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martes, 29 de enero de 2013

Los hombres, ¿o los varones?

La palabra "hombre" para designar a la humanidad no es inocente: en el inconsciente colectivo, los varones son la humanidad, siendo las mujeres algo periférico, eventual. Lo expliqué en otra entrada.

Y así lo muestra ese artículo de The Sun, que imaginó hace unos meses cómo sería físicamente el ser humano dentro de mil años.

Más allá de que es científicamente absurdo (los cambios físicos debidos a la evolución no se miden en milenios, sino en decenas de miles de años; de hecho, excepto en la altura, la humanidad no se ha modificado tanto entre el año 1013 y el año 2013), ¿adivinen bajo qué rasgos se figuró la humanidad?

Pues, sí, por supuesto, bajo los rasgos de un varón:

Copyright 2012 News Group Newspapers Ltd 
Habría sido demasiado penoso para los señores del Sun representar a la humanidad bajo los rasgos de una mujer, ¿no?

Lo peor es que si lo hubieran hecho, mucha gente no habría entendido que se hablaba de la totalidad de la humanidad, y no solamente de las mujeres. Porque en el imaginario colectivo, la humanidad, por default, son los varones. Las mujeres sólo son algo particular, puntual, "lo otro", como lo definió Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo.

martes, 6 de marzo de 2012

Sexismo lingüístico e (in)visibilidad de la mujer

El lingüista y miembro de la Real Academia Española (RAE) Ignacio Bosque está enojado con las guías de lenguaje no sexista y lo hizo saber.

En efecto, muchas instituciones, en España y en otros países, han editado guías destinadas a que el idioma sea menos sexista, recomendando por ejemplo evitar el "masculino genérico" que invisibiliza a las mujeres (decir "todos" por "todas y todos").

Algo que denuncio a menudo en este blog, para el que me adherí, justamente, a un espacio libre de lenguaje sexista, en el que recomiendan su propia guía.

Resulta que Ignacio Bosque escribió hace unos días un artículo suscrito por 26 académicos en el que se queja de esas guías que, dice, "contravienen normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias".

Ajá. No me digas. O sea. Se queja de que las guías que existen precisamente por el machismo de la RAE contravengan las normas machistas de la RAE (para la que "hombre público" significa "El que tiene presencia e influjo en la vida social" y "mujer pública" sigue significando "prostituta")... ¿De qué se asombra?

Pero además, si tantas instituciones han sentido la necesidad de sacar guías de lenguaje no sexista, sin hacerle caso a la RAE, ¿no será que la RAE está completamente superada por lo que está ocurriendo en la sociedad?

El sexismo como un sistema
En la primera parte de su artículo, Bosque hace una lista de todas las premisas verdaderas sobre las que se basan lxs autores de las guías: reconoce la existencia del sexismo tanto en la familia, la sociedad, los medios de comunicación (por ejemplo a través de las publicidades) como en el lenguaje mismo, aunque solamente a veces.

En ningún momento ve el sexismo como un sistema, en el que todas sus manifestaciones son una pieza de un mismo engranaje bien aceitado. Si se ve como un sistema, entonces el hecho de que el lenguaje también sea sexista (como lo es el masculino genérico) participa en ese sistema, permite que ese sistema funcione. Porque el lenguaje no solamente describe el mundo: también lo construye, y es un vehículo del pensamiento.

¿Cuál es el gran argumento de Bosque? Pues por un lado, que no todas las mujeres critican el uso del masculino genérico, con lo cual, la reivindicación de algunas personas feministas no es representativa de todas, como si solamente las mujeres se quejaran del sexismo de la sociedad (evidentemente, ignora que existen varones feministas).

Además, esto es ignorar que el sexismo es invisible ante la mayoría de la gente, que considera "natural" las construcciones sociales.

También confunde "mujeres" con "feministas". No todas las mujeres lo son. No todas las mujeres se percatan del sexismo que las rodea. Incluso algunas sostienen que hoy en día, el sexismo ya no existe.

