preguntarles su opinión ni darles información de nada.

A las personas intersexuales XX, se les asigna siempre el sexo femenino, sea cual sea la apariencia de sus genitales, incluso si tienden a ser masculinos: además del tratamiento hormonal ad hoc, esa persona tiene que pasar por varias operaciones quirúrgicas para tratar de mantener su capacidad reproductiva, crear una vagina suficientemente grande como para recibir un pene (porque, por supuesto, se considera que una mujer debe ser heterosexual y debe querer ser penetrada por un pene, con lo cual agregamos heterosexismo a todo lo demás), etc.

Entonces, en la mayoría de los casos, se reúne un equipo pluridisciplinario, para decidir qué sexo se asignará al bebé. Esxs niñxs son sometidxs a una serie infinita de operaciones para "adecuar" su cuerpo al sexo que el cuerpo médico le asignó de manera prepotente, operaciones que muchas veces derivan en dolores de por vida, infecciones, pérdida de sensibilidad de los genitales.

Sin hablar del hecho de que se trata como enfermos a niñxs que, en la mayoría de los casos (salvo excepciones) son perfectamente saludables.

Ahora, si en la naturaleza existen tantas combinaciones posibles entre gonadas, genitales y cromosomas, y si estos individuos representan, según distintos estudios, entre el 1 y el 4% de la población, ¿tiene sentido seguir hablando de dos sexos?

Para hacer un paralelismo sexo/raza, ¿tendría sentido querer vivir en un mundo en que solamente existan personas muy blancas y otras muy negras, negar que pueda haber toda una gama de mezclas posibles, y someter a lxs niñxs mestizos a tratamientos crueles e inhumanos para volver su piel más negra o más blanca, según lo que decida el cuerpo médico, a fin de evitar la (deseable, a mi entender) desaparición del concepto de raza?

¿Por qué nos aferramos tan desesperadamente al concepto de sexo y a su binariedad obligatoria? ¿Cuál sería el drama universal de constatar que en la naturaleza existen todas las combinaciones posibles de sexos, como existen todas las combinaciones posibles de color de piel?

¿Cuál sería el tremendísimo problema de dejar de hablar de sexos, como se está dejando, por fin, de hablar de razas?

Porque además, la cifra de entre 1 y 4% está siendo cuestionada. En efecto, como vimos, no solamente existen las personas con diferencias entre sus gonadas y sus genitales, que se pueden ver "desde afuera" o a través de una ecografía.

También está el tema de los cromosomas. Y ahí, algunxs dicen que probablemente haya muchísimos más casos de individuxs con genitales y gonadas perfectamente "normales", pero con algún tipo de "anormalidad" cromosómica. 

Y de acuerdo a algunas fuentes, como la Red de Intersexuales Francohablantes de Europa, entre el 5 y el 15% de la población presentaría alguna "alteración" de sus cromosomas, que haría imposible definir realmente si se trata de varones o mujeres.

O sea, básicamente, lo que se está diciendo es que usted, yo, su padre, su madre, su novio, su novia, podríamos tener algún tipo de "anormalidad" cromosómica, sin saberlo.

Usted mismo, que está leyendo esta entrada, podría ser "otra cosa" que estrictamente varón o mujer. ¿Qué? No se sabe muy bien, porque la sociedad ni lo contempla. Pero ni completamente varón, ni completamente mujer.

Pero como hemos sido asignados "mujer" o "varón" al nacer, porque nuestros genitales y nuestras gonadas aparentaban ser eso, pues hemos sido criados como "varón" o como "mujer", es decir, nos han impuesto, además, roles de género de acuerdo a ese supuesto sexo biológico, y no nos hemos cuestionado nunca si nuestro sexo cromosómico es realmente el que nos designaron.

Caster Semenya. Foto: EPA
Esto fue lo que le pasó a la atleta sudafricana Caster Semenya, medalla de oro en los campeonatos mundiales de Berlín en 2009. Ante su voz grave y sus resultados "masculinos", fue sometida a un humillante "test de feminidad". Allí descubrieron que tenía un problema de insensibilidad a los andrógenos, que tenía testículos que no habían bajado, un alto nivel de testosterona, pero la apariencia física de una mujer con vagina, pechos y útero.

Finalmente, fue autorizada a seguir compitiendo como mujer. Pero su caso cuestiona claramente la binariedad de los sexos y nuestra necesidad de categorizar a los seres humanos entre varones y mujeres, descartando la amplia variedad de otros sexos posibles.

Ahora, pregunto yo: ¿no sería mucho más humano, justo, ético, "cortar" dentro de nuestra concepción cultural de los sexos y modificar nuestra visión sistemáticamente binaria de la sociedad, antes que "cortar", literalmente, esta vez, cuerpos perfectamente saludables para adecuarlos a esa visión artificial?

¿Hasta cuándo vamos a seguir torturando a niñxs para seguir teniendo una sociedad bien dividida entre varones y mujeres, conceptos cerrados que, evidentemente, no existen como tales en la naturaleza?

En un país que reconoció el derecho de todxs a elegir su identidad de género, ¿hasta cuándo vamos a mutilar a personas, como ese bebé intersex que nació en Misiones, para poder seguir afirmando, como si fuera una verdad absoluta: "Biológicamente existen dos sexos"?


Para saber más:

- El blog Intersexualidad hace una lista de bibliografía sobre el tema, en castellano y en otros idiomas.
- Extracto publicado en Página/12 de “Reflexiones sobre la cuestión intersex”, incluido en Intersexo. Una clínica de la ambigüedad sexual, de reciente aparición (Ed. Grama).
- La película "XXY", de Lucía Puenzo, con Inés Efrón, cuenta la historia de una familia que no quiso mutilar a su hijx, y decidió dejarle elegir al llegar a la adolescencia.

lunes, 8 de abril de 2013

Varones gordos, mujeres... ¿gordas?

¿Qué ven en esta foto?

Thinkstock Photos
Yo, tratando de ser lo más objetiva posible, veo el cuerpo de un varón que, a todas luces, debe tener problemas de sobrepeso, si nos atenemos al Indice de Masa Corporal (IMC) que fija los límites por debajo o por encima de los cuales estamos demasiado "flacos" o demasiado "gordos", con criterios de salud y no de estética.

Con esos mismos criterios, veo a una mujer con un cuerpo que seguramente está dentro del rango deseado de IMC para ser considerado saludable.

Claro que considerando los criterios extremistas y abusivos sobre la apariencia ideal de las mujeres, esta mujer tiene caderas un poco grandes. Pero claramente, está en un peso saludable.

Pues ¿adivinen qué?

Esta foto ilustra una nota que explica por qué y de qué manera varones y mujeres engordamos. Siendo la idea, me imagino, mostrar a un varón y una mujer en sobrepeso.

