El otro día, estuve hojeando la revista Brando, una revista, al parecer, dirigida al hombre moderno heterosexual de hoy. Uno de los artículos hablaba del cansancio que pueden sentir algunos hombres al final de la jornada, que dificultaría el deseo sexual y las ganas de tener sexo con su pareja.martes 9 de febrero de 2010
Me duele la cabeza...
El otro día, estuve hojeando la revista Brando, una revista, al parecer, dirigida al hombre moderno heterosexual de hoy. Uno de los artículos hablaba del cansancio que pueden sentir algunos hombres al final de la jornada, que dificultaría el deseo sexual y las ganas de tener sexo con su pareja.viernes 5 de febrero de 2010
Mujer: no arrugues y sé un objeto sexual como dios manda
Y hombres: ni se les ocurra respetar a las mujeres que caminan por la calle, ni se les ocurra no acosarlas cuando pasan delante suyo, ni se les ocurra no faltarles el respeto: si son machos, tienen el deber de ser cerdos y decirles chanchadas, porque les encanta.
martes 2 de febrero de 2010
Los nenes tienen pito, las nenas tienen...
miércoles 27 de enero de 2010
Amamantar: ¿sólo para mujeres?
Al parecer, un papá aka utiliza todas las oportunidades a su alcance para estar en estrecho contacto con su hijo. Suele llevar con él al bebé cuando van a beber vino de palma o durante otras actividades sociales y, según el informe, pueden sostener al bebé entre sus brazos durante varias horas, sin descanso. También son ellos que, con más frecuencia que las mamás, atienden del bebé cuando este se despierta por la noche.
Para lxs que entienden inglés:
jueves 21 de enero de 2010
¿Paridad en las tareas domésticas?
Regularmente me dicen, para negar que el machismo sigue existiendo, que hoy día los hombres comparten las tareas domésticas con las mujeres en un 50%.lunes 18 de enero de 2010
Elogio de la mujer brava
Elogio de la mujer brava
Por Héctor Abad
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos.
En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bolas, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana.
Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
lunes 11 de enero de 2010
¿Quién quiere ser mujer?
Arrugas, constipación, celulitis, estrías, canas, incontinencia urinaria, inodoros sucios, ropa de los nenes sucia, toneladas de vajilla para lavar y uf, qué fiaca (pero menos mal está el lavavajilla X, no será que nuestro compañero se humille participando en las tareas domésticas), azulejos tan asquerosos que menos mal que está Mr. M. -un hombre, ahí sí- para enseñarnos a ser limpias, porque nosotras somos realmente mugrientas y tontas de remate y necesitamos que un hombre nos diga cómo hacer (¿que lo haga él? noooooo), etc. etc.
Mientras tanto, los hombres en las publicidades, ¿qué hacen? ¿Qué drama les ocurre?
Bueno, un montón de cosas terribles: toman cerveza, se compran coches, hacen trabajos interesantes, pueden tener mujeres jóvenes y hermosas hasta pasados sus 80 años, compran celulares, viajan, puede que alguna vez les duela la cabeza de tanto trabajar, pero enseguida viene su esposa para atenderlos alcanzándoles una aspirina...
Los nenes que vean esos comerciales crecerán con la idea de que les espera una larga vida apasionante, viril, sana y poderosa.
Las nenas, con la idea de que les espera una larga vida problemática con mugre por doquier, dolores de todo tipo y color, incontinencia, canas, grasa, pañales que desbordan, inodoros a los que la caca se queda pegada (el día que se vea a un hombre de rodillas con las manos dentro de un inodoro en un comercial, habremos dado un gran paso adelante)...
Como me lo señaló muy justamente una lectora en un comentario de otra entrada, ¿cómo una niña puede tener ganas de convertirse en mujer viendo en las publicidades lo que le espera?
Después hablan de envidia del falo. ¡Y con razón! ¿Qué persona en su sano juicio puede desear eso que nos presentan en los comerciales, las revistas, la televisión?
Agradezco infinitamente a mi madre el haberme dado una educación feminista (¡¡y sin tele!!) en la que vislumbré que mi futuro no necesariamente tenía que pasar por ser la mucama de mi marido y de mis hijos, sino que podía pasar por comprarme coches (aunque mi madre también es ecologista, ¡con lo cual tampoco me alentó demasiado a tener un coche! :-)), viajar, tomar cerveza (bueno, ¡nunca me alentó a tomar alcohol tampoco!) y tener poder si así lo deseaba.
Resultado: sigo sin tener televisión, sin ser la mucama de mi compañero, sin tener coche y sin tomar cerveza, y tengo un trabajo que me apasiona, me la paso viajando, no gasto fortunas en tintura para el pelo ni en tratamientos contra la celulitis, y estoy muy feliz de ser una adulta feliz.
Así que padres y madres, ¡ALEJEN A SUS HIJXS DEL TELEVISOR! Y denles una educación igualitaria.
Como verán, esa mujer que siempre necesita la ayuda de un hombre, no tiene en casa a un compañero/marido/novio que participe en las tareas domésticas. Ni se plantea que pueda ser él el que la "ayude" (porque claro, el trabajo de limpiar le corresponde a ella, él a lo sumo la podría "ayudar"). Y ¿vieron el estado de la casa? Qué mugrientas estas mujeres... Menos mal que está Mr. Músculo. Ahora sí puede entrar su compañero/marido/novio a rascarse las pelotas y mirar tele tomando cerveza.
miércoles 6 de enero de 2010
Las mujeres son más feas que los hombres...
Una mujer necesita artificios para corresponder a eso que la sociedad decidió que significaba "ser mujer", que no tiene nada, pero nada que ver con la naturaleza de las mujeres.
La industria pornográfica, además, no ayudó en nada: al presentar actrices con el pubis completamente depilado, como el de una niña, crearon una fantasía en muchos hombres, que reclaman a sus compañeras que se presenten ante ellos con el sexo liso como piel de bebé. Teniendo ellos, por supuesto, un vello púbico abundante al que no tocarían ni por todo el oro del mundo y aunque su compañera se atragante en cada felatio.
El día que los hombres se depilen de manera tan asidua, sistemática y obligada como las mujeres, el día que su pelo también sea objeto de burla y de miradas reprobatorias, será otra historia. Igualmente, no veo el interés de nivelar hacia abajo. Ni hombres ni mujeres deberían sentir la obligación de ocultar la naturaleza de su cuerpo, ni deberían sentir vergüenza ante las manifestaciones naturales de su cuerpo, como las mujeres tienen vergüenza de sus pelos, pasando horas y torturándose de mil maneras para ocultarlos.
