miércoles, 12 de junio de 2013

Todxs somos responsables del asesinato
de Ángeles Rawson

En estos días, Argentina está conmocionada tras el descubrimiento del cadáver de una adolescente de 16 años, Ángeles Rawson, en un basural, con signos de haber sido violada y estrangulada, un día después de que su familia señalara su desaparición.

Todxs se elevan, por supuesto, contra este horrendo crimen, y reclaman justicia.

Pero la mayoría, su padre incluido, lo atribuyen a la "inseguridad" en las calles del país, a la corrupción, y más generalmente, a la inoperancia del gobierno de Cristina Fernández. "Hay que ser responsable a la hora de votar y acordarnos de todo esto a la hora de votar", dijo Franklin Rawson por la radio.

Pero Ángeles Rawson no fue víctima de circunstancias socio-político-económicas particulares. No fue víctima de políticas de seguridad mal llevadas. No fue víctima de la pobreza o de la miseria. 

Ángeles Rawson no fue víctima de la "ola de inseguridad".

Ángeles Rawson fue víctima de nosotrxs mismxs. Víctima de una sociedad patriarcal que otorga a los varones poder sobre las mujeres. Víctima de la dominación masculina todavía vigente, y que nos negamos a ver, prefiriendo atribuir este crimen a un "enfermo" o un "monstruo".


Ver al violador y asesino de Ángeles como un enfermo es eximirlo de culpa. A un enfermo no se lo encierra en una cárcel: se lo pone en un psiquiátrico para tratar de curarlo.

Pero además, verlo como un enfermo, alguien fuera de las normas, fuera "de sí", fuera del mundo "normal", nos exime a nosotrxs de la responsabilidad, como sociedad, en la fabricación de varones violentos, golpeadores, acosadores, violadores, asesinos de mujeres.

El asesino de Ángeles Rawson no es ningún enfermo. Es el resultado de una sociedad que enseña a sus niños que el cuerpo de las mujeres es un bien de consumo, está a su disposición, y sólo hace falta que se acerquen para usarlo.

Una sociedad que se ríe con ternura cuando ve a un niño levantar la falda de una niña, sin explicarle jamás la noción de consentimiento y sin hacerle entender que esto está mal.

Una sociedad que usa el cuerpo desnudo de las mujeres para vender desde un jabón hasta un auto, mostrando a lxs niñxs que el cuerpo de las mujeres está ahí, disponible para todxs, y en particular para los varones.

Una sociedad que eleva el "piropo" al rango de halago en lugar de verlo como un acoso y una agresión.

Una sociedad que no entiende que entre un "piropo" y lo que le pasó a esta pobre muchacha, sólo hay una cuestión de grados, no de naturaleza

Una sociedad que no entiende que el mismo mecanismo que da permiso a los varones a decirle a una chica en la calle "chupámela toda" o "qué linda que sos, mamita", es el que le da permiso para violar y matar: este cuerpo es mío porque es mujer y soy varón.

Somos capaces de ver en una violación un acto de dominación masculina, de atribuirla a la violencia de género. Pero no somos capaces de entender que el acoso callejero y la violación parten de la misma base, la que otorga a los varones el derecho de opinar, actuar, apropiarse del cuerpo y la intimidad de las mujeres.

Ni un "piropeador" ni un violador son monstruos. Ambos aplican de manera muy obediente el discurso patriarcal y la educación recibida a través de todas las instancias sociabilizadoras. La única diferencia es cuán lejos llega cada uno.

La violencia de género no entiende de gobiernos, de política, ni siquiera de países. Este mismo tipo de violencia ocurre en el resto de América Latina, en Estados Unidos, en Canadá, en España, en Francia, en Inglaterra, en Italia... por hablar solamente de los países occidentales.

Y esto seguirá ocurriendo mientras eduquemos a nuestrxs hijxs con estereotipos de género, chistes sexistas, publicidades sexistas, lenguaje sexista, acoso callejero, que alientan a pensar que, de cierto modo, el cuerpo de las mujeres pertenece al ámbito público, y que existe una dicotomía santa/puta que protege a las virtuosas y condena a "las otras".

Por eso mismo este crimen es tan inaceptable para muchxs. Hay que escuchar decir que Ángeles era "una chica bien", "un ángel", como si ser una atorranta justificara que la violen y maten salvajemente.

Por más que Ángeles hubiera sido la última de las putas, su crimen habría sido igual de horrendo, de espantoso, de condenable.

Extrañamente, cuando violan y asesinan a putas, nadie sale a la calle a reclamar por justicia ni se moviliza en las redes sociales para condenar el crimen. Y eso que ha ocurrido, mucho más de lo que creemos.

Porque tenemos integrada la idea de que una mujer tiene que ser una santa si quiere ser respetada.

El machismo está dentro de nosotrxs. De todxs nosotrxs. El solo hecho de indignarnos tan masivamente ante este horrible crimen, y no ante el de mujeres menos "virtuosas", muestra que, como sociedad, somos parte del mismo mecanismo que llevó a la muerte de Ángeles Rawson.

El feminismo, que lucha contra estos estereotipos, nunca ha matado a nadie.

El machismo mata TODOS los días. Y seguirá matando mientras no derribemos al patriarcado.

martes, 11 de junio de 2013

La menstruación, un asunto de varones

A las mujeres nos han acostumbrado a todo tipo de publicidades idiotizantes sobre las toallitas íntimas y los tampones.

La menstruación, que nunca se nombra (se habla de "esos días"), nunca se muestra (alguien tendrá que contarme algún día quién tuvo la genial idea de transformar la sangre roja en líquido azul), siempre se insinuó como algo molesto, discapacitante, pero que tenía solución gracias a las toallitas X/ los tampones Z/ los antidolores Y.

Antes, el mensaje era que la regla no te impidiera hacer absolutamente nada: trabajar, nadar, correr, podías ser la Mujer Maravilla incluso en "esos días".

