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martes, 31 de enero de 2017

¿La contradicción de la teta?


Hace unos días, una veintena de policías intervino en una playa argentina para exigir a tres mujeres que hacían topless que se taparan los pechos, acusándolas de hacer exhibicionismo.


El tema se volvió viral en muy poco tiempo en las redes sociales. El escándalo desatado es una ilustración de cuán machista es todavía la sociedad argentina. Vale recordar algunas cosas de las que muchxs se han olvidado:
  • Una teta no es un órgano genital
Los genitales son, para los varones: el pene, los testículos, la próstata. Para las mujeres: el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, la vagina, el clítoris.

Y nada más. Las tetas no forman parte del sistema reproductivo, no sirven para la reproducción, no tienen nada que ver con los órganos genitales.

Las tetas sirven para amamantar, no para reproducirse. Así que de exhibicionismo, nada.
  • Tantos varones como mujeres tenemos tetas
Las tetas suelen estar más desarrolladas en las mujeres, porque son ellas las que vienen mejor preparadas para producir leche. 

Pero de hecho, los varones también pueden producir leche en algunas circunstancias. Las tetas de los varones, si bien no están tan desarrolladas como las de las mujeres (aunque por gordura, algunos varones tienen más tetas que muchas mujeres), son exactamente lo mismo que las tetas femeninas: glándulas mamarias y pezón.


Tetas de varones muy desarrolladas. Y no censuradas por nadie.
Pero solamente el pezón y las tetas femeninas son consideradas "sexuales" o "indecentes".
  • Las tetas no son necesariamente objetos sexuales
No hay ninguna razón natural por la cual las tetas de las mujeres deberían considerarse más "sexuales" que las tetas de los varones.

¿Quién decide qué es erótico y qué no lo es? ¿Las tetas femeninas son objetos sexuales porque algunos varones (no todos) se excitan viéndolas? ¿O será porque algunas mujeres (no todas) sienten placer sexual cuando las tocan?

Pues adivinen qué: algunas mujeres también se excitan viendo pechos masculinos. Y algunos varones también se excitan cuando les tocan el pezón.

Las zonas erógenas son múltiples y variadas. Cada persona tiene sus "spots" particulares que las hacen gozar si las tocan "ahí". Personalmente, me vuelve loca que me besen en la nuca. Me pone muy, pero muy caliente. ¿Debería pensar, entonces, que es indecente andar mostrando mi nuca?

¿Entonces? ¿Por qué, con esa regla de tres, solamente las tetas femeninas son consideradas eróticas y objeto de placer? ¿Por qué los varones pueden exhibir tranquilamente sus tetas mientras que las mujeres debemos tapar las nuestras? ¿Por qué lo tenemos que medir todo de acuerdo a la vara de los varones, y decidir que las tetas femeninas son objetos sexuales pero las tetas masculinas no? 

La sociedad decide sobre el cuerpo de las mujeres, imponiendo sus reglas, su disciplina, sus mandamientos.

Si se considera que las tetas de las mujeres son objetos sexuales y eróticos, entonces se debe pensar lo mismo de las tetas de los varones. Y si se considera que es indecente que las mujeres enseñen sus pechos, entonces debería considerarse lo mismo para los pechos de los varones.

Pero no: un pezón femenino es censurado por las redes sociales, incluso cuando se muestran en su primera y principal función: alimentar al bebé. Los pezones masculinos, en cambio, se exhiben en absolutamente todos lados, no solamente carteles, tele y publicidades, sino también en los parques, las playas e incluso las calles. Ellos sí son libres de usar su cuerpo como se les canta.

Y si se sacan la remera en plena calle, nadie les dirá que buscan ser violados. Y ninguna mujer se les abalanzará para tocarles el pecho.

  • ¿Para el placer masculino sí está bien mostrar las tetas?
Ahora bien, eso de que las mujeres deben tapar sus tetas es muy relativo: extrañamente, a nadie les molesta que la desnudez femenina se exhiba en carteles, tele, películas, publicidades, para vender cualquier tipo de producto o para excitar a los varones.

O sea, sí se puede mostrar los pechos femeninos, pero solamente si sirven para el deseo masculino, si lo deciden los varones, y en las circunstancias en que ellos lo deciden.

Lo que aquí está en juego es la libertad, para las mujeres, de usar su propio cuerpo como mejor les parezca: eso sí que no es aceptable. Esta libertad sí hay que taparla.

Teta exhibida si y solo si es para placer de los varones: tetas lindas, jóvenes, perfectas y objetos de deseo.

Pero si las tetas se vuelven expresión de una libertad, de una reivindicación política (como las usan las Femen), si las tetas exhibidas no cumplen con las normas machistas impuestas (tetas lindas, jóvenes, erguidas), si las mujeres las usan libremente, entonces se tienen que ocultar.

Las tetas se pueden mostrar en toda clase de soporte sólo si el sistema patriarcal así lo decide. Cuando lo deciden las propias mujeres es cuando surge el problema y cuando se quiere disciplinar el cuerpo de las mujeres y coartar su libertad de decidir sobre su cuerpo.

El chico del final del video de la intervención de la policía en la playa (que, de hecho, andaba con sus tetas al aire sin que se le moviera un pelo) ¿se indignará de la misma manera y con tanta vehemencia cuando ve tetas en los programas de televisión?
  • ¿Por qué entonces las feministas se indignaron con el concurso "Cola Reef" si ahora quieren mostrar sus tetas?
Pues precisamente por lo anterior.

La desnudez femenina puede ser una señal de rebelión, de libertad, cuando quieren hacer del cuerpo un objeto de pecado que tiene que ser ocultado a toda costa. No hace tanto tiempo, en los países occidentales, las propias feministas reivindicaban poder mostrar su cuerpo en libertad. La minifalda era un símbolo de liberación luego de años de puritanismo y censura.

De hecho, cuando las feministas despotrican contra la desnudez de las mujeres en la televisión o las publicidades, se las tacha de puritanas que quieren volver a cierto orden moral, donde había que ocultar los cuerpos.

Por eso hablo de "la contradicción de la teta": por un lado, las feministas se indignan cuando se exhiben las tetas de las mujeres. Pero también se indignan cuando las quieren tapar.

¿Gataflorismo?

Pues no. En realidad, no hay tanta contradicción.

Una cosa es el mandato social sobre el erotismo, que siempre concierne a las mujeres (son sus cuerpos los que son considerados eróticos, no el de los varones). Otra, la libertad de andar como mejor se nos cante.

Una cosa es la objetivización de las mujeres como en concursos de belleza o de la "mejor cola del verano", en que se nos muestra como objetos sexuales a disposición de los varones. Y otra, muy distinta, es nuestro derecho sobre nuestros propios cuerpos y lo que nosotras decidimos hacer con nuestro cuerpo.

Las feministas se rebelan contra el hecho de que se muestren las tetas de las mujeres como objeto sexual para regodeo de los varones, objetivizándolas, sí. Y también reivindican el derecho de decidir cuándo, dónde y cómo enseñar sus pechos si quieren, con la misma libertad de la que gozan los varones. Y no hay nada contradictorio en ello.

La contradicción está en esta sociedad que considera genial enseñar las tetas cuando es para el placer masculino, pero considera que está mal enseñarlas cuando son las propias mujeres las que deciden hacerlo.

