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miércoles, 5 de agosto de 2015

El sexismo... del aire acondicionado

© BY THINKSTOCK

¿Qué mujer no se ha quejado de estar congelándose en pleno verano en su lugar de trabajo, con el aire acondicionado a tope, mientras sus colegas varones alegan que "así está bien"?

¿Puede que el sexismo se aloje en detalles al parecer tan alejados como... el aire acondicionado?

Pues sí, de acuerdo a un estudio publicado el 3 de agosto en la revista Nature, la temperatura ideal para el aire acondicionado (alrededor de 21°) se estableció en la década de los 60 en función del metabolismo de un varón de unos 40 años y de 70 kilos.

Ahora bien, nos explican los autores del estudio, los biólogos holandeses Boris Kingma y Wouter van Marken Lichtenbelt, el metabolismo de las mujeres es bastante distinto, y ellas necesitan temperaturas un 35% más altas para estar cómodas. Ellas, dicen, necesitan una temperatura de unos 25 grados para sentirse bien.

El sexismo reside en el hecho de considerar que "lo normal" es definido de acuerdo a individuos varones, cuando en realidad, debería ser un promedio entre varones y mujeres.

El estudio, llamado "Consumo de energía en edificios y demanda térmica de las mujeres", recuerda además que ese cálculo basado únicamente en el metabolismo de los varones tiene otro efecto nefasto, ya que el consumo de energía en los edificios representa el 30% de los gases con efecto de invernadero.

Adaptar la temperatura del aire acondicionado también al metabolismo de las mujeres permitiría entonces, además de que ellas estén más cómodas, luchar contra el calentamiento global del planeta.

Pero para ello, habría que considerar que "lo normal" no es "lo masculino".


lunes, 12 de mayo de 2014

"Es normal que las mujeres cobren menos": otro delirio masculinista

Concepción Rodríguez,
la mujer que peleó
por el derecho
a trabajar en las minas.
Los masculinistas suelen basarse en creencias que no están sustentadas en ninguna estadística oficial, simplemente en observaciones que no responden a ningún criterio científico.

Por ejemplo, atribuyen el hecho de que los salarios de los varones sea, en promedio, más elevado que el de las mujeres, al hecho de que ellos "eligen" trabajos más peligrosos y, por ende, mejor pagados.

Y, afirman, los varones son las principales víctimas del sexismo, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, en las minas de carbón y en los andamios de las obras, mientras que las mujeres están tranquilitas en sus casas tejiendo ropita para el bebé, cosa con la que, evidentemente, tienen menos posibilidades de morir desangradas (si nos olvidamos de que las agujas de tejer han sido usadas durante décadas para realizar abortos inseguros que terminaban muchas veces en perforaciones, infecciones y hemorragias...).

¿Qué hay de cierto en todo eso? ¿Es verdad que los varones tienen, en promedio, actividades más peligrosas que las mujeres, que justifique que se les pague más?

Como Argentina carece de estadísticas en todos los aspectos que voy a mencionar, elegí el caso de España, que sí cuenta con muchos estudios oficiales.

En primerísimo lugar, vale aclarar un detalle: si las mujeres trabajan poco en las minas de carbón, no es una "elección".

Es, además de los estereotipos de género que atribuyen a uno y otro sexo actividades distintas, porque hasta 1993 lo tenían prohibido, lisa y llanamente. 

Y si, a partir de 1993, lograron hacerlo, no fue porque de repente el Estado se diera cuenta de que los varones padecían una tremenda injusticia, sino porque una mujer, Concepción Rodríguez Valencia, peleó durante ocho años hasta lograr que el Tribunal Constitucional le reconociera el derecho a trabajar en una mina.

O sea, las mujeres han peleado para poder trabajar en las minas de carbón, como lo relata una entrada del blog Mujeres del diario El País. No veo tanto ahínco de los masculinistas en reclamar ser amos de casa y ocuparse de lxs niñxs sin sueldo, sin vacaciones, sin fines de semana, sin aportes jubilatorios, sin compensación económica alguna...

Pero aunque los estereotipos de género, y no la discriminación, fueran la única razón por la cual hay más varones que mujeres en las minas de carbón y en la construcción, entonces con más razón los masculinistas deberían unirse a la causa feminista, en lugar de rechazarla: el término mismo de "estereotipo de género" ha sido acuñado por el feminismo, cuya lucha central es justamente en contra de dichos estereotipos.

Accidentes laborales

Ahora, estudiemos eso de que los varones son las principales víctimas en esta sociedad, y no las mujeres, porque son ellos los que mueren en accidentes laborales, y vayamos a las estadísticas. 

Estas muestran en primer lugar que, incluso por el mismo trabajo, en la misma empresa, con el mismo nivel de peligrosidad, las mujeres reciben, en promedio, un salario menor al de los varones.

Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadísticas, "analizando las diferencias salariales para cada actividad económica, se comprueba que las mujeres tuvieron un salario inferior al de los hombres en todas ellas".

Es decir, en un mismo rubro, con trabajos similares, las mujeres siguen ganando menos que los varones.

Esto, por un lado.

Por el otro, ¿cuál es la cantidad real de muertes por accidentes laborales en España? Según un estudio de la Fundación Mapfre, a la que difícilmente se pueda tachar de feminista, y basado en fuentes oficiales, las cifras son las siguientes:

- Accidentes laborales: 1.089, de los cuales 258 fueron en el trayecto entre el domicilio y el lugar de trabajo (2008) (según el Ministerio de Empleo, fueron 683 en total en 2011)

Pero además: 

- Accidentes de tránsito: 3.100 (en 2008)
- Accidentes domésticos y de ocio: 4.000 (en 2007)

Hete aquí que, oh casualidad, el mayor número de accidentes no se da en el lugar de trabajo, tampoco en la ruta, sino... en la casa.

¿Y quiénes son las personas que más se quedan en la casa y son víctimas de esos accidentes domésticos? Pues sí: las mujeres. Representan el 56,2% de las víctimas de lesiones por accidentes domésticos. Dice el estudio del Ministerio de Sanidad y Consumo:
"Se confirma, igual que en años anteriores, el predominio de los accidentes entre los hombres, superior a la media, hasta los 24 años. El porcentaje se equilibra en la franja de edad entre 25 y 44 años. La tendencia se invierte a partir de los 45 años, donde se observa una disminución del porcentaje de siniestralidad. Dicha situación es la desigual distribución de las funciones y roles sociales que desempeñan cada uno de los géneros."
Hay que destacar que entre los accidentes domésticos y de ocio, están, justamente, los de ocio. Allí, los varones que mueren son mayoría (en las áreas deportivas, sobre todo). Es decir, las mujeres son muchas más en sufrir accidentes por realizar tareas domésticas en la casa (65,7%, por 48,4% de varones). Y los varones, durante su tiempo de ocio:
"Se observa un mayor peso de las actividades domésticas que contribuyen al 39,6% de las lesiones. En el otro extremo se encuentran las actividades relacionados con los juegos y el tiempo libre".
¿Y el bricolaje, preguntarán? Aquel famoso bricolaje que los masculinistas suelen esgrimir a la hora de comparar las tareas domésticas de unos y otras, tipo "nosotros tenemos que ir al bosque a cortar leña" (les juro que salen con ese argumento): pues representa el 5,5% de los accidentes... Y ahí sí, claro, el 90% son varones.

