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martes, 31 de enero de 2017

¿La contradicción de la teta?


Hace unos días, una veintena de policías intervino en una playa argentina para exigir a tres mujeres que hacían topless que se taparan los pechos, acusándolas de hacer exhibicionismo.


El tema se volvió viral en muy poco tiempo en las redes sociales. El escándalo desatado es una ilustración de cuán machista es todavía la sociedad argentina. Vale recordar algunas cosas de las que muchxs se han olvidado:
  • Una teta no es un órgano genital
Los genitales son, para los varones: el pene, los testículos, la próstata. Para las mujeres: el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, la vagina, el clítoris.

Y nada más. Las tetas no forman parte del sistema reproductivo, no sirven para la reproducción, no tienen nada que ver con los órganos genitales.

Las tetas sirven para amamantar, no para reproducirse. Así que de exhibicionismo, nada.
  • Tantos varones como mujeres tenemos tetas
Las tetas suelen estar más desarrolladas en las mujeres, porque son ellas las que vienen mejor preparadas para producir leche. 

Pero de hecho, los varones también pueden producir leche en algunas circunstancias. Las tetas de los varones, si bien no están tan desarrolladas como las de las mujeres (aunque por gordura, algunos varones tienen más tetas que muchas mujeres), son exactamente lo mismo que las tetas femeninas: glándulas mamarias y pezón.


Tetas de varones muy desarrolladas. Y no censuradas por nadie.
Pero solamente el pezón y las tetas femeninas son consideradas "sexuales" o "indecentes".
  • Las tetas no son necesariamente objetos sexuales
No hay ninguna razón natural por la cual las tetas de las mujeres deberían considerarse más "sexuales" que las tetas de los varones.

¿Quién decide qué es erótico y qué no lo es? ¿Las tetas femeninas son objetos sexuales porque algunos varones (no todos) se excitan viéndolas? ¿O será porque algunas mujeres (no todas) sienten placer sexual cuando las tocan?

Pues adivinen qué: algunas mujeres también se excitan viendo pechos masculinos. Y algunos varones también se excitan cuando les tocan el pezón.

Las zonas erógenas son múltiples y variadas. Cada persona tiene sus "spots" particulares que las hacen gozar si las tocan "ahí". Personalmente, me vuelve loca que me besen en la nuca. Me pone muy, pero muy caliente. ¿Debería pensar, entonces, que es indecente andar mostrando mi nuca?

¿Entonces? ¿Por qué, con esa regla de tres, solamente las tetas femeninas son consideradas eróticas y objeto de placer? ¿Por qué los varones pueden exhibir tranquilamente sus tetas mientras que las mujeres debemos tapar las nuestras? ¿Por qué lo tenemos que medir todo de acuerdo a la vara de los varones, y decidir que las tetas femeninas son objetos sexuales pero las tetas masculinas no? 

La sociedad decide sobre el cuerpo de las mujeres, imponiendo sus reglas, su disciplina, sus mandamientos.

Si se considera que las tetas de las mujeres son objetos sexuales y eróticos, entonces se debe pensar lo mismo de las tetas de los varones. Y si se considera que es indecente que las mujeres enseñen sus pechos, entonces debería considerarse lo mismo para los pechos de los varones.

Pero no: un pezón femenino es censurado por las redes sociales, incluso cuando se muestran en su primera y principal función: alimentar al bebé. Los pezones masculinos, en cambio, se exhiben en absolutamente todos lados, no solamente carteles, tele y publicidades, sino también en los parques, las playas e incluso las calles. Ellos sí son libres de usar su cuerpo como se les canta.

Y si se sacan la remera en plena calle, nadie les dirá que buscan ser violados. Y ninguna mujer se les abalanzará para tocarles el pecho.

  • ¿Para el placer masculino sí está bien mostrar las tetas?
Ahora bien, eso de que las mujeres deben tapar sus tetas es muy relativo: extrañamente, a nadie les molesta que la desnudez femenina se exhiba en carteles, tele, películas, publicidades, para vender cualquier tipo de producto o para excitar a los varones.

O sea, sí se puede mostrar los pechos femeninos, pero solamente si sirven para el deseo masculino, si lo deciden los varones, y en las circunstancias en que ellos lo deciden.

Lo que aquí está en juego es la libertad, para las mujeres, de usar su propio cuerpo como mejor les parezca: eso sí que no es aceptable. Esta libertad sí hay que taparla.

Teta exhibida si y solo si es para placer de los varones: tetas lindas, jóvenes, perfectas y objetos de deseo.

Pero si las tetas se vuelven expresión de una libertad, de una reivindicación política (como las usan las Femen), si las tetas exhibidas no cumplen con las normas machistas impuestas (tetas lindas, jóvenes, erguidas), si las mujeres las usan libremente, entonces se tienen que ocultar.

Las tetas se pueden mostrar en toda clase de soporte sólo si el sistema patriarcal así lo decide. Cuando lo deciden las propias mujeres es cuando surge el problema y cuando se quiere disciplinar el cuerpo de las mujeres y coartar su libertad de decidir sobre su cuerpo.

El chico del final del video de la intervención de la policía en la playa (que, de hecho, andaba con sus tetas al aire sin que se le moviera un pelo) ¿se indignará de la misma manera y con tanta vehemencia cuando ve tetas en los programas de televisión?
  • ¿Por qué entonces las feministas se indignaron con el concurso "Cola Reef" si ahora quieren mostrar sus tetas?
Pues precisamente por lo anterior.

La desnudez femenina puede ser una señal de rebelión, de libertad, cuando quieren hacer del cuerpo un objeto de pecado que tiene que ser ocultado a toda costa. No hace tanto tiempo, en los países occidentales, las propias feministas reivindicaban poder mostrar su cuerpo en libertad. La minifalda era un símbolo de liberación luego de años de puritanismo y censura.

De hecho, cuando las feministas despotrican contra la desnudez de las mujeres en la televisión o las publicidades, se las tacha de puritanas que quieren volver a cierto orden moral, donde había que ocultar los cuerpos.

Por eso hablo de "la contradicción de la teta": por un lado, las feministas se indignan cuando se exhiben las tetas de las mujeres. Pero también se indignan cuando las quieren tapar.

¿Gataflorismo?

Pues no. En realidad, no hay tanta contradicción.

Una cosa es el mandato social sobre el erotismo, que siempre concierne a las mujeres (son sus cuerpos los que son considerados eróticos, no el de los varones). Otra, la libertad de andar como mejor se nos cante.

Una cosa es la objetivización de las mujeres como en concursos de belleza o de la "mejor cola del verano", en que se nos muestra como objetos sexuales a disposición de los varones. Y otra, muy distinta, es nuestro derecho sobre nuestros propios cuerpos y lo que nosotras decidimos hacer con nuestro cuerpo.

Las feministas se rebelan contra el hecho de que se muestren las tetas de las mujeres como objeto sexual para regodeo de los varones, objetivizándolas, sí. Y también reivindican el derecho de decidir cuándo, dónde y cómo enseñar sus pechos si quieren, con la misma libertad de la que gozan los varones. Y no hay nada contradictorio en ello.

La contradicción está en esta sociedad que considera genial enseñar las tetas cuando es para el placer masculino, pero considera que está mal enseñarlas cuando son las propias mujeres las que deciden hacerlo.

En Nueva York, una ordenanza permite desde 1992 andar con el torso desnudo en la vía pública. En nombre de la igualdad entre lxs ciudadanxs, esto vale tanto para varones como para mujeres. Cuando, hace unos años, policías quisieron multar a mujeres que estaban tomando sol con el pecho desnudo en Central Park, ellas denunciaron el hecho. Y se volvió a establecer que, si se permite a los varones andar con el pecho desnudo, no hay absolutamente ninguna razón por la cual no se debe permitir lo mismo a las mujeres.

