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viernes, 1 de agosto de 2014

El origen de la palabra "feminista"

Incontables veces, me preguntan:
¿Por qué en lugar de "feminista" no te reivindicás como "humanista" o "igualitarista"? ¿No era que el feminismo era un humanismo?

Las razones son dos principalmente:
  • El movimiento humanista no ha defendido históricamente la igualdad entre varones y mujeres
Muchos humanistas eran también grandes misóginos. Tomemos el ejemplo del iniciador de los Juegos Olímpicos modernos, el francés Pierre de Coubertin. Está asociado en todo el mundo a los ideales de paz y de igualdad supuestamente celebrados por los Juegos.

En realidad, su concepto de igualdad se limitaba a la igualdad entre los varones: consideraba que los Juegos Olímpicos debían ser vedados a las mujeres, porque su participación sería "no práctica, ininteresante, antiestética e (...) incorrecta". Los Juegos, pensaba, deben buscar "la exaltación solemne y periódica del atletismo macho con el internacionalismo como base, la lealtad como medio, el arte como marco y el aplauso femenino como recompensa".

Y sin embargo, todavía hoy en día, se considera a ese misógino como un gran humanista, y muchos estadios, gimnasios, etc., llevan su nombre.

¿Y qué pensar de los masones, estos humanistas destacados, que celebran la libertad, la tolerancia, la justicia social, la paz, pero que en sus estatutos rechazaban a "los siervos y las mujeres", y entre quienes todavía hoy en día perdura la idea de que las logias no deben ser mixtas?

El humanismo nunca fue ninguna garantía para las mujeres. Hizo falta un movimiento específico de defensa de los derechos de las mujeres para que ellas pudieran ser consideradas ciudadanas y gozar de los mismos derechos que los varones (derecho de votar, de trabajar, de tener una cuenta bancaria. de viajar, de tener o no hijxs, de compartir la patria potestad, de casarse, de divorciar, de tener el mismo salario que ellos, de ser dueñas de su cuerpo, cosas que hoy en día, todavía no están garantizadas).

Entonces sí, el feminismo es un igualitarismo, pero la palabra "feminista" permite visibilizar a las mujeres y su lucha específica, y subrayar el hecho de que son ellas las primeras víctimas del patriarcado. 

El feminismo lucha por la igualdad entre varones y mujeres, pero esa igualdad se alcanzará cuando se deje de oprimir, maltratar, denigrar a las mujeres, y cuando se acaben con los estereotipos de género que atribuyen a unas y otros cualidades distintas.

Si bien los varones también son "víctimas relativas" del patriarcado, ellos salen favorecidos en la ecuación, aunque les cueste reconocerlo, porque no siempre se sienten favorecidos (evidentemente, existen otras opresiones, de clase, de raza, que los afecta también, y les impiden ver que ante una mujer que esté en las mismas condiciones que ellos, ellos siempre tendrán las de ganar).

Pero hacer de las mujeres el centro de la lucha por la igualdad de género es una manera de recordar que si bien los varones también sufren por el sexismo, las primeras víctimas, a las que liberar en prioridad del yugo patriarcal, son las mujeres.

La otra razón tiene que ver con la historia de la palabra "feminista".
  • ¿Cuál es el origen de la palabra feminista?
La palabra nació en Francia en el siglo XIX. Durante mucho tiempo, se pensó que la palabra había sido inventada por el filósofo socialista (y favorable a la igualdad entre varones y mujeres) Charles Fourier, quien presenció los inicios del movimiento feminista moderno allá por 1830.

Pero al parecer, se trata de un error. En realidad, el término ya se usaba en medicina. Designaba un trastorno de desarrollo en los varones, que afectaba su "virilidad" y les hacía parecer femeninos. 

Pero el primero en usar ese término para designar a las mujeres que luchaban por sus derechos fue en realidad el escritor francés Alexandre Dumas hijo. En 1872, publica "El hombre-mujer", en el que se burlaba: 

"Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón".

A partir de ese neologismo, la palabra se difundió como una manera despreciativa de designar a las mujeres que luchaban por sus derechos. 

Hubertine Auclert
(1848-1914)
Hasta que la sufragista francesa Hubertine Auclert se apropió de la palabra en 1882, del mismo modo que las personas "queer" se apropiaron de ese término, que en un principio era una manera negativa de designar a las personas "raras".

Reivindicarme "feminista" es una manera de honrar a todas aquellas que me precedieron, lucharon, sufrieron y a veces murieron por que las mujeres tengan los mismos derechos que los varones.