Pero parece que algo tan simple y tan evidente como eso es imposible de hacer entender. Por decir eso me tachan de lesbiana, de frustrada, de histérica, y de no sé qué otro epíteto, (siendo "lesbiana" el peor de ellos, por supuesto), y despertando un odio que alcanza niveles realmente alucinantes.
lunes 4 de enero de 2010
Maldito pelo largo

Esta vez, el tema es: el pelo largo.
Para ser consideradas seductoras, se supone que las mujeres debemos tener pelo largo. Y brillante. Y sedoso.
Y esto se suma a la laaaarga lista de exigencias que nos hacen perder un tiempo (y un dinero) increíble, exigencias que no tienen los varones, porque las exigencias que pesan sobre ellos siempre son más cómodas.
Presionada por mi entorno, decidí dejarme crecer el pelo. Antes, lo tenía muy corto. Pero una cantidad alucinante de personas (en Argentina, porque en Europa nada que ver) me dijo: "Ay, ¿por qué no te lo dejás crecer, vos que sos joven? Cuando estés vieja no lo vas a poder tener largo, porque no da en una mujer grande, ¿viste? Tenés todo el tiempo de tenerlo corto".
Ahí me enteré de que además de toooodo lo otro, también tenemos exigencias sobre el largo del pelo según la edad, porque el pelo es considerado un arma de seducción (por eso en las tres religiones monoteístas el pelo de la mujer -nunca del hombre, claro- es considerado pecaminoso y una provocación sexual).
O sea, cuando se nos pasa la fecha de vencimiento, nada de tener pelo largo y pretender seguir seduciendo, a cortarse el pelo se ha dicho, que una mujer vieja que pretende seguir siendo sensual es muy ridícula (mientras que los tipos siguen siendo considerados seductores pasados los 70). Mi pregunta es a qué edad se considera que una mujer está fuera de carrera y tiene que cortarse el pelo... ¿Los 40? ¿Los 50?
En fin.
Cedí a las presiones y me lo dejé largo. Y el otro día, fui a la peluquería, porque claro, de vez en cuando hay que darle un retoque para que no sea cualquier cosa. En mi peluquería habitual, todos los años me llaman para mi cumpleaños para ofrecerme un baño de crema gratis. Nunca lo usé, porque nunca le vi el interés. La última vez, decidí probar.
Fui pensando que después de lavártelo, te aplicaban una crema, y chau.
Nada que ver. Te aplican una crema, te ponen una toalla alrededor de la cabeza, te ubican debajo de una especie de casco del que sale vapor, ¡y te dejan como media hora ahí! ¡Como si tuviera media hora para perder leyendo revistas de chimentos con todo el trabajo que tengo (preciso que me apasiona mi trabajo, a ver si me acusan de ser víctima del capitalismo a ultranza)! Después de 10 minutos me pudrí, porque además me empezaba a doler la cabeza, y pedí que me sacaran esta mierda y me cortaran el pelo, que a eso había ido.
Después se lo comenté a mi compañero, que me dijo: "Sí, pero mirá qué lindo que tenés el pelo". Lo cual era cualquiera: mi pelo estaba bien porque salía de la peluquería y me lo habían peinado, cosa que, por lo general, hago de manera bastante expeditiva. No porque hubiera estado 10 minutos con la cabeza debajo de un casco de vapor.
Eso del baño de crema es un invento de los industriales de productos capilares para que les compren más cosas, nada más.
Y aunque funcionara, lo lamento por mi compañero, pero no estoy dispuesta a pasarme media hora en la peluquería sólo para tenerlo sedoso o no sé qué otra cosa más. Tengo miles de otras cosas mucho más apasionantes para hacer antes que estar perdiendo el tiempo en algo tan superficial.
Porque después, a esa melena seductora que tenemos que tener las mujeres jóvenes, la tenemos que lavar, enjuagar (cosa que me tomaba 2 minutos con pelo corto, y como 10 con pelo largo, con lo cual gasto más agua, más gas, y tengo un comportamiento menos ecológico), y peinar, claro.
¿Cuántas veces me dijeron, porque simplemente me lo dejo suelto o me lo ato en colita: "Podrías hacerte algún peinado un poco más sofisticado"?
Bueno, un día, para una fiesta, decidí hacerme un peinado más sofisticado. U
n rodete hermosísimo, siguiendo las instrucciones en Internet. Además de ser mi primer peinado con asesoría cibernética, tardé 40 minutos en hacerlo. Está bien, falta de práctica, me dirán. Digamos que con mucha práctica (o sea, pasando mucho tiempo para adquirir esa práctica), lo podría hacer en la mitad del tiempo. ¡Veinte minutos peinándome! ¿Qué hombre tarda tanto para arreglarse el pelo? Eso sí, estaba divina y tuve mucho éxito, ésa era la idea, claro. ¡Pero a qué precio!Una pérdida de tiempo abismal. Que se suma al tiempo perdido pintándose, depilándose, dándole forma a las uñas largas, eligiendo los accesorios, las joyas, etc., todas cosas que se supone que tiene que hacer una mujer para ser considerada una mujer y no un mamarracho.
Como siempre, las exigencias que pesan sobre las mujeres para con su cuerpo y su apariencia les hacen perder un tiempo que los hombres pasan trabajando o descansando o en cualquier otra actividad más divertida que estar horas delante de un espejo.
Algunos hombres son los primeros en decirnos: "Pero mirá qué lindo que tenés el pelo después del baño de crema" o "qué lindo que lo tenés así largo, no te lo cortes más", pero también los primeros en quejarse de que tardemos demasiado en la ducha o en el baño en general.
Como siempre, mandatos contradictorios y pérdida de tiempo son el destino cotidiano de las mujeres si quieren cumplir con lo que se espera de ellas.
martes 22 de diciembre de 2009
¡Vacaciones!
porque quiero pasar las fiestas lejos de la computadora,
porque yo también necesito descansar de la lucha contra el sexismo...
...por todos estos motivos he decidido tomarme unas vacaciones del blog hasta principios de enero.

Esto quiere decir que por más comentarios que me envíen a partir de este martes 22 de diciembre, no los validaré hasta el 4 de enero, ni publicaré entradas nuevas hasta esa fecha.
Esto hará menguar la cantidad de lectoras y lectores, pero bueno, ¡es un riesgo que estoy dispuesta a correr para aliviar un poquito mi mente!
Les aliento, durante mi ausencia, a leer toooodas las entradas que nunca tuvieron tiempo de leer, ¡hay muchas y para todos los gustos! :-)
Felices fiestas a todas y a todos, ¡y que el 2010 nos traiga educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir, matrimonio para personas del mismo sexo, y en general, igualdad de género!

lunes 21 de diciembre de 2009
Quedé embarazada y...