Pero en fin, hay que ser de muy mala fe para equiparar tareas domésticas y bricolaje.

Sobre los accidentes laborales que derivan en muerte, y que han alcanzado la cifra de 683 en el año 2011, según la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, es cierto que los varones son mayoría abrumadora
"Sobre siniestralidad de accidentes mortales, los varones tienen una siniestralidad de 6,37 accidentes mortales por cada cien mil trabajadores, mientras que dicho índice en mujeres es de 0,30."
Sin embargo, como vemos, hay más mujeres que mueren en su casa haciendo las tareas domésticas que varones que mueren en su lugar de trabajo.

Otra diferencia es que en caso de accidente laboral (que no derive en muerte), las víctimas tienen derecho a seguir cobrando su salario, indemnizaciones, etc. En caso de accidente doméstico, las víctimas no tienen derecho a absolutamente nada. Y muchas veces, aún lesionadas, las mujeres tienen que seguir ocupándose de la casa y lxs hijxs.

Y ni hablemos de la situación de las empleadas domésticas que, en su inmensa mayoría, no son declaradas ni tienen Seguridad Social ni nada por el estilo (hay 747.000 empleadas domésticas en España, y la casi totalidad son mujeres).

Sin embargo, los masculinistas afirman sin vacilar que los varones son las principales víctimas de los estereotipos de género que les asignan a ellos los trabajos peligrosos y a ellas el quedarse sin hacer nada en su casa (algunos, en comentarios que han dejado aquí, han comparado las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs a "poner un DVD") y que, por lo tanto, es normal que tengan mejores sueldos.

Por último, lo que contaba al principio: los masculinistas suelen decir es normal que los varones ganen más que las mujeres, en promedio, porque ellos son los que más trabajan en puestos peligrosos, y mejor pagados.

Recuerdo que, en España, la ganancia media anual femenina supuso en el año 2008 el 78,1% de la masculina, según el Instituto Nacional de Estadística.

Vemos las cifras entonces:

- unas 7.000 personas trabajan en minas de carbón, de las cuales 300 son mujeres.
- hay 1.650.800 obrerxs de la construcción (2010), entre los cuales 137.300 mujeres.

O sea, ¿realmente unos 1.520.200 varones (mineros y obreros de la construcción) pueden modificar estadísticas y justificar que, en promedio, las mujeres en España ganen el 78,1% de lo que ganan los varones?

Evidentemente, no. La brecha salarial entre varones y mujeres se tiene que buscar en otro lugar.

Más información:

Las mujeres ganan menos que los hombres de por vida y la brecha salarial aumenta con la formación (informe de RTVE basado en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística)


viernes, 9 de agosto de 2013

Cristobal Colón era soltero... ¿?

Está circulando en Facebook uno de tantos textitos pedorros que, se suponen, son humorísticos. Esta vez, se trata de la prueba de que Cristóbal Colon era soltero (ver más abajo).

Sigue una lista de todo lo que le habría dicho su esposa de haber estado casado, armando escenas de celos, coartando su libertad, frustrando sus ansias de aventura.

Muy divertido todo, excepto que, como siempre, el humor popular tergiversa la realidad... y perpetúa, una vez más, el sexismo.

El matrimonio nunca ha sido un impedimento para los varones de llevar a cabo sus sueños. Al contrario. Prácticamente todos los grandes escritores, científicos, artistas, genios de diversos campos, estaban casados y tenían hijxs.

El estar casadxs no les impidió llevar a cabo absolutamente nada, sus esposas se ocupaban por lo general de todo lo material, cocina, ropa, limpieza del hogar, crianza de lxs hijxs, mientras ellos se podían dedicar a su trabajo. Se podían ir de casa durante largos meses, ahí quedaba su esposa esperando. 

Es fácil ser un genio, descubrir América o llegar a la luna cuando se tiene a una mucama gratis en casa. 

Mucho más difícil es ser una genia cuando la mucama sos vos.

Porque las mujeres, si se casaban, no solamente tenían que ocuparse de la casa, de su marido, de sus hijxs, sino que además, no disponían de espacios de trabajo que les era reservado.

La escritora Virginia Woolf lo explicó muy bien en su libro "Una habitación propia" en el que detalla las dificultades, para las mujeres, de dedicarse a la escritura: casadas, las mujeres tenían que encargarse de las tareas domésticas y de lxs niñxs, sacándoles tiempo para escribir.

Pero además, las mujeres tenían prohibido viajar solas (¿cómo habrían hecho para descubrir América?), instalarse en la terraza de un café para pensar (solamente las prostitutas iban solas a un café), o acceder a la biblioteca de la universidad.

Y al no disponer de una habitación para sí dentro de la casa, en la que pudieran encerrarse con llave para que no la molestaran, pues se hacía aún más complicados el recogimiento y la concentración necesarios para escribir.

Todavía hoy en día, las cosas son bastante parecidas. Una mujer no puede estar tranquilamente en la terraza o el mostrador de un café sin que algún tipo se le acerque tratando de levantarla, pensando que si está ahí sola, es porque busca algo.

Las mujeres se siguen encargando del 80% de las tareas domésticas y de la crianza de lxs hijxs. Y varios estudios muestran que el matrimonio y tener hijxs impide el desarrollo de la carrera profesional de las mujeres, cuando casarse y tener hijxs es beneficioso para las carreras de los varones.

De hecho, no solamente los varones ganan más que las mujeres: además, los varones casados ganan más que los varones solteros. 

Otra variable que nos hace pensar que el matrimonio no es taaaan malo para los varones: ellos duplican a las mujeres en segundos matrimonios. O sea, luego de un divorcio o una viudez, hay dos veces más varones que mujeres que se vuelven a casar. ¿Tan masoquistas son, que repiten dos veces el mismo error? 

Si el matrimonio fuera el infierno que describen, aprovecharían un primer divorcio para volver a su tan ansiada soltería. El hecho de que se vuelvan a casar tan masivamente significa que algún beneficio sacan al estar casados. Aunque sea tener a una mucama gratis...