En Nueva York, una ordenanza permite desde 1992 andar con el torso desnudo en la vía pública. En nombre de la igualdad entre lxs ciudadanxs, esto vale tanto para varones como para mujeres. Cuando, hace unos años, policías quisieron multar a mujeres que estaban tomando sol con el pecho desnudo en Central Park, ellas denunciaron el hecho. Y se volvió a establecer que, si se permite a los varones andar con el pecho desnudo, no hay absolutamente ninguna razón por la cual no se debe permitir lo mismo a las mujeres.

Pero en Argentina, estamos muy lejos de eso. Y hasta para un video explicando qué hay que hacer para detectar el cáncer de mama se censuran las tetas, y únicamente las tetas femeninas:



  • Pero si los varones se excitan viendo tetas, ¿no va a haber más agresiones sexuales?
De nuevo, eso de que "los varones se excitan viendo tetas" es muy relativo. Incluso entre los heterosexuales,

Primero, se puede ser varón y no ser un animal en celo dispuesto a cogerse a cada hembra que pase. Si hay agresiones sexuales no es por la cantidad de carne que exhiben las mujeres (hay agresiones sexuales también en países en que las mujeres están obligadas a usar velo para salir a la calle), sino por la sociedad patriarcal que hace creer a los varones que las mujeres están a disposición de ellos (la famosa "cultura de la violación").

Segundo, el erotismo está íntimamente ligado a lo prohibido, lo oculto. Está comunmente aceptado que las tetas femeninas son "excitantes" y las tetas masculinas, no. Una gran diferencia entre unas y otras es que a las tetas femeninas hay que taparlas, cuando los varones andan con sus tetas al aire sin problema. Difícil sentir deseo por algo que está expuesto todo el tiempo.

En algunas sociedades indígenas, las mujeres andan con sus tetas al aire sin ningún problema. Es cultural, no natural.

Hay textos muy eróticos de siglos anteriores en los que varones se excitaban viendo un tobillo femenino. Al estar tapadas las mujeres del cuello a los pies, la sola visión de un tobillo desnudo provocaba sensaciones de mucha excitación para algunos varones.

Entonces claro, muchos varones piden a gritos que se sigan ocultando los pechos femeninos porque temen (con razón) perder ese deseo por las tetas femeninas si las mujeres pudieran mostrarlas cotidianamente como lo hacen los varones.

Eso del deseo, del erotismo, de lo oculto, es algo socialmente construido, para placer de los varones. Y los varones, con su indignación ante las tetas libres, reivindican su voluntad de querer seguir disciplinando el cuerpo de las mujeres, de querer seguir decidiendo lo que es excitante y lo que no.  

La hipersexualización del cuerpo de las mujeres es algo hecho para ellos, no para ellas. Las mujeres deberían poder vivir su cuerpo más libremente, sin estar pensando a cada rato que con él están excitando a los varones, que todo su cuerpo es un gran sexo andando.

Probablemente si las mujeres pudieran andar con el pecho desnudo como lo hacen los varones, se perdería mucha de esa "magia" de las tetas. Pero los únicos "perjudicados" serían los varones. Las mujeres estarían mucho más libres con sus cuerpos.
  • ¿Qué se puede hacer para luchar por nuestra libertad?
Para reivindicar el derecho de las mujeres a mostrar su cuerpo de la misma manera que lo hacen los varones, se convoca a un "tetazo" en el Obelisco el martes 7 de febrero a las 17 horas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Catálogos no sexistas de juguetes: ¡se puede!

Se acercan las fiestas de fin de año, y cada vez tenemos que soportar los catálogos de juguetes sexistas divididos en dos categorías: para niñas y para niños.

Muchas veces contestan: es que así es más fácil encontrar un juguete.

¿Más fácil? ¿Qué pasa si un varoncito quiere una muñeca o si una niña quiere un disfraz de cow-boy, como yo soñaba con tener (y obtuve) (sí, ya sé, los cow-boys son representantes de un sistema patriarcal y racista)?

Me imagino a mis padres deambulando por los pasillos de una juguetería, siguiendo los carteles, y buscando infructuosamente el disfraz de cow-boy en las góndolas "para niñas" (ya que yo era una niña)... ¿En qué es eso más fácil?

¿No sería más lógico dividir los juguetes de acuerdo al tipo de juguete, y no de acuerdo al supuesto género del o de la niña?

Pues buena noticia, esto es lo que ha hecho la marca Toy Planet en su último catálogo en España. 

Todo no está perfecto, el color rosa sigue siendo el predominante en cuanto a todo lo que sea juguetes tradicionalmente atribuidos a las niñas, ya saben, esos que apuntan a convertirlas en futuras esclavas domésticas de su marido e hijxs.

Pero se ven a niños jugando con muñecas y a niñas con autitos o herramientas de construcción. Y esto, sólo eso, ese detalle que parece tan anecdótico, pues es casi revolucionario.

Un niño juega con un cochecito de bebé
Además, las categorías son muchísimo más inteligentes, y permiten encontrar más fácilmente el juguete buscado: aire libre, fiestas y disfraces, manualidades, muñecas, primera infancia, electrónicos, vehículos grandes, etc.

También hay lista por edad, y otra por personajes (Dora la Exploradora, Minnie, Spiderman), etc.

Aquí otros ejemplos de las páginas del catálogo:

Una niña juega con herramientas

Un niño y una niña comparten herramientas de juguete

Niños y niñas juegan con muñecas y cocinas

Un niño juega con un lavarropa de juguete. ¿Par hacer como papá?

Una niña juega con cochecitos (¡como yo de niña!)

Niñas juegan con autitos

Una niña subida a una moto roja y negra (¡no rosa!)

Niñas jugando con cochecitos

Me parece que no era taaaan difícil cambiar el paradigma de los juguetes. Es una muestra de que dividir a la humanidad por sexo no es una fatalidad (como tampoco lo es dividirla por clase o por color de la piel). No es la humanidad a la que hay que dividir y poner en categorías, sino, en todo caso, si realmente queremos crear categorías, son nuestras actividades o nuestros comportamientos o nuestras "orientaciones íntimas" a las que hay que categorizar.

Es lo que propone el sociólogo francés Michel Bozon, que considera que las categorías por orientación sexual (hetero, homo, bi, etc.), por comportamiento sexual (monogámicx o no) o en función de la apariencia y de las actitudes en materia sexual (machote, afeminado, mujer "honesta"/mujer "fácil"...) no logran dar cuenta de los significados que revisten los comportamientos sexuales.

Michel Bozon propone entonces tres tipos de "orientaciones íntimas":

- el modelo de red sexual o de sociabilidad sexual: aquel en que se valoriza el hecho de tener muchas parejas y en que la intimidad se exterioriza (en general, la sociedad sexista considera que este modelo no es el adecuado para las mujeres).
- el modelo del deseo individual: orientación individualista en cuanto a sexualidad, y uso narcisista de dicha sexualidad
- el modelo de la sexualidad conyugal (sea cual sea, entonces, la orientación sexual de las personas).

Esta es una manera de categorizar los comportamientos sexuales, pero se pueden encontrar otras.