Una tras una, relatamos lo que nos había sucedido en todos estos años. Y me sorprendió algo. Muchas de las que tuvieron hijos contaron lo mismo: estaban estudiando una carrera, quedaron embarazadas, no terminaron la carrera, tuvieron otros hijos y ahora son secretarias, trabajan en un banco, en fin, tienen un trabajo aburrido y en el que nunca podrán desenvolverse profesionalmente.
Todas contaron eso con un tono resignado y para nada alegre. No es que dijeron: "Estaba estudiando y elegí privilegiar tener hijos y decidí dejar la carrera y dedicarme a mis hijos".
Todas dijeron: "Bueno, estaba estudiando, quedé embarazada, y, bueno... es así, qué se le va a hacer... Dejé la carrera y ahora soy secretaria".
O sea, no sentí en ellas una reivindicación de sus elecciones, sino más bien una resignación ante un hecho consumado.
Mi primera pregunta es: ¿por qué quedaron embarazadas mientras estaban estudiando?
Mi segunda pregunta: ¿en algún momento se les cruzó abortar para posponer la maternidad hasta después de terminar la carrera?
Mi tercera pregunta: ¿por qué dejaron la carrera?
A la primera pregunta, supongo que hay dos posibilidades. La primera es que fue un accidente. Son todas mujeres de familias más bien de clase media alta, educadas, con acceso a los métodos anticonceptivos. ¿Un accidente en esas condiciones? Es posible, porque un preservativo se puede romper, una pastilla puede ser olvidada. Digamos que es raro.
La otra posibilidad: el embarazo fue deseado. Pero si fue deseado, ¿por qué elegir embarazarse justo durante la carrera?
La única respuesta que me surge es que no se dieron cuenta de lo que significaba tener un hijo, pensaron que lo podrían hacer todo, hasta que se enfrentaron con la realidad. La falta de información fue la que las llevó a hacer esta elección. Si hubieran estado más informadas, no habrían hecho esta elección. Lo cual me lleva a pensar que se oculta la información a las mujeres para que sigan pariendo sin saber a qué se exponen.
Si fue un accidente, llegamos a la otra pregunta: ¿por qué no abortaron? Puede ser por varios motivos: convicciones personales, miedo a tener un problema de salud dado que en Argentina el aborto se practica en la clandestinidad, o presión de la pareja o de la familia.
Tercera pregunta: ¿por qué dejaron la carrera? Esto es lo que más me llama la atención, porque todas, en el momento de embarazarse, estaban en pareja, y de hecho seguían con la misma pareja al día de hoy. O sea, ellas tuvieron que dejar la carrera, ¿y sus parejas? ¿Qué dejaron por tener un hijo? ¿Su carrera? ¿Su trabajo? Visiblemente, nada de nada. Sus parejas no modificaron en nada su vida. Fueron ellas las que sacrificaron sus estudios, su carrera, su trabajo, y por lo tanto parte de su vida.
Sí, ya sé, lo eligieron, nadie les puso una pistola en la sien. Pero ¿realmente lo eligieron? ¿O todo en esta sociedad incita a que sean las mujeres las que se encarguen de los niños pequeños, mientras se insta a los hombres a seguir con su trabajo para mantener a la familia? ¿Se trata de una elección real de parte de hombres y de mujeres?
Lo que más me entristece es que esas mujeres, el día que se divorcien (porque estadísticamente es casi seguro que esto ocurra), se van a dar cuenta de que tienen un trabajo de mierda que les rinde dos centavos y no les alcanza para vivir. Y mucho menos para criar a sus hijos, porque por supuesto, ellas serán las encargadas de cuidarlos día a día, mientras que los padres de las criaturas, nuevamente, estarán exentos de responsabilidades diarias.
En esas condiciones, las mujeres reclaman dinero, el departamento, el auto de su ex marido... Y los hombres se quejan de que los dejaron en la calle y sin un mango, sin darse cuenta de que las mujeres habían dejado todo, sus estudios, su carrera, un trabajo que les gustaba o una carrera apasionante, para poder criar a los hijos de ambos.
Así como a ninguno de esos hombres se les ocurrió compartir la crianza y sacrificar ellos también algo para que ellas pudieran seguir con su carrera, a ningún padre, en el momento del divorcio, se le ocurrirá pedir la tenencia compartida, es decir, un arreglo para que los hijos estén la misma cantidad de tiempo con los dos padres.
La inmensa mayoría de ellos se conformará con verlos los fines de semana y las vacaciones, pagar una cuota alimentaria (cuando la pagan, cosa que en la mayoría de los casos, no ocurre) y punto. ¿Quién se tendrá que encargar de la educación diaria, de lavar la ropa, de plancharla, de hacer de comer, de bañarlos, de llevarlos a la escuela, al médico, a la casa de los amiguitos, de ir a las reuniones de padres (en las que solamente van las madres), de faltar al trabajo cuando enfermen, de sacrificar las salidas a la noche, las cenas con amigos?
Ellas, por supuesto.
Pero eso sí: los hombres se quejarán de no ver nunca a sus hijos, de haber dejado la casa a su ex, esa bruja malvada (¿se dieron cuenta de que en boca de los hombres, todas las ex son brujas que lo único que les interesa es sacarles el dinero?), de tener que pagar la cuota alimentaria (qué feo, no, encima de no tener ninguna responsabilidad diaria con los hijos, tener que pagar por ellos...).
O sea, se van a poner como víctimas, sin darse cuenta del sacrificio de por vida que sus ex hicieron con los hijos de ambos. Sacrificio que ellos no habrán contribuido en evitar. Al contrario, me imagino que muchos les habrán dicho: "No te preocupes, yo me encargo de todo, vos quedate en casa y ocupate de dar la teta".
La verdad, nuevamente, qué fácil que la tienen los hombres... Yo también en esas condiciones tendría tres o cuatro hijos sin ningún problema. Total, la persona que se encarga es la otra, yo sigo tranquilita con mi vida, mi carrera, subiendo en la jerarquía de la empresa, apasionándome por lo que hago, creciendo, desenvolviéndome en mi trabajo, haciendo grandes inventos y haciendo progresar la humanidad resolviendo problemas complejos.
Y después, tienen el toupé de decir que si las mujeres no llegan a cargos gerenciales, es porque no quieren...
viernes 18 de diciembre de 2009
¿Racismo o sexismo?
Título del diario La Nación, acerca de la detención de una joven por tráfico de droga en Ezeiza: "Rubia, joven y con la valija llena de cocaína".
Y en el cuerpo de la nota, el periodista reincide: "María N., rubia, de 21 años, quedó detenida a las 13 de anteayer..."
¿Rubia? ¿Qué aporta esta información? ¿Sería menos grave si fuera morocha? Si fuera morocha, ¿sería entendible que sea una delincuente, porque se supone que las morochas son más proclives al delito que las rubias, necesariamente de buena alcurnia? En ese caso, se trataría de racismo.