Ah, y por supuesto, Colón no era soltero: se casó en 1480 con Felipa Moniz, hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello. Tuvieron un hijo.


Y su esposa, de la clase alta portuguesa, le abrió las puertas para la preparación de su proyecto de viajar al oriente navegando hacia el occidente...
Cristóbal Colón pudo descubrir América sólo porque ¡¡ERA SOLTERO!!

Si Cristóbal Colón hubiese tenido una esposa, habría tenido que oir:
- ¿Y por qué tenes que ir vos?
- ¿Y por qué no mandan a otro?
- ¡Todo lo ves redondo! ¿Estas loco o sos idiota?
- ¡No conoces ni a mi familia y vas a descubrir el nuevo mundo!
- ¿Y sólo van a viajar hombres? ¿crees que soy pelotuda?
- ¿Y por qué no puedo ir yo si vos sos el jefe?
- ¡Desgraciado, ya no sabes qué inventar para estar fuera de casa!
- ¡Si cruzas esa puerta yo me voy con mi vieja! ¡Sinvergüenza!
- ¿Y quién es esa tal María? ¿Qué Pinta? ¡Y la hija de puta se hace la Santa !!!
- ¿Y decis que es una Niña?... ¡andate a la mierrrrdaaa!
- ¡Todo lo tenías planeado, maldito! Vas a encontrarte con unas indias putitas....táquetepáaaaaarió!!!!
- ¿A mí me vas engañar?
- ¿Qué la Reina Isabel va a vender sus joyas para que vos viajes? ¿Me crees boluda o qué? ¿Qué tenes con esa vieja hija de puta, eeeeeeeeeeeeeeeeeh??????
- ¿Me vas a decir que la Reina te paga el viaje porque vos le mostraste un huevo????
- ¡No vas a ningún lado!
- No va a pasar nada si el mundo sigue plano. Así que no te vistas que ¡¡¡no vas!!!
Definitivamente: ERA SOLTERO...

lunes, 25 de febrero de 2013

Las mujeres, en el frente de batalla

Uno de los argumentos de los masculinistas para demostrar que las mujeres son privilegiadas en esta sociedad, es que los que mueren en el frente de batalla, durante las guerras, son los varones.

Sí. Es cierto. O más bien, era cierto.

En efecto, el Ejército argentino acaba de aprobar el acceso de las mujeres al arma de Infantería y Caballería, las dos principales fuerzas de combate en un campo de batalla, lo cual les estaba vedado hasta ahora.

"Luego de la entrada en vigencia de la resolución 1143/11 (...), que elimina todas las restricciones en el acceso del personal militar femenino a los distintos escalafones, 65 mujeres tuvieron la posibilidad de ejercer su derecho de elección de arma en igualdad de condiciones con los hombres", informó hace pocos días el Ejército argentino.

Una decisión similar tomó el ejército estadounidense hace poco, al permitir que las mujeres estén en el frente de batalla, luego de que un grupo de mujeres militares presentara una demanda legal, porque la norma que prohibía a las mujeres ocupar puestos de combate bloqueaba sus posibilidades de ascenso en el ejército.

En Estados Unidos, se abrirán así un cuarto de millón de puestos que estaban prohibidos a las mujeres.

Soldadas norteamericanas en Bagdad. Foto AFP.

Porque claro, lo que no dicen los masculinistas, es que el acceso de las mujeres al frente de combate estaba prohibido. Por más que hubiese querido, una mujer no podía elegir dar su vida por su patria y ser considerada heroína por ello.

Qué fácil que es recalcar que solamente los varones mueren en el frente de batalla, cuando las mujeres tienen, lisa y llanamente, prohibido estar en ese mismo frente de batalla.

Y lo que tampoco dicen los masculinistas es que por esa veda, las mujeres perdían posibilidades de subir en la jerarquía militar, ser condecoradas por acciones heróicas, ocupar puestos de mando. Estaban obligadas a ocupar lugares subalternos, tener sueldos más bajos, perderse las primas que se pagan a los soldados que van al combate.

En las guerras, mueren muchos soldados masculinos (aunque en las guerras modernas, ya no mueren tantos). Y muchas mujeres civiles, consideradas trofeo de caza, botín de guerra: son violadas, torturadas, asesinadas por los ejércitos vencedores. Sin hablar de la cantidad de mujeres que, hasta no hace poco en las sociedades occidentales, morían al dar a luz a los niños que el Estado les pedía que parieran en serie para que los ejércitos tuvieran suficiente carne de cañón.

Víctimas invisibles
Pero las únicas muertes reconocidas como heróicas son las muertes de los soldados. A los únicos a los que se les dan medallas, condecoraciones, los únicos que son homenajeados como defensores de la patria, son los soldados, o sea, los varones.

Y no nos olvidemos de que hoy en día, en la mayoría de los países occidentales, Estados Unidos inclusive, el servicio militar ya no es obligatorio. O sea, eso de morir en la guerra es una elección también para los varones. Una elección, y un privilegio, si se compara con cómo se tratan a las mujeres que mueren en esas mismas guerras: en la más absoluta indiferencia.

Las mujeres son las víctimas invisibles de las guerras, de ellas no se habla nunca, como si ellas no murieran también, no sufrieran también.

¿Un avance de la sociedad?
Ahora, ¿se puede considerar un avance de la sociedad que ahora las mujeres también puedan matar y combatir? ¿Son esas actividades realmente gloriosas? ¿Está bien nivelar hacia abajo y permitir que las mujeres tengan tantas posibilidades como los varones de ser asesinas legales?

Personalmente, soy pacifista, estoy en contra de la existencia misma de los ejércitos, no entiendo que alguien, varón o mujer, elija una carrera que consiste en matar a otros seres humanos.

Pero en un mundo en que existen los ejércitos y las guerras, sí considero un avance que las mujeres tengan esa misma posibilidad. Que se las deje de considerar seres débiles que deben ser protegidos por los varones. Que se rompa con el estereotipo de género de la mujer frágil y del varón fuerte. Que las mujeres tengan las mismas oportunidades de ascender en la jerarquía militar y ocupar puestos de mando.

El pacifismo, el fin de las guerras y de los ejércitos pasa por otro lado. No por que las mujeres tengan o no acceso a los puestos de combate.

Ahora, espero ansiosamente la reacción de los masculinistas. Me imagino que muchos verán esa medida como algo negativo, arguyendo que las mujeres no están capacitadas naturalmente para ser soldadas y luchar a la par de los varones, sin temer ser contradictorios, ya que son los primeros en quejarse, erróneamente además, de que los únicos en morirse en las guerras son los varones.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Las mujeres trabajan menos que los varones?