Pero en Argentina, estamos muy lejos de eso. Y hasta para un video explicando qué hay que hacer para detectar el cáncer de mama se censuran las tetas, y únicamente las tetas femeninas:



  • Pero si los varones se excitan viendo tetas, ¿no va a haber más agresiones sexuales?
De nuevo, eso de que "los varones se excitan viendo tetas" es muy relativo. Incluso entre los heterosexuales,

Primero, se puede ser varón y no ser un animal en celo dispuesto a cogerse a cada hembra que pase. Si hay agresiones sexuales no es por la cantidad de carne que exhiben las mujeres (hay agresiones sexuales también en países en que las mujeres están obligadas a usar velo para salir a la calle), sino por la sociedad patriarcal que hace creer a los varones que las mujeres están a disposición de ellos (la famosa "cultura de la violación").

Segundo, el erotismo está íntimamente ligado a lo prohibido, lo oculto. Está comunmente aceptado que las tetas femeninas son "excitantes" y las tetas masculinas, no. Una gran diferencia entre unas y otras es que a las tetas femeninas hay que taparlas, cuando los varones andan con sus tetas al aire sin problema. Difícil sentir deseo por algo que está expuesto todo el tiempo.

En algunas sociedades indígenas, las mujeres andan con sus tetas al aire sin ningún problema. Es cultural, no natural.

Hay textos muy eróticos de siglos anteriores en los que varones se excitaban viendo un tobillo femenino. Al estar tapadas las mujeres del cuello a los pies, la sola visión de un tobillo desnudo provocaba sensaciones de mucha excitación para algunos varones.

Entonces claro, muchos varones piden a gritos que se sigan ocultando los pechos femeninos porque temen (con razón) perder ese deseo por las tetas femeninas si las mujeres pudieran mostrarlas cotidianamente como lo hacen los varones.

Eso del deseo, del erotismo, de lo oculto, es algo socialmente construido, para placer de los varones. Y los varones, con su indignación ante las tetas libres, reivindican su voluntad de querer seguir disciplinando el cuerpo de las mujeres, de querer seguir decidiendo lo que es excitante y lo que no.  

La hipersexualización del cuerpo de las mujeres es algo hecho para ellos, no para ellas. Las mujeres deberían poder vivir su cuerpo más libremente, sin estar pensando a cada rato que con él están excitando a los varones, que todo su cuerpo es un gran sexo andando.

Probablemente si las mujeres pudieran andar con el pecho desnudo como lo hacen los varones, se perdería mucha de esa "magia" de las tetas. Pero los únicos "perjudicados" serían los varones. Las mujeres estarían mucho más libres con sus cuerpos.
  • ¿Qué se puede hacer para luchar por nuestra libertad?
Para reivindicar el derecho de las mujeres a mostrar su cuerpo de la misma manera que lo hacen los varones, se convoca a un "tetazo" en el Obelisco el martes 7 de febrero a las 17 horas.

miércoles, 17 de junio de 2015

Los hombres no pueden ser violados... dicen los machistas

Hoy salió publicada en La Nación una nota que cuenta que una ex porrista de 48 años violó a un chico de 15 años en Estados Unidos luego de alcoholizarlo.

Ahora enfrenta un cargo de 15 años de cárcel, bien merecidos, pues claramente se trata de una violación que debe ser castigada con todas las de la ley.

Ahora, ¿qué les parece que pasa con los comentarios debajo de la nota? ¿Salen feminazis histéricas con baba en la boca a reírse del caso y decir que no se trata de una violación?

Pues no. Pero sí salieron VARONES a reírse del caso y decir que no se trata de una violación, y escribir cosas como (cito textual):
¿Le hizo sexo oral HASTA en 2 ocasiones? ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! ¡Que injusta la vida!!!
Mamita, en donde estabas cuando yo tenia 15 años!!
¡LPM! ¡Que suerte que tienen algunos!!!!! y uno pasando misheria...
todavia no intentaron hacer una reconstruccion del hecho?
Alto botón el pibe...
mas que boton, medio bolu..do, sabes como me callo la boca y me sigo haciendo tirar el gomon con la vete
yo la obligo a la vieja hacer degeneraciones!!!
uuuhh saltaron los derechos humanos, yo cuando cumpla 40 quiero tener sexo con una de 16... ya estoy juntando plata.
La ONU debería considerarlo un Derecho Humano.
En mi época ninguna vete quería violarme. seguro el pendex la paso mal.
Que me viole todos los dias,yo no me ofendo,tengo pelo,todos los dientes (no postizos) y peso 75 kg.
Estoy harto de ver noticias de mujeres violando chicos, lo único que me pregunto es por que nunca me tocó a mi?
Organicé una manifestación contra las violaciones de mujeres a los hombres: por ahora somos 4 (con 536.218 de rechazos a la propuesta)
Pensar q yo pago por algo 10 veces peor. El mundo está al revés.
Eso es mucha suerte que lo coja una hembra de essas tan buena que se veee yo encantado de andar debajo de ese coño
Pero por favor!! A un pibe de 15, con las hormonas en estado de erupción no lo viola una mi na así!! O el pibe es gay o la denuncia la hizo la mamá, flor de amarga!!!
Porque a mi no me pasan esas cosas, que me hubiese violado una veterana asi, !mamita! le hubiese dicho, violame de vuelta o te denuncio.
¡No me Jo.dan! El Pendex descubrió que era Gay sino no se entiende...
El pibe chocho de contento. Haberla denunciado es un ma ri cón. Alta milf! Le sopló la vela dos veces la milf y todavia se queja a los 15 añitos????
¿No era que las feminazis niegan que los varones pueden ser violados? Y resulta que no son las feministas las que lo niegan, sino el propio machismo, tal como lo había comentado ya en esta entrada anterior.

Lo más gracioso es que uno de los comentaristas dice, en tono irónico: "Seguro que las ligas feministas tomaron cartas en el asunto" a lo cual otro le contestó: "Están estudiando el caso. Seguro que van a decir que el culpable es el chico por portación de pene."

Ese fue el mismo que, un rato antes, había escrito: "La ONU debería considerarlo un Derecho Humano", "Que envidia" o "¿Cuánto hay que pagar para que una mujer lo violen a uno"... Una lógica implacable: acuso a las feministas de echar la culpa al pibe, pero yo niego que esto sea una violación. 

Resulta que el feminismo considera que CUALQUIER relación sexual IMPUESTA, sea de varón a mujer, de mujer a varón, de varón a varón o de mujer a mujer (cis o trans) es una violación y debe ser castigada.

Los que lo niegan son los propios machistas, que consideran imposible que un varón de verdad se niegue a tener relaciones sexuales con una mujer (caso contrario, es gay). Lógica machirula en todo su esplendor.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Melina Romero y la cultura de la violación

Por ahora, no se sabe qué pasó con Melina Romero, esta chica de 17 años que salió a festejar su cumpleaños y nunca volvió a su casa.

Se presume que fue violada y asesinada.

Eso sí, de su pasado, gracias a Clarín, sabemos todo (sin ningún respeto por su intimidad ni su condición de menor de edad): que tenía piercing, que no trabajaba ni estudiaba, que le gustaba salir a bailar, que tenía cinco cuentas de Facebook, que su vida "no tenía rumbo"...

En fin, básicamente, que era "trolita", "putita", "buscona".

Esa es la conclusión de muchísimos comentarios en Internet: que si salía con chicos desconocidos, entonces se buscó lo que le pasó. 

O sea, merecía morirse por tener un modo de vida libre pero no querer tener sexo.

Porque todxs sabemos que si nos gusta salir a bailar y si tenemos cinco cuentas de Facebook, es porque queremos coger con absolutamente todos los tipos con los que nos cruzamos. Y si nos negamos, somos calentonas que nos merecemos ni más ni menos que la muerte.