La gente piensa que los derechos fueron adquiridos por arte de magia, o porque algunos varones fueron muy muy generosos y decidieron, en su inmensa bondad, ceder derechos a las mujeres.

Pues no. Las mujeres consiguieron el derecho de voto luchando, peleando, manifestándose, siendo reprimidas, encarceladas, tildadas de locas, de histéricas, exactamente como se tilda de locas e histéricas a las feministas actuales.

Por todas estas mujeres que me precedieron (como Hubertine Auclert, de quien se recordará el centenario del fallecimiento el 4 de agosto próximo) y gracias a las cuales hoy en día soy una ciudadana que goza de casi los mismos derechos que los varones, me reivindico y me reivindicaré siempre FEMINISTA

Con mucho orgullo y a mucha honra.

Como lo deberían hacer todas las mujeres que hoy, gozan de esos derechos sin siquiera preguntarse gracias a quién, y que luego escupen sobre el feminismo y hasta afirman no necesitarlo.

Algunas fuentes (en francés):
Geneviève Fraisse, "Muse de la raison. Démocratie et exclusion des femmes en France". Texto completo.
Geneviève Fraisse, "FÉMINISME - Histoire du féminisme", Encyclopædia Universalis [en línea]. Extracto.

martes, 26 de marzo de 2013

El origen del patriarcado, del machismo y del sexismo

¿Por qué, en todas las culturas, impera el machismo? ¿Por qué los seres humanos han "elegido" el sistema de patriarcado y de dominación masculina en todo el mundo?

La primera pregunta es: 
¿Desde cuándo existe el patriarcado?

Algunos atribuyen el origen del patriarcado a la aparición de la agricultura, de la propiedad privada y, por ende, a los orígenes del capitalismo. Pero esto ocurrió hace "apenas" 30.000 años.

Sin embargo, de acuerdo a la antropóloga francesa Françoise Héritier, el sistema patriarcal aparece muchísimo antes. Ella sitúa su aparición en el paleolítico superior, entre hace 200.000 y 50.000 años, en la época de lxs cazadores-recolectores, es decir, antes de la aparición de la agricultura.

¿Cómo logra situar el origen del patriarcado en esas fechas tan remotas, en que había menos de 100.000 individuos en todo el planeta?

A la luz de los nuevos estudios etnológicos y antropológicos, se comprobó que en esas épocas, los seres humanos vivían en grupitos familiares consanguíneos de 15 a 20 personas. Analizando los restos de grupos humanos diezmados por cataclismos, o sea, que murieron todxs juntxs, se dieron cuenta de que los varones y lxs niñxs tenían el mismo ADN, y que habia mujeres con un ADN distinto.

Esto significa que ya en esa época, las mujeres eran objeto de intercambio entre los varones, entre distintos grupos consanguíneos. O sea, ya existía una sociedad patriarcal. Entonces, hay que remontarse a antes de la aparición de la propiedad privada para encontrar los orígenes del patriarcado.


La segunda pregunta sería entonces: 

¿Cómo surge ese patriarcado, y por qué?

Algunxs aseguran que la universalidad de la dominación masculina se explica por la naturaleza: al ser más fuertes que las mujeres, los varones tienden a dominarlas.

Esa explicación no resiste la más leve observación del reino animal, donde las diferencias físicas entre machos y hembras muchas veces son mayores que entre los seres humanos y donde, sin embargo, no existe ningún sistema de dominación entre los sexos

La única especie en la que los machos dominan, maltratan, agreden, torturan, matan a las hembras, es la especie humana. Es por exceso de humanidad que los varones son violentos, y no por un exceso de bestialidad o de testosterona, puesto que los animales sí logran "controlarse".

La única especie con capacidad para pensar, o sea, la única capaz de controlar sus pulsiones, es también la única especie en la que los machos maltratan y dominan a las hembras.

O sea, la mayor fuerza de los varones (que, además, es muy relativa) y la naturaleza no pueden explicar el origen del patriarcado. Los varones no maltratan a las mujeres porque no se pueden contener, sino porque se sienten legítimos al hacerlo. O sea, por un sistema social legitimado.

Según Françoise Héritier, la raíz de todo empieza cuando esos muy antiguos seres humanos, que fueron lxs que construyeron el sistema de pensamiento que usamos al día de hoy, intentaron dar sentido a lo que les rodeaba.

Eric Garault/LEXPRESS
Uno de los misterios que les rodeaba era por qué, mientras los varones no pueden reproducirse directamente, las mujeres sí tenían esa capacidad extraordinaria de fabricar no solamente cuerpos parecidos a ellas, sino también cuerpos distintos a ellas: cuerpos masculinos.