Los masculinistas suelen alegar que la diferencia de salario entre varones y mujeres (un promedio de 17% en América Latina) es normal, dado que, al fin y al cabo, ellas trabajan menos horas que ellos, "elijen" estar a tiempo parcial, "elijen" trabajos menos peligrosos, y se quedan más tiempo que los varones en casa.

Estadísticamente, es cierto, aunque mucho se podría decir acerca de la supuesta "elección" del tiempo parcial y de los tipos de trabajo.

El tema es que los masculinistas nunca toman en cuenta algo: el trabajo en el hogar.

Ese trabajo, mal que les pese a los que tildan de "feminazi" a cuanta mujer que defienda sus derechos se les cruce, es imprescindible para el buen estado de salud de la sociedad.

Es imprescindible limpiar, cocinar, ordenar, planchar, y, sobre todo, cuidar a lxs hijxs, lo cual supone muchísimas horas de trabajo. Algunos estudios muestran que las mujeres se ocupan de sus hijxs durante 9 horas por día.

Ahora, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) presentó el miércoles 31 de octubre el informe final del Censo 2010. Y, a diferencia de otras veces, hizo un análisis con perspectiva de género.

Se determinó la participación de las mujeres en el Producto Interno Bruto (PIB) tomando como guía el trabajo en el hogar.


¿El resultado del estudio?

Las mujeres participan en las tres cuartas partes de la producción en valor y en horas de trabajo.

Un trabajo no remunerado, no reconocido, sin ninguna perspectiva de crecimiento, sin vacaciones, sin pago de horas extras, sin aporte jubilatorio, sin valoración social, y completamente ignorado por aquellos que se jactan de que los varones "trabajen más" que las mujeres.

Si se toma el trabajo en el hogar, las mujeres trabajan muchísimo más que los varones. Pero ganan muchísimo menos. Porque ese tiempo, sacado del tiempo dedicado a una actividad laboral y remunerada, no tiene ningún salario.

Consecuencia: las mujeres, aunque trabajen (y, contrariamente a otro mito, siempre han trabajado), dependen de los varones, de las ayudas sociales (o sea, son las primeras afectadas cuando se cortan esas ayudas por implementar políticas de austeridad).

Y los masculinistas tienen el morro de quejarse de que las mujeres reciben más ayudas sociales que los varones y, por ende, salen favorecidas en esta sociedad...

No se trata aquí de reivindicar el trabajo doméstico como un trabajo en sí y de pedir un salario y aporte jubilatorio por ello (personalmente, no estoy a favor de este tipo de medidas), sino de hacer tomar consciencia de la importancia de ese trabajo, y de la absoluta necesidad de que los varones, en lugar de hacerse las víctimas, se den cuenta de sus privilegios, y empiecen a renunciar a ellos, es decir, empiecen a ceder espacio en el mundo laboral, a dedicar más tiempo a las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs, a fin de permitir una distribución más equitativa de los roles y de que todxs tengan las mismas oportunidades, laborales y personales.

jueves, 31 de mayo de 2012

Las mujeres no están hechas para ser......

Foto: LA NACION / Mariana Araujo
Foto: LA NACION / Mariana Araujo
El diario La Nación publicó hace unos días una nota en la que destacan a una mujer que fue nombrada comisaria de la seccional 52 de Villa Lugano (que, para lxs que no conocen Buenos Aires, es un barrio bastante carenciado de la capital).

Los comentarios fueron los esperados:
"Ahí esta claro como va a ser su conducción. Basada en los sentimientos y no la racionalidad y el profesionalismo. Las mujeres siempre apuntan a lo emocional y por eso no pueden estar al mando de las FFAA, donde se requieren decisiones frías. La "equidad" inexistente entre el hombre y la mujer esta haciendo estragos por toda la sociedad y la culpa de todo la tienen los feministas (hombres y mujeres)" 
"Ahora te van a preguntar "como se siente" que le hayan robado... Prefiero hombres en las FFAA" 
"la mujer no puede ni manejar un auto, va a poder manejar un arma y apuntar bien?"
Y last but not least:
"Dios establece en la Biblia claramente las funciones del hombre y la mujer. No todo es lo mismo, como pretenden algunos profetas de la modernidad. Saber entender esas diferencias es estar en armonia con la naturaleza."
Me encantaría que esta persona me dé la referencia exacta de la Biblia que dice que una mujer no puede ser comisaria, pero en fin...

A lo que voy, es que sin darse cuenta (o dándose cuenta y sin que les importe demasiado), todas estas personas repiten como loros lo que otrxs han dicho decenas de años atrás, con exactamente los mismos argumentos.

Lo divertido es que esos mismos argumentos se han usado a la vez para justificar que una mujer pueda ejercer tal o cual trabajo (una mujer puede ser médica porque tiene empatía, suavidad, instinto de protección), y a la vez para justificar que no pueda acceder a ese mismo trabajo (una mujer no puede ser médica porque es demasiado sensible, púdica y empática).

En su tesis "El mérito y la naturaleza. Una controversia republicana: el acceso de las mujeres a las profesiones de prestigio (1880-1940)", editada en 2007 por Fayard, la socióloga Juliette Rennes (que he tenido el privilegio de tener como docente) nos da algunos ejemplos de estos discursos que sirven para alejar a las mujeres de las profesiones prestigiosas, siempre con el mismo argumento: no está en la naturaleza de las mujeres ejercer tal trabajo.

En 1885, por ejemplo, durante un debate sobre si las mujeres podían ser admitidas como residentes en los hospitales en Francia (ya podían ser médicas, pero no residentes en hospitales), un miembro del Consejo municipal de la ciudad de París, Levraud, dijo:
"No se trata solamente de la residencia de las mujeres, sino del ejercicio de la medicina por mujeres, el primer error ha sido autorizarlas a estudiar medicina. Pronto llegaremos a tener mujeres catedráticas, mujeres decanas, mujeres diputadas, mujeres ministras, una mujer presidenta de la República: (...) ¿Es la medicina una profesión de mujer? No, porque no se enseña solamente en los libros, hay que disecar, hacer autopsias. (...) Una mujer en un trabajo semejante sólo sería un ser híbrido, sin sexo. Afirmo que las mujeres sólo serán médicos mediocres."
Lo divertido es que apenas 17 años después, cuando las mujeres ya podían ser residentes, Charles Turgeon, profesor de derecho, escribía, sobre el acceso de las mujeres a los puestos de cirujanas:
"La vocación de médica no me choca en la mujer. ¿Qué más natural que una mujer que trata, atiende y cura a las mujeres? Acostumbradas a los trabajos manuales más delicados, se puede creer que las mujeres médicas no serán menos hábiles con sus dedos que la mayoría de nuestros doctores (...). Sobre que pueden ser buenas cirujanas, ni hay que pensarlo (...). Muchas operaciones exigen una aplicación prolongada, una tensión del espíritu y de los nervios, y hasta un gasto prolongado de fuerzas musculares por encima de los medios físicos de la mujer. Encontramos este límite natural que marca la frontera de los privilegios viriles".
O sea, en 1885, no estaba en la naturaleza de las mujeres ser médicas. En 1902, está en su naturaleza misma. Pero eso sí, de cirujanas, ni hablar, no está en su naturaleza. Y así podemos seguir para más o menos todos los trabajos otrora reservados a los varones, por sus "privilegios viriles".