Y ojo con quejarte, que con todo lo que tenés a tu disposición, nena, no me vengas con la excusa de que estás "indispuesta" como lo podía estar tu bisabuela.

El mensaje, lógicamente, se dirigía a las mujeres. Y sí... Algo de lógica tenía, ¿no?

Pero hete aquí que en este último comercial, por primera vez, no se apela a las mujeres y a todas las cosas maravillosas que pueden llegar a hacer con los tampones, sino a... la mirada de los varones.

Ya directamente se saltó, sin más, a que actuemos, con nuestra menstruación, en función de los hombres, porque "el varón no tiene que notar nada".

A ver si al pobrecito le da un infarto por ver un poco de sangre, ¿no?

Y así, mágicamente, un asunto exclusivamente femenino se transforma en asunto de varones.

No tenemos derecho a pensar lo femenino ni siquiera desde una perspectiva femenina: hasta eso lo tenemos que ver desde una perspectiva masculina, de acuerdo a la mirada de ellos, a su deseo, que necesariamente apela a estereotipos de belleza y de pulcritud (porque básicamente, las mujeres somos un asco) que sólo se exigen a las mujeres (nótese la cara de babosos de los tres del final, que tampoco deja muy bien parados a los varones), y para que nunca-nunca-nunca se lleguen a enterar de que sangramos (sí, eso, SANGRAMOS) todos los meses.


Francamente, si vamos a hacer una publicidad para tampones y alabar el hecho de que no dejan correr la sangre entre las piernas (que, al fin y al cabo, es la meta de un tampón, no que "no se note"), preferiría mil veces esta.

Aunque claro, no se trata de un comercial auténtico, sino de una parte de la película Movie 43...

lunes, 10 de junio de 2013

¿Existe la homosexualidad?

La pregunta es provocadora. Pero no se trata de una pregunta homofóbica. Bien podría haber hecho esta otra pregunta: ¿existe la heterosexualidad?

A ambas preguntas, yo contesto: no.

Por supuesto, existen personas que prefieren tener relaciones sexuales, amorosas, sentimentales, con personas del mismo sexo.

Pero la homosexualidad como colectivo, como comunidad, como identidad, es algo relativamente reciente. Y algunxs sociólogxs consideran que se trata de una de las tantas construcciones sociales a las que estamos tan acostumbradxs que las creemos naturales.

El concepto de homosexualidad (preciso que estoy hablando del concepto, no del hecho de preferir tener relaciones con personas del mismo sexo, que es algo tan antiguo como la humanidad misma, me imagino) no apareció sino en el siglo XIX. 

En la Historia de la Sexualidad, el filósofo Michel Foucault explica que la homosexualidad como concepto es un "invento" de la psiquiatría de esa época.

Antes, se hablaba de "prácticas" (la sodomía), que, por supuesto, estaban prohibidas y castigadas, pero no de "homosexualidad". Fue al querer teorizar al respecto, al querer ver en esas prácticas "un hermafrodismo del alma", cuando se empezó a usar ese término y cuando nació el concepto de homosexualidad.

Pero entonces, si la homosexualidad y la heterosexualidad como categorías son construcciones sociales, ¿qué somos exactamente?

Yo creo que somos el producto de una sociedad que siente la necesidad imperiosa de categorizar a la gente, de ponerla en casillas (como las casillas "varón" o "mujer", por ejemplo), por miedo a no saber a quién tiene adelante y a no saber qué esperar de esa persona.

Poner en una casilla es una forma muy práctica de creer que vamos a poder predecir las acciones de esta persona. Así es como nacen los estereotipos, de género, de "raza", de clase, etc.

Si sabemos que tal persona es homosexual, la vamos a tratar de cierta manera (para mucha gente, de manera discriminatoria). Pero si no sabemos qué es, ¿qué hacemos? ¿Cómo nos comportamos? Que miedito, ¿no?

Estoy convencida de que todxs tendríamos tendencias heterosexuales y homosexuales, si no estuviéramos formateadxs por la sociedad, si no nos obligaran a elegir una u otra tendencia.

Creo que, si no tuviéramos esa obligación de elegir (y de elegir a muy temprana edad), todas y todos seríamos bisexuales, como los bonobos, nuestros primos primates más cercanos, que tienen relaciones sexuales con ambos sexos.

La reproducción biológica es, efectivamente, heterosexuada. Pero a partir del momento en que los seres humanos han separado la sexualidad de la reproducción, no hay ninguna razón "natural" por la que deberíamos ser completamente heterosexuales o completamente homosexuales.

La sociedad, por lo general, nos formatea para que seamos heterosexuales. Desde nuestra prima infancia, nos cuentan cuentos heterosexuales, nos hablan de cuando estemos casadxs con una persona del otro sexo, la heterosexualidad es la norma absoluta y la homosexualidad, lo anormal, lo otro, lo raro. En ese sentido, vamos construyendo una sexualidad heterocentrada.

Cualquier niñx que parezca tener "tendencias homosexuales" será catalogado, de inmediato, como homosexual. Quizás este niñx demuestre tendencias homosexuales Y heterosexuales, pero sólo se verán las homosexuales, y se lo categorizará como "homosexual" (sea para apoyarlo en esa "tendencia" o tratar de revertirla, o para discriminarlo luego).

De ese niñx, no se dirá: "Uh, mirá, puede que sea bisexual". Se dirá, de prepo: "Mirá, puede que sea homosexual". Ignorando por completo las posibles tendencias heterosexuales que también pueda tener.

Al crecer, ese niñx deberá elegir necesariamente entre ser 100% heterosexual y ser 100% homosexual. Y si se le considera homosexual, pues se le empujará a la "homosexualidad" por no considerarse en ningún momento la posibilidad de que sea, simplemente, bisexual.

La discriminación y la homofobia terminan de encerrar a las personas con tendencias homosexuales en la categoría absoluta "homosexual".