Luego observaron que sin coito, no había embarazo ni reproducción. Para poder controlar ese poder exorbitante de las mujeres (ya que si las mujeres tenían el poder de fabricar varones, entonces también tenían el de dejar de producirlos), se encontró una explicación a la relación entre coito y reproducción que, de paso, fue también una manera de controlar la capacidad de las mujeres: son los varones los que introducen a lxs hijxs en el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres se convirtieron en un mero receptáculo, puesto a disposición de los varones. Y se transformaron, a lo largo de varios milenios, en un recurso que había que poseer, controlar y dominar, a fin de poder asegurar la reproducción. Fue necesario impedirles disponer de su cuerpo, restarles autonomía, y se las empezó a alejar de la educación y del poder.

Ese proceso es llamado por Françoise Héritier la "valencia diferencial de los sexos", que hizo de las mujeres eternas menores. Ella considera que ese sistema de pensamiento es la base del inicio del mundo en el que vivimos, fundado en una relación desigual, jerárquica, entre varones y mujeres.

O sea, el origen de la dominación masculina, que se expandió a medida que los seres humanos se multiplicaban, a partir de esos 100.000 individuos primitivos, es la voluntad de control de los varones sobre el poder de fecundidad de las mujeres.

De ahí derivan absolutamente todos los estereotipos de género, que llegaron a ser universales precisamente porque ese sistema se remonta a épocas muy, muy lejanas: la mujer-objeto, la mujer abnegada, que se sacrifica por sus hijxs, la mujer dulce y compasiva, la maternidad como destino obligatorio para toda mujer, la mujer fiel porque necesita de un macho protector vs. el macho que va sembrando su semen de flor en flor, pero también la mujer demonio, la mujer presa de sus hormonas, la mujer loca a la que hay que controlar...

Sobre esa creencia se construyeron todas las sociedades. El patriarcado no es una mera división del trabajo: es un sistema de dominación, del que deriva una división del trabajo que es cambiante de acuerdo a las épocas y las necesidades. Cuando hay necesidad de mano de obra, como durante una guerra, se le da la bienvenida a las mujeres en el campo laboral. Cuando hay sobrante de mano de obra, se les pide que vuelvan a sus casas...

Es muy probable que, mientras las mujeres sean las únicas en poder gestar, el sistema de dominación patriarcal, a través de los estereotipos de género relacionados precisamente con la capacidad de gestar, sigan vigentes.

El machismo tiene muchos siglos de vida por delante...

- Masculino/Femenino: el pensamiento de la diferencia, de Françoise Héritier (2002). Barcelona, Ariel.
- Una entrevista en castellano a Françoise Héritier en La Nación.

viernes, 6 de abril de 2012

Las mujeres, ¿más débiles físicamente que los varones?

Algunas teorías atribuyen el origen del machismo a la mayor debilidad de las mujeres, su menor contextura física y muscular, y por ende, la superioridad física de los varones.

Según esas teorías, los varones aprovecharon el hecho de que fueran más fuertes para someter a las mujeres.

Pero para muchxs antropólogxs, la mayor debilidad de las mujeres no es la causa, sino... otra consecuencia del machismo.

Hay varios indicios que nos pueden hacer presuponer eso:

- a medida que la alimentación, la higiene y la calidad de vida fueron mejorando, el tamaño promedio de los seres humanos (varones y mujeres) en los países occidentales fue aumentando, sobre todo desde el siglo 19. O sea, el tamaño de las personas depende de su alimentación.

- las diferencias en los récords deportivos entre varones y mujeres tienden a disminuir a medida que pasa el tiempo. Un estudio de la Universidad de California sobre la evolución de los resultados olímpicos desde la década de los veinte ha demostrado que las atletas femeninas progresaban dos veces más rápido que los atletas masculinos, y que, a ese ritmo, las diferencias desaparecerían por completo hacia 2050.

Hay un hecho biológico real: la testosterona es la hormona que permite el desarrollo de los músculos. Como los varones tienen más testosterona que las mujeres, tienen, en promedio, una masa muscular mayor. Sin embargo, el desarrollar músculos no solamente se logra con testosterona: también se logra con... ejercicios de musculación.

Se ha hecho una prueba simple, con dos grupos de varones. El primer grupo tomó esteroides. El segundo grupo se dedicó a hacer ejercicios. Los que tomaron esteoides obtuvieron cinco veces más testosterona que los que no. Pero luego de diez semanas, ambos grupos tenían la misma fuerza. O sea, aumentar las dosis de testosterona no fue suficiente para superar los beneficios del ejercicio físico. 