¿O bien es que, simplemente, al periodista le parece relevante el aspecto de una mujer en cualquier circunstancia? En este caso, sería sexismo. ¿Se imaginan lo mismo para un hombre? "Juan P., rubio, de 21 años, quedó detenido..."
Sea como sea, esta nota me hace pensar que mi optimismo de la otra vez estaba poco fundado...
martes 15 de diciembre de 2009
Por qué las mujeres reproducen el machismo o La violencia simbólica
Por supuesto, nadie está poniendo una pistola en la sien a esas mujeres. Pero hablar de elección en todos los casos es ignorar el lavado de cerebro que hombres y mujeres reciben desde que nacen para actuar de tal o cual forma.
Basta preguntarse por qué los hombres se ponen pantalones y no faldas. ¿Es porque realmente eligen no ponerse faldas? ¿Acaso se plantean: "Bueno, bueno, qué me pongo hoy, un pantalón o una falda? Oh, no, mejor un pantalón porque me gusta más que las faldas"?
Los hombres llevan pantalones porque les ponen pantalones desde que nacen, y porque escuchan desde que nacen que las polleras y los vestidos son "para las nenas".
¿Qué posibilidad de elección real tienen? ¿Les parece que se puede decir que llevan pantalones por gusto propio, o porque ese "gusto" fue impuesto desde que nacieron?
Un hombre ¿quiere ponerse pantalones, o es lo que se supone que debe hacer para ser reconocido como hombre y aceptado por la sociedad?
Para las mujeres, pasa lo mismo. Su ejemplo de mujer es, de acuerdo a los cánones impuestos en nuestra sociedad y nuestra cultura occidental, una mujer flaca, joven, blanca, sin arrugas, sin canas, sin celulitis, pintada, con vestidos escotados o polleras cortas, tacos altos e impecablemente depilada. Nos machacan el cerebro con esas imágenes, en todos los medios y ámbitos, desde que nacemos. Les ponen aritos a las nenas recién nacidas, como para marcar su género desde el vamos, y enseñarles ni bien pegan el primer grito que tienen que ir decoradas.
Una mujer ¿realmente quiere ser flaca, depilada, pintada, con polleras y tacos, o es lo que se supone que debe hacer para ser reconocida como mujer y aceptada por la sociedad?
Bueno, esa "imposición", que no es por violencia física, sino por un muy sutil lavado de cerebro operado desde el nacimiento, es lo que el sociólogo francés Pierre Bourdieu llama la "violencia simbólica", que lleva a una "dominación simbólica".
La dominación simbólica es una dominación que funciona en la medida en que la persona dominada no tiene plena consciencia de sufrir una dominación. Por eso, esa persona es ella misma cómplice de la dominación. Cree que le gustan los tacos altos y las polleras, cree que le gusta toda la parafernalia de la "feminidad", sin saber si realmente le gusta, o si se le fue impuesto desde que nació y a lo largo de su vida.
Las mujeres, entonces, son totalmente inconscientes de esa dominación, en la que participan y colaboran áctivamente, llegando incluso a defenderla ("si me pinto o me pongo tacos altos es porque me gusta", "si me depilo es porque así me siento más cómoda", etc.).
Porque nadie quiere reconocer que hace las cosas por imposición, y no por elección. El momento en que uno o una se da cuenta de que no hace prácticamente nada por elección real es bastante feo. Lo sé porque lo viví.
Ojo, los hombres también sufren esa dominación simbólica: el deber de virilidad, el cual es una carga terrible. Y también son inconscientes de ella. De nuevo, no se ponen pantalones porque los prefieran a las faldas, sino porque desde que nacieron les hicieron entender que los varones deben llevar pantalones para ser viriles (= para no ser afeminados, lo cual sería el colmo del horror).
Digamos que los hombres son "víctimas relativas" del machismo, como dice Bourdieu, porque ellos tienen privilegios, desempeñan el papel positivo, principal, son visibles mientras que las mujeres son invisibles (en el lenguaje, por ejemplo), la vestimenta que se les impone es más cómoda que la vestimenta impuesta a las mujeres, las exigencias sobre su cuerpo son menores que las que pesan sobre las mujeres (no se tienen que depilar, ni pintar, ni dejar crecer las uñas, ni poner joyas, etc. etc.).
Para que una mujer pueda liberarse de esa presión, tiene que haber sido vestida con ropa neutra desde su nacimiento, y/o criada con una ideología igualitaria y con la fuerza suficiente como para resistir a los mensajes del resto de la sociedad (publicidades, televisión, revistas "de mujeres", moda, etc.), o bien tiene que hacer un trabajo de deconstrucción muy largo y difícil, que pasa por reconocer la dominación a la que fue sometida, para poder superarla. Sólo después de eso, podrá considerar que es libre de depilarse o no, ponerse tacos o no, pintarse o no.
Porque ojo, no estoy diciendo que hay que dejar de depilarse o de pintarse en todos los casos.
Simplemente digo que hoy por hoy, raras veces se trata de una elección real. Me encantaría que algún día, hombres y mujeres podamos hacer lo que realmente se nos cante, sin que sea una imposición social. Si un hombre se quiere depilar, que lo haga sin que la gente se burle. Y si una mujer quiere dejarse el pelo de las axilas, lo mismo. Mientras todas las opciones no estén al alcance de todos y todas sin prejuicios, no se podrá hablar de elección real.
Es desde la pequeña infancia que hay que actuar. Sólo que para eso, hay que modificar todo el entorno social: la manera de educar a lxs niñxs, la televisión, el cine, las propagandas, la escuela, la sociedad entera. Probablemente no viva los años suficientes para ver llegar ese momento...
.
domingo 13 de diciembre de 2009
Malditos pelos
El otro día estaba en la calle y de repente apareció un hombre con el torso desnudo y completa y absolutamente peludo.Me quedé conmocionada por esta visión simiesca de ese hombre que parecía exhibir su pilosidad como un trofeo de caza.
Y pensé: qué suerte que tienen los hombres. Y volví a pensar en eso de la envidia del falo. Les importa tres pepinos tener pelos y ser más próximos a orangutanes que a seres humanos. Nadie les va a decir nada por tener pelo tupido en el torso, la espalda, las nalgas, las axilas. Es más, la aparición del primer vello es tema de orgullo.
Y nosotras, al lado, somos capaces de dejar de ir a la playa o a la pileta si nos damos cuenta de que tenemos tres pelitos en las piernas o debajo de las axilas, so pena, sobre todo en Argentina, de que nos miren como mamarrachos. Y soportamos comentarios de amigos, novios, familiares, si cometemos la osadía de no depilarnos durante tres semanas.