Y, porque alguien la vio besándose a la salida del boliche con un chico que luego figuró entre los sospechosos, entonces no puede haber violación nunca: una manera implícita (o no tan implícita, de hecho) de decir que si besás a un chico, es porque tenés ganas de tener sexo con él y con todos sus amigos. Y este chico tiene el derecho, luego, de penetrarte, aunque vos no quieras ir más lejos que unos besos. Y tiene derecho a matarte si te negás.

La cultura de la violación en todo su esplendor: si le das a un chico de manera voluntaria un mínimo acceso a tu cuerpo, entonces ese chico tiene derecho a acceder al resto de tu cuerpo aunque no estés de acuerdo, porque tu cuerpo ya no es tuyo, es de él.

Con un beso, mágicamente, la cultura de la violación le otorga a los varones un libre e irrestricto acceso al cuerpo de las mujeres.

La razón por la que se cree que fue violada y asesinada es porque uno de los sospechosos habría dicho: "Se resistió a estar con nosotros, la matamos a golpes y la tiramos al arroyo".

Resistirse: Dicho de una persona: Oponerse con fuerza a algo (diccionario de la Real Academia).

Esta chica se resistió. Se negó. Dijo que no. Dijo que no quería. Dijo que no quería tener sexo con esos muchachos.

Pero esos muchachos consideraron que si había llegado hasta ahí, era porque su cuerpo les pertenecía a ellos. No pudieron soportar que una mujer se resista, decida en autonomía: la mataron.

Y eso es lo que opina la mayoría de la gente: que si llegó hasta ahí, si salió a bailar, si siguió a esos chicos, si se drogó, entonces su cuerpo ya no le pertenecía, y ellos tenían derecho de vida y muerte sobre ella.

Nuestra sociedad es formidable: considera que una muchacha de 17 años que vive su vida de muchacha de 17 años, es decir, que sale a bailar y a divertirse, que por ahí se droga, como se drogan tantxs jóvenes de todas las clases sociales, todos los géneros, todas las razas, por razones sociológicas complejísimas, merece ser violada y ser brutalmente asesinada.

Algunxs dicen que se merecía ser violada y asesinada porque no era "una chica bien" como sí era Angeles Rawson, quien estudiaba y era "seria". Porque al parecer, nuestra integridad sexual pasa por si estudiamos y trabajamos, si salimos a bailar, si tomamos drogas, si nos emborrachamos, si tenemos aventuras sexuales, si besamos a chicos a la salida de un boliche... 

Para Angeles Rawson se pedía paredón al violador, un monstruo, un psicópata. Melina Romero, en cambio, mereció su destino. Los violadores ya no son monstruos: son pobres tipos presos de su deseo sexual y víctimas de una calentona y buscona.

A las mujeres "serias" se las respeta. A las otras, se las viola y se las mata.

Ese es el destino de una mujer libre que vive su vida como quiere: ser asesinada si se resiste.

Una mujer libre no tiene derecho a resistirse.
Una mujer libre no tiene derecho a decir que "no".
Una mujer libre que dice que "no" sólo merece la muerte.
Una mujer libre no puede elegir con quién coger y con quién no.
Una mujer libre tiene que tener sexo con absolutamente TODOS los tipos que así lo exigen.
Una mujer libre no puede tener control de su propio cuerpo y de su sexualidad.
Una mujer libre se tiene que someter a cuanto macho quiera penetrarla.
Una mujer libre tiene que pagar por su libertad.

Porque allí está el quid de la cuestión: nuestra sociedad no tolera a las mujeres libres. 

Las que pretenden serlo y vivir su vida según sus propios antojos y no de acuerdo a las normas contradictorias que pesan sobre las mujeres (si te pintás, te ponés tacos y minifaldas, sos una puta, pero si te vestís con un jean y una remera sos un marimacho; si te acostás la primera noche, sos una puta, pero si no lo hacés, sólo das unos besos y pretendés volver a tu casa, sos una calentona, una histérica y te buscás que te violen; si salís a bailar, sos una puta, pero si no salís a bailar, sos una aburrida...), las que pretenden vivir libremente, decía, tienen que pagar por ello.

Y eso, señoras y señores, no es el delirio de los que la violaron solamente: esto es lo que piensa la sociedad en su conjunto, en voz alta o en voz baja.

Los violadores, como lo expliqué en una entrada anterior, no son monstruos enfermos: están entre nosotros, son cualquier tipo que piensa que "se lo buscó por salir a bailar y emborracharse", son todos los comentaristas que le echaron la culpa a ella de lo que le pasó, por vivir su vida libremente.

Los violadores son nuestros amigos, nuestros maridos, nuestros padres, nuestros primos, nuestros hijos. No son locos, no son psicópatas: somos nosotros mismos.


Aquí un ejemplo de las justificaciones de la violación y del asesinato, más allá de la nota de Clarín que mencioné, y que es, por si sola, una justificación de la cultura de la violación. Son comentarios debajo de un mismo y único artículo periodístico:
17 años en una fiesta de sexo y drogas y volvia a los dos dias a la casa. Si te tiras en un pozo de serpientes no pienses en salir vivo. 
Por supuesto que a violadores & cia hay que eliminarlos.....yo no dije que no , pero da mucho  para pensar la libertad de estas pibas............. 
Fue a una fiesta de sexo y drogas con 5 tipos y al medio de una villa. Vos decis que ella no tiene ninguna responsabildiad? 
Toda festichola con falopa alcohol y sexo termina mal. Si te gusta, agua y ajo ... 
Veas donde lo veas, tv, internet, en la calle, a las mujeres les gusta provocar, les gusta exhibirse, no quiero meterlas a todas en la misma bolsa, pero un dia van a ser todas tan put4s y no es joda. 
LAS PPENDEJASS DE HOY EN DIA ESTAN MUY AATREVIDASS, MUCHA JODA VICIOS asi terminan TODAS.. 
Esta parece que dijo SIII SIII SIII.

Dime con quien andas, y te dire quien eres. 
las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosas 
una cabeza de tacho , que se junta con 4 macacos sola es probable que termine en un zanjon violada, y matada a golpes como un animal.
y si me dejo llevar por la apariencia no vale ni una moneda de 10ctvs. as van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosasa parece que dijo SIII SIII SIII. 
Dime con quien andas, y te dire quien eres.
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las chicas van a calentar tipos por cambio de tragos y cuando llega la hora de revertir la situacion pasan estas cosas 

domingo, 29 de junio de 2014

Sobre la cosificación...

Continuando sobre el tema de la entrada anterior y la "cosificación" del delantero Ezequiel Lavezzi, he leído algunos textos que me han hecho reflexionar sobre el concepto mismo de cosificación.

Sé que en mi entrada anterior he puesto en paralelo la cosificación de las mujeres con la de los varones, diciendo que estaba mal sea cual sea el género.

Pero la situación no es completamente equiparable. La cosificación no es, fuera de todo otro contexto, que un puñado de mujeres expresen su calentura al ver un tipo con un buen lomo. 

La cosificación de las mujeres es algo mucho más complejo: se da porque existe un contexto que hace de toda mujer que se adecúe en mayor o menor medida a los cánones establecidos un objeto sexual a disposición de la mirada masculina. Además, muchas veces se muestra solamente pedazos del cuerpo de las mujeres: su culo, sus tetas. Se les borra el rostro. Se vuelven, literalmente, trozos de carne.

Y eso tiene muchas más implicancias que una simple página de Facebook sobre Lavezzi que, por más que retome el vocabulario y el tono de los varones cosificadores, es como una isla en un océano de cosificación de las mujeres.

Es decir, esta página no tendrá absolutamente ninguna consecuencia, porque seguimos viviendo en una sociedad de dominación patriarcal, en que todas las instancias aceptan que se cosifique a las mujeres incluso a nivel institucional, pero no a los varones. 