Otro ejemplo de lo mismo: en 1899, hubo un debate en la cámara de diputados de Francia sobre el acceso de las mujeres a la profesión de abogada. Y ahí, el diputado Perrier de Larsan explicaba:
"(...) se entiende muy bien que la mujer, que es la personificación de la caridad y el afecto, pueda curar a enfermos, ser médica, partera. Esto entra en la excelencia misma de su naturaleza. (...) Lo que no entra es desertar, abandonar su hogar, la casa conyugal para ir a litigar (...). Nunca me harán admitir eso".
Pero esto no termina aquí... En 1907, las mujeres ya podían ser abogadas. Y hete aquí que estas locas también pretendían ser juezas. De nuevo lo mismo, de Charles Rabany, en la "Revista general de administración".
"Hay mujeres abogadas, pueden ser excelentes en esa profesión, que exige rapidez de espíritu, facilidad de asimilación y calor de las convicciones, aunque sean pasajeras. Juzgar es menos lo suyo, porque, para ser un buen juez, se necesita una objetividad muy rara para ese sexo, lo mismo que para legislar; las leyes están hechas para promedios, y la mujer raras veces ve otra cosa que casos particulares".
O sea, en 1899, una mujer no puede ser abogada por su naturaleza misma que se lo impide. En 1907, está en su naturaleza misma ser abogada, pero no jueza...

Hoy día, en 2012, más de cien años después de esos debates, sigue habiendo gente para decir lo mismo: no está en la naturaleza de las mujeres ejercer tal trabajo porque... y se pueden poner ahí más o menos lo que convenga a la persona que cree que ese trabajo debe ser privilegio de los varones.

Eso sí, estas personas suelen afirmar sin ningún tipo de vacilación que no, no están siendo discriminatorias, que hay cosas que los varones tampoco pueden hacer, que es una cuestión de naturaleza nada más, como en ese comentario de la nota de La Nación:
"Las mujeres son mas débiles emocional y físicamente. Esa es la diferencia. No es un comentario machista, es la realidad."
No, no, qué va, no es un comentario machista. Exactamente como no era machista el comentario de ese abogado en 1931:
"Hay trabajos para los cuales las mujeres parecen estar hechas, y sin embargo son trabajos de inteligencia. ¿Qué más natural que una mujer dentista, farmacéutica? E (...) incluso en el campo de la medicina, una mujer procede a intervenciones apenas sangrientas, es lo propio de sus aptitudes. Que haya una mujer al lado de un cirujano, esto es perfectamente deseable. (...) Pero ¿por qué no reconocer que en la discriminación del trabajo, hay profesiones para varones y profesiones para mujeres? (...) por ejemplo, es cómico que varones sean vendedores en la sección de lencería, las mujeres estarían mejor en su lugar; de la misma manera, las mujeres no están en su lugar en la barandilla de un tribunal porque estarían disminuidas, porque están infravaloradas en todo punto de vista. Decir eso no es ser antifeminista, es al contrario querer evitar a las mujeres largos pisoteos y esfuerzos inútiles".
En cien años, las mentalidades no han dado un solo paso hacia adelante.

jueves, 16 de febrero de 2012

El hombre llego a la Luna, y la mujer llegó...

Se suele decir que son los varones los que han hecho los principales descubrimientos y han creado las cosas más geniales

En el último comercial de Quilmes, por ejemplo, se puede escuchar, de un varón quejándose de las mujeres: "El hombre llegó a la Luna, y ahora no podemos llegar a las diez de la noche que tenemos flor de despelote".

¿El hombre llegó a la Luna? ¿Seguro? Y las mujeres mientras tanto, ¿qué hacían? ¿Se la pasaban rascándose los ovarios mirando un partido de crochet?

Pues no. Las mujeres, mientras tanto, dado que la discriminación laboral era brutal y los estereotipos de género la tenian encerrada cuidando la casa y lxs hijxs, pues... precisamente eso: planchaban las camisas de los grandes inventores, limpiaban la caca de lxs hijxs de los geniales astronautas, cocinaban la comida que se llevaban al laboratorio los sublimes científicos, y fregaban el piso de las casas de los aspirantes al premio Nobel de Literatura.

Sin las mujeres, que hacían el trabajo sucio obligatorio para cualquiera que quiera alimentarse bien, estar presentable en el trabajo, vivir en buenas condiciones de higiene, los varones de antaño (y muchos de los de ahora, por no decir la mayoría, puesto que el 80% de las tareas domésticas las siguen haciendo las mujeres) no habrían llegado ni a la esquina.

Un trabajo imprescindible, que insume una cantidad abismal de horas, sobre todo para el cuidado de lxs hijxs, pero completamente invisibilizado, no remunerado, ignorado y hasta denigrado. ¿Cuánto saldría pagar una niñera, una cocinera, una mucama, una enfermera para cuidar a lxs ancianxs de la familia, que antes no se ponían en geriátricos? Es notable, de hecho, que haya escrito todo esto en femenino: las personas que hacen esos trabajos son, en su inmensa mayoría, mujeres. Y los trabajos del "care" (cuidado, atención) son, por lo general, muy mal pagados.

Si los geniales inventores y sublimes creadores hubieran tenido que limpiar los mocos de sus bebés, lavar sus camisas y plancharlas, hacer las compras, cocinar todos los días, limpiar el inodoro y el bidet, llevar a sus hijxs a la escuela, ir a las reuniones de padres en la escuela y pasar la aspiradora, ¿cuántos habrían escrito una sinfonía, descubierto una vacuna, desarrollado habilidades de cirujano o llegado a la Luna?

No son los varones los que han llegado a la Luna, sino la humanidad, incluidas las mujeres, que han contribuido a que un varón pudiera decir: "That's one small step for a man, one giant leap for mankind", es decir:
"Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad".
Gracias, Neil, por acordarte de que las mujeres también hemos llegado a la Luna...

Pequeño ejercicio: listar todas las categorías de personas, además de las mujeres, que NO han llegado a la Luna, sabiendo que Neil Armstrong tenía casi 39 años cuando pisó la Luna, es blanco, estadounidense, de origen escocés, irlandés y alemán, nació en Ohio, es rubio de ojos celestes, mide 1m80 y es Leo.