Eso sí, esos mismos amigos, novios, familiares, son los primeros en decir: "Qué tontas esas mujeres que son capaces de no ir a la playa porque no se depilaron": parte de las eternas contradicciones a las que somos sometidas.
Yo misma, feminista, mujer libre, independiente, me he sorprendido poniéndome un pantalón con 45 grados de sensación térmica porque no me había depilado, en lugar de un short o una pollera, estando de vacaciones...
¿Qué nos pasa a las mujeres que somos capaces de renunciar a placeres de la vida como ir a tomar sol o a nadar o pasear con las piernas al aire porque no nos depilamos?
¿Por qué aceptamos que los hombres anden como simios en libertad por la ciudad (de hecho, odio a los hombres que se ponen torso desnudo en la ciudad, me parece una falta de decoro total), y aceptamos que nos miren con cara de asco (y nos miramos a nosotras mismas con asco) si tenemos tres pelos en las axilas?
¿Qué diferencia intrínseca hay entre el pelo de los hombres y el pelo de las mujeres?
Y si el pelo es tan feo, o es tan higiénico depilarse (argumento que escuché por ahí para justificar que las mujeres se depilen las axilas o el pubis), ¿por qué somos nosotras las que nos depilamos, cuando por lo general tenemos muuuucho menos pelo que los hombres y, por lo tanto, deberían ser ellos los que se depilen con mucho más razón que nosotras?
Si fuera el caso, ¿no les parecería mucha casualidad que toooodas las mujeres tengan el mismo gusto por la depilación, y tooodos los hombres el mismo rechazo?
sábado 12 de diciembre de 2009
Momias del machismo

Casi me estrangulo con las preguntas del periodista: después de precisar que la arqueóloga es "rubia, delgada y de media estatura" (seguramente algo imprescindible para ser arqueóloga) vienen las preguntas:
"Por ser mujer, ¿tiene dificultades con los hombres de la expedición? ¿Tiene novio?"Así, en la misma pregunta: ¿tiene novio?
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Creo que el periodista podría haber sido menos hipócrita y haber formulado mejor su pregunta, algo así como: "Si tiene novio, ¿su amo le autoriza a estar tanto tiempo a solas con tantos hombres?"
Pero la cosa no termina ahí. Al contestar ella que no pensó en tener novio, el periodista le dice:
"Pero en esas soledades su belleza puede ser un imán..."WHAT THE F...???
¿Se imaginan las mismas preguntas para un arqueólogo hombre? ¿Precisar el color de su pelo, preguntarle si tiene novia y decirle que su belleza puede ser un imán en esas soledades?
Pasaron exactamente diez años desde esta nota. ¿Hoy día sería posible leer tantas barbaridades machistas dignas de una momia? No lo sé. Tengo la ilusión de que no. ¿Ustedes qué dicen?
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martes 8 de diciembre de 2009
Los ayatolás del amamantamiento

Porque a partir del momento en que una mujer da a luz, ella ya no importa. Primero viene su bebé. Ella queda anulada como persona (de hecho, la publicidad no muestra una persona, muestra una teta), como mujer, como ser humano subjetivo, que piensa, elige, tiene opiniones, hace elecciones, sufre o goza. Lo único que importa es su bebé, y lo que la sociedad considera pertinente en ese momento para ese bebé.
Pongo en cursiva "en ese momento", porque la presión increíble que desde hace unos años reciben las mujeres para amamantar es exactamente la misma que recibían durante la Segunda Guerra Mundial en Europa para no amamantar y para que se incorporaran a la industria de guerra dado que la fuerza laboral masculina estaba menguando.
Como muy bien lo explica Marcelo Pisarro en la entrada Día de la madre: amamantar hasta que las lolas sangren, de su blog Nerds All Star, "las publicidades gubernamentales, en relación al amamantamiento, vibraron al son de los vaivenes económicos y políticos".
Lo que hoy nos presentan como una obligación absoluta so pena de que nuestro bebé se muera a los seis meses o sufra retraso mental y físico, en otras épocas era considerado nefasto para la sociedad.
¿Lo que cada mujer desea, elige, quiere, puede? Eso no importa: primero los chicos, de acuerdo a lo que impone cada época.
En la página del Gobierno de la Ciudad te dicen: "Dale el pecho a tu bebé cuando lo pida y olvidate del reloj". Encima, ¡a demanda! Toda la vida dijeron que a los bebés había que imponerles horarios sino se volvían malcriados y caprichosos, y ahora hay que darles la teta a demanda. Y tienen el desparpajo de explicar que "una lactancia prolongada ayuda a formar personas fuertes e independientes".
¿Independientes? Fuertes, vaya y pase, pero ¿independientes? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra, y más si le damos teta cada vez que chillan?
Y que las mujeres se vuelvan esclavas del bebé (porque esa es la realidad del amamantamiento a demanda, cuando hay que dar la teta entre 8 y 12 veces por día), que ellas pierdan su independencia, eso no importa.
Pero aparte, si hablamos de dar "lo mejor" para el bebé y considerarlo la prioridad número uno, entonces todas las madres y todos los padres tendrían que mudarse al campo, porque la contaminación de las ciudades es nociva para los recién nacidos.
Y también tendrían que hacer campañas públicas para incitar a los padres y las madres a tirar la tele por la ventana, por la mala influencia que representa (¿esa campaña se hará por la tele?), y a dejar de tener Internet para no exponer a su hijo al peligro de los pedófilos.
¿Lo hacen? No. Aunque está comprobadísimo que la contaminación hace estragos a los recién nacidos. Pero eso sí: con el cuerpo de las mujeres se dan todos los gustos para imponer lo que está bien y lo que está mal.
Hace unas semanas, salió uno de esos brillantes estudios que demostró que los bebés cuyas madres no trabajan y
Las madres, claro, ¿eh? No los padres. No se trata de que uno de los dos padres, no importa cual, se quede en casa cuidando al crío. No, señor. La nota decía "las madres". Son ellas las eternas abnegadas las que tienen que sacrificar su carrera para que el bebé sea más feliz.
Bueno, entonces lancemos una campaña para que las mujeres se queden en casa cuidando al bebé y dejen de trabajar. Qué raro, no, porque es exactamente lo que pregonaban los gobiernos dictatoriales como el de Franco o de Videla: las mujeres en la casa cuidando a los hijos y recibiendo al marido cuando llega exhausto de laburar.
Hoy, parecería totalmente incongruente que el Estado promueva ese tipo de sociedad. Pero al fin y al cabo, si es "lo mejor para el bebé", ¿por qué no? Todo sea para el bebé, ¿no es así? Cagándonos en lo que desea su madre para su propia vida, porque ella es lo de menos. Encima sería una manera de luchar contra la desocupación...