A lo que voy, es que no es necesario categorizar a las personas de acuerdo a su sexo, su género o su orientación sexual. Esas categorías no ayudan a entender mejor a la humanidad y a cada individuo.

Porque si, por ejemplo, divido a las personas de acuerdo a su sexo, ¿qué hago con las personas intersex?

O si divido a las personas de acuerdo a su género, ¿qué hago con una mujer que es "masculina" pero que no necesariamente es lesbiana? ¿En qué categoría la ubico? ¿Cómo hago para entenderla, para acercarme a esa persona?

Si somos humanistas, si nos interesan las personas que nos rodean, si las queremos entender, es imprescindible no ponerlas en categorías cerradas. Esas categorías son restrictivas, limitadoras, nos nos permiten entendernos.

El humanismo debe pasar, necesariamente, por romper los estereotipos de género, de clase, de raza.

martes, 1 de julio de 2014

Feministas contradictorias

Sé que dije que no hablaría más del Lavezzi gate, pero no puedo dejar de hacer otro comentario.

En las redes sociales circula una imagen que ya reproduje en mi primera entrada sobre el tema, en la que explicaba la hipocresía de los varones que, de repente, se sublevan como un solo hombre contra la cosificación de las personas, cuando nunca se les había ocurrido que era una cosa mala mientras solamente afectaba a las mujeres.

Se trata de esta imagen:


Cada vez que comento algo sobre el tema Lavezzi con perspectiva feminista, siempre surge alguna persona que se cree muy original y pega esa imagen, convencida de ser, seguramente, la primera persona en hacerlo.

Las feministas, nos dicen, son contradictorias: se la pasan despotricando contra la cosificación y la imposición de modelos de belleza inalcanzables, pero ni bien aparece un tipo lindo, se derriten y adoptan la misma actitud que la que denuncian.

Ahora, ¿por qué esta imagen me parece deshonesta?

Por dos motivos: el primero lo desarrollé en una entrada anterior, en que explico que difícilmente se pueda equiparar la expresión de 360.000 mujeres en la página de Facebook "para que el Pocho Lavezzi juegue sin camiseta" con la cosificación que viven, a diario, el conjunto de las mujeres, y que va más allá de una simple expresión de deseo sexual hacia una figura pública que nos atrae.

El segundo es que confunde "mujeres" con "feministas". Dudo muchísimo de que las 360.000 babosas del grupo sean feministas. 

Si todas las mujeres fueran feministas, la igualdad habría sido alcanzada hace mucho. Pero el feminismo es minoritario incluso entre las mujeres, quienes son formateadas, como los varones, por una sociedad y un sistema sexistas que les impiden ver sus propias cadenas.

Una feminista nunca habría abierto un grupo instando a otras mujeres a subir fotos de alguien (sea varón o mujer) en cuero y a "piropearlo" como lo están haciendo. 

Porque aún sabiendo que el contexto es distinto y que no se le puede llamar realmente "cosificación", no se nos ocurriría nunca imitar lo que hacen los machistas, ni siquiera como un acto de rebeldía, ni siquiera a modo de burla, o bien de manera completamente confidencial.

Entonces no, las feministas no somos contradictorias. No somos nosotras las que hemos abierto este grupo. No somos nosotras las que le hemos dado la importancia que llegó a tener. Sí hemos hablado del tema no para defender o alabar a las autoras del grupo, sino para subrayar la hipocresía de los que saltaron a indignarse cuando nunca jamás en sus vidas se han indignado por la cosificación de las mujeres.

Conclusión: todas las personas que me envían muy socarronamente esta imagen se le pueden guardar donde más les guste: es deshonesta, de mala fe y necia.

Edit: agrego una imagen que me acaban de enviar y me pareció muy acorde a la situación:



lunes, 30 de junio de 2014

Y de repente, las mujeres desearon

Para terminar con el tema Lavezzi, ¿se acuerdan antes del Mundial, todos los consejos a las mujeres que pulularon en los medios sobre cómo comportarse durante los partidos para no molestar a sus novios, porque es bien sabido que 1) las mujeres no miran fútbol ni saben nada al respecto y 2) las mujeres son todas heterosexuales y en pareja?

Básicamente, las reglas se podían resumir a: 
- callate,
- llená la heladera de cerveza y servime pero sin pasar delante del televisor,
- no te metas, no hagas comentarios sobre el físico de los futbolistas,
- callate,
- dejá que los machosdeverdad hagan comentario porque ellos saben y vos no, 
- y ya que estás, chupá.

Los machosdeverdad se disponían a ocupar todo el espacio durante un mes. No que en otro momento no lo ocuparan. Se sabe que el espacio lo ocupan los machosdeverdad siempre, sea desparramándose en los medios de transporte, sea acosando a las mujeres en la calle para que entiendan que el lugar es de ellos y que ellas tienen que respetar sus reglas.

Pero por lo general, se tiene la (errónea) idea de que el espacio de la casa es de las mujeres. Que ellas son las que mandan de la puerta para adentro.

Y de repente, ¿qué pasó?

Una horda de mujeres en celo irrumpió en el territorio reservado a la testosterona, imponiendo la expresión de un deseo sexual que parece inagotable, con un vocabulario otrora también reservado a los machosdeverdad: 

te doy hasta que el Cristo Redentor junte las manos, 
te doy hasta que el papa Francisco deje los hábitos, 
te doy hasta que Arjona descubra por qué es tan cruel el amor, 
te doy hasta que Messi juegue de suplente en la B nacional,
te doy contra al ropero hasta aparecer en Narnia...

O sea, de repente, las mujeres no solamente desoyeron la orden dada por los varones de callarse y chupar, sino que además, expresaron una libido que, supuestamente, ellas no tienen.

En el estereotipo socialmente aceptado, las mujeres no tienen tanto deseo como los varones, a ellas no les gusta el sexo, o poco, o hasta ahí, y siempre tienen alguna (mala, siempre mala) excusa para no coger.

Y ¿qué vemos ahí? Vemos a mujeres que dicen que tendrían sexo desenfrenado sin ningún límite con un tipo que las calienta.

Evidentemente, es perturbador. Y muchos varones héteros saltaron a recalcar lo "putas" que son esas mujeres. Claro, ¡qué osadía! No solamente están pisando un territorio que no les corresponde, el del fútbol, sino que además, toman un lugar en la sexualidad que tampoco es de ellas, sino pura y exclusivamente de ellos.

Y esto es lo que les debe molestar a muchos machosdeverdad. Que les quiten el lugar exclusivo de deseantes, sexo-adictos, super-cogedores. Si ellas también empiezan a tener esa libido, significa que ya no se las podrá controlar y que se pudre el rancho. Porque controlar la sexualidad de las mujeres ha sido siempre el meollo de la cuestión sexista. 

Y encima de todo, ellas se ponen como sujetos activos de la relación sexual, en la que son ellas las que "le dan" a Lavezzi, cuando toda la vida fueron los varones los que "les daban" y ellas las que eran "cogidas", "tomadas", "penetradas".

Entiendo que la expresión de esta repentina autonomía de un deseo femenino ilimitado moleste, y mucho. Y que sea objeto de burlas e insultos, con una rápida reacción para que todo vuelva a la "normalidad", como la creación de una página Facebook para que la mujer de Lavezzi salga sin camiseta.