Respuestas (lista no exhaustiva, pueden completarla, si quieren):

Los argentinos no llegaron a la Luna.
Los españoles no llegaron a la Luna.
Los daneses no llegaron a la Luna.
Los mexicanos no llegaron a la Luna.
Los negros no llegaron a la Luna.
Los judíos no llegaron a la Luna.
Los estadounidenses de origen italiano no llegaron a la Luna.
Los morochos no llegaron a la Luna.
Los rubios de ojos verdes no llegaron a la Luna.
Los petizos no llegaron a la Luna.
Los de 1m85 no llegaron a la Luna.
Los Virginianos no llegaron a la Luna.
Los estadounidenses nacidos en Texas no llegaron a la Luna.
...

lunes, 2 de mayo de 2011

Adivinanza

Escuchado hoy al pasar:

Pregunta: ¿Cómo se llama un empleado que es pagado un 20% menos por el mismo trabajo?

Respuesta: una empleada.

sábado, 19 de febrero de 2011

La genialidad es masculina

Hace unos meses, recibí un comentario que no validé porque me pareció ofensivo. Sin embargo, me parece que refleja lo que muchas personas siguen pensando acerca de las diferencias entre hombres y mujeres:
Yo escucho el "sueño de amor" de Frank Lizst, y me digo: "Esto podrìa escribirlo una mujer?".
No. De ninguna manera, mujer. Sigue participando. Sigue aprovechándote de la única ventaja que la vida te ha dado : Ser madre.
No quieres serlo? No sirves.
Más allá de la estupidez manifiesta de la persona que escribió esto (me encanta cuando tipos tontos de remate hablan de la incapacidad de las mujeres...), me recordó conversaciones que tuve con muchos jóvenes que apenas tienen educación y cero cultura general, y ven la realidad sin pasar por el filtro del conocimiento: hay más hombres genios que mujeres genias.

Y lo peor de todo, es que me topé con personas mucho más educadas y mucho más inteligentes, que tenían más o menos el mismo discurso: la genialidad es masculina, prueba está que los mayores inventores, científicos, músicos, escritores, artistas, son varones. Y su corrolaria: los hombres están hechos para tareas nobles, creativas, intelectuales, y las mujeres, para tareas más terrenales y reproductivas

Esas personas no le tienen miedo a la contradicción: por un lado consideran que ser sensible es una cualidad femenina, pero por el otro sostienen que una mujer nunca podría haber creado "El sueño de amor" de Franz Liszt (y de paso corrijo la ortografía del nombre).

Para esas personas, algunos datos para tomar en cuenta:

Durante mucho tiempo, y estamos hablando de hasta hace solamente cien años, la educación fue vedada a las mujeres. No podían ir a la escuela ni a las universidades.

Cuando se empezaron a incorporar las niñas a la educación, fue para enseñarles a ser buenas esposas. Por ejemplo, en España, a principios del siglo XIX, se establecen escuelas públicas, "en que se enseñe a la niñas a leer y a escribir, y a las adultas las labores y habilidades propias de su sexo". La idea es formar buenas madres de familia con buenos valores morales.

En 1857, la ley Moyano, en vigor hasta 1970, precisaba todavía:

"En las enseñanzas elemental y superior de las niñas se omitirán los estudios de que tratan el párrafo sexo del artº 2º ["Breves nociones de Agricultura, Industria y Comercio"] y los párrafos primero y tercero del artº 4º ["Principios de Geometría, de Dibujo lineal y de Agrimensura" y "Nociones generales de Física y de Historia Natural"], reemplazándose con:
Primero. Labores propias del sexo
Segundo. Elementos de Dibujo aplicado a las mismas labores
Tercero. Ligeras nociones de Higiene doméstica"

Repito que esa ley estuvo en vigor hasta 1970.

Para la Iglesia católica, el fin de la educación de las mujeres era únicamente en pos de la cohesión de la familia.

Las mujeres han sido mantenidas en la ignorancia durante siglos, hasta hace muy poco tiempo, limitando su educación a las "labores propias de su sexo", es decir, las tareas domésticas y el cuidado de lxs niñxs. Y hoy en día, hay gente que tienen el cinismo de decir que el problema con las mujeres, es que no han estado a la altura de los varones en cuanto a descubrimientos científicos, inventos o creación...

Para resumir, es un poco como si se reprochara a lxs esclavxs negrxs no haber sido capaces de hacer otra cosa que cosechar la caña (bueno, seguro que existió gente para pensar eso).

Hoy en día, aunque las mujeres ya puedan ir a la escuela, a la universidad o votar (hablo de los países occidentales, claro, no es el caso en todo el mundo), las dificultades siguen siendo mayores para ellas que para ellos en el mundo laboral. Por la eterna discriminación sexual, pero también por los estereotipos restrictivos, las presiones que las mujeres siguen recibiendo para ser lindas, coquetas, "femeninas" (y que insume un tiempo valioso, tiempo que los varones tienen para desarrollar su genialidad), y por el hecho de que las tareas domésticas y la crianza de lxs hijxs sigue recayendo sobre ellas en gran medida.

Las mujeres representan más del 55% de lxs estudiantes en la universidad. O sea, tienen hoy día el mismo nivel de educación que los varones. Se podría pensar, entonces, que en el mundo laboral, la paridad continúa. Sin embargo, no es el caso. El buen desempeño en la universidad no garantiza que las mujeres tengan acceso a los mismos trabajos y tengan las mismas carreras que los varones, por las desigualdades de condiciones.

Está comprobadísimo que casarse y tener hijxs beneficia la carrera de los varones, y traba, frena y dificulta la de las mujeres.

Para un varón, está bien visto en su empresa que tenga una familia: demuestra que es alguien estable, responsable, maduro. Para una mujer, es la cuasi garantía de que no progresará en la empresa y en su profesión, porque lxs empleadores supondrán que se ausentará más seguido, pedirá licencias por maternidad y no rendirá como un varón.

Y por supuesto, y por todas estas razones, los varones ganan más que las mujeres.

En todo caso, aquí tienen una lista de mujeres escritoras por nacionalidad. Y aquí, de mujeres científicas (ambas en inglés).

Porque ése es otro tema: las pocas mujeres que lograron sobreponerse a las dificultades y desarrollar su genialidad no han tenido el lugar que se merecían en las clases de historia, literatura o arte. Siempre se ha privilegiado a los autores masculinos, por ejemplo. Los autores femeninos están catalogados, como mucho, en la categoría "literatura femenina", como si hubiera un solo tipo de mujer y un solo estilo femenino (por eso me revientan los ciclos "las mujeres y el cine" o "la literatura femenina", como si pudiera haber un ciclo "los varones y el cine"... Esta es otra prueba de que los varones son la norma, lo general, y las mujeres, lo satelital, lo "otro", la alteridad).