De hecho, me parece que la presión que existe para incitar a las mujeres a una lactancia "prolongada", como dice la campaña, es un intento pernicioso de que las mujeres regresen a sus casas. Porque a ver, intenten amamantar trabajando ocho horas por día fuera del hogar. Es imposible. Y no me digan que con la hora que "regalan" por ley a las mujeres que amamantan, se pueden arreglar.
Decir que las mujeres tienen que amamantar sí o sí de manera prolongada y a demanda, es equivalente a decirles que tienen que dejar de trabajar. Genial. En una época en que dos sueldos alcanzan apenas para vivir, me parece fantástico poner esa presión sobre las mujeres.
Y mientras tanto, el papá se desenvuelve en su profesión, sube los escalones de la jerarquía de la empresa, gana dinero... Y la mamá, totalmente dependiente del padre de la criatura, se dedica a hacer de vaca lechera, y minga que después pueda volver a laburar con el mismo salario que antes y en las mismas condiciones. Ni que hablar de tener una verdadera carrera en la que se sienta realizada.
Después se preguntan por qué las mujeres ganan, en promedio, un 14% menos que los hombres...
Así que la objetividad de la ciencia que asegura que lo mejor para el bebé es, dependiendo de las necesidades económicas de la época, no amamantar, o amamantar, me la paso por el culo.
O sea, el cuerpo de la madre es objeto de una apropiación: un derecho patrimonial del que dispone el bebé. Esto es totalmente inconciliable con la visión de las sociedades occidentales sobre la libertad individual, el derecho a disponer y a decidir sobre su propio cuerpo. Porque el primer derecho humano es el derecho a la integridad física.
Una cosa es que se diga que la lecha materna es más sana para el bebé. Por qué no. Pero otra, muy distinta, es que se diga que las mujeres tienen la obligación moral de amamantar, porque es considerar a las mujeres como máquinas cuya finalidad es el bien del otro. Y yo lo lamento, pero tenga o no hijos, mi misión en la vida no es sacrificar mi felicidad, mi independencia, mi carrera, mi desenvolvimiento profesional, por otro ser. Si algún día tengo hijos, pretenderé ser ante todo una mujer feliz, equilibrada, contenta con su familia y con su trabajo y sus actividades, a fin de ser un ejemplo de plenitud para mis hijos, en lugar de dar una imagen de sacrificio, abnegación, y forzozamente, de resentimiento, como tantas madres, cuyos hijos luego se quejan de que grite todo el tiempo y sea una resentida de la vida.
Muchas mujeres (y hombres) son víctimas de estas ideologías que parecen hacer la apología de la Mujer con una M mayúscula (Mujer abnegada, Mujer sacrificada), sin darse cuenta a qué punto este tipo de discurso es machista, violento y liberticida. El mandato impuesto a las mujeres, en nombre del interés del bebé, de renunciar al derecho a disponer de su cuerpo, es una doctrina que las transforma en máquinas.
Hoy día, con la cantidad de campañas que hay y el terrorismo ejercido por los ayatolás de las organizaciones tipo Liga de la Leche, ya no se trata de informar, sino, de manera insidiosa, de instaurar vergüenza, culpabilidad y un sentimiento de incapacidad a las madres indignas que, por razones de salud, porque les duele, por razones de no-disponibilidad porque trabajan, o simplemente porque les causa rechazo, no pueden o no quieren amamantar.
Aconsejar y ayudar, por qué no. Pero manipular y culpabilizar para forzar la decisión, de ninguna manera.
Amamantar puede doler muchísimo. Aceptar un dolor extremo durante varios largos minutos, hasta doce veces por día, durante varios meses, es algo que una mujer puede hacer porque lo elige, pero no por obligación. Y si lo hace por obligación, lo más probable es que le duela aún más y termine haciéndolo con odio. Un estrés y un resentimiento que, necesariamente, transmitirá a su bebé.
En esas condiciones, ¿sigue siendo lo mejor para el bebé?
Además, la campaña de la Ciudad de Buenos Aires me parece terriblemente culpabilizante, porque reza al final: "Tu amor es el mejor alimento".
Confundir amor y alimentación del bebé es una idea realmente extraña. El amor de una madre (o de un padre) no se mide de acuerdo al modo de alimento utilizado. Esto es, nuevamente, culpabilizar a las madres que no amamantan: ¿quiere decir que ellas aman menos a su bebé que las que dan la teta?
¿Entonces puedo decir sin equivocarme que las parejas que viven en la ciudad aman menos a su bebé que las parejas que viven en el campo? ¿Que las parejas que dejan que sus hijos vean tele los aman menos que las parejas que no tienen tele?
Déjense de joder, por favor...
Tampoco es que estoy pregonando dar mierda a los bebés. Las preparaciones artificiales son sustitutos perfectamente aceptables. El niño o la niña no se va a morir porque reciba leche en polvo. No estamos hablando de niños de Africa, ni de los que vivan en situaciones de extrema pobreza, y cuya opción a la lecha materna es... nada.
Y si realmente creen que su hijo será más inteligente porque bebe leche materna... es francamente preocupante.
¿Y a vos qué mierda te importa? ¿Yo te pregunto cuántas veces por día te masturbás y si te gusta la sodomía?
Tengo una amiga HIV positivo que tuvo un bebé (de hecho, ¿habrá que quemarla en la hoguera por haber tenido un bebé siendo seropositiva?) y, lógicamente, no podía amamantar, para no contagiarlo(*). ¿Se imaginan su estrés y su desesperación cada vez que le preguntaban por qué no daba la teta? ¿Qué podía responder? ¿"Porque tengo HIV, imbécil"?
Esa manera de inmiscuirse en la vida privada de los demás, y en particular de las mujeres, me da por el quinto forro de los ovarios.
Las mamás primerizas ya tienen suficientes miedos, dudas, angustias, con respecto a su nueva responsabilidad. No necesitan que encima las culpabilicen y las presionen y les hagan la moral sobre el amamantamiento. Y reducir la función materna a la producción de leche es realmente patético.
Así que como siempre digo, informar sí, pero ¿puede ser que cuando la mamá esté informada de los beneficios de la lactancia, dejen de hincharle los ovarios de una vez por todas y la dejen tomar su decisión sin que tenga que justificarse?
Información, sí. ¡Terrorismo, no!
(*) De hecho, algunas de estas organizaciones extremistas en favor del amamantamiento exclusivo durante los primeros 18 años del bebé no vacilan en sostener que es mejor que una mujer seropositiva amamante, ¡¡porque así construye la inmunidad del bebé y lo protege contra el sida!! La verdad que esta gente está mal de la cabeza...
PD: Es muy llamativo que el tipo de mamá y de bebé que muestra la campaña del Gobierno de la Ciudad sea bien blanco y bien rubio. Sin hablar del hecho de que se menciona a "los chicos", invisibilizando a las chicas. En realidad la campaña debería decir: "Primero los varones blancos".