Así que efectivamente, creo que no existe la homosexualidad. Como tampoco existe la heterosexualidad. 

Existen sexualidades diversas, tendencias, preferencias, que podrían variar a lo largo de nuestra vida si nos sintiéramos realmente libres de cambiar, si no nos encerraran, y si no nos termináramos encerrando a nosotrxs mismos, heterosexuales y homosexuales, en casillas herméticas.

Para saber más:
- Historia de la Sexualidad. 1. La Voluntad de Saber, de Michel Foucault.
- La invención de la cultura heterosexual, de Louis-Georges Tin.







Edit del 10/06: me señalan en los comentarios que sería más justo hablar de "pansexualidad", en vez de "bisexualidad", de lo contrario, caemos nuevamente en una categorización binaria de los sexos y de los géneros.

viernes, 7 de junio de 2013

Si no te gusta el sexismo en la tele,
no la mires

Esto, "si no te gusta el sexismo en la tele, no la mires", es lo que me dicen cada vez que me quejo por las publicidades sexistas.

Y es el comentario que más se reproduce en You Tube cada vez que alguien tiene la osadía de criticar un comercial: "Si no te gusta, no lo mires, y listo, nadie te obliga".

Es notable cómo a la gente le cuesta entender la diferencia entre una queja personal, y una queja social.

Yo, personalmente, no tengo tele. Es una elección de vida. Crecí sin tele, excepto entre mis 13 y mis 17 años. El resto de mi vida transcurrió sin tele en mi casa.

Hoy en día, me mantengo firme en mi decisión: la tele no entrará en mi casa. No tengo hijxs, pero si lxs hubiera tenido, lxs habría criado sin tele, como me criaron a mí (y no, no me morí ni fui más infeliz por eso).

Cuando quiero ver un programa, lo veo en Internet, donde también hay publicidades, pero con el programa Adblock, pude deshacerme de la mayoría de ellas.

Ahora, ¿qué es lo que critico cuando critico un comercial sexista? 

Evidentemente, ya que no tengo tele, no critico algo que me molesta a mí personalmente en mi vida cotidiana. 

Critico el hecho de que ese comercial esté en la televisión, exista, sea emitido, y le llegue a muchísima gente, en particular a lxs niñxs y lxs adolescentes, porque estoy convencida de que la publicidad no es inocente, tiene una influencia en la gente, y creo que la repetición de un mismo mensaje decenas de veces al día (en este caso, la difusión de estereotipos de género) cala en el cerebro de las personas más influenciables (y no tanto también).

Una cosa es una queja personal (me molesta a mí en mi vida personal que pase tal cosa), y otra, la queja social (me molesta que esto exista en la sociedad, me parece nefasto y creo que habría que modificarlo para el bien de la sociedad).

Se puede estar de acuerdo o no con esa visión de la sociedad que yo deseo. Pero estamos en democracia y todxs tenemos derecho a expresarnos.

Cuando critico un comercial sexista, no hago otra cosa que ejercer ese derecho a expresar en qué tipo de sociedad me gustaría vivir.

Así que, a las personas que se creen super inteligentes cuando dicen "si te molesta, no lo mires", como si hubieran encontrado la respuesta para taparnos la boca definitivamente, qué tal si empezamos a usar un poco más el cerebro y a entender que no todo se refiere a unx mismx, y que puede haber gente comprometida en la búsqueda del bienestar colectivo, y no solamente individual.

martes, 4 de junio de 2013

Papá se ocupa de sus hijxs... cuando mamá
no está

Siempre me quejo de las publicidades sexistas.

Hoy, tuve la alegría de ver una que, por fin, muestra a un papá ocupándose de sus hijxs, sin que esté mamá atrás (real o simbólicamente, como en este comercial para pañales, donde el papá hace referencia a la mamá como la verdadera responsable del cuidado de lxs niñxs, y le explica a su hijo que si no le cambia el pañal, "después mamá me reta"...).

Aquí vemos a un padre que se despierta por la noche para ocuparse de su hija resfriada, y tiene que tomar él mismo un remedio para sentirse mejor.

¡Qué gran avance!

Peeeero... porque lamentablemente, siempre hay un pero...

En el comercial, el padre está solo. No hay nadie en la cama al lado de él, ni durante la noche, ni por la mañana cuando se despierta.

Esto puede ser debido a dos causas: se trata de un padre soltero (heterosexual y separado o viudo, o bien homosexual). O la mamá no estaba aquella noche por algún motivo.

En todo caso, lxs publicitarixs siguen siendo incapaz de concebir la situación en que, en una relación heterosexual (que es la que aparece en el 100% de los comerciales), papá y mamá estén en casa, y sea papá el que se despierte a la noche para ocuparse de lxs niñxs, mientras mamá sigue durmiendo...

La única situación imaginada para mostrar a un padre cuidando a sus hijxs, es borrando por completo a la madre del cuadro (porque claro, si estuviera mamá, sería ella la encargada de hacerlo y no se entendería que sea el padre el que se ocupe)... O dando a entender, como en el comercial para pañales, que se trata de una situación excepcional debida a la ausencia de ella...

Pero bueno, vamos queriendo, vamos queriendo...

Edit del 5/6: alguien me señala en los comentarios el anillo de casado que tiene el padre. O sea, volvemos a la primera posibilidad: se ocupa de su hija porque la madre excepcionalmente no está, que sino...



Gracias a Gaby por el enlace.

martes, 23 de abril de 2013

Varones, en peligro de extinción

Drama universal: parece que dentro de 5 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Eso dicen varias notas periodísticas, que usan títulos bien amarillistas del tipo: "Alarma mundial: hombres, en peligro de extinción".

La noticia es la siguiente: una científica autraliana anunció que los varones desaparecerán dentro de 5 o 6 millones de años, porque disponen de un solo tipo de cromosoma Y (al ser ellos XY) y, por lo tanto, no pueden reemplazar las partes dañadas cuando es necesario.