Pero ésta es la mejor prueba de que quien coloca a las mujeres en el lugar de "no deseantes" y "poco libidinosas" no es ninguna realidad biológica, sino un sistema sexista que separa cuidadosamente los géneros y reparte los papeles según una lógica que nada tiene que ver con la biología.

Ahora, muy interesante la reacción de La Nación ante el Lavezzigate. 

Ese diario, que nunca mostró a los deportistas varones de otra manera que como... deportistas, no privándose, en cambio, de recalcar los atributos sexuales de cuanta deportista mujer se le cruzara (¿recuerdan la "médica más sexy del fútbol"? o "la entrenadora más sexy del mundo del fútbol"?), ahora publicó "las fotos más sexy de Ezequiel Pocho Lavezzi". 

¿Quién dijo oportunismo?

Sobre la ocupación por las mujeres héteros y los gays de un territorio antes reservado a los machosdeverdad, les recomiendo la lectura de esta nota, de Luciano Fabbri
"Hete aquí el quid de la cuestión. La consagración de Lavezzi como figura destacada de nuestra selección, no fue aclamada por la crítica periodística, ni por las hinchadas de los grandes clubes, ni por los millones de frustrados directores técnicos que la miran por TV. Quienes viralizamos su figura en las redes sociales fuimos mujeres heteros, bisexuales y trans; varones gays, putos y trans; travestis, y algún que otro varón heteroflexible o lesbiana solidaria. Sujetos diversos y deseantes, notablemente cachondos, pero idiosincráticamente outsiders del deporte nacional.
No sólo osamos invadir su cancha sino que lo hacemos sin pretender adecuarnos a las reglas de juego, a hablar como lo harían ellos, los varones heterosexuales, oscilando entre un riguroso análisis táctico y una acalorada defensa por la única pasión que compite con el calor del útero materno: la camiseta.
Más allá de que podamos o no compartir los análisis tácticos o pasiones (en mi caso lo hago), lo que suscita la reacción defensiva por parte del club de la heteromasculinidad futbolera es que le llenemos la cancha de deseos sexuales, corriendo su voz autorizada del centro de la escena.
Ante semejante blasfemia, los vemos correr desesperadamente detrás de la pelota, reclamando “mía, mía”, con improvisaciones tácticas propias de selección mundialista primeriza."
Leer la nota entera aquí.

domingo, 29 de junio de 2014

Sobre la cosificación...

Continuando sobre el tema de la entrada anterior y la "cosificación" del delantero Ezequiel Lavezzi, he leído algunos textos que me han hecho reflexionar sobre el concepto mismo de cosificación.

Sé que en mi entrada anterior he puesto en paralelo la cosificación de las mujeres con la de los varones, diciendo que estaba mal sea cual sea el género.

Pero la situación no es completamente equiparable. La cosificación no es, fuera de todo otro contexto, que un puñado de mujeres expresen su calentura al ver un tipo con un buen lomo. 

La cosificación de las mujeres es algo mucho más complejo: se da porque existe un contexto que hace de toda mujer que se adecúe en mayor o menor medida a los cánones establecidos un objeto sexual a disposición de la mirada masculina. Además, muchas veces se muestra solamente pedazos del cuerpo de las mujeres: su culo, sus tetas. Se les borra el rostro. Se vuelven, literalmente, trozos de carne.

Y eso tiene muchas más implicancias que una simple página de Facebook sobre Lavezzi que, por más que retome el vocabulario y el tono de los varones cosificadores, es como una isla en un océano de cosificación de las mujeres.

Es decir, esta página no tendrá absolutamente ninguna consecuencia, porque seguimos viviendo en una sociedad de dominación patriarcal, en que todas las instancias aceptan que se cosifique a las mujeres incluso a nivel institucional, pero no a los varones. 

Esas mujeres que se pajean delante de imágenes de Lavezzi siguen siendo vistas como una rareza, una anécdota divertida. Si hace tanto ruido esta página de Facebook (como deben existir miles y miles sobre sex simbol femeninos de las que desconocemos la existencia), es porque no se considera como algo normal que las mujeres expresen de manera tan gráfica que se mojan toda miranda la foto de un varón

Esto no es el nacimiento de una nueva norma que objetivice también a los varones. En cuanto termine el Mundial, se volverá a lo de siempre: las mujeres calladitas, y los varones desparramando sus calenturas por la web y el mundo sin que se le mueva un pelo a nadie (salvo a las siempre tan molestas feministas).

No habrá ninguna otra consecuencia que el recuerdo de una anécdota singular. Para ser concreta, la FIFA no va a atender el pedido de esas 300.000 babosas y no va a obligar a los jugadores a desempeñarse en la cancha en cuero para satisfacer la mirada femenina heterosexual.

En cambio, las mujeres deportistas sí tienen y tendrán que seguir satisfaciendo la mirada masculina heterosexual. Esto es algo aceptado, promovido y incluso impuesto por las autoridades deportivas. Y solamente hablo aquí del mundo del deporte, pero podría extenderme al resto de la sociedad.


Hasta el 2012, por ejemplo, las jugadoras de voleibol de playa tenían la obligación de jugar con diminutos bikinis: no podían tener más de 7 cm de ancho en la cadera. ¿Comodidad? No, por supuesto. Entre un bikini que te entra en la raya del culo y un short, el short es mucho más cómodo. De hecho los varones juegan con bermudas con los que no se sienten un pedazo de carne.


Pero claro, había que satisfacer al público masculino heterosexual y mostrar la mayor cantidad de carne femenina para que sea un deporte atractivo. Y de hecho, las fotos que se publican de los partidos no dejan ninguna duda al respecto: lo que interesa aquí son los culos, no la performance deportiva:


Y si la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) permitió a las mujeres usar shorts y tops en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, no fue por una cuestión de igualdad, sino, muy por el contrario, ante la presión de los países musulmanes...

Lo mismo con el tenis: las mujeres están obligadas, todavía hoy, a jugar con diminutas polleritas sexys. Y en 2011, la Federación Mundial de Badminton (BWF) anunció que obligaría a las jugadoras a llevar falda en los torneos para "asegurar una atractiva presentación" de este deporte. 

¿Tiene que ver eso con una necesidad del deporte en sí? No, claramente: esas obligaciones solamente se aplican a las mujeres. Si fuera por comodidad, las faldas también se deberían imponer a los varones. De nuevo, es pura y exclusivamente para satisfacer al público masculino heterosexual.

Entonces, el día que la FIFA decida que los jugadores de fútbol tienen la obligación de jugar sin camiseta, como lo propone el grupo de Facebook baboso-lavezziano, para satisfacer al público femenino heterosexual, y el día que los varones sean puestos como objetos de decoración con sus pectorales al aire en cuanto programa de televisión haya, el día que sean vistos, en todas las instancias de la sociedad, como trozos de carne apetitosos, sí estaremos empezando a entrar en una situación en que se pueda equiparar la cosificación de los varones con la que históricamente hemos vivido las mujeres.

sábado, 28 de junio de 2014

Pocho, te doy hasta...

En Facebook apareció un grupo, creado por mujeres, para pedir que Ezequiel Lavezzi, delantero del seleccionado argentino y del Paris-Saint-Germain, juegue sin camiseta. 