Cinismo
¿Qué más dice Bosque? Pues se burla del hecho de que las personas que escriben "las niñas y los niños" en sus textos o en sus discursos no siguen aplicando su teoría cuando hablan en un contexto no institucional, se suelen olvidar de su regla no sexista y usan ellas también el masculino genérico.

O sea, básicamente, está acusando a lxs militantes feministas de no aplicar a rajatablas, en cada momento de su vida, sus preceptos e ideologías.

Claro que es difícil expresarse de manera no sexista en la vida de todos los días, pero ¿culpa de quién? ¿De las personas que se tienen que comunicar a diario? ¿O de una sociedad sexista que impuso un lenguaje sexista del que es dificilísimo librarse?

El grado de cinismo de esta acusación ("¡Ja! ¿No ven que hasta las propias personas feministas usan el masculino genérico?") es de un nivel alucinante: ¡claro que usamos el masculino genérico en la vida de todos los días, si no tenemos otra opción para que nos entiendan!

¿Quiere decir eso que no hay que hacer nada para cambiar el lenguaje? ¿Que hay que aceptar lo que nos dan sin chistar, con el argumento de que está ya tan arraigado que no vale la pena inventar algo nuevo? El hecho de que algo esté arraigado en la sociedad no impide que se lo quiera, y se lo pueda, cambiar.


"Homme" en francés
Pero lo que más me asombra de todo esto, es la energía que pone en criticar que las guías recomienden decir "Asociación de Psicólogas y Psicólogos" en lugar de "Asociación de Psicólogos". Me pregunto: al fin de cuentas, ¿qué le importa? ¿En qué puede llegar a molestar que se use "todas y todos" en lugar de "todos"? ¿Los derechos de quiénes estamos limitando? ¿En qué le estamos impidiendo a él usar el masculino genérico?

Finalmente, colmo de la mala fe y de la desinformación, Bosque escribe que en francés "homme" designa tanto a los varones como a la humanidad, y que no por ello las mujeres francesas se sienten discriminadas.

Primero, sigue con la estupidez de pensar que solamente las mujeres se pueden llegar a quejar del lenguaje sexista. Segundo, ¿con qué autoridad decreta que las mujeres francesas no se sienten discriminadas por el masculino genérico? Ese debate también existe en Francia.

Prueba está que luego de una campaña lanzada en septiembre por dos asociaciones feministas, el primer ministro ha enviado una circular a todas las administraciones públicas para prohibir, de ahora en adelante, el uso de la palabra "señorita" en los formularios para designar a las mujeres solteras, quedando solamente "señora" para todas las mujeres, dado que no existe el equivalente "señorito".

Un "detalle", criticaron muchxs, pero que resultaba insoportable para muchas mujeres, obligadas a revelar constantemente su estado civil, cuando no se le hacía la misma pregunta indiscreta a los varones.

En cuanto a que no se puede cambiar el lenguaje por decreto, y que es el uso el que fija las normas, pues estoy de acuerdo. Pero justamente es el uso lo que las personas feministas pretenden cambiar, a fuerza de guías y recomendaciones.

En Francia, hace unos diez años, no existía la palabra "escritora". Así como lo leen. De una mujer que escribe, se decía que es "escritor". Algunas personas feministas han decidido obligarse a decir "escritora" (écrivaine) en lugar de "escritor" (écrivain). No fue fácil. La gente las miraba feo. Las tildaba de histéricas, exageradas, o peor aún... de feministas. Para ellas tampoco era fácil, puesto que lo que sale "naturalmente" en francés es decir "écrivain" incluso para una mujer, dado que no existe otra palabra.

Pero hoy en día, gracias a la insistencia de esas personas, la palabra "écrivaine" (qué sí existía hacía rato en otros lugares francohablantes, como Quebec) se ha vuelto una palabra común, y casi nadie mira con desprecio a las personas que la usan. Para Bosque, me imagino que se trata de un drama lingüístico absoluto.