Pero ni para ilustrar una nota sobre gordura son capaces de poner la foto de una mujer verdaderamente gorda.

La gordura de los varones es mucho más aceptada. ¿La de las mujeres? Es considerada tan espantosa, tan indecente, que para ilustrar una nota sobre la gordura, elijen el cuerpo de una mujer que no está en sobrepeso.

Una muestra más de que la presión sobre la apariencia de las mujeres es muchísimo mayor que la que puede existir sobre los varones. El equivalente de 20 kilos de más en un varón es, para una mujer, tres o cuatro kilitos "de más" sobre las caderas.

Para los varones, claramente criterios de salud. Para las mujeres, criterios estéticos que incitan a la anorexia. Porque el cuerpo de mujer que muestran como en sobrepeso es un cuerpo perfectamente saludable. ¿Cómo una chica adolescente que ve esa foto no va a pensar que es una cerda inmunda si tiene caderas como las de la mujer de la foto, que están dentro de la normalidad para una mujer, y a la que presentan como gorda?

Me recuerda una publicidad para una gaseosa light, que mostraba a varones con un poco de panza, y a mujeres flaquísimas, a pesar de que la idea era mostrar a varones y mujeres con pancita contra la que había que luchar.

Y después me dicen paranóica...

jueves, 4 de abril de 2013

Primero, la apariencia

Para las mujeres, lo primero, esencial, fundamental, es la apariencia física. TODO lo demás viene después. Y el aprendizaje de esa gran verdad empieza en la adolescencia.

Eso nos enseña una marca de toallitas de limpieza.

Chicas, ya saben: ¿tienen talento? ¿Quieren ser primeras violinistas del Teatro Colón? ¿Son abanderadas de su clase? ¿Tienen las mejores notas en matemáticas? ¿Pretenden ser un premio Nóbel de Física? 

Bueno, ojo, que no conseguirán absolutamente nada de todo eso ni obtendrán ningún reconocimiento de nadie si tienen defectos físicos. Primero, la apariencia. Después hablamos del resto.



Gracias a Enrique por señalarme el enlace.

martes, 2 de abril de 2013

¿Cuánto deberían ganar las mujeres?

En el día de la madre, suelen publicarse en Facebook y en otros lados hermosas imágenes coloridas, llenas de corazones y florcitas, que alaban a las mamás, recalcando el trabajo que hacen, su entrega, y sobre todo, que lo hacen "sin pedir nada a cambio".



Paralelamente, se dice de las mujeres que es normal que cobren menos plata que los varones, porque trabajan menos que ellos.

Ahora, en una sociedad organizada como la nuestra, es imprescindible, para el destino del país, que haya gente dedicada a criar a lxs hijxs, educarlxs, cocinar, limpiar, ordenar... Algunas familias pudientes pagan a otras personas para hacerlo: cocinerxs, jardinerxs, profesores particulares, canguros, etc. etc.

Pero en la inmensa mayoría de las familias, quien se encarga de todo ese trabajo imprescindible son las mujeres.

En octubre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) calculó la parte del PIB del país que representa el trabajo en el hogar.

Y llegó a la conclusión de que las mujeres participan en  las tres cuartas partes de la producción de un país, en valor y en horas de trabajo.

Entonces, es muy fácil decretar que es muy normal que las mujeres tengan menos dinero que los varones porque ellas trabajan menos fuera del hogar. Pero mientras la inmensa mayoría de los varones, luego del trabajo, ponen los pies debajo de la mesa y esperan a ser servidos, las mujeres, además de trabajar 8 horas diarias fuera de casa, siguen limpiando, planchando, cocinando, ocupándose de lxs hijxs, etc. etc.

Ahora, ¿cuánto debería ganar una mujer por todo ese trabajo invisibilizado, que algunos masculinistas asimilan a "poner un DVD en un lector", como han escrito algunos aquí mismo?

Bueno, si tomamos solamente en cuenta a las mujeres que trabajan 40 horas por semana fuera del hogar (como cualquier varón que se precie), el salario que deberían cobrar, por hacer trabajo de cocinera, profesora, chofer, psicóloga, administradora, médica, operadora de lavarropas, etc., debería elevarse a... 26.902 dólares por año, por casi 58 horas de trabajo semanal extra.

Un trabajo no remunerado, no reconocido, sin vacaciones, sin aportes jubilatorios, sin horarios, sin descanso.

Ese cálculo ha sido hecho por el sitio salary.com, que realiza ese cálculo en Estados Unidos desde hace doce años.


Los masculinistas que se la pasan hablando de igualdad real, ¿están dispuestos a compartir en un 50% real ese trabajo doméstico sin recibir un centavo a cambio?

Hablan mucho de custodia compartida en caso de separación, pero ¿cuántos compartieron realmente el trabajo de crianza de lxs hijxs durante la relación?

Ahora, yo no estoy a favor de que se remunere ese trabajo. Estoy a favor de un reparto más equitativo del tiempo de trabajo, de tareas del hogar, de crianza de lxs hijxs y de ocio (entendido como "no hacer nada", pero también como estudio, tiempo de reflexión, trabajo voluntario en ONGs, etc. etc.).

Los varones deberían ceder espacios de poder en el mundo laboral (trabajar menos, ganar menos...) a fin de permitir, por un lado, que las mujeres puedan tener acceso a esos espacios de poder, y también para tener ellos más tiempo para ocuparse de sus hijxs, de las tareas del hogar, etc.

Y extrañamente, no veo a muchos masculinistas reivindicando ceder espacios de poder para cambiar el paradigma social de la familia y del trabajo...

martes, 26 de marzo de 2013

El origen del patriarcado, del machismo y del sexismo

¿Por qué, en todas las culturas, impera el machismo? ¿Por qué los seres humanos han "elegido" el sistema de patriarcado y de dominación masculina en todo el mundo?

La primera pregunta es: 
¿Desde cuándo existe el patriarcado?

Algunos atribuyen el origen del patriarcado a la aparición de la agricultura, de la propiedad privada y, por ende, a los orígenes del capitalismo. Pero esto ocurrió hace "apenas" 30.000 años.

Sin embargo, de acuerdo a la antropóloga francesa Françoise Héritier, el sistema patriarcal aparece muchísimo antes. Ella sitúa su aparición en el paleolítico superior, entre hace 200.000 y 50.000 años, en la época de lxs cazadores-recolectores, es decir, antes de la aparición de la agricultura.

¿Cómo logra situar el origen del patriarcado en esas fechas tan remotas, en que había menos de 100.000 individuos en todo el planeta?

A la luz de los nuevos estudios etnológicos y antropológicos, se comprobó que en esas épocas, los seres humanos vivían en grupitos familiares consanguíneos de 15 a 20 personas. Analizando los restos de grupos humanos diezmados por cataclismos, o sea, que murieron todxs juntxs, se dieron cuenta de que los varones y lxs niñxs tenían el mismo ADN, y que habia mujeres con un ADN distinto.