Conclusión: por más que los varones tengan más testosterona que las mujeres, ellas pueden compensar esa diferencia con un ejercicio físico adecuado (fuente: Feminity, Sports and Feminism. Developping a Theory of Physical Liberation", por Amanda Roth y Susan A. Basow).

¿Entonces cuál es el problema? ¨Pues que se desalienta a las mujeres a practicar deportes que podrían "pervertir" su "naturaleza" delicada y fina: de una mujer que hace pesas y desarrolla músculos, se dice que es un mamarracho, que es "demasiado" musculosa, "demasiado" fuerte, "demasiado" cuadrada, en fin, "demasiado" masculina, porque se considera a priori que una mujer de verdad debe ser delicada, fina y frágil, y que la fuerza y la altura están reservadas a los varones.

Serena Williams,
¿"demasiado masculina"?
La división de roles, que encierra a las mujeres en la casa con lxs niñxs (se alienta a las mujeres a jugar dentro de la casa, con muñecas, a no ensuciar sus lindos vestidos, etc.), no permite que las mujeres desarrollen su musculatura. Y si lo hacen demasiado, corren el riesgo de que les hagan pasar humillantes "tests de femeneidad", como ha sucedido con algunas atletas en los juegos olímpicos.

A principios del siglo 20, el discurso médico incluso era que el deporte intenso dañaba el bienestar y la salud de las mujeres, y sobre todo su capacidad reproductora. "Se temía un desplazamiento del útero, una reducción de la pelvis, un estrechamiento de los músculos abdominales, un uso incorrecto de la energía y una masculinización del cuerpo y del espíritu", describe Gertrud Pfister en el artículo "Actividades físicas, salud y construcción de las diferencias de género en Alemania". Y agrega: "Todos los ejercicios que exigen fuerza, valentía, resistencia u otras calidades, consideradas "no femeninas" por los varones debido a ideales masculinos de belleza o debido al 'sentido común', son desalentados por la profesión médica y denunciados como potencialmente peligrosos".

En un movimiento completamente erróneo, se llega entonces a la conclusión de que las mujeres no pueden tener la misma fuerza que un varón, cuando es la sociedad la que hace todo para que ni siquiera tenga la pretensión de intentarlo.

Es cierto que siempre habrá una diferencia natural física entre varones y mujeres, pero si fuera solamente por la diferencia de tasa de testosterona, y no por razones sociales y culturales, la diferencia probablemente no sería tan grande como lo es ahora (y como no lo es en otros mamíferos, sólo hace falta ver la potencia de una leona para darse cuenta de que no es un ser débil, delicado y amoroso como nos quieren hacer creer que son "naturalmente" las mujeres).

La antropóloga francesa Françoise Héritier (que sucedió a Claude Levi-Strauss en el Colegio de Francia) piensa que el origen de la diferenciación física entre varones y mujeres se sitúa en la época de la aparición de los neandertales, hace 750 000 años, con lo que llama la "presión de selección". 

Los varones, en efecto, se reservaban las partes más proteínicas de las comidas, y las mujeres se quedaban con los restos. Ahora bien, las mujeres, sobre todo cuando están embarazadas y cuando amamantan (algo que ocurría en la mayor parte de su vida en esa época) necesitan más proteínas que los varones (algo reconocido hoy por la OMS).

Por ende, fueron las mujeres más menudas y más pequeñas, o sea, las que necesitaban menos aportes proteínicos y calóricos, las que sobrevivieron y llegaron hasta hoy.

Sin darnos cuenta, seguimos perpetuando esas costumbres ancestrales: muchos estudios muestran que cuando amamantan, las mujeres dan más tiempo la teta a sus bebés varones que a sus bebés mujeres. Y cuando lxs alimentan con biberón, respetan menos el tiempo de succión de las niñas que el de los niños, interviniendo e interrumpiéndolas más a ellas que a ellos. Hasta hace muy poco en nuestras culturas occidentales, era muy común que los varones comieran primero, los pedazos más nobles, y las mujeres después, lo que quedaba.

Y la gente sigue pensando que los varones necesitan más carne porque son más altos y tienen más actividad física que las mujeres, cuando lo que se necesita en caso de actividad física intensa son calorías, no proteínas.

Conclusión final: aún lo que creemos depender únicamente de la naturaleza (la diferencia física entre varones y mujeres) ha sido producto de una construcción social, y esa diferencia no es tanto la causa como la consecuencia de la discriminación sexual.

La coreana Jang Miran,
campeona olímpica de halterofilia
en la categoría de las más de 75 kilos,
levantando 326 kilos. (foto Getty Image)