Eso sí: la Academia Francesa, equivalente de la Real Academia Española, sigue sin reconocer esa palabra. No será que las mujeres empiecen a acostumbrarse a ser visibles.

A modo de ilustración, les copio una anécdota recogida en 1986 por Montserrat Moreno en "Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela" y citada por María S. Martín Barranco en Pikara Magazine:
"Primero, la niña aprenderá que se dirigen a ella llamándola ‘niña’. Por tanto, si oye frases como “Los niños que terminen pueden ir al recreo”, permanecerá sentada en su pupitre contemplando impaciente la tarea concluida en espera de que una frase en femenino le abra las puertas del ansiado recreo. Pero estas frases no suelen llegar nunca. Es más probable que la maestra diga al advertir que ha terminado: “Fulanita, he dicho que los niños que hayan terminado…”, y si sigue sin darse por aludida, entonces le explicará que cuando dice ‘niños’ se está refiriendo también a las niñas. Pero si incurre en el error de creer que la palabra ‘niño’ concierne por igual a los dos sexos, pronto verá frustradas sus ilusiones igualitarias. La hilaridad de sus compañeros ante su mano alzada le puede hacer comprender, bruscamente, que hubiera sido mejor no darse por aludida en frases del tipo: “Los niños que quieran formar parte del equipo de fútbol que levanten la mano”. En casos como éste, la maestra suele intervenir recordando: “He dicho los niños”, ante lo cual la estupefacta niña pensará: “¿Pero no había dicho los niños?”
«La niña debe aprender su identidad sociolingüística para renunciar inmediatamente a ella. Permanecerá toda su vida frente a una ambigüedad de expresión a la que terminará habituándose, con el sentimiento de que ocupa un lugar provisional en el idioma, lugar que deberá ceder inmediatamente cuando aparezca en el horizonte del discurso un individuo del sexo masculino, sea cual sea la especie a la que pertenezca".
Para terminar, un video de Mercedes Bengoechea, filóloga de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares de la que ha sido decana durante ocho años:

lunes, 1 de noviembre de 2010

Reacción o solución: ¿cómo vencer al sexismo cotidiano?

En una entrada anterior, una persona dejó un comentario diciendo que una solución ante la agresión permanente que las mujeres vivimos en la calle es tener la cabeza bien alta.

Ese comentario me hizo pensar. Y llegué a la conclusión de que justamente, a lo que apunto con este blog, es a cambiar las mentalidades a futuro, para que la solución no sea simplemente una reacción personal y cortoplacista, sino una resolución global y universal del problema.

Muchas veces he escuchado personas decirme: "Bueno, cuando te pasa eso, ¿por qué no reaccionás de tal o cual manera, y asunto resuelto?"

El tema es que así no se resuelve el asunto, porque en la siguiente esquina me puede volver a pasar lo mismo. La solución no pasa por lo que yo deje o no deje de hacer para que una situación no me moleste. Pasa por que la situación no se repita.

En el caso del acoso callejero o en los lugares públicos, la solución no pasa por responder tal o cual cosa de tal o cual manera. Esa es una reacción. No una solución.

La solución sólo puede pasar por un cambio de mentalidades. Y claro, estamos hablando entonces de largo, muy largo plazo. Para las generaciones futuras.

Por eso insisto tanto en las manifestaciones ínfimas del sexismo, como el lenguaje sexista, las publicidades sexistas, los "piropos" que no son otra cosa que acoso callejero, etc. Muchas veces me lo reprochan, me dicen: "Son detalles, hay cosas más graves, andá a ver en Afganistán cómo están las mujeres".