En 24 horas, el grupo sumó 165.000 babosas (y me imagino que babosos también, pero allí las mujeres son mayoría). En tres días, sumaba más de 300.000.


En el grupo, "piropos" como: "Pochooo por vos hasta lavaría a mano en esta tabla de lavar!!!" ilustrando este tipo de foto:


Nada muy distinto a lo que hacen, constantemente,muchísimos varones, cuando se la pasan objetivando y cosificando a las mujeres, y ni hablemos de los medios masivos de comunicación como La Nación, que en su sección de fotos de deportes siempre termina con la imagen de una mujer prácticamente desnuda librada a los comentarios machistas o que, en este Mundial, implementó una serie de fotos de "lAs fanáticAs" de los distintos seleccionados, evidentemente siempre chicas bien lindas, flacas, jóvenes y sexys.

En los comentarios, frases como: "qué lindas las francesas", "la ecuatoriana de la 17 la mejor", o "Honduras (foto 22) minita ideal para pasarte un fin de semana a puro g*arche y olvidarte de todo".

Aclaro que estoy en contra de cualquier cosificación de las personas, sean del género que sean, y no estoy a favor de nivelar hacia abajo.

¡Pero cuánta hipocresía en los varones que se escandalizan ahora porque algunas mujeres miran más los abdominales y pectorales de los jugadores que sus performances deportivas! ¡Cuánto cinismo en todos los que señalan el doble discurso de las mujeres, tipo: "¿No era que estaba mal cosificar a las mujeres? ¿Por qué hacen lo mismo ustedes ahora?"

De repente, la cosificación les parece espantosa, eso de que se presente a alguien como un objeto sexual no les cabe ni medio minuto y retoman sin ningún miedo la contradicción el discurso del feminismo criticando la objetivización de las personas. Y circulan dibujos de este estilo:


Ojo, tienen razón, la cosificación es degradante sea cual sea el género. 

Pero pregunto: ¿cuántos de ellos, cuando sus amigos, familiares, colegas, cosificaban a mujeres, les dijeron lo mismo y les explicaron, como ahora explican a las mujeres Lavezzi-maniáticas, que cosificar es degradante? ¿Cuántos, ante los comentarios de machos babosos, elevaron su voz para hacerles entender que sus comentarios ofenden y son sexistas? ¿Cuántos dejan comentarios en La Nación criticando la cosificación que hacen diariamente de las mujeres en un medio de difusión masiva?

¿Cuántos firmaron la petición contra la cosificación de las mujeres en los medios de comunicación?

Cada vez que he dejado comentarios en La Nación, me han contestado que subrayar el físico de una bella mujer, al contrario, la enaltece...

Qué raro que la voz masculina criticando la cosificación de las personas llegue únicamente cuando se cosifica a un varón, ¿no?

Nosotras tenemos que soportar diariamente que nos bombardeen con imágenes de mujeres sexys, flacas, con cuerpos fotoshopeados, con una estética imposible de alcanzar, y encima que los varones hagan comentarios de todo tipo sobre esos cuerpos ofrecidos a la vista como bellos objetos. Y tenemos que soportar que, cuando tenemos la osadía de recalcar que la cosificación degrada, nos tilden de histéricas, celosas, puritanas, amargas o faltas de humor.

Nunca en mi vida escuché a ningún varón (fuera de los varones abiertamente feministas y militantes) criticar a sus congéneres por sus comentarios cosificadores.

Y ahora resulta que los varones siempre (pero siempre, ¿eh?) han estado en contra de la cosificación de las personas.

Aparte, el hecho de que las mujeres, en este Mundial, retomen el discurso cosificador puede ser visto como un acto de rebeldía, de querer tomar el lugar de los dominantes, de sublevarse contra el lugar de mesura, modestia y moderación que se nos ha impuesto históricamente, en que tenemos que ver a los varones somo sujetos y no como objetos, y en que nunca debemos expresar nuestra libido ni nuestro deseo sexual.

De repente, salen mujeres en celo a gritar: "Pocho, te doy hasta que se sequen las cataratas del Iguazú" o "te doy hasta que Brasil me diga qué se siente".

¿Entonces? ¿Qué se siente estar del otro lado y ser puestos ustedes como objetos sexuales? ¿Qué se siente que ya no miren los dotes de alguien (en este caso deportivos) y lo reduzcan a ser un pedazo de carne tirado a la jauría hambrienta?

¿Vieron que de repente no les parece tan divertido ni tan inocente? ¿Vieron que de repente, se acomplejan un poco de esa pancita que hasta ahora les parecía "sexy" en un hombre? ¿Cuántas veces, ante mi indignación por ver cuerpos femeninos semidesnudos en carteles callejeros, revistas, televisión, me han dicho: "Lo que pasa es que estás celosa por no tener ese cuerpo"?

¡Cuánto cinismo! Precisamente por esa imagen completamente artificial de las mujeres, más del 90% de nosotras no se siente conforme con su cuerpo, está acomplejada, y ni que hablar de los niveles de anorexia y bulimia para alcanzar lo inalcanzable. Y encima, te lo refriegan en la cara: "Es que vos no tenés ese cuerpo, por eso reaccionás así." Y sí, pedazo de imbécil, ése es precisamente el problema.

Ojalá todos los que hayan dicho eso alguna vez caigan ahora en la anorexia o, al contrario, en la vigorexia (complejo de verse demasiado poco musculoso), se agoten en el gimnasio tratando de tener el cuerpo perfecto, y entiendan lo que las mujeres hemos sufrido, y seguimos sufriendo, desde siempre.

PD: Al terminar de escribir esta entrada, leo esta nota de Julia de Titto que dice lo mismo, pero mucho mejor escrito:
"sosteniendo el mismo nivel de crítica hay que mencionar la actitud masculina indignada por el fenómeno. Quien cosifique al cosificador ¿qué clase de cosificador será? A cada comentario femenino hubo una respuesta de algún varón señalando con el dedo. “No cosificarás”, dictaban como mandamiento en las redes sociales mientras, en la mayoría de los casos, cuestionaban la forma de disfrutar el fútbol de todas las mujeres generalizando esa individualidad.
La hipocresía de miles de varones heterosexuales ayer, usando por lo general un discurso “políticamente correcto”, al cuestionar a las mujeres y varones no heterosexuales que se baboseaban con Lavezzi, es solo confirmable con la realidad misma. ¿Cuántos varones hétero hacen comentarios sobre el cuerpo de alguna mujer –lo que es muchísimo más habitual que este Lavezzi affaire- y no aparecen sus amigos a decirles que eso está mal, que la está ubicando en un lugar horrible y que todas las personas somos muchísimo más que un pedazo de carne sexuado? ¿Dónde están los varones críticos de los estereotipos y la cosificación cuando no hay Mundial de Fútbol?"
Leer el resto de esta excelente nota aquí.

sábado, 26 de abril de 2014

Por qué me da cosa la campaña "Firmá una teta"

En estos días circula en Facebook la campaña "Firmá una teta". Consiste en ir al sitio firmaunateta.org y firmar la Declaratoria de los derechos de la mujer en Latinoamérica en materia de cáncer. La campaña está organizada por el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (Macma).