Esto significa que ya en esa época, las mujeres eran objeto de intercambio entre los varones, entre distintos grupos consanguíneos. O sea, ya existía una sociedad patriarcal. Entonces, hay que remontarse a antes de la aparición de la propiedad privada para encontrar los orígenes del patriarcado.


La segunda pregunta sería entonces: 

¿Cómo surge ese patriarcado, y por qué?

Algunxs aseguran que la universalidad de la dominación masculina se explica por la naturaleza: al ser más fuertes que las mujeres, los varones tienden a dominarlas.

Esa explicación no resiste la más leve observación del reino animal, donde las diferencias físicas entre machos y hembras muchas veces son mayores que entre los seres humanos y donde, sin embargo, no existe ningún sistema de dominación entre los sexos

La única especie en la que los machos dominan, maltratan, agreden, torturan, matan a las hembras, es la especie humana. Es por exceso de humanidad que los varones son violentos, y no por un exceso de bestialidad o de testosterona, puesto que los animales sí logran "controlarse".

La única especie con capacidad para pensar, o sea, la única capaz de controlar sus pulsiones, es también la única especie en la que los machos maltratan y dominan a las hembras.

O sea, la mayor fuerza de los varones (que, además, es muy relativa) y la naturaleza no pueden explicar el origen del patriarcado. Los varones no maltratan a las mujeres porque no se pueden contener, sino porque se sienten legítimos al hacerlo. O sea, por un sistema social legitimado.

Según Françoise Héritier, la raíz de todo empieza cuando esos muy antiguos seres humanos, que fueron lxs que construyeron el sistema de pensamiento que usamos al día de hoy, intentaron dar sentido a lo que les rodeaba.

Eric Garault/LEXPRESS
Uno de los misterios que les rodeaba era por qué, mientras los varones no pueden reproducirse directamente, las mujeres sí tenían esa capacidad extraordinaria de fabricar no solamente cuerpos parecidos a ellas, sino también cuerpos distintos a ellas: cuerpos masculinos.

Luego observaron que sin coito, no había embarazo ni reproducción. Para poder controlar ese poder exorbitante de las mujeres (ya que si las mujeres tenían el poder de fabricar varones, entonces también tenían el de dejar de producirlos), se encontró una explicación a la relación entre coito y reproducción que, de paso, fue también una manera de controlar la capacidad de las mujeres: son los varones los que introducen a lxs hijxs en el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres se convirtieron en un mero receptáculo, puesto a disposición de los varones. Y se transformaron, a lo largo de varios milenios, en un recurso que había que poseer, controlar y dominar, a fin de poder asegurar la reproducción. Fue necesario impedirles disponer de su cuerpo, restarles autonomía, y se las empezó a alejar de la educación y del poder.

Ese proceso es llamado por Françoise Héritier la "valencia diferencial de los sexos", que hizo de las mujeres eternas menores. Ella considera que ese sistema de pensamiento es la base del inicio del mundo en el que vivimos, fundado en una relación desigual, jerárquica, entre varones y mujeres.

O sea, el origen de la dominación masculina, que se expandió a medida que los seres humanos se multiplicaban, a partir de esos 100.000 individuos primitivos, es la voluntad de control de los varones sobre el poder de fecundidad de las mujeres.

De ahí derivan absolutamente todos los estereotipos de género, que llegaron a ser universales precisamente porque ese sistema se remonta a épocas muy, muy lejanas: la mujer-objeto, la mujer abnegada, que se sacrifica por sus hijxs, la mujer dulce y compasiva, la maternidad como destino obligatorio para toda mujer, la mujer fiel porque necesita de un macho protector vs. el macho que va sembrando su semen de flor en flor, pero también la mujer demonio, la mujer presa de sus hormonas, la mujer loca a la que hay que controlar...

Sobre esa creencia se construyeron todas las sociedades. El patriarcado no es una mera división del trabajo: es un sistema de dominación, del que deriva una división del trabajo que es cambiante de acuerdo a las épocas y las necesidades. Cuando hay necesidad de mano de obra, como durante una guerra, se le da la bienvenida a las mujeres en el campo laboral. Cuando hay sobrante de mano de obra, se les pide que vuelvan a sus casas...

Es muy probable que, mientras las mujeres sean las únicas en poder gestar, el sistema de dominación patriarcal, a través de los estereotipos de género relacionados precisamente con la capacidad de gestar, sigan vigentes.

El machismo tiene muchos siglos de vida por delante...

- Masculino/Femenino: el pensamiento de la diferencia, de Françoise Héritier (2002). Barcelona, Ariel.
- Una entrevista en castellano a Françoise Héritier en La Nación.

viernes, 22 de marzo de 2013

La cerveza Schneider, cada vez más machista

¿Qué tan difícil es entender lo ofensivo de una campaña a las que nos somete la cerveza Schneider?

Evidentemente, lxs responsables de las publicidades de esa marca no entendieron absolutamente nada. No les bastó con que el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión denunciara uno de sus comerciales por su "fuerte mensaje discriminatorio" y por su "violencia simbólica".

Tampoco les bastó con las múltiples quejas recibidas después de su patético comercial Perdón, en que muestran a los varones como subnormales que no son responsables de cometer agresiones sexistas en la calle o de "pensar que un no es un sí" (o dicho de otro modo, de ir en contra de la expresa voluntad de una mujer).

En los últimos días, siguieron adelante con su magnífica idea de desresponsabilizar a los varones por el machismo, y nos castigaron con afiches en la calle:


Traducción: perdón por "apoyar" nuestro pene en su cuerpo en el autobús, algo que es considerado una agresión sexual y un delito ante la ley argentina, pero que vaaaaamos, no es tan grave, no es para ponerse así, es sólo una picardía, ya saben cómo somos los varones de juguetones...

Las reacciones no se hicieron esperar. El martes se abrió la página Facebook "Repudio a la campaña en vía pública de cerveza Schneider". En tres días, 4.500 personas se adhirieron a la página. 

El repudio fue tal que Schneider decidió retirar los carteles de la calle, y emitió un comunicado diciendo que lamentaba que "el objetivo humorístico de la campaña haya sido interpretado de una forma alternativa".

O sea: no entendieron NADA.

¿De una forma alternativa? ¿En serio? ¿Es humor minimizar las agresiones que las mujeres viven todos los días en la calle? ¿Es humor reivindicar un modelo de masculinidad que pasa por la agresión sexual, el acoso callejero, la dominación, la impunidad? ¿Es pícaro obligar a una mujer a sentir un pene entre sus nalgas mientras viaja en autobús?