Por último, dejo la palabra a Simone de Beauvoir (una escritora de la que muchas veces se dijo que era más genial que su pareja, Jean-Paul Sartre, pero por supuesto, él es mucho más conocido que ella), en su monumental obra El Segundo Sexo (1947), que sentó las bases del feminismo moderno:
Los logros personales son casi imposibles en las categorías humanas a las que se mantiene colectivamente en una situación inferior. "¿Adónde se supone que podemos ir con esas faldas?", preguntaba Marie Bashkirtseff. Y Stendhal: "Todos los genios que nacen mujer están perdidos para la dicha del público". A decir verdad, no se nace genio: se hace; y la condición femenina hizo que hasta ahora este devenir fuera imposible.

Los antifeministas sacen del análisis de la historia dos argumentos contradictorios: 1º las mujeres  no han creado nunca nada grande; 2º la situación de la mujer nunca ha impedido el desarrollo de grandes personalidades femeninas. En esas dos afirmaciones hay mala fe; los logros de algunas privilegiadas no compensan ni excusan el rebajamiento sistemático de su nivel colectivo; y el hecho de que estos logros sean escasos y limitados prueba precisamente que las circunstancias les fueron desfavorables. Como lo dijeron Christine de Pisan, Poulain de la Barre, Condorcet, Stuart Mill, Stendhal, la mujer nunca tuvo oportunidades en ningún campo. Por eso hoy, muchas reclaman un nuevo estatus; y nuevamente, su reivindicación no es el ser exaltadas en su femeneidad: quieren que en ellas mismas como en el conjunto de la humanidad la trascendencia se imponga sobre la inmanencia; quieren por fin que se les otorguen los derechos abstractos y las posibilidades concretas sin la conjugación de los cuales la libertad sólo es una mistificación (*). Esta voluntad está camino a cumplirse. Pero el período que estamos atravesando es un período de transición; este mundo que siempre perteneció a los varones todavía está entre sus manos; las instituciones y los valores de la civilización patriarcal sobreviven en gran parte. Los derechos abstractos están lejos de serles reconocidos a las mujeres en todos lados: en Suiza, siguen sin poder votar; en Francia, la ley de 1942 mantiene bajo una forma atenuada las prerrogativas del esposo. Y los derechos abstractos, lo acabamos de decir, nunca fueron suficientes para garantizar que la mujer pueda tener una toma concreta del mundo: entre los dos sexos, aún no hay hoy en día una verdadera igualdad.

(*)Aquí también los antifeministas juegan con un equívoco. De pronto, y desconsiderando la libertad abstracta, se exaltan acerca del gran papel concreto que la mujer sometida puede desempeñar en este mundo: ¿qué es lo que reclama? Pero, del mismo modo, desconocen el hecho de que la licencia negativa no abre ninguna posibilidad concreta, y reprochan a las mujeres abstractamente liberadas el no haber demostrado lo suyo.

(Más de este texto aquí)
Este texto fue publicado en 1949. Desde entonces, las mujeres han obtenido el derecho de voto, las leyes que subordinaban a las mujeres a sus esposos han desaparecido. Pero si bien la discriminación ya no es legal, sigue existiendo de hecho. Estamos lejos, muy lejos, de haber alcanzado la igualdad que Simone de Beauvoir ansiaba tanto hace 60 años...

sábado, 3 de abril de 2010

La situación de las mujeres en Argentina

Para todxs aquellxs que dicen que hoy en día, la desigualdad de género ya no existe, que las mujeres han alcanzado los mismos derechos que los varones, y que se preguntan de qué se siguen quejando si lo tienen todo, aquí va un resumen de la situación, hecho por el diario Página/12, con estadísticas objetivas:


martes, 2 de marzo de 2010

Ahora las mujeres pretenden trabajar...

Estoy podrida, podridísima de que la gente diga que antes las mujeres no trabajaban y se ocupaban de la casa, y que ahora pretenden trabajar a la par de los varones y que por eso estamos como estamos.

Un día, alguien me dijo que las mujeres, si querían alcanzar la igualdad, iban a tener que trabajar mil años para poder pretender obtener los mismos derechos y las mismas consideraciones que los varones, insinuando así que en los mil años anteriores, ellas se habían dedicado a rascarse los ovarios viendo cómo los pobres varones trabajaban y se ganaban el derecho a ser todopoderosos (ergo: para adquirir ese derecho, ahora les toca a ellas romperse el lomo).

Miente, miente, que algo quedará... Es exactamente lo que está sucediendo con el trabajo de las mujeres.

Porque las mujeres SIEMPRE HAN TRABAJADO. Siempre. En la época de las cavernas, es mentira que se quedaban cuidando la cueva mientras el varón iba a arriesgar su vida cazando el mamut. Ellas no solamente recolectaban frutos, también salían a cazar animales, quizás más pequeños que los que cazaban los varones, pero se iban a cazar igual. O sea que todas las grandes teorías sobre que los varones tienen mejor sentido de la orientación que las mujeres porque ellos tenían que ubicarse en el espacio, y sobre que las mujeres encuentran más fácilmente el frasco de mayonesa en la heladera porque se encargaban de ubicar las cosas en la caverna, son una mentira de los antropólogos machistas, que han interpretado a su conveniencia la realidad histórica.

Y así con todo. En el campo, las mujeres han trabajado siempre a la par de los varones, yendo a buscar el agua, cargando pesadísimos cubos, ocupándose de los animales antes mismo de que amaneciera, matándose sembrando, cosechando, y también lavando, cocinando, cuidando a lxs hijxs de la pareja. Sin embargo, no tenían los mismos derechos,  no eran consideradas cuidadanas, no podían votar, no podían tener acceso a la educación, que estaba reservada a los varones, o sea que no podían pretender desarrollarse como profesionales ni superar su condición. Hasta principios del siglo XX (o sea, ayer), las mujeres no tenían derecho a ir a la escuela y menos que menos a la universidad.

Después, claro, lxs machistas se jactan de que no hay genias entre las mujeres y  de que las mujeres no han inventado nada trascendental. Otra mentira, claro, porque en la escuela solamente te enseñan nombres de hombres famosos por sus inventos y sus logros. Pero de todos modos, si hay menos genias que genios, ¿es por una incapacidad de las mujeres o porque históricamente las han incapacitado para desarrollarse?

Eso de que las mujeres se quedan en casa mientras el marido sale a trabajar fue un invento de las clases altas del siglo XVIII (misma época en que se inventó el concepto de "instinto materno" para hacer creer a las mujeres que su destino era la maternidad y punto final), pero entonces las mujeres de las clases más bajas (o sea, la inmensa mayoría) también iban a trabajar fuera de la casa, de lavanderas, de obreras, de lo que fuera.