Es que yo no pienso solamente en mí. Pienso en las generaciones futuras. Mientras lxs niñxs sigan viendo publicidades en que papá trabaja y mamá limpia y cuida a lxs hijxs, carteles con mujeres semi-desnudas en la calle, mientras las niñas empiecen a escuchar guarangadas en la calle desde los primeros síntomas de la pubertad y que nadie se escandalice (yo tenía apenas 12 años cuando me dijeron mi primer "piropo": "Cómo me gustaría ser tu helado para que me chupes así"... y a un diputado se le ocurrió crear un "día del piropo"...), mientras las mujeres sean negadas en el idioma, mientras escuchen en la escuela "el masculino siempre le gana al femenino", mientras se sigan imponiendo estereotipos sexistas a lxs niñxs desde su más tierna infancia (colores, juguetes, personajes a los que identificarse, etc.), mientras a la gente le parezca pícaro que un niño levante las faldas de una niña y no se le explique que eso no se hace, no se podrá abolir el sexismo, la discriminación, la violencia de género, las violaciones, etc. etc., porque todo eso está íntimamente ligado y relacionado.

Mi blog apunta a eso: hacer tomar consciencia a la gente del sexismo, para que traten  que las generaciones futuras estén libras de este flagelo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los declaro marido y mujer

¿Alguna vez se dieron cuenta de la diferencia?

Cuando un hombre se casa, se convierte en marido. Cuando una mujer se casa, se convierte en... mujer.

O sea, una persona de sexo femenino no alcanza la madurez, la completud, la edad adulta, hasta que se casa. El hombre es el que la convierte en mujer. Su identidad de mujer pasa por un hombre. Y se convierte en "su mujer", como tiene su perro o su casa.

Porque si "mi marido" o "mi esposa" se refiere a un estado civil, en cambio "mi mujer", que es un término genérico, es claramente un referente de posesión.

Es otro motivo por el que he decidido no casarme. No necesito un hombre para alcanzar el estatuto de mujer, y no pretendo ser la posesión de nadie. El día que se declare a los contrayentes "esposo y esposa", o de última "hombre y mujer", veremos. Por ahora, paso.
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miércoles, 28 de octubre de 2009

La felicidad de los hombres

Excelente ejemplo de lenguaje en el que se considera que lo masculino es lo universal, lo general, lo global. Clarín titula: "La fórmula de la felicidad: casarse con una mujer más educada y al menos 5 años menor", citando un oscuro estudio británico.

¿La felicidad para quién? Para los hombres heterosexuales, claro. Al poner "casarse con una mujer", el o la periodista muestra que está hablando de hombres heterosexuales, no de la humanidad en su conjunto.

Un título menos sexista habría sido: "La fórmula de la felicidad para una pareja heterosexual: que la mujer le lleve cinco años al hombre y sea más educada". Ahí, el sujeto ya no era "el hombre que se casa con una mujer", sino "la pareja".

Pero para eso, hay que tener consciencia de que "la humanidad" no significa "los hombres heterosexuales".

Algo todavía demasiado complicado para la mayoría de la gente...

De todos modos, no sé si una pareja duradera es garantía de la felicidad... Pero ya es otro debate...
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viernes, 9 de octubre de 2009

Tener ovarios

Hacen falta pocas cosas para ponerme de buen humor. Y me puso de buen humor algo que dijo... Diego Maradona. Sí, sí, Diego Maradona.

Maradona dijo, hablando de Mercedes Sosa:

"Ninguna mujer tiene ovarios como para cantar lo que cantaba ella".

Por una vez que alguien habla de "ovarios" y no de los masculinos "huevos" o "cojones" para hablar de coraje, valentía, bravura, pues me pone de buen humor.

Y ya que siempre resalto lo negativo, también me parece bueno resaltar lo positivo cuando sucede.

Bueno, mi felicidad será completa cuando alguien diga de un hombre valiente que tiene "ovarios". Al fin de cuentas, ¿cuántas veces se dijo de una mujer valiente que tiene cojones?

lunes, 5 de octubre de 2009

La pija que te escupió

Vieron que, al menos en Argentina, siempre insultamos a las mujeres cuando insultamos? La concha de tu madre, la puta que te parió, andá a la concha de tu hermana...

En España, algo cojonudo es algo bueno. Un coñazo, en cambio, es algo malo.

Bueno, yo les propongo modificar las cosas y empezar a insultar también a los hombres, los padres, los hermanos, el sexo masculino...