Como preguntó la organización de lucha contra el acoso callejero Hollaback, "¿qué sigue después? ¿“Perdón por violarte” o “perdón por prenderte fuego”?"

Por la reacción de lxs responsables de Schneider, que muestra que no tienen absolutamente ningún remordimiento por su nefasta publicidad, me temo que bien podría ser el siguiente paso.

Dos días después del Día internacional contra el Acoso Callejero, me parece lamentable tener que volver a explicar, una y otra vez, que los "piropos" son acoso, y que agredir sexualmente a una mujer no es una picardía, sino un delito.

Esta publicidad es la prueba más fehaciente de que entre un piropo y una violación, sólo hay una cuestión de grados, pero que se trata del mismo mecanismo: el de la impunidad de varones que creen que la calle es su feudo, que las mujeres sólo están ahí de invitadas, y que ellas se tienen que someter a lo que impongan ellos, estén o no de acuerdo: comentarios sexistas, toqueteos, violaciones.

En este blog, ya hablé mucho del acoso callejero, que algunxs trogloditas siguen llamando "piropos", pueden volver a leer mis entradas al respecto aquíaquíaquí aquí. Y también aquí. Ah, y aquí. Y aquí. Puf, y aquí

Sin olvidarme de mencionar otra nefasta publicidad, la de Coca-Cola, que también mostraba a los piropos como una picardía deseable...

PD: una nota en Tiempo Argentino, otra en Télam y otra en Página/12.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué no quedo claro? ¡Es un día de lucha!

Casi todos los años, recuerdo en este blog que el 8 de marzo no es un día de homenaje a "la mujer", sino un día de lucha, para recordar el camino recorrido y evaluar el que falta por recorrer para alcanzar la igualdad de género.

Todos los años, florecen en Facebook, Twitter y demás redes sociales mensajes con corazoncitos, florcitas y rosas por doquier, deseando a las mujeres que tengan un "feliz día".

Así como, para el principio del año, di la palabra a varones feministas, lo vuelvo a hacer hoy, ya que se tomaron la molestia de explicar por qué, en este día, es casi ofensivo regalar flores y bombones a las mujeres.
8 de marzo, día de las mujeres. Ni flores, ni bombones, ¡día de lucha!

Ni flores ni bombones. Hoy es un día de lucha contra todas las formas de opresión hacia las mujeres. Día de Lucha contra todas las manifestaciones del Patriarcado. 
Desde el Colectivo de Varones Antipatriarcales hace tiempo que decidimos formar parte de la misma lucha que históricamente vienen llevando adelante las organizaciones de mujeres. Lo hacemos problematizando nuestros roles de poder y nuestros privilegios, siendo conscientes de que es una lucha cotidiana
Por eso también salimos a la calle con ellas repudiando todas las formas de violencias que como varones ejercemos hacia las mujeres, reflexionando sobre nuestras prácticas y exigiendo al gobierno que desarrolle acciones claras y contundentes para terminar con la opresión de género. 
En ese marco es que exigimos un urgente tratamiento y aprobación del Proyecto de Ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No queremos más de mujeres muertas por abortos clandestinos y realizados en condiciones de insalubridad. Las mujeres que se mueren son en su mayoría, mujeres pobres 
También exigimos acciones claras, sin ambigüedades, por parte del Estado, para desmantelar las redes de trata con fines de explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes.  La erradicación de la complicidad de la policía, del Poder Judicial en todos sus estratos y condenas de por vida con cumplimiento efectivo a los responsables de los secuestros y explotación a mujeres.
No ignoramos que la distribución de derechos es una cuestión de poder. Entonces nos preguntarnos, quiénes ejercemos el poder sobre las mujeres, negándoles la soberanía sobre sus cuerpos, entre tantas otras cosas. Este poder es el que el feminismo ha sabido denunciar, y del que los varones nos debemos hacer cargo. 
Somos varones los que ocupamos lugares de poder: jueces que condenan a las mujeres por abortos clandestinos. Jueces cómplices de las Redes de Trata y Explotación Sexual. Médicos violentos que maltratan a las mujeres que se practicaron un aborto. Autoridades eclesiásticas que bregan en contra de los derechos reproductivos, mientras encubren a sacerdotes pedófilos. Empresarios de la publicidad que producen y fomentan imágenes misóginas sobre las mujeres. 
También somos varones los que no nos hacemos cargo en situaciones de embarazos no deseados. Somos varones los que inferiorizamos a nuestras compañeras de trabajo. Somos varones los que seguimos relegando las tareas domésticas a nuestras novias, madres y amigas. Y los que las cosificamos, maltratamos  y oprimimos. 
Invitamos a todo aquél que se autodefina como varón, a comprometerse y ponerle el cuerpo a la lucha contra el patriarcado para revertir toda forma de desigualdad y de opresión hacia las mujeres. No es nuestro destino inexorable ser los machos hegemónicos. Apostamos a descubrir colectivamente otras formas de ser varones que impliquen la construcción de relaciones igualitarias con nuestras compañeras, con otros varones y con todas las identidades de géneros. 
Es así que demandamos:
-          Aparición con vida de todas las mujeres secuestradas con fines de explotación sexual. No están perdidas, son desaparecidas en democracia para ser prostituidas. Sin clientes, no hay trata. Si sos cliente, sos prostituyente.
-          Reglamentación y aplicación urgente de la Ley contra toda forma de violencia hacia las mujeres con políticas públicas de prevención y contención para todas las víctimas de violencia. Condena pública para toda manifestación misógina en los medios masivos de comunicación.
-          Aprobación de la Ley de Interrupción voluntaria del Embarazo. ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!
-          Basta de precarizar a las mujeres. Igual remuneración por igual trabajo!
-          Juicio y castigo para todos los femicidas,  encubridores y responsables políticos! 
¡Ni Machos, Ni Fachos!
Colectivos de Varones Antipatriarcales

martes, 5 de marzo de 2013

El mito de las falsas denuncias (bis)


Ya he escrito acerca del mito de las falsas denuncias, que regularmente agitan los masculinistas para demostrar que los varones son víctimas de "feminazis" dispuestas a aplastarlos y eliminarlos.

Por supuesto, nunca tienen cifras ni estadísticas reales, más que algún recorte periodístico, como si un caso en particular fuera revelador de un hecho sociológico.

Como otrxs más calificadxs que yo se han tomado la molestia de responder, con argumentos, punto por punto, a los masculinistas que niegan la amplitud de la violencia de género, dejo la palabra a uno de ellos, Miguel Lorente Acosta, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género.

Sé que con esa nota, los trolls masculinistas van a desembarcar aquí con toda su furia, como lo suelen hacer últimamente. Bienvenidos sean. Porque no hay mejor prueba de la misoginia y la violencia de los masculinistas que sus propias palabras.