La firma, explican en el sitio, "ayuda a llamar la atención de los líderes del Gobierno, responsables de las políticas de salud y la sociedad en general, a crear conciencia sobre la creciente crisis del cáncer de mama y del cuello del útero".

Al firmar la convocatoria, aparece el nombre de unx como tatuado sobre una teta.


Una teta joven, linda, abultada y firme, por supuesto. Nada de tetas caídas, de tetas arrugadas, de tetas flácidas, de tetas chatas. de tetas de todos los días, bah.

Y en algún punto, esta campaña me molesta.

Entiendo la necesidad de llamar la atención, de peticionar, de conseguir la mayor cantidad de firmas, entiendo lo estratégico que es usar unas apetecibles tetas para atraer a la gente e incitarlas a firmar. Sé lo difícil que es conseguir apoyo para cualquier tipo de campaña, y entiendo el argumento del "vale todo" con tal de conseguir dichos apoyos.

Lo entiendo, pero no lo comparto.

Usar un argumento sexista para una campaña contra el cáncer de mama no me parece una buena idea. Será útil, sí. Por la cantidad de tetas firmadas que vi pasar en mi Facebook, me imagino que la campaña fue un éxito. ¿Pero el fin justifica los medios siempre?

En este caso, la campaña refuerza la cosificación de las mujeres, a las que reduce a un par de lindas y jóvenes tetas. Una mujer sin cuerpo, un trozo de carne, sin cabeza, anónima: pura teta que cumple con los requisitos patriarcales para ser considerada una teta por la que vale la pena movilizarse.

Porque ése es el tema, la gente no firma para las mujeres: firma para sus tetas. Para salvar sus tetas.

Ahora, ¿qué pasa con las mujeres que se tienen que someter a una mastectomía? ¿Se deben sentir desvalorizadas? ¿Son menos mujeres? ¿Deben pasar obligatoriamente por una operación quirúrgica para reponer su "feminidad"? ¿Un par de tetas definen el ser mujer? ¿Si no tengo más tetas, no firmás por mí?

Yo pensé que en eso de la lucha contra el cáncer de mama, se luchaba por la vida de las mujeres. Pero resulta que se apela a la empatía de la gente para salvar sus tetas.

Me imagino que si la campaña hubiera mostrado otra cosa que tetas jóvenes y firmes, si no hubiera consistido en tatuar una teta, no habría tenido tanto éxito. Me imagino que el Macma habrá intentado muchas otras estrategias antes que esa, y no habrá conseguido nunca tantas firmas (eso espero, al menos, que al menos sirva para algo).

Como en otras entradas (aquí y aquí), les invito a imaginar la misma campaña para luchar contra el cáncer de testículos: ¿nos pedirán que firmemos un par de huevos? 

"Firmá un cojón", ¿la nueva campaña que hace furor en las redes sociales?

PD: Preciso que he firmado la campaña, porque me parece importante hacerlo, y aliento a todxs a hacerlo, pero no compartiré mi "teta firmada" en Facebook o Twitter.

viernes, 29 de noviembre de 2013

El sexismo de los cuentos infantiles
explicado por una niña de 7 años

Las princesas son boludas.

El video de una nena de 7 años que tilda de "boludas" a las princesas que, en los cuentos de hadas, esperan pásivamente a su príncipe azul en lugar de hacer algo para rescatarse a sí mismas, hace furor en la web.

"Dicen: rescatame, rescatame. Son medio boludas. En vez de ir, intentar, intentar y hacerlo, espera al príncipe porque sabe que la va a rescatar. (...) ¡Que la pibita haga su parte! Y si no viene nadie, no te quedes ahí, trabada, esperándolo. Hacé algo."

Y da como contra-ejemplo de las princesas boludas a Mulán, personaje de Disney basado en la leyenda china de Hua Mulan, que se hace pasar por un varón para luchar contra la invasión de los hunos: "En vez de esperar a su príncipe en la ventanita, va y lo hace, va y lo hace".

Ese video es interesante no solamente por lo que dice, sino por los comentarios que suscita.

De repente, todxs somos feministas.

Y ahí van todxs a calificar a la nena de genia, a decir que lxs niñxs son más sabixs que lxs adultxs (algunxs otrxs critican el hecho de que la nena probablemente fue adoctrinada por sus padres...), que debería ser presidenta, que efectivamente, qué boludas las mujeres que esperan al príncipe azul, que ella sí que la tiene clara, no como esas boludas que andan pululando por ahí...

Yo creo que ese video es la prueba de la importancia de dar a las niñas modelos de mujeres fuertes e independientes y darles una educación no sexista sin estereotipos de género, precisamente para que no sean las típicas Susanitas que esperan a ser rescatadas por el príncipe azul, como lo muestra el 99% de los dibujos animados, libros, películas, programas infantiles.

¿Pero tildar de boludas a las que lo hacen? Ahí no critico a la nena, que a sus 7 años no puede tener un razonamiento tan profundo ni hacer un análisis sociológico tan avanzado.

Critico a todxs lxs adultxs que, en los comentarios, insisten en que las mujeres que se creyeron los cuentos de hadas son "boludas".

Esta nena tuvo la suerte de vivir en una época en que no todos los cuentos infantiles muestran a princesitas sumisas y dóciles. Y probablemente tenga a padres que hayan insistido en mostrarle modelos de mujeres fuertes, activas e independientes y le hayan dado las herramientas y las claves para poder hacer semejante análisis del sexismo en los dibujos animados.

¿Pero cuántxs de lxs que tildan de boludas a las que esperan al príncipe azul le cuentan a sus hijas historias como las de Blancanieves, Cenicienta o La Bella Durmiente? ¿Cuántxs decidieron NO leerles esos cuentos e intentaron buscar historias no sexistas y educaron a sus hijxs sin estereotipos de género? ¿Cuántxs, cuando les decís que esos cuentos son sexistas, te contestan que sos una amarga y que no entendés nada y que las nenas son naturalmente atraídas por los cuentos de hadas con princesitas vestidas de rosa y por las Barbies y que no hay que ir en contra de la naturaleza?

Las princesas son boludas porque la sociedad lo es, ni más ni menos. Y me parece una hipocresía leer comentarios como:
"aprendan boludas que encima ni siquiera son princesas... lloran por un tipo, esperando el principe azul y gastan en psicologo y somníferos... una nena de pocos años les enseña una leccion de vida..."
Me imagino que el tipo que escribió eso es un feminista militante que lucha contra los estereotipos de género y por una educación no sexista, como mínimo.

Es muy llamativo ver cómo las reacciones son casi unánimamente elogiosas cuando se trata de descalificar a las mujeres, pero cuando una feminista habla de empoderarlas, de derribar los estereotipos de género, de cambiar los cuentos infantiles y los juguetes sexistas, salen todxs a tildarla de exagerada, histérica y frustrada.



Capítulo aparte se merece la conclusión sobre los novios. En el video, la nena dice: "Y después como ella fue luchadora, el mundo le agradece, y ahí tiene un novio, pero un novio no de buena suerte, sino porque ese chico dijo: ay qué luchadora, yo quiero tener una chica así".

Si la historia de Mulan es así (no vi el dibujo animado), esta nena va a necesitar otras fuentes para dejar de considerar que un novio es una recompensa.