Las mujeres, en cambio, al disponer de dos cromosomas X (XX), tienen la ventaja de poder sustituir genes dañados.

Resultado: ya hoy en día, las mujeres tienen más de 1000 genes, y los pobres varones, menos de 100.

Ergo, afirma la científica: en 5 o 6 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Y yo pregunto: ¿¿y??

Digo, me imagino que en ese tiempo, por eso de la adaptación y de la evolución, la humanidad habrá encontrado la manera de reproducirse de otra manera, o sea, esto no será el fin de los seres humanos.

Lo más probable es que, de hecho, las mujeres tampoco sigan existiendo tal y como las conocemos ahora, ellas también deberán adaptarse para poder seguir reproduciéndose, o sea, no sería la desaparición de los varones, sino la adaptación de todos los seres humanos a una nueva realidad.

Por lo demás, las categorías binarias sexuales son una construcción social. En realidad, como expliqué largo y tendido en otra entrada, hay más que sólo dos sexos.

Fotomontaje
La humanidad decidió categorizarnos a todxs en un sistema binario, de acuerdo a órganos genitales visibles, de varones por un lado (pene, testículos) y mujeres por el otro (vulva, mamas desarrolladas).

Pero como vimos, la realidad cromosómica es mucho más compleja. Entre el 1 y el 4% de lxs niñxs carecen de un sexo completamente definido. Y de acuerdo a algunxs científicxs, muchísima gente (entre un 5 y un 15%) probablemente tenga algún gen que no corresponda exactamente a lo que hemos definido como "varón" o "mujer".

O sea, esas categorías son artificiales y sólo llevan a la discriminación. Lo importante es que todxs somos humanxs, y lo más probable es que dentro de 5 millones de años, la especie se habrá adaptado para seguir reproduciéndose sin esa binariedad de los sexos.

Es un poco como si alguien sacara un artículo diciendo: "Alerta mundial: por el creciente número de parejas mixtas, en mil años habrán desaparecido los blancos".

¿Y? ¿A quién le importaría? Aparte de a algunxs racistas recalcitrantes y subnormales que siguen creyendo en la existencia de "razas" humanas, a nadie.

Pues lo mismo con los sexos, otra categorización arbitraria: ¿a quién le importa que desaparezcan los varones o las mujeres, si esas categorías no representan nada real?

Seguirá habiendo seres humanos, que no serán definidxs por su sexo, y todxs felices comiendo perdrices.

miércoles, 10 de abril de 2013

Hay dos sexos: ¿mito o realidad?

Cuando hablo de género, me acusan de querer ignorar la realidad biológica, una realidad que nadie se atreve a cuestionar: existen dos sexos biológicos, el masculino y el femenino. Y ninguna teoría del género podrá borrar eso.

Más allá de que la teoría del género no pretende "borrar" esa "realidad biológica", sino que pretende deconstruir los roles de género que se aplican cultural y socialmente a los sexos biológicos, hay un problemita que se agrega a todo eso: la ciencia, hoy en día, ya no tiene tan claro eso de que hay dos sexos.

WTF?? dirán algunxs.

Bueno, recapitulemos.

¿Cómo se define el sexo biológico? ¿Cómo se sabe si un individuo es nena o nene?

En la mayoría de los casos, esto se ve, o se cree ver en la ecografía, o más seguramente aún, al nacer el bebé. Ahí aparece siempre el discurso performativo de algún miembro del cuerpo médico: "es una nena" o "es un nene".

Y entre "varón" y "mujer", pues no hay nada.

Sin embargo, sabemos hoy en día que no solamente de gonadas (testículos/ovarios) o de genitales (pene/vulva) vive el hombre. También existen los cromosomas.

Para que un individuo pueda ser decretadx plenamente varón o mujer, tiene que haber coincidencia entre esos tres elementos: gonadas, genitales, y cromosomas (XX para las mujeres, XY para los varones).

Pero hete aquí que algunxs bebés muy chistosos nacen con elementos propios de ambos sexos, con distintas combinaciones posibles: algunxs tienen vulva y pene a la vez, testículos y ovarios. A esxs individuxs se les llamaba antes "hermafroditas" o "tercer sexo".

Pero además, algunxs nacen, por ejemplo, con un pene y testículos (o sea, todo bien, al parecer), pero con cromosomas XX. ¿Cómo definimos a esas personas? Son varones por sus gonadas y sus genitales, pero mujeres por sus cromosomas. ¿En qué categoría lxs ponemos?

¿Y a las personas XXX? ¿Y las personas X0? Y las personas XXY? ¿Qué son? ¿Cómo las definimos?

Hoy en día, esta situación se llama "intersexualidad".

Y todavía hoy en día, en la mayoría de los casos, se opta por una solución radical, mutilante y absolutamente contraria a los derechos humanos más básicos: como no podemos concebir la idea de que haya más de dos sexos, se decide asignar quirúrgicamente a ese bebé uno de los "dos" sexos que aceptamos como "normales".

Por ejemplo, a lxs que tienen un clítoris demasiado grande o un pene demasiado chico, sencillamente se les corta para "fabricar" una mujer (pero no tenemos ningún reparo en indignarnos cuando algunas tribus africanas cortan el clítoris de sus hijas).

Algunxs otrxs nacen con el síndrome de Klinefelter: tienen un cromosoma X "de más" (XXY). Tienen aspecto masculino, pero a veces, testículos atrofiados y les crece el pecho en la adolescencia. A ellxs, por lo general, se les da un tratamiento hormonal con andrógenos, se les saca los testículos atrofiados y se les coloca prótesis testiculares. Todo ello, por supuesto, sin nunca preguntarles su opinión ni darles información de nada.