El dato principal que rescato de la nota es que las denuncias falsas no llegan al 1% del total, de acuerdo a la Fiscalía General del Estado, y que el delito de violencia de género es, de lejos, el delito con menos denuncias falsas.

Pueden leer la nota directamente en el diario El País aquí
Palabras contra palabras  
Las mujeres nunca han tenido palabra, la sociedad y la cultura no han creado una expresión como lo han hecho con los hombres (“palabra de hombre”), para así darle trascendencia a su voz con la simple referencia a su origen: el hombre. Las mujeres han sido presentadas justo como lo contrario: perversas, mentirosas, traidoras, desleales… Desde Eva y Pandora hasta hoy. Y si existe una cultura que ha creado esta doble referencia sobre la desigualdad, no es de extrañar que cuando la palabra de las mujeres entra en conflicto con la conducta de los hombres, salgan a la luz todos los mitos que buscan defender la desigualdad
Al analizar el argumento de las denuncias falsas se pone de manifiesto esta construcción cultural. En primer lugar, porque parte de esa idea de la mujer perversa que denuncia para hacer daño al hombre y para beneficiarse. Segundo, porque conforme la sociedad ha avanzado más en la lucha contra la violencia de género y ha dejado menos espacio a los maltratadores —señal de que la respuesta social está teniendo éxito—, en lugar de tomar esa realidad como demostración de la verdad de la violencia de género y de la necesidad y eficacia de la denuncia, la reacción es la contraria: se cuestiona la conducta que permite superar esa violencia y a los hombres violentos
Tercero: la crítica montada sobre las denuncias falsas no se sostiene sobre el análisis de la realidad: las mujeres apenas denuncian, la mayoría de las víctimas se separan, y las que lo hacen no piden medidas sobre el domicilio, la custodia de los hijos, ni ninguna cantidad de dinero al hombre; los datos están en los informes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Como cuarto argumento encontramos que aquellos hombres que piden que se mantenga la presunción de inocencia y que no se le dé credibilidad a una denuncia basada en la palabra de la mujer, no dan ninguna presunción de inocencia a las mujeres y consideran que la gran mayoría miente y delinque al denunciar falsamente a un hombre. 
En quinto lugar están los datos, reveladores de su mentira. El CGPJ y la Fiscalía General del Estado han analizado la situación y han concluido que las denuncias falsas no llegan al 1% del total. Así se deduce que el de violencia de género es, con diferencia, el delito con menos denuncias falsas. Pero, además, el hecho de que aquellos que defienden la falacia de las falsas denuncias cambien sistemáticamente sus datos demuestra que mienten. Al principio usaban como referencia el porcentaje de sentencias no condenatorias (un 30%), pero como no era sostenible ahora emplean el porcentaje de mujeres que retiran la denuncia o no quieren declarar contra su pareja. 
Sus argumentos parten de la ideología que presenta a las mujeres como malas y perversas, y luego buscan datos que encajen en sus ideas. Cuando hablan sobre el tema, en lugar de aportar referencias válidas o estudios, recurren a los casos personales (curiosamente todos conocen alguno) o a aquellos que han sido aireados a todo volumen en determinados medios
La idea de las denuncias falsas es el reflejo de los argumentos que la desigualdad y el machismo ha utilizado históricamente para defender sus privilegios y atacar a las mujeres. Nunca han tomado el silencio tras los casos de violencia como falso, porque era coherente con esa normalidad construida sobre la agresión. En cambio, la denuncia para salir de ella sí es tomada como falsa. Y es que las palabras se las lleva el viento, pero la palabra es la ley.
(Lo subrayado en negrita es mío) 

jueves, 28 de febrero de 2013

Super-dominante

El fundador de ZeroMacho, red internacional de varones pro-feministas por la abolición de la prostitución (a la que los varones de todo el mundo pueden adherirse), Patric Jean, suele decir que es un "super-dominante".

O sea: es varón. Es blanco. Es de clase media acomodada, con acceso a un buen nivel educativo. Viene de uno de los países más ricos del planeta. Es heterosexual. Es flaco. Es alto. Tiene 40 y pico de años, la edad en que se considera que los varones están en su punto más álgido.

En fin, tiene absolutamente todo a favor.

Ese varón también suele decir que entiende que la mayoría de los varones no quieran perder sus privilegios de género, y se resistan, como los masculinistas, a los cambios que impliquen que cedan espacios de poder para que las mujeres tengan igualdad de oportunidades.

Claro, dice, que un varón de clase media acomodada, con muchos otros privilegios, ceda espacios de poder en cuanto a género, vaya y pase. Le quedan todos los otros privilegios. 

Pero andá a decirle a un tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, que ceda los pocos privilegios que le da su condición de varón... Ni en pedo. Y es entendible: no sacaría ningún beneficio de ello, al contrario, perdería lo poco que tiene.

Lo que no ve, o no quiere ver, ese tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, es que él es el penúltimo eslabón de la sociedad. El último eslabón son... las mujeres pobres, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social.

Lamentablemente, los tipos pobres, sin trabajo, sin formación y sin perspectivas de mejora social no son los únicos en negarse a ceder espacios de poder. La mayoría de los varones se niega a hacer ese esfuerzo.

Ahora, sí, es difícil ceder espacios de poder. Y no trae casi ningún beneficio inmediato al varón que lo haga, excepto el de la sensación de hacer lo justo. Porque, recalca Patric Jean, es lo justo. Es lo justo si queremos una sociedad más justa.

Bien lo dice, a su manera, Louis CK, un humorista estadounidense, hablando de los privilegios de ser blanco. Y varón (en inglés):

lunes, 25 de febrero de 2013

Las mujeres, en el frente de batalla

Uno de los argumentos de los masculinistas para demostrar que las mujeres son privilegiadas en esta sociedad, es que los que mueren en el frente de batalla, durante las guerras, son los varones.

Sí. Es cierto. O más bien, era cierto.

En efecto, el Ejército argentino acaba de aprobar el acceso de las mujeres al arma de Infantería y Caballería, las dos principales fuerzas de combate en un campo de batalla, lo cual les estaba vedado hasta ahora.

"Luego de la entrada en vigencia de la resolución 1143/11 (...), que elimina todas las restricciones en el acceso del personal militar femenino a los distintos escalafones, 65 mujeres tuvieron la posibilidad de ejercer su derecho de elección de arma en igualdad de condiciones con los hombres", informó hace pocos días el Ejército argentino.

Una decisión similar tomó el ejército estadounidense hace poco, al permitir que las mujeres estén en el frente de batalla, luego de que un grupo de mujeres militares presentara una demanda legal, porque la norma que prohibía a las mujeres ocupar puestos de combate bloqueaba sus posibilidades de ascenso en el ejército.