El video concluye sobre el príncipe pensando: "Yo no quiero estar con una boluda, yo quiero estar con una inteligente".

Lamentablemente, nena, te exponés a grandes decepciones. La mayoría de los varones, que son criados para ser príncipes azules que rescatan a las princesas, no quieren a una mujer inteligente. Quieren a una mujer dócil y sí, boluda con un dedito en la boca que se ría de todas sus ocurrencias. 

Me pregunto cuántos de lo que tildaron de genia a esa nena estarían dispuestos a salir con una feminista fuerte, independiente, que no se pase horas pintándose y depilándose y tenga otras metas en la vida que ser una chica sexy.

Temo que esta nena algún día termine escribiendo una entrada como la mía, en que decía que prefería estar sola antes que mal acompañada por un machista.

Pero bueno, evidentemente, me alegro mucho de que haya padres que lograron que su niña de 7 años sea capaz de rechazar el papel de princesita pasiva y de querer, para su vida, la autonomía y la fuerza de carácter

Es la mejor prueba de que hay que seguir creando historias y modelos femeninos distintos e insistir en una educación no sexista.


viernes, 9 de agosto de 2013

Cristobal Colón era soltero... ¿?

Está circulando en Facebook uno de tantos textitos pedorros que, se suponen, son humorísticos. Esta vez, se trata de la prueba de que Cristóbal Colon era soltero (ver más abajo).

Sigue una lista de todo lo que le habría dicho su esposa de haber estado casado, armando escenas de celos, coartando su libertad, frustrando sus ansias de aventura.

Muy divertido todo, excepto que, como siempre, el humor popular tergiversa la realidad... y perpetúa, una vez más, el sexismo.

El matrimonio nunca ha sido un impedimento para los varones de llevar a cabo sus sueños. Al contrario. Prácticamente todos los grandes escritores, científicos, artistas, genios de diversos campos, estaban casados y tenían hijxs.

El estar casadxs no les impidió llevar a cabo absolutamente nada, sus esposas se ocupaban por lo general de todo lo material, cocina, ropa, limpieza del hogar, crianza de lxs hijxs, mientras ellos se podían dedicar a su trabajo. Se podían ir de casa durante largos meses, ahí quedaba su esposa esperando. 

Es fácil ser un genio, descubrir América o llegar a la luna cuando se tiene a una mucama gratis en casa. 

Mucho más difícil es ser una genia cuando la mucama sos vos.

Porque las mujeres, si se casaban, no solamente tenían que ocuparse de la casa, de su marido, de sus hijxs, sino que además, no disponían de espacios de trabajo que les era reservado.

La escritora Virginia Woolf lo explicó muy bien en su libro "Una habitación propia" en el que detalla las dificultades, para las mujeres, de dedicarse a la escritura: casadas, las mujeres tenían que encargarse de las tareas domésticas y de lxs niñxs, sacándoles tiempo para escribir.

Pero además, las mujeres tenían prohibido viajar solas (¿cómo habrían hecho para descubrir América?), instalarse en la terraza de un café para pensar (solamente las prostitutas iban solas a un café), o acceder a la biblioteca de la universidad.

Y al no disponer de una habitación para sí dentro de la casa, en la que pudieran encerrarse con llave para que no la molestaran, pues se hacía aún más complicados el recogimiento y la concentración necesarios para escribir.

Todavía hoy en día, las cosas son bastante parecidas. Una mujer no puede estar tranquilamente en la terraza o el mostrador de un café sin que algún tipo se le acerque tratando de levantarla, pensando que si está ahí sola, es porque busca algo.

Las mujeres se siguen encargando del 80% de las tareas domésticas y de la crianza de lxs hijxs. Y varios estudios muestran que el matrimonio y tener hijxs impide el desarrollo de la carrera profesional de las mujeres, cuando casarse y tener hijxs es beneficioso para las carreras de los varones.

De hecho, no solamente los varones ganan más que las mujeres: además, los varones casados ganan más que los varones solteros. 

Otra variable que nos hace pensar que el matrimonio no es taaaan malo para los varones: ellos duplican a las mujeres en segundos matrimonios. O sea, luego de un divorcio o una viudez, hay dos veces más varones que mujeres que se vuelven a casar. ¿Tan masoquistas son, que repiten dos veces el mismo error? 

Si el matrimonio fuera el infierno que describen, aprovecharían un primer divorcio para volver a su tan ansiada soltería. El hecho de que se vuelvan a casar tan masivamente significa que algún beneficio sacan al estar casados. Aunque sea tener a una mucama gratis...

Ah, y por supuesto, Colón no era soltero: se casó en 1480 con Felipa Moniz, hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello. Tuvieron un hijo.


Y su esposa, de la clase alta portuguesa, le abrió las puertas para la preparación de su proyecto de viajar al oriente navegando hacia el occidente...
Cristóbal Colón pudo descubrir América sólo porque ¡¡ERA SOLTERO!!

Si Cristóbal Colón hubiese tenido una esposa, habría tenido que oir:
- ¿Y por qué tenes que ir vos?
- ¿Y por qué no mandan a otro?
- ¡Todo lo ves redondo! ¿Estas loco o sos idiota?
- ¡No conoces ni a mi familia y vas a descubrir el nuevo mundo!
- ¿Y sólo van a viajar hombres? ¿crees que soy pelotuda?
- ¿Y por qué no puedo ir yo si vos sos el jefe?
- ¡Desgraciado, ya no sabes qué inventar para estar fuera de casa!
- ¡Si cruzas esa puerta yo me voy con mi vieja! ¡Sinvergüenza!
- ¿Y quién es esa tal María? ¿Qué Pinta? ¡Y la hija de puta se hace la Santa !!!
- ¿Y decis que es una Niña?... ¡andate a la mierrrrdaaa!
- ¡Todo lo tenías planeado, maldito! Vas a encontrarte con unas indias putitas....táquetepáaaaaarió!!!!
- ¿A mí me vas engañar?
- ¿Qué la Reina Isabel va a vender sus joyas para que vos viajes? ¿Me crees boluda o qué? ¿Qué tenes con esa vieja hija de puta, eeeeeeeeeeeeeeeeeh??????
- ¿Me vas a decir que la Reina te paga el viaje porque vos le mostraste un huevo????
- ¡No vas a ningún lado!
- No va a pasar nada si el mundo sigue plano. Así que no te vistas que ¡¡¡no vas!!!
Definitivamente: ERA SOLTERO...

lunes, 11 de junio de 2012

Concurso gráfico para un nuevo logotipo

Como expliqué aquí (pero no creo que mucha gente lo haya visto), mi logotipo lo encontré en Internet y le agregué "Basta de sexismo". Pero cuando busqué el sitio en que lo había encontrado para pedir permiso a su autor o autora, nunca más pude encontrar la página en cuestión.


Ya han pasado muchos años, y dada la cantidad de entradas que empieza a tener mi blog, no puedo seguir con un logo "robado" (por más que ésa no haya sido mi intención).

Entonces decidí abrir un concurso para que mi blog tenga un nuevo logotipo, siendo yo absolutamente nula en cuanto a creatividad gráfica.