Así que propongo difundir masivamente insultos derivados de la pija en lugar de la concha:

La pija que te escupió
Andate a la pija de tu hermano
Por qué no te vas un poco a la pija de tu padre

etc. etc.
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sábado, 21 de marzo de 2009

Manual europeo de lenguaje no sexista

Es una excelente noticia: el Parlamento europeo publicó un manual de estilo y uso de la lengua para que no sea sexista. Se propone erradicar al masculino -falsamente- neutro y utilizar términos que no impliquen un género. Por ejemplo, en lugar de "los argentinos", se propone "el pueblo argentino".

No puedo más que alegrarme por esta noticia.

Pero algunos periodistas de Clarín, para variar, se ganan el premio al sexismo al informar de esta noticia. A la persona que escribió la nota desde Bruselas, visiblemente el manual le parece una perfecta boludez. La nota, escrita en tono de burla, está llena de ironía, del tipo:

"La lucha contra la discriminación puede provocar sorpresas"
o
"Otros ejemplos parecen, a primera vista, contrarios a las normas básicas del buen uso del lenguaje. En lugar del sencillo, comprensible y corto "los médicos", el manual aconseja usar "personas que ejercen la medicina"."
o
"Los consejos llegan hasta el punto de pedir que "fireman" (bombero, en inglés) se cambie por "firefigther" (el que lucha contra el fuego)."

Y termina por el magnífico: "Claro que en los países que van un paso atrás de los europeos se podría objetar que hay otras cuestiones más urgentes que resolver: violencia machista, trata de blancas, desigualdad salarial, entre otras."

Nuevamente, ¿en qué un manual de idioma no sexista impide que se luche también contra la violencia machista, la trata de "blancas" (mejor dicho de mujeres) y la desigualidad salarial? ¿Por qué una cosa impediría la otra? Y como si, aparte, esos problemas no existieran en los países europeos...

Por suerte, para contrarrestar el tono burlón de la nota, se publicó una columna de opinión de un psicoanalista, Norberto India, que resume la situación real:
La noticia puede parecer divertida, pero tiene una importancia considerable. A veces nos olvidamos que la lengua no sólo describe realidades, sino que produce realidades. Esto es que cada vez que nombramos estamos conformando lo que nombramos. El lenguaje tiene un valor performativo, constitutivo, hacemos cosas con las palabras. Y el peligro, claro, es la naturalización, el hecho de que hay un continuo entre las palabras y las cosas. Nada más lejano: las palabras son tan arbitrarias como determinantes. Los discursos brindan modelos y soluciones, creencias y valores, que colocan dicotómicamente a varones y mujeres. Cuando nos dirigimos a una mujer, usamos cortésmente los términos "señora" o "señorita". Para el varón sólo contamos con el vocablo "señor", por fuera de su estado civil. Abonamos en automático la creencia de que la subjetividad del varón es autónoma, mientras que a la mujer le viene por su relación con el varón. El lenguaje es androcéntrico y produce el paradigma "ordenador" del hombre como eje y la mujer como satélite. Pero el sexismo lingüístico también ha simplificado y perjudicado a los varones: quedar del lado de la norma y de lo general, obstaculiza enormemente la propia indagación. Cuando nos dijeron "los hombres no lloran" también -como con las mujeres- amputaron trayectorias y devenires más complejos. Bienvenida esta alerta sobre la lengua que nos produce.
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martes, 10 de febrero de 2009

Hombres de verdad

Muy buen texto de Rolando Hanglin en La Nación, acerca de cómo los jóvenes de hoy ya no dan la cara, y prefieren enviar un mensaje de texto en lugar de afrontar personalmente una situación.

Es una pena que Rolando Hanglin hable solamente de los varones, llegando al extremo de escribir: "Era de hombres afrontarlo".

Frase a la vez machista y homofóbica.

Una lástima que alguien como Hanglin siga usando términos tan sexistas...

martes, 5 de agosto de 2008

¿Señora o señorita?