Esas mujeres que se pajean delante de imágenes de Lavezzi siguen siendo vistas como una rareza, una anécdota divertida. Si hace tanto ruido esta página de Facebook (como deben existir miles y miles sobre sex simbol femeninos de las que desconocemos la existencia), es porque no se considera como algo normal que las mujeres expresen de manera tan gráfica que se mojan toda miranda la foto de un varón

Esto no es el nacimiento de una nueva norma que objetivice también a los varones. En cuanto termine el Mundial, se volverá a lo de siempre: las mujeres calladitas, y los varones desparramando sus calenturas por la web y el mundo sin que se le mueva un pelo a nadie (salvo a las siempre tan molestas feministas).

No habrá ninguna otra consecuencia que el recuerdo de una anécdota singular. Para ser concreta, la FIFA no va a atender el pedido de esas 300.000 babosas y no va a obligar a los jugadores a desempeñarse en la cancha en cuero para satisfacer la mirada femenina heterosexual.

En cambio, las mujeres deportistas sí tienen y tendrán que seguir satisfaciendo la mirada masculina heterosexual. Esto es algo aceptado, promovido y incluso impuesto por las autoridades deportivas. Y solamente hablo aquí del mundo del deporte, pero podría extenderme al resto de la sociedad.


Hasta el 2012, por ejemplo, las jugadoras de voleibol de playa tenían la obligación de jugar con diminutos bikinis: no podían tener más de 7 cm de ancho en la cadera. ¿Comodidad? No, por supuesto. Entre un bikini que te entra en la raya del culo y un short, el short es mucho más cómodo. De hecho los varones juegan con bermudas con los que no se sienten un pedazo de carne.


Pero claro, había que satisfacer al público masculino heterosexual y mostrar la mayor cantidad de carne femenina para que sea un deporte atractivo. Y de hecho, las fotos que se publican de los partidos no dejan ninguna duda al respecto: lo que interesa aquí son los culos, no la performance deportiva:


Y si la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) permitió a las mujeres usar shorts y tops en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, no fue por una cuestión de igualdad, sino, muy por el contrario, ante la presión de los países musulmanes...

Lo mismo con el tenis: las mujeres están obligadas, todavía hoy, a jugar con diminutas polleritas sexys. Y en 2011, la Federación Mundial de Badminton (BWF) anunció que obligaría a las jugadoras a llevar falda en los torneos para "asegurar una atractiva presentación" de este deporte. 

¿Tiene que ver eso con una necesidad del deporte en sí? No, claramente: esas obligaciones solamente se aplican a las mujeres. Si fuera por comodidad, las faldas también se deberían imponer a los varones. De nuevo, es pura y exclusivamente para satisfacer al público masculino heterosexual.

Entonces, el día que la FIFA decida que los jugadores de fútbol tienen la obligación de jugar sin camiseta, como lo propone el grupo de Facebook baboso-lavezziano, para satisfacer al público femenino heterosexual, y el día que los varones sean puestos como objetos de decoración con sus pectorales al aire en cuanto programa de televisión haya, el día que sean vistos, en todas las instancias de la sociedad, como trozos de carne apetitosos, sí estaremos empezando a entrar en una situación en que se pueda equiparar la cosificación de los varones con la que históricamente hemos vivido las mujeres.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Todxs somos responsables de la violencia de género

Hoy, 25 de noviembre, es el día internacional de lucha contra las violencias contra las mujeres. 

Cada vez que un varón mata a su pareja o su ex pareja, saltan muchxs a pedir pena de muerte, se escandalizan, cómo puede ser, qué monstruo aquel, qué enfermo aquel otro.

Volvió a pasar en estos días, con la tremenda noticia del hombre que asesinó a golpes a su ex esposa y a su hijastra en San Martín, tras lo cual se atrincheró en la casa de ellas simulando tenerlas de rehén. 

El jefe de la policía bonaerense, Hugo Matzkin, explicó que el asesino dejó una carta en la que explica "por qué fueron asesinadas". ¿Por qué fueron asesinadas? La única razón de este asesinato es la sociedad patriarcal. Es la dominación masculina. Es el machismo. Es la violencia de género. No hay ninguna otra razón. 

Decir que en la carta se explica "por qué fueron asesinadas" es una manera de insinuar que hay otras razones. Y que ellas hicieron algo para desencadenar semejante tragedia. Que las mató porque su ex se fue por otro, por ejemplo. Y que esa es una razón para explicar el drama. 

No las mató porque se fue con otro. Las mató porque la sociedad le dijo que esta mujer le pertenecía y que tenía un derecho de vida o muerte sobre ella.

Ese tipo no está loco. Decir que los varones violentos son locos es una manera de disculparlos, pero sobre todo, de situarlos fuera de la sociedad "normal": "Miren, este tipo no forma parte de la comunidad de los seres humanos, esté tipo está fuera de sí, es un enfermo, un monstruo, no pertenece a la categoría "humano". Nosotrxs no somos así. Él no es como nosotrxs." Exactamente como en el caso de Angeles Rawson, cuyo asesino no es ningún loquito que anda suelto por ahí, sino un hijo sano del patriarcado.

Sin embargo, sí somos así. Sí somos como él. Y él sí es como nosotrxs. 

La sociedad educa a los varones para que sean bien machitos. Nada de llorar, nada de parecerse a una mujer, nada de andar con sensiblerías. Los educa para que sepan pelear, sean dominantes, y consideren que su sexualidad es incontrolable y sin límites, para que crean que siempre deben tener ganas, y que las mujeres están para saciar ese deseo (y si no están, pues se las fuerza un poquito, total, dicen que no, pero siempre terminan gozando como perras). 

Cuando un niño le levanta la falda a una niña, se lo ve como algo enternecedor. Cuando un varón dice un "piropo" a una mujer, se lo ve como un halago. De hecho, se le dice "piropo", y no lo que es, es decir, "acoso". Cuando un varón apoya su pene contra el cuerpo de una mujer en un bondi, se lo veo como un tipo piola o apenas inmaduro.

A las mujeres, por el contrario, se las educa para ser pasivas, dóciles, y para que sueñen toda su vida con el príncipe azul. Se les incita a ser lindas, atractivas, a buscar siempre la aprobación de la mirada masculina, a responder a cánones de belleza esclavizantes.

A las rebeldes, se les dice que terminarán solas. A las que no siguen los cánones de belleza femeninos, se las trata de machonas. A las que ven los piropos como un acoso, de histéricas ("si no te dijeran nada, te sentirías fea"). 

A las que se quejan de que su novio las acosa para tener sexo aún cuando ellas no quieren, se les dice "deberías forzarte un poco, sino se va a ir con otra, mirá que ellos tienen otras necesidades que nosotras". 

A las que se quejan de que sea violento, se les dice que "no es para tanto, pensá en los chicos" o "pero vos siempre le llevás la contra" o "es que gritás mucho, el tipo se sacó". 

A una mujer que va a denunciar a su pareja a la policía, se le dice que es un asunto privado, que el tipo ya se va a tranquilizar, que no se puede hacer una denuncia por una amenaza nada más, que vuelva cuando tenga moretones. O bien, se toma la denuncia, pero se archiva la causa, o se le piden pruebas a la mujer que puede difícilmente aportar y se le ponen mil trabas que dificultan que la causa siga adelante, como explica este informe del Observatorio de Violencia de Género de la Defensoría del Pueblo bonaerense.

Muchas veces, se culpa a las mujeres golpeadas de quedarse con una pareja violenta o de no hacer nada para librarse de él. "Les gusta que les peguen", llegan a decir algunos, y algunas.

El asesino de San Martín tenía varias denuncias. Ella lo había dejado. Sin embargo, ni la policía ni la justicia hicieron absolutamente nada. Todos en su familia, en el barrio, sabían que era violento. Ninguna autoridad hizo nada. Y luego se extrañan de lo ocurrido.

Y cuando, finalmente, se toman medidas específicas contra la violencia de género, cuando se decide alejar al varón denunciado por violencias, cuando se le niega la custoria de lxs hijxs a un varón violento, ahí saltan los masculinistas a 1) negar la realidad de la violencia de género, 2) quejarse de las medidas legales que se toman ANTES de que termine la investigación para proteger a la mujer por las dudas de que su denuncia sea auténtica.