A las personas intersexuales XX, se les asigna siempre el sexo femenino, sea cual sea la apariencia de sus genitales, incluso si tienden a ser masculinos: además del tratamiento hormonal ad hoc, esa persona tiene que pasar por varias operaciones quirúrgicas para tratar de mantener su capacidad reproductiva, crear una vagina suficientemente grande como para recibir un pene (porque, por supuesto, se considera que una mujer debe ser heterosexual y debe querer ser penetrada por un pene, con lo cual agregamos heterosexismo a todo lo demás), etc.

Entonces, en la mayoría de los casos, se reúne un equipo pluridisciplinario, para decidir qué sexo se asignará al bebé. Esxs niñxs son sometidxs a una serie infinita de operaciones para "adecuar" su cuerpo al sexo que el cuerpo médico le asignó de manera prepotente, operaciones que muchas veces derivan en dolores de por vida, infecciones, pérdida de sensibilidad de los genitales.

Sin hablar del hecho de que se trata como enfermos a niñxs que, en la mayoría de los casos (salvo excepciones) son perfectamente saludables.

Ahora, si en la naturaleza existen tantas combinaciones posibles entre gonadas, genitales y cromosomas, y si estos individuos representan, según distintos estudios, entre el 1 y el 4% de la población, ¿tiene sentido seguir hablando de dos sexos?

Para hacer un paralelismo sexo/raza, ¿tendría sentido querer vivir en un mundo en que solamente existan personas muy blancas y otras muy negras, negar que pueda haber toda una gama de mezclas posibles, y someter a lxs niñxs mestizos a tratamientos crueles e inhumanos para volver su piel más negra o más blanca, según lo que decida el cuerpo médico, a fin de evitar la (deseable, a mi entender) desaparición del concepto de raza?

¿Por qué nos aferramos tan desesperadamente al concepto de sexo y a su binariedad obligatoria? ¿Cuál sería el drama universal de constatar que en la naturaleza existen todas las combinaciones posibles de sexos, como existen todas las combinaciones posibles de color de piel?

¿Cuál sería el tremendísimo problema de dejar de hablar de sexos, como se está dejando, por fin, de hablar de razas?

Porque además, la cifra de entre 1 y 4% está siendo cuestionada. En efecto, como vimos, no solamente existen las personas con diferencias entre sus gonadas y sus genitales, que se pueden ver "desde afuera" o a través de una ecografía.

También está el tema de los cromosomas. Y ahí, algunxs dicen que probablemente haya muchísimos más casos de individuxs con genitales y gonadas perfectamente "normales", pero con algún tipo de "anormalidad" cromosómica. 

Y de acuerdo a algunas fuentes, como la Red de Intersexuales Francohablantes de Europa, entre el 5 y el 15% de la población presentaría alguna "alteración" de sus cromosomas, que haría imposible definir realmente si se trata de varones o mujeres.

O sea, básicamente, lo que se está diciendo es que usted, yo, su padre, su madre, su novio, su novia, podríamos tener algún tipo de "anormalidad" cromosómica, sin saberlo.

Usted mismo, que está leyendo esta entrada, podría ser "otra cosa" que estrictamente varón o mujer. ¿Qué? No se sabe muy bien, porque la sociedad ni lo contempla. Pero ni completamente varón, ni completamente mujer.

Pero como hemos sido asignados "mujer" o "varón" al nacer, porque nuestros genitales y nuestras gonadas aparentaban ser eso, pues hemos sido criados como "varón" o como "mujer", es decir, nos han impuesto, además, roles de género de acuerdo a ese supuesto sexo biológico, y no nos hemos cuestionado nunca si nuestro sexo cromosómico es realmente el que nos designaron.

Caster Semenya. Foto: EPA
Esto fue lo que le pasó a la atleta sudafricana Caster Semenya, medalla de oro en los campeonatos mundiales de Berlín en 2009. Ante su voz grave y sus resultados "masculinos", fue sometida a un humillante "test de feminidad". Allí descubrieron que tenía un problema de insensibilidad a los andrógenos, que tenía testículos que no habían bajado, un alto nivel de testosterona, pero la apariencia física de una mujer con vagina, pechos y útero.

Finalmente, fue autorizada a seguir compitiendo como mujer. Pero su caso cuestiona claramente la binariedad de los sexos y nuestra necesidad de categorizar a los seres humanos entre varones y mujeres, descartando la amplia variedad de otros sexos posibles.

Ahora, pregunto yo: ¿no sería mucho más humano, justo, ético, "cortar" dentro de nuestra concepción cultural de los sexos y modificar nuestra visión sistemáticamente binaria de la sociedad, antes que "cortar", literalmente, esta vez, cuerpos perfectamente saludables para adecuarlos a esa visión artificial?

¿Hasta cuándo vamos a seguir torturando a niñxs para seguir teniendo una sociedad bien dividida entre varones y mujeres, conceptos cerrados que, evidentemente, no existen como tales en la naturaleza?

En un país que reconoció el derecho de todxs a elegir su identidad de género, ¿hasta cuándo vamos a mutilar a personas, como ese bebé intersex que nació en Misiones, para poder seguir afirmando, como si fuera una verdad absoluta: "Biológicamente existen dos sexos"?


Para saber más:

- El blog Intersexualidad hace una lista de bibliografía sobre el tema, en castellano y en otros idiomas.
- Extracto publicado en Página/12 de “Reflexiones sobre la cuestión intersex”, incluido en Intersexo. Una clínica de la ambigüedad sexual, de reciente aparición (Ed. Grama).
- La película "XXY", de Lucía Puenzo, con Inés Efrón, cuenta la historia de una familia que no quiso mutilar a su hijx, y decidió dejarle elegir al llegar a la adolescencia.

lunes, 8 de abril de 2013

Varones gordos, mujeres... ¿gordas?

¿Qué ven en esta foto?

Thinkstock Photos
Yo, tratando de ser lo más objetiva posible, veo el cuerpo de un varón que, a todas luces, debe tener problemas de sobrepeso, si nos atenemos al Indice de Masa Corporal (IMC) que fija los límites por debajo o por encima de los cuales estamos demasiado "flacos" o demasiado "gordos", con criterios de salud y no de estética.