En Estados Unidos, se abrirán así un cuarto de millón de puestos que estaban prohibidos a las mujeres.

Soldadas norteamericanas en Bagdad. Foto AFP.

Porque claro, lo que no dicen los masculinistas, es que el acceso de las mujeres al frente de combate estaba prohibido. Por más que hubiese querido, una mujer no podía elegir dar su vida por su patria y ser considerada heroína por ello.

Qué fácil que es recalcar que solamente los varones mueren en el frente de batalla, cuando las mujeres tienen, lisa y llanamente, prohibido estar en ese mismo frente de batalla.

Y lo que tampoco dicen los masculinistas es que por esa veda, las mujeres perdían posibilidades de subir en la jerarquía militar, ser condecoradas por acciones heróicas, ocupar puestos de mando. Estaban obligadas a ocupar lugares subalternos, tener sueldos más bajos, perderse las primas que se pagan a los soldados que van al combate.

En las guerras, mueren muchos soldados masculinos (aunque en las guerras modernas, ya no mueren tantos). Y muchas mujeres civiles, consideradas trofeo de caza, botín de guerra: son violadas, torturadas, asesinadas por los ejércitos vencedores. Sin hablar de la cantidad de mujeres que, hasta no hace poco en las sociedades occidentales, morían al dar a luz a los niños que el Estado les pedía que parieran en serie para que los ejércitos tuvieran suficiente carne de cañón.

Víctimas invisibles
Pero las únicas muertes reconocidas como heróicas son las muertes de los soldados. A los únicos a los que se les dan medallas, condecoraciones, los únicos que son homenajeados como defensores de la patria, son los soldados, o sea, los varones.

Y no nos olvidemos de que hoy en día, en la mayoría de los países occidentales, Estados Unidos inclusive, el servicio militar ya no es obligatorio. O sea, eso de morir en la guerra es una elección también para los varones. Una elección, y un privilegio, si se compara con cómo se tratan a las mujeres que mueren en esas mismas guerras: en la más absoluta indiferencia.

Las mujeres son las víctimas invisibles de las guerras, de ellas no se habla nunca, como si ellas no murieran también, no sufrieran también.

¿Un avance de la sociedad?
Ahora, ¿se puede considerar un avance de la sociedad que ahora las mujeres también puedan matar y combatir? ¿Son esas actividades realmente gloriosas? ¿Está bien nivelar hacia abajo y permitir que las mujeres tengan tantas posibilidades como los varones de ser asesinas legales?

Personalmente, soy pacifista, estoy en contra de la existencia misma de los ejércitos, no entiendo que alguien, varón o mujer, elija una carrera que consiste en matar a otros seres humanos.

Pero en un mundo en que existen los ejércitos y las guerras, sí considero un avance que las mujeres tengan esa misma posibilidad. Que se las deje de considerar seres débiles que deben ser protegidos por los varones. Que se rompa con el estereotipo de género de la mujer frágil y del varón fuerte. Que las mujeres tengan las mismas oportunidades de ascender en la jerarquía militar y ocupar puestos de mando.

El pacifismo, el fin de las guerras y de los ejércitos pasa por otro lado. No por que las mujeres tengan o no acceso a los puestos de combate.

Ahora, espero ansiosamente la reacción de los masculinistas. Me imagino que muchos verán esa medida como algo negativo, arguyendo que las mujeres no están capacitadas naturalmente para ser soldadas y luchar a la par de los varones, sin temer ser contradictorios, ya que son los primeros en quejarse, erróneamente además, de que los únicos en morirse en las guerras son los varones.

lunes, 11 de febrero de 2013

De pie contra la violencia de género


Mil millones de mujeres de pie contra la violencia de género.

Es la apuesta de Eve Ensler, autora de los Monólogos de la Vagina, para este jueves 14 de febrero, el V-Day (juego de palabra entre el día de San Valentín, y el día de la Vagina).

Este año, organizó un flash mob gigante, es decir, un baile callejero, en el mundo entero. Casi todos los países del planeta participarán ese día, con la intención de decir basta a las violencias de género.

Pueden buscar dónde se organiza en su país o su ciudad en el sitio de One Billion Rising, donde también encontrarán videos para aprenderse la coreografía.

En Buenos Aires, una de las principales citas es a las 17 en el Anfiteatro Costanera Sur.

Personalmente, no creo que una manifestación, por más masiva que sea, tenga el poder de modificar las mentalidades de miles de millones de varones (porque no nos olvidemos de que detrás de toda violencia de género, hay un varón violento, abusador y machista) y suprimir esa violencia.

Mientras las mentalidades no cambien, mientras los estereotipos de género, que hacen de las mujeres objetos sexuales, cuerpos a disposición de los varones, y de los varones los dueños de las mujeres, la violencia de género seguirá existiendo

El fin de las violencias se logra con educación igualitaria y no sexista, concientización de lxs más jóvenes, lucha contra los estereotipos de género en los medios masivos de comunicación (televisión, publicidades, cine...), no tanto con mujeres bailando en la calle.

Además, hay algo que no me gusta en la campaña One Billion Rising, y es que se echa la responsabilidad del fin de las violencias a las mujeres, pidiéndoles que se levanten para lograrlo, cuando los primeros en tener que modificar su comportamiento deberían ser los varones violentos.

De todas formas, creo que esta campaña es una manera de visibilizar el tema, y por eso aliento a todas y a todos a olvidarse de la fiesta comercial y mercantilista de San Valentín, a difundir y participar en la campaña, y a salir ese día a la calle a bailar.



PD: recuerdo que una mujer de cada tres, en el mundo, será alguna vez víctima de violencia de género en su vida. Esto es, mil millones de mujeres.

martes, 29 de enero de 2013

Los hombres, ¿o los varones?

La palabra "hombre" para designar a la humanidad no es inocente: en el inconsciente colectivo, los varones son la humanidad, siendo las mujeres algo periférico, eventual. Lo expliqué en otra entrada.

Y así lo muestra ese artículo de The Sun, que imaginó hace unos meses cómo sería físicamente el ser humano dentro de mil años.

Más allá de que es científicamente absurdo (los cambios físicos debidos a la evolución no se miden en milenios, sino en decenas de miles de años; de hecho, excepto en la altura, la humanidad no se ha modificado tanto entre el año 1013 y el año 2013), ¿adivinen bajo qué rasgos se figuró la humanidad?

Pues, sí, por supuesto, bajo los rasgos de un varón:

Copyright 2012 News Group Newspapers Ltd 
Habría sido demasiado penoso para los señores del Sun representar a la humanidad bajo los rasgos de una mujer, ¿no?

Lo peor es que si lo hubieran hecho, mucha gente no habría entendido que se hablaba de la totalidad de la humanidad, y no solamente de las mujeres. Porque en el imaginario colectivo, la humanidad, por default, son los varones. Las mujeres sólo son algo particular, puntual, "lo otro", como lo definió Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo.

jueves, 24 de enero de 2013

El suicidio, ¿un flagelo masculino?