Para esos masculinistas, en caso de denuncia, habría que hacer exactamente lo que se está haciendo ahora en la mayoría de los casos: nada. Dejar a la mujer en contacto con el varón denunciado, mientras la investigación sigue su curso, si es que abren una investigación. No tomar medidas de protección. Y luego, todxs saltan asombrados: "¿Cómo es posible que semejante tragedia ocurra?"

Como sociedad, somos responsables de que haya tanta violencia de género. El día de lucha contra la violencia de género debería ser un día para replantearnos a nosotrxs mismxs como sociedad.

Cada vez que se mire con una sonrisa a un varón "piropeador", acosador, agresor, se está dando permiso a todos los varones para acosar, agredir y hasta matar.

Cuando ocurren cosas como la que ocurrió en San Martín, no deberíamos extrañarnos. Deberiamos pensar: "Al fomentar una sociedad sexista, al fomentar los estereotipos de género, yo también soy responsable de esto que pasó".

"La maté porque era mía": sigue siendo la triste realidad de centenares de mujeres, con el beneplácito de toda la sociedad. Y esto no tiene nada que ver con la inseguridad de la que lxs anti-K tanto hablan. Y tampoco tiene que ver con la droga, el alcohol o pertenecer a tal o tal clase social, porque esto pasa en las mejores familias.

Tiene que ver con el machismo. Tiene que ver con nosotrxs mismxs.

jueves, 15 de agosto de 2013

Cuando estás pariendo, no te importa nada

Conversación oída por ahí:

"Yo si tengo hijos, no quiero estar con las patas abiertas delante de todos, los genitales expuestos, y que mi novio me vea cagarme cuando estoy pujando. Me daría mucha vergüenza.

- Ay, pero qué decís? Qué exagerada que sos. Una mujer, cuando está pariendo, no le importa si se está cagando delante de todos, no le importa nada, lo único que le importa es que su bebé salga rápido y sano".

Escuché por ahí, ¿vio?

A ver. O sea. Si entiendo bien, una mujer, cuando tiene un bebé bajando por su vagina, (perdón, por el canal de parto, porque vagina es una mala palabra, visiblemente, cuando un bebé anda por ahí deja de ser una vagina y se transforma mágicamente en canal de parto) deja de ser un sujeto con pudores, traumas, un pasado que explique esos pudores y traumas, sino una incubadora a punto de expulsar el objeto que estuvo incubando.

Deja de tener subjetividad, para volverse un objeto destinado a sacar a la luz un bebé sano.

Pongamos una mujer que a los 14 años fue a ver su primer ginecólogo, un varón, y ese ginecólogo abusó de ella, o se comportó de manera impropia, o simplemente realizó maniobras inútiles (como un tacto vaginal, absolutamente inútil para una chica virgen de 14 años) y sin avisarle que lo iba a hacer (así, de golpe, le mete dos dedos en la vagina).

Pongamos que esa mujer quedó bastante traumada por eso.

Pongamos que esa mujer, luego, más tarde, es violada por un "amigo" (pongo comillas porque un amigo violador no es muy amigo que sea, pero bueno, digamos, un conocido).

Esa mujer crece con unos cuantos problemitas con respecto al pudor, a los genitales, a un montón de cosas que tienen que ver con el sexo y sus derivados. Por ejemplo, no puede ver un ginecólogo varón. De ninguna manera. No way. Sabe que es ridículo, que es una generalización abusiva, que es esencialista, bla bla bla, ya lo sabe. Pero es así.

Después de 10 años de terapia, logra vencer un montón de traumas, de obstáculos, logra disfrutar del sexo, se enamora, la pasa bomba con su novio, y se embaraza.

Pero claro. Los traumas siguen ahí en algún lugarcito. Tiene pudores que otra mujer capaz que no tendría. Sigue sin querer atenderse con un varón. No le gusta nada la idea de que su novio ande mirando entre sus piernas mientras está con los genitales al aire pariendo al bebé de ambos. O directamente prefiere ir a cesárea, porque lo del parto es más fuerte que lo que ella puede soportar.

Bien.

En alguna momento tiene la conversación citada arriba. Y no hay caso, siempre hay alguien para decirle: "Pero qué decís, estás exagerando", etc. etc. Y a veces, ese alguien es su propio compañero, que le dice: "Disculpame, pero yo quiero ver salir a mi bebé".

Quiero ver salir a mi bebé.

O sea, quiere mirar el agujero del que sale su bebé. No se acordará de que ese agujero pertenece a una mujer que, por la razón que sea, por lo expuesto arriba o por cualquier otro motivo suyo, no quiere que le anden mirando así. Porque es a su cuerpo al que están mirando, a su ser. No un agujero anónimo, no una bolsa que se rompe para dejar salir su carga, no una incubadora que se abre: a ella. A su intimidad. Con su pasado, su historia, sus traumas y sus pudores.

¿Por qué algunas personas creen que pueden dictar a las mujeres cómo se deben sentir durante un parto? Porque no se considera que una mujer pariendo sigue siendo un sujeto. Se vuelve un objeto al servicio de otro ser, el bebé. No es que a ella no le debe importar su pudor: es a los demás a quienes les importa tres pepinos.

Así que por favor, a la hora de tener esa conversación, piensen un poquito más, y no se olviden de que la mujer que está pariendo sigue siendo un ser humano con su propia subjetividad.
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martes, 18 de junio de 2013

Mejor sola que mal acompañada

A las feministas nos ven en general como mujeres feas, mal cogidas, o amargas porque nadie las quiere coger, frustradas, y que vuelcan esa frustración en odio hacia los varones y, en el mejor de los casos, se vuelven lesbianas.

Porque, por supuesto, el feminismo es el odio hacia los hombres y el lesbianismo es el resultado de esa frustración...

Más allá de que tal aserción demuestra el cretinismo absoluto de quien la formula, en algo tienen razón: a las mujeres feministas heterosexuales nos cuesta encontrar pareja.

¿Por qué?

Pues es muy simple. Sabemos lo que no queremos. Sabemos lo que queremos. Y lo que queremos no abunda.

No queremos un machista. No queremos un esencialista. No queremos a alguien que diga "amar" a las mujeres. No queremos a alguien que nos diga estar a favor de la igualdad, pero luego nos deje ocuparnos del bebé porque "vos sabés mejor, vos lo tuviste nueve meses en la panza", o nos diga que somos paranóicas porque vemos sexismo en todos lados. O que tenga una sexualidad centrada en la penetración y que hable de "preliminares" al hablar de caricias. No queremos a alguien que salte con que "yo no soy así" cada vez que denunciamos la dominación masculina.

Queremos un varón feminista. Que no tenga miedo a decirlo. Que comparta nuestra lucha. Que nos entienda cuando decimos que queremos deconstruir el patriarcado y la masculinidad hegemónica. Que se reconozca dominante en una sociedad desigual, y que haga esfuerzos por no aprovechar ese lugar privilegiado. Que no hable en nuestro lugar.

Evidentemente, chocamos con la realidad: la inmensa mayoría de los varones son machistas (y de las mujeres también), o, al menos, esencialistas. La mayoría cree, en el mejor de los casos, que somos "iguales en la diferencia".

A la mayoría les conviene esa estafa de los sexos "complementarios", y no buscan a una igual, sino a una mujer que los ponga en valor. No soportan que ella gane más, viaje sola, tenga su vida propia. No soportan que esté muy segura de ella misma.

Quieren una  mujercita con un dedito en la boca (pero que pueda ser salvaje en la cama). A una mujer que esté siempre hermosa, flaca, maquillada, depilada (para poder despotricar contra las mujeres que pasan tres horas preparándose para poder estar hermosas, flacas, maquilladas, depiladas). A una mujer que no cuestione el orden social y la jerarquía de género (aunque serían incapaces de decirlo así porque no tienen ni la más remota idea de lo que significa "jerarquía de género").