PD2: Minutos después de publicar esta entrada, leo esta nota en el suplemento Las 12, de Página/12. ¡Ni que me hubiera copiado!
sábado 5 de diciembre de 2009
Los declaro marido y mujer
Cuando un hombre se casa, se convierte en marido. Cuando una mujer se casa, se convierte en... mujer.
O sea, una persona de sexo femenino no alcanza la madurez, la completud, la edad adulta, hasta que se casa. El hombre es el que la convierte en mujer. Su identidad de mujer pasa por un hombre. Y se convierte en "su mujer", como tiene su perro o su casa.
Porque si "mi marido" o "mi esposa" se refiere a un estado civil, en cambio "mi mujer", que es un término genérico, es claramente un referente de posesión.
Es otro motivo por el que he decidido no casarme. No necesito un hombre para alcanzar el estatuto de mujer, y no pretendo ser la posesión de nadie. El día que se declare a los contrayentes "esposo y esposa", o de última "hombre y mujer", veremos. Por ahora, paso.
jueves 3 de diciembre de 2009
¿Llevar el apellido materno? Una tremenda injusticia...
Desde hace más de treinta años, la asociación Abuelas de Plaza de Mayo lucha incansablemente por recuperar a esos 500 niños y niñas que, hoy en día, son adultos que no saben que fueron adoptados y mucho menos que sus padres biológicos fueron secuestrados, torturados y asesinados.
Al día de hoy, 99 personas recuperaron su verdadera identidad.
La nota de Crítica Digital cuenta las dificultades diarias a las que se enfrentan esas personas, porque los trámites burocráticos para cambiar su documento de identidad son muy largos.
Uno de ellos cuenta en la entrevista todo lo que no puede hacer por no tener su nuevo documento de identidad:
"No puedo tener mi documento a nombre de Alejandro Sandoval Fontana y tampoco puedo tramitar nada nuevo a nombre de Alejandro Rei porque reproduciría un documento falso. En el auto no tengo cédula azul, no me puedo casar. Si tengo un hijo debería ponerle el apellido de la madre. (...)"Entiendo que esta última situación sea realmente horrible. Que los niños y las niñas lleven el apellido materno es un drama, un atentado al patriarcado. Una tremenda injusticia que es necesario denunciar.
Bah, más o menos como la que las mujeres soportan desde hace siglos.
Otro nieto recuperado cuenta:
"Con mi esposa no queríamos que quede embarazada hasta tanto no pudiera renovar el DNI, porque si no íbamos a continuar con el apellido falso incluso en nuestros hijos."O sea, la posibilidad de que lleven el apellido materno ni se les cruzó. Mejor no tener hijos antes de que lleven el apellido de la madre. Entiendo la importancia del asunto, como para posponer un deseo de maternidad y paternidad...
Si las mujeres hubieran tenido que posponer su deseo de maternidad para que sus hijos pudieran llevar su apellido, la humanidad se habría extinguido hace rato...
Que quede claro, no estoy juzgando la situación de lxs nietxs recuperadxs. Ellxs tienen toda mi solidaridad, mi simpatía y mi apoyo en su lucha por la verdad y la justicia. Su situación me parece tremenda y les deseo que todos los problemas a los que se enfrentan se resuelvan lo más rápidamente posible (y que los responsables de tantas barbaridades se pudran en la cárcel).
Lamentablemente, esos comentarios también muestran que machismo hay en las mejores familias y que por más que uno hable de justicia e igualdad, muchas veces estos nobles valores no están destinados a las mujeres...
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lunes 30 de noviembre de 2009
Parirás con dolor
Entre otras cosas:
- No está indicado el afeitado de la región púbica ni las enemas preparto (contrariamente a lo que nos quieren hacer creer).
- Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostadas boca arriba). Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto. La posición acostada, al ir en contra de la ley de gravedad, dificulta el parto, favorece los degarros, induce prácticas inútiles como la episiotomía (incisión de la vagina y el periné para ampliar la abertura vaginal), aumenta el riesgo de sufrimiento fetal y de la mujer. La única persona favorecida por esta posición no es la parturienta, que puede más bien sentirse humillada (con los genitales expuestos a la vista de todos), sino el personal médico, que así tiene acceso más fácilmente a la zona. Pero ese acceso se justifica solamente en caso de complicaciones. Si el parto va bien, la mujer perfectamente puede estar en cuclillas o como mejor le parezca.
- No se justifica el uso rutinario de la episiotomía. La OMS considera que si se practican más de 20% de episiotomía en una maternidad, se puede hablar
de "deriva cultural". En Suecia se registran solamente 6% de episiotomías, y no hay más desgarros que en otros países. Es más, muchos estudios ya prueban que la episiotomía no previene ni los prolapsos, ni la incontinencia urinaria, ni los desgarros graves. Incluso, un desgarro puede ser mejor que una episiotomía porque el corte es menos profundo. Sin hablar del hecho de que la episiotomía puede tener graves consecuencias sobre la vida sexual posterior de la mujer, entre la cicatriz que puede ser dolorosa si fue mal cosida o con aguja e hilo gruesos, y que todavía no se conoce bien la fisiología de la vagina, las terminaciones nerviosas del clítoris que recubre la pared de la vagina y su papel en el placer, etc. etc.
Pequeña precisión: se sangra mucho más con una episiotomía que durante una cesárea.
- No deben inducirse (iniciarse por métodos artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.
- No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.
En Argentina, la ley de Parto Humanizado nº25.929 garantiza el derecho de la mujer parturienta a "estar acompañada por una persona de su confianza y elección". Es decir, esa persona puede ser su marido o compañero, pero también su madre, otro familiar, su compañera si se trata de una pareja homosexual, un/a amigo/a o cualquier persona que la mujer indique.
¿Cómo fue la cosa para mi amiga en el Hospital Piñeiro?
Primero, no dejaron que su marido entrara, porque había cuatro mujeres más en la sala de parto, sin siquiera un biombo o una simple cortina que las separara. Cero intimidad. Cero acompañamiento. Y cero respeto de la ley de Parto Humanizado.
Luego, la pusieron en una camilla, acostada, con las piernas bien abiertas, y... ¡¡le ataron las piernas para que no se moviera y no golpeara al personal médico cuando se estaba retorciendo de dolor!! Estuvo horas así, acostada, atada, inmovilizada, como en una escena de tortura.
Solamente a las mujeres se les impone tanto sufrimiento. ¿Se imaginan una extracción de dientes en la que digan: "Ah no, sin obra social, se hace sin anestesia"?
Pero la Biblia no dice: "Te extraerán las muelas con dolor".
¿Fue su caso excepcional?