Los varones se suicidan más que las mujeres, se escucha por ahí.

Y es absolutamente cierto. Todas las estadísticas muestran que los varones mueren más que las mujeres por suicidio, y Argentina no es ninguna excepción, como lo muestran las cifras publicadas por la ONU.

Allí vemos que el 80% de las personas que mueren por suicidio son varones.

¿Significa eso que los varones sufren más depresiones que las mujeres, y que, por lo tanto, las mujeres viven más felices que los varones? Esa es la conclusión a la que se podría llegar perfectamente.

Pero sería un error. ¿Por qué? Pues porque esas cifras hablan de los fallecimientos. No de los intentos de suicidio.

Y si vamos a las cifras de intentos de suicidio, la realidad es completamente distinta: la cantidad de mujeres que intenta suicidarse triplica la de los varones.

La gran diferencia reside en los métodos empleados: por los estereotipos de género, porque las mujeres son criadas para ser más discretas y silenciosas, y porque los varones tienen más acceso (por educación también) a armas letales, ellos eligen métodos más radicales y mortíferos, como armas de fuego o ahorcamiento, y ellas eligen métodos más discretos y menos sangrientos, pero también menos eficientes, como la toma de pastillas.

La OMS lo explica en un documento sobre prevención de suicidio: "Las mujeres son ligeramente más inclinadas a reportar ideas suicidas que los hombres y hasta dos o tres veces más inclinadas a intentar suicidarse. Sin embargo, los hombres tienen mayor probabilidad de completar el suicidio, a menudo porque escogen medios más violentos e irreversibles".

¿Conclusión? Hay que tener mucho cuidado con las estadísticas. El análisis de las cifras no está al alcance de cualquier persona, aunque parezca que sí. No por nada lxs sociólogxs estudian años de carrera. Hay que saber interpretar, cotejar con otras cifras y poner en perspectiva.

Claramente, si se toma la cantidad de muertes por suicidio, se llega a la conclusión de que los varones tienen más tendencia que las mujeres a estar deprimidos. 

De hecho, son esas cifras las que usan los masculinistas para probar que en un mundo en que la cantidad de varones muertos por suicidios cuatruplica la de las mujeres, no se puede decir que los varones sean privilegiados. Y llegan a la conclusión de que en realidad, los varones sufren más que las mujeres.

Pero si se toma la candidad de intentos de suicidio, se llega a la conclusión exactamente inversa.

Y hace rato que lxs psicólogxs ya no interpretan el intento fallido de suicidio como una simple "llamada de atención", sino como la marca de una verdadera depresión.

¿Que los varones mueren más por suicidios? Sí. ¿Que haya que tratar de combatir ese flagelo? Por supuesto. ¿Que hay que dificultar el acceso a las armas de fuego? Por ejemplo. ¿Que significa que los varones tienen más tendencias depresivas que las mujeres? Pues no.

La realidad, validada por todas las estadísticas, es que en el mundo entero, las mujeres son más proclives a la depresión y al intento de suicidio.

jueves, 17 de enero de 2013

Ser glamour en cualquier circunstancia:
sólo para mujeres

¿Se imaginan un comercial en que se recomiende a los varones ser glamorosos incluso en el campo de batalla? ¿O ponerse pantalones ajustados y zapatitos de charol cuando juegan al fútbol?

Bueno, pues es lo que se hace constantemente con las mujeres, incluso cuando están en situaciones en que deberían privilegiar la comodidad antes que el glamour, como el embarazo, o cualquier práctica deportiva, de hecho (recuerdo que el uso de la pollera es obligatorio para las mujeres en los campeonatos de tenis).

La marca de pañales Huggies, en todo caso, cree que las mujeres deben cuidar su aspecto siempre. En este video, se describe a una mujer que cursa lo que parece ser su último trimestre de embarazo, bajando las escaleras de su casa.

Está vestida lo más cómoda posible, es decir: una remera amplia, un pantalón de jogging y pantuflas a prueba de frío.

Pero claro, Huggies define esa mujer como "necesitada de glamour"

Porque es bien sabido que las mujeres, incluso embarazadas de 8 meses, incluso en la intimidad de su casa, deben llevar tacos de 10 centímetros para resbalar en las escaleras, vestidos ajustados para entorpecer sus movimientos y dificultar la circulación sanguínea, y escotes pronunciados para enfermarse de anginas.

¿Estar cómodas? Nooooo, qué horror. Eso se lo dejamos a los varones. Las mujeres deben ser glamorosas en cualquier circunstancia, y Huggies está para recordárnoslo y darnos "clases de belleza y muchos temas más":

viernes, 11 de enero de 2013

Nuevos padres: ¿los monstruos del Loch Ness?

Foto Javier Zorrilla. elmundo.es
Empiezo el año con una pregunta: se habla mucho de los nuevos padres, ¿pero quiénes son realmente? ¿Son una realidad social o una promesa siempre postergada?

Me surgieron esas preguntas en particular luego de leer un artículo en el diario La Nación, llamado La rebelión de las madres.

El artículo, globalmente, cuenta lo que conté en una entrada acerca de lo que no nos dicen sobre la maternidad: que no todo es color de rosa en el hecho de tener hijxs, que el embarazo, el parto, el posparto, la crianza, pueden ser dolorosos, deprimentes, aburridos o angustiantes, y que es hora de decir la verdad a las mujeres sobre lo que les puede llegar a esperar.

Hasta ahi, todo bien. Me alegro de que se toque ese tema en un medio masivo.

Pero como soy quisquillosa, pues no puedo dejar de ver los detalles que recuerdan que vivimos en un mundo sexista.

Hete aquí que hacia el final de la nota, luego de hablarnos únicamente de las madres, aparece El Padre. Pongo mayúsculas, porque parece ser el salvador. O mejor dicho, el Nuevo Padre.

Hace unos 20 años que escucho hablar del Nuevo Padre, y salvo honrosas excepciones, no he visto a muchos todavía. De hecho, las estadísticas son formales: las mujeres se siguen encargando del 80% de las tareas domésticas, más si hay niñxs en el hogar.


En Francia, otro estudio del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) mostró que en 25 años, los varones han aumentado el tiempo que dedican a las tareas domésticas y al cuidado de lxs hijxs en... 10 minutos.

Así que ya me hablarán de los Nuevos Padres...

En fin, ¿qué dice el artículo? Bueno, justamente, luego de explicarnos que la maternidad puede ser bastante estresante y engorrosa (eso sí, las mujeres que opinan en la nota siempre lo hacen "entre risas", "con una carcajada" o "con descaro y humor irónico", no sea que las tomen por monstruos de verdad), nos intima a reconocer que "los hombres, cada vez más, participan en la crianza de los hijos".