Entonces claro. Nos resulta muy difícil encontrar pareja. Muchas feministas o nos conformamos con historias sin compromiso. O nos arreglamos con la soltería (y a veces, la reivindicamos, como el único estado posible para un correcto desarrollo de nuestro potencial), porque mejor solas que mal acompañadas. 

O, también, por qué no, empezamos a fijarnos en las mujeres. Después de todo, si lo que buscamos es una persona feminista que comparta nuestra vida, tendremos más posibilidades, estadísticamente hablando, de encontrar a una mujer que a un varón*.

¿Que si a veces no me gustaría ser "un poco menos" feminista? ¿Que si no me cansa estar siempre en lucha? Pues sí, claro. Ser feminista duele, porque el sexismo está en absolutamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, profesional, personal, íntima, urbana... La lucha antisexista cansa. Pero es imposible cerrar los ojos sobre el sexismo una vez que se los ha abierto.

La verdad, debería crear un sitio de citas feminista. El problema sería, por supuesto, la escasa cantidad de varones inscriptos: no creo que los varones feministas heterosexuales tengan tantos problemas en encontrar a una pareja feminista...

En todo caso, ese sería mi anuncio:
Busco varón heterosexual o bisexual de entre 30 y 45 años, 
con consciencia de igualdad de género e igualdad social (absolutamente excluyente), 
que entienda lo que significan expresiones como "estereotipo de género", "esencialismo" "mandatos sociales" sin que yo le tenga que convencer de nada (o sea, que ya venga formadito con nudito y todo, no tengo ganas de jugar a la maestra como tantas veces lo he hecho, ya fue, ya no tengo edad para esas cosas, no pretendo cambiar a nadie), 
por ende, y por supuesto, que no piense que varones y mujeres somos "complementarios" o "iguales en la diferencia" (¡¡PUAJJ!!), 
que no le tenga miedo a una mujer feminista, militante e independiente (en todos los aspectos), 
que sea inteligente y con mucho humor (ambas cosas relacionadas, y excluyentes), de izquierda y con consciencia ecologista,
que esté disponible (no casado, no de novio, no en una relación complicada: dis-po-ni-ble), 
que no sienta la necesidad absoluta de tener hijxs, o de tener más hijxs de lxs que ya tiene, 
que no tenga un concepto cerrado de lo que significa "estar en pareja"
que sea compañero, cariñoso, tierno, que exprese sus sentimientos, 
que sea maduro y responsable en sus relaciones, que no huya a la primera de cambio cuando surgen dificultades. 
Ah, y preferentemente no fumador. 
Escucho todo tipo de propuestas a mi mail. Histéricos y falsos feministas abstenerse (igual son fáciles de detectar y neutralizar).
¿Qué les parece? ¿Que tendría éxito? Yo, creo que no.

Eso sí: de haber tenido esta lista antes y haberla seguido a rajatablas, me habría ahorrado muchos dolores de cabeza... Hoy, definitivamente prefiero estar sola antes que mal acompañada.


que mal acompañadá...
*Ojo, ya veo venir a algunxs. No estoy diciendo que el lesbianismo sea una elección "por descarte" por no haber encontrado a un varón, como muchxs piensan (volvemos a lo de la frustrada sexual). Tengo mis serias dudas acerca de la posibilidad de "convertirse" en lesbiana por "voluntad propia". Pero como creo, como expliqué en una entrada anterior, que las categorías "heterosexual" y "homosexual" son construidas socialmente, y que de no ser por esas categorías, todxs seríamos pansexuales con alguna tendencia/preferencia hacia un lado o hacia otro, pues también creo que, a fuerza de deconstrucción de nuestras sexualidades impuestas, algunas personas pueden, efectivamente, dejar inclinar la balanza hacia un lado que no sospechaban hasta ahora.



miércoles, 12 de junio de 2013

Todxs somos responsables del asesinato
de Ángeles Rawson

En estos días, Argentina está conmocionada tras el descubrimiento del cadáver de una adolescente de 16 años, Ángeles Rawson, en un basural, con signos de haber sido violada y estrangulada, un día después de que su familia señalara su desaparición.

Todxs se elevan, por supuesto, contra este horrendo crimen, y reclaman justicia.

Pero la mayoría, su padre incluido, lo atribuyen a la "inseguridad" en las calles del país, a la corrupción, y más generalmente, a la inoperancia del gobierno de Cristina Fernández. "Hay que ser responsable a la hora de votar y acordarnos de todo esto a la hora de votar", dijo Franklin Rawson por la radio.

Pero Ángeles Rawson no fue víctima de circunstancias socio-político-económicas particulares. No fue víctima de políticas de seguridad mal llevadas. No fue víctima de la pobreza o de la miseria. 

Ángeles Rawson no fue víctima de la "ola de inseguridad".

Ángeles Rawson fue víctima de nosotrxs mismxs. Víctima de una sociedad patriarcal que otorga a los varones poder sobre las mujeres. Víctima de la dominación masculina todavía vigente, y que nos negamos a ver, prefiriendo atribuir este crimen a un "enfermo" o un "monstruo".


Ver al violador y asesino de Ángeles como un enfermo es eximirlo de culpa. A un enfermo no se lo encierra en una cárcel: se lo pone en un psiquiátrico para tratar de curarlo.

Pero además, verlo como un enfermo, alguien fuera de las normas, fuera "de sí", fuera del mundo "normal", nos exime a nosotrxs de la responsabilidad, como sociedad, en la fabricación de varones violentos, golpeadores, acosadores, violadores, asesinos de mujeres.

El asesino de Ángeles Rawson no es ningún enfermo. Es el resultado de una sociedad que enseña a sus niños que el cuerpo de las mujeres es un bien de consumo, está a su disposición, y sólo hace falta que se acerquen para usarlo.

Una sociedad que se ríe con ternura cuando ve a un niño levantar la falda de una niña, sin explicarle jamás la noción de consentimiento y sin hacerle entender que esto está mal.

Una sociedad que usa el cuerpo desnudo de las mujeres para vender desde un jabón hasta un auto, mostrando a lxs niñxs que el cuerpo de las mujeres está ahí, disponible para todxs, y en particular para los varones.

Una sociedad que eleva el "piropo" al rango de halago en lugar de verlo como un acoso y una agresión.

Una sociedad que no entiende que entre un "piropo" y lo que le pasó a esta pobre muchacha, sólo hay una cuestión de grados, no de naturaleza

Una sociedad que no entiende que el mismo mecanismo que da permiso a los varones a decirle a una chica en la calle "chupámela toda" o "qué linda que sos, mamita", es el que le da permiso para violar y matar: este cuerpo es mío porque es mujer y soy varón.

Somos capaces de ver en una violación un acto de dominación masculina, de atribuirla a la violencia de género. Pero no somos capaces de entender que el acoso callejero y la violación parten de la misma base, la que otorga a los varones el derecho de opinar, actuar, apropiarse del cuerpo y la intimidad de las mujeres.

Ni un "piropeador" ni un violador son monstruos. Ambos aplican de manera muy obediente el discurso patriarcal y la educación recibida a través de todas las instancias sociabilizadoras. La única diferencia es cuán lejos llega cada uno.

La violencia de género no entiende de gobiernos, de política, ni siquiera de países. Este mismo tipo de violencia ocurre en el resto de América Latina, en Estados Unidos, en Canadá, en España, en Francia, en Inglaterra, en Italia... por hablar solamente de los países occidentales.

Y esto seguirá ocurriendo mientras eduquemos a nuestrxs hijxs con estereotipos de género, chistes sexistas, publicidades sexistas, lenguaje sexista, acoso callejero, que alientan a pensar que, de cierto modo, el cuerpo de las mujeres pertenece al ámbito público, y que existe una dicotomía santa/puta que protege a las virtuosas y condena a "las otras".