Con esos mismos criterios, veo a una mujer con un cuerpo que seguramente está dentro del rango deseado de IMC para ser considerado saludable.

Claro que considerando los criterios extremistas y abusivos sobre la apariencia ideal de las mujeres, esta mujer tiene caderas un poco grandes. Pero claramente, está en un peso saludable.

Pues ¿adivinen qué?

Esta foto ilustra una nota que explica por qué y de qué manera varones y mujeres engordamos. Siendo la idea, me imagino, mostrar a un varón y una mujer en sobrepeso.

Pero ni para ilustrar una nota sobre gordura son capaces de poner la foto de una mujer verdaderamente gorda.

La gordura de los varones es mucho más aceptada. ¿La de las mujeres? Es considerada tan espantosa, tan indecente, que para ilustrar una nota sobre la gordura, elijen el cuerpo de una mujer que no está en sobrepeso.

Una muestra más de que la presión sobre la apariencia de las mujeres es muchísimo mayor que la que puede existir sobre los varones. El equivalente de 20 kilos de más en un varón es, para una mujer, tres o cuatro kilitos "de más" sobre las caderas.

Para los varones, claramente criterios de salud. Para las mujeres, criterios estéticos que incitan a la anorexia. Porque el cuerpo de mujer que muestran como en sobrepeso es un cuerpo perfectamente saludable. ¿Cómo una chica adolescente que ve esa foto no va a pensar que es una cerda inmunda si tiene caderas como las de la mujer de la foto, que están dentro de la normalidad para una mujer, y a la que presentan como gorda?

Me recuerda una publicidad para una gaseosa light, que mostraba a varones con un poco de panza, y a mujeres flaquísimas, a pesar de que la idea era mostrar a varones y mujeres con pancita contra la que había que luchar.

Y después me dicen paranóica...

jueves, 4 de abril de 2013

Primero, la apariencia

Para las mujeres, lo primero, esencial, fundamental, es la apariencia física. TODO lo demás viene después. Y el aprendizaje de esa gran verdad empieza en la adolescencia.

Eso nos enseña una marca de toallitas de limpieza.

Chicas, ya saben: ¿tienen talento? ¿Quieren ser primeras violinistas del Teatro Colón? ¿Son abanderadas de su clase? ¿Tienen las mejores notas en matemáticas? ¿Pretenden ser un premio Nóbel de Física? 

Bueno, ojo, que no conseguirán absolutamente nada de todo eso ni obtendrán ningún reconocimiento de nadie si tienen defectos físicos. Primero, la apariencia. Después hablamos del resto.



Gracias a Enrique por señalarme el enlace.

martes, 2 de abril de 2013

¿Cuánto deberían ganar las mujeres?

En el día de la madre, suelen publicarse en Facebook y en otros lados hermosas imágenes coloridas, llenas de corazones y florcitas, que alaban a las mamás, recalcando el trabajo que hacen, su entrega, y sobre todo, que lo hacen "sin pedir nada a cambio".



Paralelamente, se dice de las mujeres que es normal que cobren menos plata que los varones, porque trabajan menos que ellos.

Ahora, en una sociedad organizada como la nuestra, es imprescindible, para el destino del país, que haya gente dedicada a criar a lxs hijxs, educarlxs, cocinar, limpiar, ordenar... Algunas familias pudientes pagan a otras personas para hacerlo: cocinerxs, jardinerxs, profesores particulares, canguros, etc. etc.

Pero en la inmensa mayoría de las familias, quien se encarga de todo ese trabajo imprescindible son las mujeres.

En octubre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) calculó la parte del PIB del país que representa el trabajo en el hogar.

Y llegó a la conclusión de que las mujeres participan en  las tres cuartas partes de la producción de un país, en valor y en horas de trabajo.

Entonces, es muy fácil decretar que es muy normal que las mujeres tengan menos dinero que los varones porque ellas trabajan menos fuera del hogar. Pero mientras la inmensa mayoría de los varones, luego del trabajo, ponen los pies debajo de la mesa y esperan a ser servidos, las mujeres, además de trabajar 8 horas diarias fuera de casa, siguen limpiando, planchando, cocinando, ocupándose de lxs hijxs, etc. etc.

Ahora, ¿cuánto debería ganar una mujer por todo ese trabajo invisibilizado, que algunos masculinistas asimilan a "poner un DVD en un lector", como han escrito algunos aquí mismo?

Bueno, si tomamos solamente en cuenta a las mujeres que trabajan 40 horas por semana fuera del hogar (como cualquier varón que se precie), el salario que deberían cobrar, por hacer trabajo de cocinera, profesora, chofer, psicóloga, administradora, médica, operadora de lavarropas, etc., debería elevarse a... 26.902 dólares por año, por casi 58 horas de trabajo semanal extra.

Un trabajo no remunerado, no reconocido, sin vacaciones, sin aportes jubilatorios, sin horarios, sin descanso.

Ese cálculo ha sido hecho por el sitio salary.com, que realiza ese cálculo en Estados Unidos desde hace doce años.


Los masculinistas que se la pasan hablando de igualdad real, ¿están dispuestos a compartir en un 50% real ese trabajo doméstico sin recibir un centavo a cambio?

Hablan mucho de custodia compartida en caso de separación, pero ¿cuántos compartieron realmente el trabajo de crianza de lxs hijxs durante la relación?

Ahora, yo no estoy a favor de que se remunere ese trabajo. Estoy a favor de un reparto más equitativo del tiempo de trabajo, de tareas del hogar, de crianza de lxs hijxs y de ocio (entendido como "no hacer nada", pero también como estudio, tiempo de reflexión, trabajo voluntario en ONGs, etc. etc.).

Los varones deberían ceder espacios de poder en el mundo laboral (trabajar menos, ganar menos...) a fin de permitir, por un lado, que las mujeres puedan tener acceso a esos espacios de poder, y también para tener ellos más tiempo para ocuparse de sus hijxs, de las tareas del hogar, etc.