El problema es que este blog se hace a pulmón, no recibo un centavo por él, y si bien agregué algunos espacios de publicidad, los puse en lugares de tan difícil acceso (para no molestar la lectura, odio los sitios llenos de publicidad) que por supuesto, en cinco años no gané un centavo con ello, puesto que para que rinda algo, la gente tiene que hacer "clic" en ellos.

La gente que participe en el concurso, entonces, tiene que saber que no le podré pagar nada por usar su logotipo y que me tendrán que ceder los derechos de autor para usarlo en mi blog y en otros espacios.

El logo actual no me convence en un 100% porque usa el símbolo femenino y me parece un tanto esencialista, porque una interpretación podría ser que las mujeres traen paz al mundo (y las mujeres, por el mero hecho de ser mujeres, no traen esencialmente más paz que los varones, en todo caso no es la idea que quiero dar).

Así que si quieren enviarme sus sugerencias, creaciones, ideas, propuestas, bienvenidas sean.

Las bases del concurso son:

1 - Se pueden presentar todas las personas sin limitaciones de ningún tipo, y cada una podrá presentar la cantidad de logotipos que quiera.
2 - Las obras presentadas tienen que ser originales, libres de derechos.
3 - Se privilegiarán los logotipos que promuevan el antisexismo, la lucha por la igualdad, contra los estereotipos de género y las discriminaciones.
4 - Se deberá incluir en el logotipo las palabras "Basta de sexismo".
5 - El jurado está compuesto por mí mísma y sus (mis) decisiones serán inapelables.
6 - El logotipo que resulte seleccionado lo será en concepto de donación a la autora del blog, que podrá usarlo tanto para su blog como para las páginas de Facebook, Twitter, otras redes sociales y otros espacios relacionados con su blog, sin ningún tipo de retribución para el o la autora.
7 - Se publicará en todos los espacios citados el nombre del o la autora del logotipo, salvo pedido contrario.

Edit: los logotipos se tienen que enviar a bastadesexismo@gmail.com

viernes, 8 de junio de 2012

Videos contra los estereotipos de género

¿Es la cultura popular machista? ¿Hay sexismo en los videojuegos? ¿Qué dice la televisión, el cine, de nuestra sociedad, con respecto a los estereotipos de género, de origen étnico o de clase?

La respuesta a esas preguntas, es, por supuesto, que sí, pero ¿cómo mostrarlo de manera que todxs puedan entender?

Bueno, a eso se dedica una crítica feminista de la "pop culture", Anita Sarkeesian. Luego de su máster sobre las mujeres fuertes en la ciencia ficción y fantasy en la televisión, se está dedicando a hacer videos muy pedagógicos, muy bien documentados, sobre el sexismo en la cultura popular en la tele, los videojuegos, el cine, etc.

Lamentablemente, los videos son en inglés, y Anita Sarkeesian habla muy rápido, o sea, hay que entender perfectamente ese idioma (y con acento estadounidense).

Pero los recomiendo muy enfáticamente. Pueden servir incluso en aulas escolares o universitarias (agregando subtítulos para personas no anglohablantes).

El primero que vi al azar me encantó y es el que voy a copiar aquí, pero todos los otros que vi me parecieron igual de buenos.

Pueden encontrar más información (y hacer donaciones, por qué no, ya que sus videos no tienen publicidad) aquí. Para ver los videos, la mejor opción es ir a su canal de You Tube.

Aquí les dejo el primer video que vi, sobre la escasa representación de las mujeres en las películas de Hollywood, a través de un test llamado Bechdel Test, una prueba originalmente hecha para medir la presencia de mujeres en los cómics. Para poder pasar el test, una obra tiene que tener:

- al menos dos mujeres de las que se conozco el nombre
- que hablen entre ellas
- de otra cosa que de un varón

¿Les parece algo fácilmente superable? Pues en los hechos, una muy pequeña minoría de películas cumplen con estos básicos requisitos:


También recomiendo los dos videos sobre los estereotipos de género en el mundo de Lego, aquí y la segunda parte aquí.

lunes, 16 de abril de 2012

Varón víctima de acoso sexual:
¡pedazo de maricón!

Cuando hablo de violencia de género, de violaciones, siempre salta algún masculinista para subrayar que los hombres también son víctimas de violencia por parte de las mujeres y que eso a nadie le importa.

Por un lado tienen razón: a nadie le importa. ¿Pero culpa de quién? Ciertamente no de las personas feministas. Más bien del propio sexismo, incapaz de reconocer 1) que una mujer puede ser violenta y 2) que un varón puede ser víctima.

Ambas cosas van en contra de los estereotipos de género que hacen de las mujeres seres dulces, tranquilos, no violentos, sensibles e incapaces de violencia (con eso de que la mujer "da la vida"), y de los varones personas insensibles, activas, con espíritu de lucha y más violentas.

El propio sistema sexista es el que es incapaz de admitir que puede haber violencia de mujeres contra varones. ¿La prueba?

La Nación publicó el viernes una nota sobre un alemán que, luego de tener relaciones con una mujer a la que conoció en un bar, fue secuestrado por ella cuando se quiso marchar, y fue acosado para que siguieran teniendo relaciones. Finalmente pudo escapar al balcón, pedir auxilio, y fue rescatado por la policía.

Ahora bien, ¿qué comentarios les parece que dejó la gente abajo de la nota? ¿Se indignaron ante un caso de acoso y violencia sexual? Subrayaron que esta historia muestra que nuestras convicciones sobre las mujeres y los varones son solamente estereotipos y que puede haber mujeres violentas y varones víctimas?

Evidentemente, no.

Les copio algunos de los comentarios:
Dios, alguien sabe el telefono de la mina... que suerte el flaco... ojala conociera una asi
¿Sería muy fea?
Este Alemán para mi que se la comía Yo le daba a la Alemana hasta sacarle sidra no paraba.
jajajajja!!!muy bueno!!!!!!!
Qué pedazo de mari- con !!!

Resumiendo: es el sueño de todo varón encontrarse con una ninfómana que quiera tener sexo sin parar, un hombre de verdad siempre quiere tener sexo, y si se niega, es maricón, a menos que la mina sea muy fea, entonces se justifica. Y por supuesto, un varón de ninguna manera puede ser violado por una mujer.

La inmensa mayoría de los que dejaron esos comentarios eran varones. Y los muy escasos comentarios que recordaron que se trataba de un acto de violencia sobre el cual era cruel hacer chistes eran... mujeres.

Esto es un buen ejemplo de que la negación del varón como víctima es una teoría machista, y no precisamente feminista.


Claro que la parte en que los masculinistas no tienen razón, es en equiparar las violencias de varones contra mujeres con las violencias de mujeres contra varones, que son minoritarias, o en negar la amplitud de las violencias cometidas por varones, sosteniendo que la mayoría son falsas denuncias. Y también, confundir los mecanismos que llevan a cada caso.

Pero negar la capacidad de violencia de las mujeres, verlas como seres siempre dulces y sumisas y a los varones como siempre activos y violentos, es una forma de sexismo que perjudica tanto a varones como a mujeres.

Me temo que en Argentina, a este pobre tipo la policía nunca le habría dado ni cinco de bola, y le habría contestado lo que escribieron en los comentarios: "Pero si es el sueño del pibe, ¿de qué te quejás?"