No. Así paren las mujeres pobres en los hospitales públicos en Argentina (aunque tampoco creo que en las clínicas privadas respeten la ley 25.929). Atadas, solas, y sin anestesia, por más que la pidan a gritos.
Es imprescindible que las mujeres conozcan sus derechos, para poder reclamarlos. ¿Cuántas mujeres saben que tienen derecho a parir de otra manera? Prácticamente ninguna. El cuerpo médico ha logrado hacernos creer que esa forma de parir es una necesidad médica. Y que si no respetamos sus reglas, ponemos en riesgo la salud y la vida de nuestro bebé (y la nuestra también). Nuevamente, lo que hace falta de manera urgente es información, para que las mujeres sepan qué es lo que pueden exigir. Sin información, el derecho, simplemente, no existe.
Creo que las imágenes de este video son elocuentes. Sólo poniendo a los hombres en una posición similar es que muchos de ellos pueden llegar a entender la situación:
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viernes 27 de noviembre de 2009
Las mujeres golpeadas se lo buscan

Con ocasión del Día por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el 25 de noviembre, leí un montón de foros de lectores de diarios diversos, tanto de aquí como de otros países latinoamericanos o europeos.
Y en todos, leí aberraciones del tipo:
- Muchas mujeres también son violentas, pero con la palabra, y eso puede hacer tanto daño como un golpe.
- Una mujer golpeada, si se queda con su marido, es porque quiere. Que lo deje y listo. Y sino, que no se queje.
- Muchos hombres también son víctimas de violencias de parte de su pareja y nadie habla de eso.
- Cuando un hombre es golpeado, nadie habla de violencia de género. ¿Por qué en el caso de una mujer golpeada sí?
No puedo creer que una década después de empezar el siglo XXI, todavía estemos discutiendo esas cosas...
A ver, retomemos punto por punto.
- Las mujeres también son violentas, pero con la palabra, y pueden ser tan agresivas como ellos.
- Una mujer golpeada, si se queda con su marido, es porque quiere. Que lo deje y listo. Y sino, que no se queje.
Ahora bien. No todas las mujeres han tenido la suerte de formarse de esa manera. Por lo general, los hombres golpeadores eligen a mujeres que ya tienen un pasado de violencias, físicas o psicológicas, para poder sentirse todopoderosos. Mujeres que se construyeron durante su infancia con la idea de que valen menos, y que tienen una autoestima bajísima. Los hombres golpeadores aprovechan ese estado de vulnerabilidad extrema.
En esas condiciones, una mujer golpeada puede tener miles de razones por las que no va a denunciar a su pareja, o no se va a ir de la casa:
- por lo general cuando llega el primer golpe, ya hubo un trabajo previo de su pareja para aislarla de sus familiares y amigos, entonces siente que no tiene a quién acudir ni adónde ir;
- depende económicamente de su pareja;
- cree, y muchas veces tiene razón, que la policía o la justicia no la van a ayudar, no la van a tomar en serio;
- tiene miedo a que le pase algo más grave a ella o a sus hijos, dado que su pareja amenazó con matarlos si se iba (y ya sabemos que esas amenazas muchas veces son muy serias);
- se siente culpable de destruir la pareja y de separar a sus hijos de su padre;
- siempre tiene la esperanza de que la relación mejorará, de que "haciendo un esfuerzo" él se calmará y volverá a ser el hombre encantador que fue al principio, cree en sus promesas de cambio.
- etc. etc.
A la mayoría de las mujeres las crían con valores supuestamente femeninos, que incluyen la dulzura, la empatía, la docilidad. Docilidad que roza con la sumisión. Si esa mujer suma docilidad-sumisión con baja autoestima, le va a ser muy difícil tomar la decisión de dejar a su pareja.
- Los hombres también son víctimas de violencias de parte de su pareja y nadie habla de eso.
- Cuando un hombre es golpeado, nadie habla de violencia de género. ¿Por qué en el caso de una mujer golpeada sí? ¿Por qué se le da un trato diferencial?
Como dije antes, las mujeres vienen de siglos de sometimiento, de intimaciones a ser dóciles, buenas, dulces, sumisas. Y los hombres, de siglos de dominación patriarcal, y de una educación en que todavía hoy, se les incita a marcar su territorio, considerar a su mujer como su objeto y su pertenencia. Hay una dominación simbólica e histórica de parte de los hombres sobre las mujeres.
Por lo tanto, un hombre que golpea a su mujer ejerce ese poder. El hombre la golpea para marcar su territorio, para recordarle que ella le pertenece.
Los hombres golpeadores no son personas violentas en sí. Muchas veces, en el trabajo, con el resto de la familia, son tipos divinos, muy tranquilos, ejemplares. Agreden a su compañera o esposa no porque no puedan impedirse ser violentos, sino porque a ella sí la pueden dominar, quieren que sea su "cosa". Y la sociedad machista legitima ese sentimiento.
Una mujer que golpea a su compañero o marido lo hará porque es una persona violenta, pero no para recordarle que él le pertenece (en todo caso la sociedad, la educación, nuestra cultura no alientan este tipo de comportamiento de parte de las mujeres como sí lo hacen para los hombres). Por eso se hablaría de violencia a secas, y en el otro caso, de violencia de género. Porque se trata de una violencia posibilitada por una sociedad sexista y machista.
Se puede decir que la violencia de género no es una "pérdida de control", sino al contrario una "toma de control". Incluso, el agresor premedita sus gestos, elige golpear de manera de que no queden marcas, no es que esté enceguecido por la furia.
Lamentablemente, la violencia de género no es un hecho aislado que hay que resolver dentro de la pareja, no es un tema de la pareja. Un problema de pareja sería un momento de desentendimiento entre dos personas iguales, momento que puede manifestarse a través de la ira o la agresividad. La violencia de género, por el contrario, pone en escena dos personas cuyo poder es desigual. Su meta es dominar, someter, dar miedo.
La verdadera causa de la violencia de género no es ni el alcohol, ni la droga, ni la situación económica (ocurre en todas las clases sociales), ni una "provocación" de parte de la mujer (muchas veces lo que desata la violencia son nimieces del tipo un pollo mal cocido o un escote demasiado profundo), sino el deseo de controlar a una persona que el hombre se niega a ver como su par.
Por lo demás, eso de decir que a las mujeres golpeadas se les da "un trato preferencial" es otro mito. Una mujer que mata a su marido, en general, recibe una pena mucho mayor que un hombre que mata a su esposa. ¿Sabían por ejemplo que hoy en día, en al menos catorce Estados de México, el marido homicida puede evitar la cárcel si se demuestra que se trató de una "cuestión de honor" y que la mujer era infiel?
No se puede tratar la violencia de género como cualquier violencia. Hace falta una ley integral como la de España, que establece que "se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión".
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