Y extrañamente, no veo a muchos masculinistas reivindicando ceder espacios de poder para cambiar el paradigma social de la familia y del trabajo...

martes, 26 de marzo de 2013

El origen del patriarcado, del machismo y del sexismo

¿Por qué, en todas las culturas, impera el machismo? ¿Por qué los seres humanos han "elegido" el sistema de patriarcado y de dominación masculina en todo el mundo?

La primera pregunta es: 
¿Desde cuándo existe el patriarcado?

Algunos atribuyen el origen del patriarcado a la aparición de la agricultura, de la propiedad privada y, por ende, a los orígenes del capitalismo. Pero esto ocurrió hace "apenas" 30.000 años.

Sin embargo, de acuerdo a la antropóloga francesa Françoise Héritier, el sistema patriarcal aparece muchísimo antes. Ella sitúa su aparición en el paleolítico superior, entre hace 200.000 y 50.000 años, en la época de lxs cazadores-recolectores, es decir, antes de la aparición de la agricultura.

¿Cómo logra situar el origen del patriarcado en esas fechas tan remotas, en que había menos de 100.000 individuos en todo el planeta?

A la luz de los nuevos estudios etnológicos y antropológicos, se comprobó que en esas épocas, los seres humanos vivían en grupitos familiares consanguíneos de 15 a 20 personas. Analizando los restos de grupos humanos diezmados por cataclismos, o sea, que murieron todxs juntxs, se dieron cuenta de que los varones y lxs niñxs tenían el mismo ADN, y que habia mujeres con un ADN distinto.

Esto significa que ya en esa época, las mujeres eran objeto de intercambio entre los varones, entre distintos grupos consanguíneos. O sea, ya existía una sociedad patriarcal. Entonces, hay que remontarse a antes de la aparición de la propiedad privada para encontrar los orígenes del patriarcado.


La segunda pregunta sería entonces: 

¿Cómo surge ese patriarcado, y por qué?

Algunxs aseguran que la universalidad de la dominación masculina se explica por la naturaleza: al ser más fuertes que las mujeres, los varones tienden a dominarlas.

Esa explicación no resiste la más leve observación del reino animal, donde las diferencias físicas entre machos y hembras muchas veces son mayores que entre los seres humanos y donde, sin embargo, no existe ningún sistema de dominación entre los sexos

La única especie en la que los machos dominan, maltratan, agreden, torturan, matan a las hembras, es la especie humana. Es por exceso de humanidad que los varones son violentos, y no por un exceso de bestialidad o de testosterona, puesto que los animales sí logran "controlarse".

La única especie con capacidad para pensar, o sea, la única capaz de controlar sus pulsiones, es también la única especie en la que los machos maltratan y dominan a las hembras.

O sea, la mayor fuerza de los varones (que, además, es muy relativa) y la naturaleza no pueden explicar el origen del patriarcado. Los varones no maltratan a las mujeres porque no se pueden contener, sino porque se sienten legítimos al hacerlo. O sea, por un sistema social legitimado.

Según Françoise Héritier, la raíz de todo empieza cuando esos muy antiguos seres humanos, que fueron lxs que construyeron el sistema de pensamiento que usamos al día de hoy, intentaron dar sentido a lo que les rodeaba.

Eric Garault/LEXPRESS
Uno de los misterios que les rodeaba era por qué, mientras los varones no pueden reproducirse directamente, las mujeres sí tenían esa capacidad extraordinaria de fabricar no solamente cuerpos parecidos a ellas, sino también cuerpos distintos a ellas: cuerpos masculinos.

Luego observaron que sin coito, no había embarazo ni reproducción. Para poder controlar ese poder exorbitante de las mujeres (ya que si las mujeres tenían el poder de fabricar varones, entonces también tenían el de dejar de producirlos), se encontró una explicación a la relación entre coito y reproducción que, de paso, fue también una manera de controlar la capacidad de las mujeres: son los varones los que introducen a lxs hijxs en el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres se convirtieron en un mero receptáculo, puesto a disposición de los varones. Y se transformaron, a lo largo de varios milenios, en un recurso que había que poseer, controlar y dominar, a fin de poder asegurar la reproducción. Fue necesario impedirles disponer de su cuerpo, restarles autonomía, y se las empezó a alejar de la educación y del poder.

Ese proceso es llamado por Françoise Héritier la "valencia diferencial de los sexos", que hizo de las mujeres eternas menores. Ella considera que ese sistema de pensamiento es la base del inicio del mundo en el que vivimos, fundado en una relación desigual, jerárquica, entre varones y mujeres.

O sea, el origen de la dominación masculina, que se expandió a medida que los seres humanos se multiplicaban, a partir de esos 100.000 individuos primitivos, es la voluntad de control de los varones sobre el poder de fecundidad de las mujeres.

De ahí derivan absolutamente todos los estereotipos de género, que llegaron a ser universales precisamente porque ese sistema se remonta a épocas muy, muy lejanas: la mujer-objeto, la mujer abnegada, que se sacrifica por sus hijxs, la mujer dulce y compasiva, la maternidad como destino obligatorio para toda mujer, la mujer fiel porque necesita de un macho protector vs. el macho que va sembrando su semen de flor en flor, pero también la mujer demonio, la mujer presa de sus hormonas, la mujer loca a la que hay que controlar...

Sobre esa creencia se construyeron todas las sociedades. El patriarcado no es una mera división del trabajo: es un sistema de dominación, del que deriva una división del trabajo que es cambiante de acuerdo a las épocas y las necesidades. Cuando hay necesidad de mano de obra, como durante una guerra, se le da la bienvenida a las mujeres en el campo laboral. Cuando hay sobrante de mano de obra, se les pide que vuelvan a sus casas...

Es muy probable que, mientras las mujeres sean las únicas en poder gestar, el sistema de dominación patriarcal, a través de los estereotipos de género relacionados precisamente con la capacidad de gestar, sigan vigentes.