Y hoy en día, las mujeres representan la mitad de la fuerza laboral de la gran mayoría de los países, es decir, siguen trabajando a la par de los hombres, y con frecuencia incluso más que ellos. Eso sí, muchas veces su trabajo no es reconocido, se desarrolla en el campo informal, es menos pagado, y son ellas las que siguen cargando con la doble o triple jornada de trabajo, al tener que ocuparse de las tareas domésticas y de lxs hijxs de la pareja (insisto en que lxs hijxs son de ambos, no solamente de ellas) cuando vuelven a su casa después de trabajar.

A pesar de eso, ¿cuántas veces he escuchado: "Y bueno, ahora las mujeres pretenden trabajar", como si nunca lo hubieran hecho?

En un blog sobre África que descubrí recientemente, leí una entrada llamada "El oficio de ser mujer en África". Ahí el o la autora explica:

"Si África es un lugar olvidado por Dios, para todo tipo de personas, el oficio de ser mujer en África es una tarea de las más duras.
  • La mujer va a por agua con sus hijas
  • La mujer va a por leña con sus hijas
  • La mujer prepara la comida con sus hijas
  • La mujer cuida de sus hijos, junto con sus hijas
  • La mujer atiende a su marido
  • La mujer atiende la "casa"
  • La mujer atiende los animales
  • La mujer atiende las cosechas
En cambio el marido, únicamente busca un trabajo o atiende la cosecha.
El duro y triste oficio de ser mujer en África".

 
Cargando agua con un bebé a cuestas. Nunca he visto a un hombre trabajando con su bebé en la espalda...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Las mujeres ganan menos que los hombres

Regularmente, hombres y mujeres (pero sobre todo hombres) niegan, cuando se los digo, que existe una discriminación salarial en desmedro de las mujeres en Argentina y, en general, en el resto del mundo. "En mi empresa hombres y mujeres ganan lo mismo", me aseguran, haciendo de su caso una generalidad.

Un poco como si dijera: "En mi familia, no hay pobres, por ende, no hay pobres en Argentina".

Para todxs aquellxs que niegan las disparidades salariales, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al que difícilmente se pueda tachar de feminista-radical-histérica-peluda-lesbiana, publicó un informe en octubre pasado, llamado "Nuevo siglo, viejas disparidades: brechas de salarios por género y etnicidad en América Latina".

Resultado del informe: en América Latina, las mujeres ganan, en promedio, 17% menos que los hombres de su misma edad y nivel educativo.

Según el informe, las mujeres representan el 52% de la fuerza laboral en América Latina. Dado que también representan el 52% de la población, significa que laburan a la par de los hombres (acallando a los que dicen que las mujeres no trabajan mientras los hombres se desloman laburando). Pero eso sí: ganan menos.

El estudio halló que los hombres ganan más que las mujeres a cualquier edad, para cada nivel educativo, tanto en empresas grandes como pequeñas y sin importar si trabajan de modo independiente, o si son empleados o empleadores.

En Argentina, la diferencia de salario promedio entre hombres y mujeres es de 14,2%, por el mismo nivel educativo. Brasil es el país que presenta la brecha más grande del continente, con 30% de diferencia.

El estudio también reveló que las brechas de género aumentan con la edad. Según Hugo Ñopo, economista del BID, esto puede explicarse en parte porque son las mujeres las que tradicionalmente, todavía ahora, dejan de trabajar o trabajan menos cuando aparecen los hijos. Esto, por supuesto, hace que no puedan subir los escalones de la jerarquía de la empresa, como sí lo hacen los hombres, aún cuando tienen hijos. Porque pocos hombres, por no decir ninguno, están dispuestos a sacrificar un ápice de su carrera para ocuparse de sus hijos, en cambio las mujeres lo hacen todo el tiempo (sea por "elección propia", y pongo muchas comillas porque los mandatos sociales para que sea la mujer la que tenga que dejar de trabajar pesan muchísimo, hasta convertirse prácticamente en un lavado de cerebro, o por presión de la pareja).

De hecho, está comprobadísimo que tener hijos es un freno en la carrera de las mujeres. En cambio, tener hijos favorece la de los hombres.

Sin hablar de que, según Ñopo, es más probable que las mujeres sean expulsadas del mercado laboral luego de dar a luz.

El informe también da cuenta de disparidades salariales según la etnia. En siete países donde existe información sobre etnicidad —Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú— se encontró que las minorías indígenas y afrodescendientes ganan en promedio 28% menos que la población blanca.

Pueden consultar el informe completo (en inglés) aquí.

Y por supuesto, también pueden dejar de negar las disparidades salariales entre hombres y mujeres. Porque me gustaría saber cuántas mujeres, en la empresa de los que me dicen: "En mi trabajo ganan lo mismo", ocupan puestos gerenciales. Cuántas son secretarias y cuántas ejecutivas. Si se hace el promedio de lo que ganan todos los hombres y todas las mujeres de una empresa, es probable que se llegue a la diferencia de 14% calculada por el BID.
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miércoles, 20 de mayo de 2009

Amas de casa desesperadas

Hoy por un problema hogareño, consulté la póliza de mi seguro de hogar, la del banco HSBC. Y oh sorpresa, leo esto:
Empleada de hogar (*) En caso de hospitalización del ama de casa, bajo prescripción médica y como consecuencia de un siniestro de incendio, rayo o explosión ocurrido en la vivienda asegurada, siempre que el período de hospitalización previsto sea mayor a 7 días, la Compañía asumirá los gastos de una empleada de hogar, designada por el asegurado por un máximo de 7 días, limitado a un costo total de $30 por día

O sea, para HSBC, las tareas domésticas las hacen las mujeres y únicamente las mujeres (sean estas "amas de casa" o "empleadas").

Es decir que si una "ama de casa" tiene que ser hospitalizada después de un incendio, su marido o compañero tendrá derecho a una ayuda doméstica (pobrecito, no, no lo vamos a dejar tocar una escoba, sería una humillación demasiado grande). Pero si el hospitalizado es él, la mujer de la casa tendrá que arreglarse solita con todo. Qué cómodo. No hay caso, quiero ser hombre...

Aunque, pregunto: si un hombre vive solo con sus hijos y tiene que ser hospitalizado después de un incendio, ¿quién se hace cargo de la casa? Visiblemente, HSBC considera que... nadie. Que se joda por no tener una mucama... digo... una esposa.

¿Y si se trata de un hogar de dos hombres homosexuales? Bueno, supongo que ya estoy pidiendo demasiado...

¿Se han enterado en HSBC que hoy en día los hombres también planchan, cocinan, pasan la aspiradora y cambian pañales? Visiblemente, no.
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