¿Cuántas veces en su vida una mujer escucha la misma pregunta: "¿Señora o señorita?"

Una pregunta sexista y discriminatoria por donde se la mire. Pero cuando me ofendo, muy poca gente entiende por qué.

Sin embargo, es muy simple: ¿qué carajos les importa si estoy casada o soltera? ¿Y por qué no se hace la misma pregunta a un hombre? De hecho, por lo general, cuando me hacen esa pregunta, retruco: "¿Señor o señorito?"

Pero claro, sólo a las mujeres se les hace esa pregunta indiscreta. Cuando me la hacen, es exactamente como si me preguntaran: "¿Usada o virgen?", "¿Reservada o disponible?" y no puedo dejar de ofenderme. ¿Acaso yo ando preguntando a todos acerca de su estado civil?

En inglés han logrado resolver el asunto: antes estaba el Miss (señorita) y el Mrs (señora). Ahora está el Ms, que indica simplemente que se trata de una mujer.

En castellano, abogo por que se suprima el "señorita" y se trate a todas las mujeres de "señora", tal como sucede con los hombres con el "señor". Nunca jamás me escucharán usar la palabra "señorita", ni siquiera con una niña de cinco años. Y cuando, en los formularios administrativos, me preguntan si soy "señorita" o "señora", siempre contesto "señora", por más que luego tilde la opción "soltera" si me piden mi estado civil. El día que existan las dos opciones para los hombres, aceptaré la doble opción para las mujeres.

Mientras tanto, no veo por qué sólo las mujeres deberían andar divulgando su estado civil ante todo el mundo.

PD1: Sí, ya sé, muchas mujeres se ofenden cuando les dicen "señora" en lugar de "señorita" y ellas mismas se apuran en aclarar que son solteras, porque consideran que "señora" es para las viejas, sin darse cuenta de que en realidad no están diciendo: "Soy joven" sino "Soy disponible". Y sí... Cuando les digo que el machismo es cosa de hombres y de mujeres...
PD2: Sí, sí, ya sé, entonces los hombres no la tienen fácil, entre unas que se ofenden si les dicen "señora" y otras que se ofenden porque les dicen "señorita". Qué se le va a hacer. La vida es complicada.
PD3: Sí, sí, sí, ya sé, hay cosas más importantes en la vida que ese "detalle" de lenguaje. Excepto que la intención de mi blog es justamente detectar el sexismo en la vida cotidiana. Y siendo el sexismo un sistema, cada detalle sexista es un engranaje que le permite funcionar.
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viernes, 25 de julio de 2008

Como los varones quieren

Anoche cedí a la tentación imperialista yanqui de la comida chatarra y entré en un Burger King. Siempre pensé que mi pecado era menos grave si iba a Burger en lugar de McDonald's, al que boicoteo desde una nefasta publicidad emitida con ocasión del no menos nefasto "Día de la Mujer", en 2001 (todavía no lo encontré en You Tube, espero que alguna alma caritativa lo haga, realmente era espantoso), pero bueno, la consciencia hace lo que puede para estar más o menos en paz.

Pero ahora voy a tener que boicotear también a Burger King, aunque el sexismo que voy a describir sea mucho menos evidente. Después de comprar mi hamburguesa y sentarme a comer, empiezo a leer el individual de papel que cubría la bandeja. Y descubro esto (hacer clic en la imagen para ampliarla):


Por si no llegan a leerlo correctamente, lo hago por ustedes:

1a línea: "Vení feliz. Vení triste. Vení cansado. Vení con pilas. Vení con hambre. Vení a divertirte. Vení a llorar".

Ahí ya empecé a refunfuñar con el "cansado". Pero bueno, pensé, tampoco se les puede pedir que pongan cansado/a o cansad@. Me resigno a tener que sentirme aludida por ese "o" supuestamente neutro. Bien. Sigamos.

2a línea: "Vení con compañeros. Vení solo (ahí ya me empiezo a poner cada vez más nerviosa). Vení en grupete. Vení con un amigo (muy nerviosa). Vení con tu novia (...)"