Por eso mismo este crimen es tan inaceptable para muchxs. Hay que escuchar decir que Ángeles era "una chica bien", "un ángel", como si ser una atorranta justificara que la violen y maten salvajemente.

Por más que Ángeles hubiera sido la última de las putas, su crimen habría sido igual de horrendo, de espantoso, de condenable.

Extrañamente, cuando violan y asesinan a putas, nadie sale a la calle a reclamar por justicia ni se moviliza en las redes sociales para condenar el crimen. Y eso que ha ocurrido, mucho más de lo que creemos.

Porque tenemos integrada la idea de que una mujer tiene que ser una santa si quiere ser respetada.

El machismo está dentro de nosotrxs. De todxs nosotrxs. El solo hecho de indignarnos tan masivamente ante este horrible crimen, y no ante el de mujeres menos "virtuosas", muestra que, como sociedad, somos parte del mismo mecanismo que llevó a la muerte de Ángeles Rawson.

El feminismo, que lucha contra estos estereotipos, nunca ha matado a nadie.

El machismo mata TODOS los días. Y seguirá matando mientras no derribemos al patriarcado.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué no quedo claro? ¡Es un día de lucha!

Casi todos los años, recuerdo en este blog que el 8 de marzo no es un día de homenaje a "la mujer", sino un día de lucha, para recordar el camino recorrido y evaluar el que falta por recorrer para alcanzar la igualdad de género.

Todos los años, florecen en Facebook, Twitter y demás redes sociales mensajes con corazoncitos, florcitas y rosas por doquier, deseando a las mujeres que tengan un "feliz día".

Así como, para el principio del año, di la palabra a varones feministas, lo vuelvo a hacer hoy, ya que se tomaron la molestia de explicar por qué, en este día, es casi ofensivo regalar flores y bombones a las mujeres.
8 de marzo, día de las mujeres. Ni flores, ni bombones, ¡día de lucha!

Ni flores ni bombones. Hoy es un día de lucha contra todas las formas de opresión hacia las mujeres. Día de Lucha contra todas las manifestaciones del Patriarcado. 
Desde el Colectivo de Varones Antipatriarcales hace tiempo que decidimos formar parte de la misma lucha que históricamente vienen llevando adelante las organizaciones de mujeres. Lo hacemos problematizando nuestros roles de poder y nuestros privilegios, siendo conscientes de que es una lucha cotidiana
Por eso también salimos a la calle con ellas repudiando todas las formas de violencias que como varones ejercemos hacia las mujeres, reflexionando sobre nuestras prácticas y exigiendo al gobierno que desarrolle acciones claras y contundentes para terminar con la opresión de género. 
En ese marco es que exigimos un urgente tratamiento y aprobación del Proyecto de Ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No queremos más de mujeres muertas por abortos clandestinos y realizados en condiciones de insalubridad. Las mujeres que se mueren son en su mayoría, mujeres pobres 
También exigimos acciones claras, sin ambigüedades, por parte del Estado, para desmantelar las redes de trata con fines de explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes.  La erradicación de la complicidad de la policía, del Poder Judicial en todos sus estratos y condenas de por vida con cumplimiento efectivo a los responsables de los secuestros y explotación a mujeres.
No ignoramos que la distribución de derechos es una cuestión de poder. Entonces nos preguntarnos, quiénes ejercemos el poder sobre las mujeres, negándoles la soberanía sobre sus cuerpos, entre tantas otras cosas. Este poder es el que el feminismo ha sabido denunciar, y del que los varones nos debemos hacer cargo. 
Somos varones los que ocupamos lugares de poder: jueces que condenan a las mujeres por abortos clandestinos. Jueces cómplices de las Redes de Trata y Explotación Sexual. Médicos violentos que maltratan a las mujeres que se practicaron un aborto. Autoridades eclesiásticas que bregan en contra de los derechos reproductivos, mientras encubren a sacerdotes pedófilos. Empresarios de la publicidad que producen y fomentan imágenes misóginas sobre las mujeres. 
También somos varones los que no nos hacemos cargo en situaciones de embarazos no deseados. Somos varones los que inferiorizamos a nuestras compañeras de trabajo. Somos varones los que seguimos relegando las tareas domésticas a nuestras novias, madres y amigas. Y los que las cosificamos, maltratamos  y oprimimos. 
Invitamos a todo aquél que se autodefina como varón, a comprometerse y ponerle el cuerpo a la lucha contra el patriarcado para revertir toda forma de desigualdad y de opresión hacia las mujeres. No es nuestro destino inexorable ser los machos hegemónicos. Apostamos a descubrir colectivamente otras formas de ser varones que impliquen la construcción de relaciones igualitarias con nuestras compañeras, con otros varones y con todas las identidades de géneros. 
Es así que demandamos:
-          Aparición con vida de todas las mujeres secuestradas con fines de explotación sexual. No están perdidas, son desaparecidas en democracia para ser prostituidas. Sin clientes, no hay trata. Si sos cliente, sos prostituyente.
-          Reglamentación y aplicación urgente de la Ley contra toda forma de violencia hacia las mujeres con políticas públicas de prevención y contención para todas las víctimas de violencia. Condena pública para toda manifestación misógina en los medios masivos de comunicación.
-          Aprobación de la Ley de Interrupción voluntaria del Embarazo. ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!
-          Basta de precarizar a las mujeres. Igual remuneración por igual trabajo!
-          Juicio y castigo para todos los femicidas,  encubridores y responsables políticos! 
¡Ni Machos, Ni Fachos!
Colectivos de Varones Antipatriarcales

jueves, 28 de febrero de 2013

Super-dominante

El fundador de ZeroMacho, red internacional de varones pro-feministas por la abolición de la prostitución (a la que los varones de todo el mundo pueden adherirse), Patric Jean, suele decir que es un "super-dominante".

O sea: es varón. Es blanco. Es de clase media acomodada, con acceso a un buen nivel educativo. Viene de uno de los países más ricos del planeta. Es heterosexual. Es flaco. Es alto. Tiene 40 y pico de años, la edad en que se considera que los varones están en su punto más álgido.

En fin, tiene absolutamente todo a favor.

Ese varón también suele decir que entiende que la mayoría de los varones no quieran perder sus privilegios de género, y se resistan, como los masculinistas, a los cambios que impliquen que cedan espacios de poder para que las mujeres tengan igualdad de oportunidades.

Claro, dice, que un varón de clase media acomodada, con muchos otros privilegios, ceda espacios de poder en cuanto a género, vaya y pase. Le quedan todos los otros privilegios. 

Pero andá a decirle a un tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, que ceda los pocos privilegios que le da su condición de varón... Ni en pedo. Y es entendible: no sacaría ningún beneficio de ello, al contrario, perdería lo poco que tiene.

Lo que no ve, o no quiere ver, ese tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, es que él es el penúltimo eslabón de la sociedad. El último eslabón son... las mujeres pobres, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social.

Lamentablemente, los tipos pobres, sin trabajo, sin formación y sin perspectivas de mejora social no son los únicos en negarse a ceder espacios de poder. La mayoría de los varones se niega a hacer ese esfuerzo.

Ahora, sí, es difícil ceder espacios de poder. Y no trae casi ningún beneficio inmediato al varón que lo haga, excepto el de la sensación de hacer lo justo. Porque, recalca Patric Jean, es lo justo. Es lo justo si queremos una sociedad más justa.

Bien lo dice, a su manera, Louis CK, un humorista estadounidense, hablando de los privilegios de ser blanco. Y varón (en inglés):

lunes, 16 de abril de 2012

Varón víctima de acoso sexual:
¡pedazo de maricón!

Cuando hablo de violencia de género, de violaciones, siempre salta algún masculinista para subrayar que los hombres también son víctimas de violencia por parte de las mujeres y que eso a nadie le importa.

Por un lado tienen razón: a nadie le importa. ¿Pero culpa de quién? Ciertamente no de las personas feministas. Más bien del propio sexismo, incapaz de reconocer 1) que una mujer puede ser violenta y 2) que un varón puede ser víctima.