Con 10 minutos más diarios en 25 años, lxs amantes de los cálculos matemáticos ya me dirán cuánto tiempo falta para alcanzar la paridad en eso de la crianza de lxs niñxs.

Pero en fin, ¿cómo es eso de que cada vez participan más, de acuerdo al artículo? Retengo tres elementos:
"Mamaderas y pañales forman parte de sus rutinas diarias mientras las madres no están en casa".
Ojo: "mientras las madres no están en casa". ¡Cuidadito con agarrar un pañal o una mamadera si ellas están en casa! No, no, no, no se entusiasmen. Ese es el trabajo de-la-madre. El padre está para hacer de niñero mientras ella no está, no para hacer de papá que se ocupa de su bebé en un 50% real. No estoy criticando aquí a la periodista: en realidad, lo que dice es el fiel reflejo de la realidad. Pero entonces, ¿por qué entusiasmarse tanto con los Nuevos Padres?
"(...) cuanto más aceitado esté el equipo, cuanto más apuntalada y comprendida se sienta la mama en su desborde, menores serán los efectos en los vínculos".
Y sí, el desborde es de la mamá. No es de la pareja. El papá, mientras tanto, se va a jugar al pool con los amigos, y cuando se aburre, va, y le dice a la mamá: "Andá a la peluquería, mientras tanto yo, Nuevo Padre abnegado y ejemplar, le daré una mamadera y le cambiaré un pañal... Che, ¿dónde era que guardabas los pañales?"

Nuevamente, es una realidad. La inmensa mayoría de los padres, Nuevos Padres incluidos, piensa que el desborde es de la madre. Entonces nuevamente, ¿por qué entusiasmarse tanto por los Nuevos Padres, si al final se parecen tanto a los padres de los de antes?
"Advertidas, con ayuda de sus maridos y conscientes del acto altruista de traer un hijo al mundo"
Bueh, ahí tenemos un hermoso remate, con la confirmación de que los padres "ayudan". No participan en algo en el que tienen un 50% de responsabilidad. No. Ayudan en algo que en realidad le corresponde a la madre.

En fin, los Nuevos Padres existen, no lo niego. Conozco a algunos. Pero hacer de esas excepciones una realidad social me parece demasiado apresurado

Sí, bueno, genial, los padres ahora cambian pañales y dan alguna mamadera, cuando los de hace 40 años no hacían nada de eso, pero, gente, estamos en 2013, ¿hasta cuándo nos vamos a caer de rodillas delante de los varones que lo hacen? ¿No es acaso su deber de padre? ¿Realmente les tenemos que dar una medalla cada vez que cambian un pañal o llevan a sus hijxs al colegio?

Aparte, eso de que hace 40 años no lo hacían es muy relativo: voy a tener 40 años, y por lo que me cuentan, mi papá y mi mamá se turnaban para cambiar pañales y dar mamaderas, y ambos trabajaban a mitad de tiempo para que unx de lxs dos siempre estuviera en casa.

Si mi padre lo hizo hace 40 años, ¿qué tiene de excepcional que algunos varones lo hagan en el 2013? 

¿No será hora de exigir una paridad real? Y, en lugar de babearnos y mirar como al Cristo resucitado a los varones que aceptan sacrificar cinco minutos de su precioso tiempo para cambiar un pañal, ¿no será tiempo, al contrario, de empezar a escandalizarnos de que solamente sigan "ayudando a la mamá en su desborde mientras no está en la casa"?

PD fuera de tema: eso de que traer un hijx al mundo es un "acto altruista". Sí, claro. Y no tenerlxs, ¿es un acto egoísta? Me encantaría conocer a una sola pareja que tenga hijxs por altruismo, y no para satisfacer un deseo propio, sea cual sea la naturaleza de ese deseo.

martes, 8 de enero de 2013

Feliz año antipatriarcal

Tengo abandonado este blog desde hace un par de meses, por razones de tiempo y por razones técnicas que, espero, se resolverán pronto.

No es para nada por falta de inspiración. Lamentablemente, el sexismo es infinito, y lo que se puede escribir sobre las discriminaciones de género, también.

Para recibir el año 2013, voy a dejar la palabra a varones. Se trata del Colectivo de Varones Antipatriarcales, cuyo lema es "Ni machos, ni fachos".

Tienen el mérito de luchar por una nueva definición de la masculinidad, sin renegar del feminismo y sin hacerse las víctimas, como lo suelen hacer los masculinistas, que de igualitarios, no tienen absolutamente nada.

No son los únicos varones en declararse abiertamente feministas. Existen otros colectivos, tanto en Argentina como en otros países. En la columna de la derecha encontrarán enlaces hacia grupos de "Varones contra el sexismo". De hecho, si conocen otros, no duden en enviarme un mail para que los agregue.

Aquí va, entonces, un poco cortado, el texto que el Colectivo de Varones Antipatriarcales han publicado en su página por la llegada del año 2013. Ojalá los masculinistas aprendan un poco de ellos lo que la palabra "igualdad" significa realmente.
Queridxs compañerxs, vamos acercándonos al final de este 2012, un año muy intenso en nuestra incipiente historia como colectivo. 
Este año nos deja la alegría de haber avanzado en iniciativas que nos esperanzan en el desafío que testarudamente decidimos emprender; sumarnos como "varones" a la lucha contra el hetero-patriarcado capitalista, y cultivar la certeza de que queremos y podemos transformarnos para transformar. (...) 
No podemos soslayar que todas estas alegrías tienen razón de ser porque son granitos de arena contra un sistema que persiste injusto y desigual, y que descarga toda su violencia contra las mujeres y otras identidades subalternizadas por razones de género, sexualidad, etnia y clase. 
Tenemos razón de ser porque Marita Verón sigue desaparecida y sin encontrar justicia; porque el aborto sigue siendo ilegal y las mujeres expropiadas del derecho a decidir sobre sus cuerpos: porque siguen multiplicándose los femicidios y la impunidad que la justicia brinda a los violentos y abusadores; porque el Estado sigue siendo cómplice de la violencia clerical; porque la gran mayoría de los varones se mantiene indiferente ante todas estas injusticias, siendo impunes artífices, cómplices privilegiados o inertes espectadores. 
Contra estas miserias nos levantamos; por nuestros sueños nos organizamos... Para que sigamos avanzando, con pasión y alegre rebeldía, hacia el fin de la explotación y la opresión, levantamos la copa junto a ustedes, y brindamos por un 2013 lleno de energía para seguir luchando, hasta que todas, todos, todxs, seamos libres! 
Salud y Revolución, en las calles, en las plazas, y en las camas! 
Colectivo de Varones Antipatriarcales