Aaaaahhhh, entonces tenía razón: no es que el "o" era neutro. Es que de verdad les están hablando solamente a los varones. Ahora entiendo. No era producto de mi imaginación.

¿Pusieron a continuación un "vení con tu novio" para emparejar las cosas? Nop. Obviamente. La línea termina con: "Vení con la novia de un amigo". Como para aclarar, vio. Aunque muy claro no me queda: ¿están alentando a cagar a un amigo saliendo con su novia? ¿Es piola eso?

En fin, yo que pensaba, ilusa, que cuando dicen, en la 3a línea: "Como quieras venir está bien. Porque esto es Burger King, y las cosas son como vos querés", me estaban hablando también a mí... No, no, no, no nos equivoquemos: las cosas son como los varones quieren.

Como siempre.
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viernes, 30 de mayo de 2008

Lenguaje sexista


Hace rato que no publico nada: me tomé unas vacaciones. Vacaciones del trabajo, y de Internet también, lo cual no viene mal.
Para mi regreso a la blogósfera, les quiero presentar una iniciativa muy útil: un blog sobre el sexismo en el lenguaje. Lo útil del asunto es que viene acompañado de una guía rápida para un lenguaje no sexista.

Tengo que reconocer que a pesar de mi militancia, me da mucha fiaca usar un lenguaje no sexista al 100%, porque claro, hay que pensar un poquito más antes de escribir. Pero creo que el esfuerzo vale la pena, y con esa guía ahora las cosas serán más fáciles.

Sé que mucha gente pensará que esto ya es un abuso, que tampoco la pavada y que nadie se va a morir por decir "muchos pensarán" en lugar de "mucha gente pensará".

No, nadie se va a morir. Nadie se muere tampoco por las publicidades sexistas. Nadie se muere por un piropo pasado de rosca en la calle. Nadie se muere por esos detalles que no son nada al lado del drama de la violencia de género, las violaciones o la situación de las mujeres en Afganistán.

Pero como siempre digo, el sexismo es un sistema, no hechos aislados. Y todo lo que podamos hacer para luchar contra ese sistema, por más insignificante que parezca, sirve para modificarlo.

Así que aquí les dejo el enlace a ese blog, y ojalá les sea útil.

jueves, 27 de marzo de 2008

El pueblo, las mujeres y los niños

Cuando se habla de "la población", "el pueblo", "la gente", "las personas" ¿de qué hablamos? De todo el mundo, por supuesto.... ¿Por supuesto?

En el inconsciente de much@s, "todo el mundo" significa en realidad "los hombres".

Prueba está en esa nota de La Nación que dice:
"En Callao y Santa Fe se volvió a registrar un importante corte de calles con fuerte presencia de personas a favor del campo.
Otro corte importante se registró en Palermo, en Libertador y Salguero, con la presencia de mujeres y chicos."
Que se precise que había chicos, bueno, vaya y pase, no suele haber chicos en manifestaciones. ¿Pero las mujeres? ¿Qué tiene de extraño que haya mujeres, como para subrayarlo en una nota? ¿Acaso cuando se hablaba de "personas a favor del campo" se hablaba únicamente de "hombres" ?

Me recuerda a Claude Levi-Strauss, que un día escribió:
"Todo el pueblo se fue al día siguiente en unas treinta pirogas, dejándonos solos con las mujeres y los niños en casas abandonadas".
¿Se dan cuenta del sexismo de esta frase? ¿No? Vamos sean honestos, ¿acaso realmente se dieron cuenta?

Yo creo que la mayoría no se da cuenta, porque tod@s tenemos más o menos interiorizado, lo queramos o no, que cuando hablamos de humanidad, hablamos en realidad del sexo masculino. "Todo el pueblo" eran únicamente "los hombres". Pero Claude Levy-Strauss no dijo "todos los hombres del pueblo". Maravilloso ejemplo de sexismo en el lenguaje, del que poca gente se percata en la primera lectura.