Ambas cosas van en contra de los estereotipos de género que hacen de las mujeres seres dulces, tranquilos, no violentos, sensibles e incapaces de violencia (con eso de que la mujer "da la vida"), y de los varones personas insensibles, activas, con espíritu de lucha y más violentas.

El propio sistema sexista es el que es incapaz de admitir que puede haber violencia de mujeres contra varones. ¿La prueba?

La Nación publicó el viernes una nota sobre un alemán que, luego de tener relaciones con una mujer a la que conoció en un bar, fue secuestrado por ella cuando se quiso marchar, y fue acosado para que siguieran teniendo relaciones. Finalmente pudo escapar al balcón, pedir auxilio, y fue rescatado por la policía.

Ahora bien, ¿qué comentarios les parece que dejó la gente abajo de la nota? ¿Se indignaron ante un caso de acoso y violencia sexual? Subrayaron que esta historia muestra que nuestras convicciones sobre las mujeres y los varones son solamente estereotipos y que puede haber mujeres violentas y varones víctimas?

Evidentemente, no.

Les copio algunos de los comentarios:
Dios, alguien sabe el telefono de la mina... que suerte el flaco... ojala conociera una asi
¿Sería muy fea?
Este Alemán para mi que se la comía Yo le daba a la Alemana hasta sacarle sidra no paraba.
jajajajja!!!muy bueno!!!!!!!
Qué pedazo de mari- con !!!

Resumiendo: es el sueño de todo varón encontrarse con una ninfómana que quiera tener sexo sin parar, un hombre de verdad siempre quiere tener sexo, y si se niega, es maricón, a menos que la mina sea muy fea, entonces se justifica. Y por supuesto, un varón de ninguna manera puede ser violado por una mujer.

La inmensa mayoría de los que dejaron esos comentarios eran varones. Y los muy escasos comentarios que recordaron que se trataba de un acto de violencia sobre el cual era cruel hacer chistes eran... mujeres.

Esto es un buen ejemplo de que la negación del varón como víctima es una teoría machista, y no precisamente feminista.


Claro que la parte en que los masculinistas no tienen razón, es en equiparar las violencias de varones contra mujeres con las violencias de mujeres contra varones, que son minoritarias, o en negar la amplitud de las violencias cometidas por varones, sosteniendo que la mayoría son falsas denuncias. Y también, confundir los mecanismos que llevan a cada caso.

Pero negar la capacidad de violencia de las mujeres, verlas como seres siempre dulces y sumisas y a los varones como siempre activos y violentos, es una forma de sexismo que perjudica tanto a varones como a mujeres.

Me temo que en Argentina, a este pobre tipo la policía nunca le habría dado ni cinco de bola, y le habría contestado lo que escribieron en los comentarios: "Pero si es el sueño del pibe, ¿de qué te quejás?"

jueves, 8 de marzo de 2012

¡Nada de flores!

Todos los años, lo mismo. Llega el 8 de marzo y nos llegan mensajes de "feliz día", nos regalan flores o bombones, y nos dicen que hay que "honrar a las mujeres":


Y todos los años me pregunto: ¿por qué habría que honrarlas? ¿Qué tienen las mujeres intrínsecamente que no tengan los varones? Argentinos, ¿creen que a Margaret Thatcher hay que honrarla por ser mujer? A las mujeres asesinas, malas, traidoras, estúpidas, violentas, psicópatas, ¿también hay que honrarlas por ser mujeres?

Pues no, no, y no. Como todos los años, lo digo y lo repito, el día de las mujeres NO ES para "honrar a las mujeres", sino para reclamar por sus derechos y por la igualdad, nada más y nada menos. Un día para recordar que la igualdad entre mujeres y varones está lejos de haberse conseguido, y que hay que seguir luchando.

Seguir luchando por los derechos de todas las mujeres. Incluso de las mujeres asesinas, malas, traidoras, estúpidas, violentas, psicópatas, para que no tengan menos derechos ni sean consideradas de manera distinta que los varones asesinos, malos, traidores, estúpidos, violentos, psicópatas.


jueves, 16 de febrero de 2012

El hombre llego a la Luna, y la mujer llegó...

Se suele decir que son los varones los que han hecho los principales descubrimientos y han creado las cosas más geniales

En el último comercial de Quilmes, por ejemplo, se puede escuchar, de un varón quejándose de las mujeres: "El hombre llegó a la Luna, y ahora no podemos llegar a las diez de la noche que tenemos flor de despelote".

¿El hombre llegó a la Luna? ¿Seguro? Y las mujeres mientras tanto, ¿qué hacían? ¿Se la pasaban rascándose los ovarios mirando un partido de crochet?

Pues no. Las mujeres, mientras tanto, dado que la discriminación laboral era brutal y los estereotipos de género la tenian encerrada cuidando la casa y lxs hijxs, pues... precisamente eso: planchaban las camisas de los grandes inventores, limpiaban la caca de lxs hijxs de los geniales astronautas, cocinaban la comida que se llevaban al laboratorio los sublimes científicos, y fregaban el piso de las casas de los aspirantes al premio Nobel de Literatura.

Sin las mujeres, que hacían el trabajo sucio obligatorio para cualquiera que quiera alimentarse bien, estar presentable en el trabajo, vivir en buenas condiciones de higiene, los varones de antaño (y muchos de los de ahora, por no decir la mayoría, puesto que el 80% de las tareas domésticas las siguen haciendo las mujeres) no habrían llegado ni a la esquina.

Un trabajo imprescindible, que insume una cantidad abismal de horas, sobre todo para el cuidado de lxs hijxs, pero completamente invisibilizado, no remunerado, ignorado y hasta denigrado. ¿Cuánto saldría pagar una niñera, una cocinera, una mucama, una enfermera para cuidar a lxs ancianxs de la familia, que antes no se ponían en geriátricos? Es notable, de hecho, que haya escrito todo esto en femenino: las personas que hacen esos trabajos son, en su inmensa mayoría, mujeres. Y los trabajos del "care" (cuidado, atención) son, por lo general, muy mal pagados.

Si los geniales inventores y sublimes creadores hubieran tenido que limpiar los mocos de sus bebés, lavar sus camisas y plancharlas, hacer las compras, cocinar todos los días, limpiar el inodoro y el bidet, llevar a sus hijxs a la escuela, ir a las reuniones de padres en la escuela y pasar la aspiradora, ¿cuántos habrían escrito una sinfonía, descubierto una vacuna, desarrollado habilidades de cirujano o llegado a la Luna?

No son los varones los que han llegado a la Luna, sino la humanidad, incluidas las mujeres, que han contribuido a que un varón pudiera decir: "That's one small step for a man, one giant leap for mankind", es decir:
"Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad".
Gracias, Neil, por acordarte de que las mujeres también hemos llegado a la Luna...

Pequeño ejercicio: listar todas las categorías de personas, además de las mujeres, que NO han llegado a la Luna, sabiendo que Neil Armstrong tenía casi 39 años cuando pisó la Luna, es blanco, estadounidense, de origen escocés, irlandés y alemán, nació en Ohio, es rubio de ojos celestes, mide 1m80 y es Leo.

Respuestas (lista no exhaustiva, pueden completarla, si quieren):

Los argentinos no llegaron a la Luna.
Los españoles no llegaron a la Luna.
Los daneses no llegaron a la Luna.
Los mexicanos no llegaron a la Luna.
Los negros no llegaron a la Luna.
Los judíos no llegaron a la Luna.
Los estadounidenses de origen italiano no llegaron a la Luna.
Los morochos no llegaron a la Luna.
Los rubios de ojos verdes no llegaron a la Luna.
Los petizos no llegaron a la Luna.
Los de 1m85 no llegaron a la Luna.
Los Virginianos no llegaron a la Luna.
Los estadounidenses nacidos en Texas no llegaron a la Luna.
...