El machismo tiene muchos siglos de vida por delante...

- Masculino/Femenino: el pensamiento de la diferencia, de Françoise Héritier (2002). Barcelona, Ariel.
- Una entrevista en castellano a Françoise Héritier en La Nación.

viernes, 22 de marzo de 2013

La cerveza Schneider, cada vez más machista

¿Qué tan difícil es entender lo ofensivo de una campaña a las que nos somete la cerveza Schneider?

Evidentemente, lxs responsables de las publicidades de esa marca no entendieron absolutamente nada. No les bastó con que el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión denunciara uno de sus comerciales por su "fuerte mensaje discriminatorio" y por su "violencia simbólica".

Tampoco les bastó con las múltiples quejas recibidas después de su patético comercial Perdón, en que muestran a los varones como subnormales que no son responsables de cometer agresiones sexistas en la calle o de "pensar que un no es un sí" (o dicho de otro modo, de ir en contra de la expresa voluntad de una mujer).

En los últimos días, siguieron adelante con su magnífica idea de desresponsabilizar a los varones por el machismo, y nos castigaron con afiches en la calle:


Traducción: perdón por "apoyar" nuestro pene en su cuerpo en el autobús, algo que es considerado una agresión sexual y un delito ante la ley argentina, pero que vaaaaamos, no es tan grave, no es para ponerse así, es sólo una picardía, ya saben cómo somos los varones de juguetones...

Las reacciones no se hicieron esperar. El martes se abrió la página Facebook "Repudio a la campaña en vía pública de cerveza Schneider". En tres días, 4.500 personas se adhirieron a la página. 

El repudio fue tal que Schneider decidió retirar los carteles de la calle, y emitió un comunicado diciendo que lamentaba que "el objetivo humorístico de la campaña haya sido interpretado de una forma alternativa".

O sea: no entendieron NADA.

¿De una forma alternativa? ¿En serio? ¿Es humor minimizar las agresiones que las mujeres viven todos los días en la calle? ¿Es humor reivindicar un modelo de masculinidad que pasa por la agresión sexual, el acoso callejero, la dominación, la impunidad? ¿Es pícaro obligar a una mujer a sentir un pene entre sus nalgas mientras viaja en autobús?

Como preguntó la organización de lucha contra el acoso callejero Hollaback, "¿qué sigue después? ¿“Perdón por violarte” o “perdón por prenderte fuego”?"

Por la reacción de lxs responsables de Schneider, que muestra que no tienen absolutamente ningún remordimiento por su nefasta publicidad, me temo que bien podría ser el siguiente paso.

Dos días después del Día internacional contra el Acoso Callejero, me parece lamentable tener que volver a explicar, una y otra vez, que los "piropos" son acoso, y que agredir sexualmente a una mujer no es una picardía, sino un delito.

Esta publicidad es la prueba más fehaciente de que entre un piropo y una violación, sólo hay una cuestión de grados, pero que se trata del mismo mecanismo: el de la impunidad de varones que creen que la calle es su feudo, que las mujeres sólo están ahí de invitadas, y que ellas se tienen que someter a lo que impongan ellos, estén o no de acuerdo: comentarios sexistas, toqueteos, violaciones.

En este blog, ya hablé mucho del acoso callejero, que algunxs trogloditas siguen llamando "piropos", pueden volver a leer mis entradas al respecto aquíaquíaquí aquí. Y también aquí. Ah, y aquí. Y aquí. Puf, y aquí

Sin olvidarme de mencionar otra nefasta publicidad, la de Coca-Cola, que también mostraba a los piropos como una picardía deseable...

PD: una nota en Tiempo Argentino, otra en Télam y otra en Página/12.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué no quedo claro? ¡Es un día de lucha!

Casi todos los años, recuerdo en este blog que el 8 de marzo no es un día de homenaje a "la mujer", sino un día de lucha, para recordar el camino recorrido y evaluar el que falta por recorrer para alcanzar la igualdad de género.

Todos los años, florecen en Facebook, Twitter y demás redes sociales mensajes con corazoncitos, florcitas y rosas por doquier, deseando a las mujeres que tengan un "feliz día".

Así como, para el principio del año, di la palabra a varones feministas, lo vuelvo a hacer hoy, ya que se tomaron la molestia de explicar por qué, en este día, es casi ofensivo regalar flores y bombones a las mujeres.
8 de marzo, día de las mujeres. Ni flores, ni bombones, ¡día de lucha!

Ni flores ni bombones. Hoy es un día de lucha contra todas las formas de opresión hacia las mujeres. Día de Lucha contra todas las manifestaciones del Patriarcado. 
Desde el Colectivo de Varones Antipatriarcales hace tiempo que decidimos formar parte de la misma lucha que históricamente vienen llevando adelante las organizaciones de mujeres. Lo hacemos problematizando nuestros roles de poder y nuestros privilegios, siendo conscientes de que es una lucha cotidiana
Por eso también salimos a la calle con ellas repudiando todas las formas de violencias que como varones ejercemos hacia las mujeres, reflexionando sobre nuestras prácticas y exigiendo al gobierno que desarrolle acciones claras y contundentes para terminar con la opresión de género. 
En ese marco es que exigimos un urgente tratamiento y aprobación del Proyecto de Ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No queremos más de mujeres muertas por abortos clandestinos y realizados en condiciones de insalubridad. Las mujeres que se mueren son en su mayoría, mujeres pobres 
También exigimos acciones claras, sin ambigüedades, por parte del Estado, para desmantelar las redes de trata con fines de explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes.  La erradicación de la complicidad de la policía, del Poder Judicial en todos sus estratos y condenas de por vida con cumplimiento efectivo a los responsables de los secuestros y explotación a mujeres.
No ignoramos que la distribución de derechos es una cuestión de poder. Entonces nos preguntarnos, quiénes ejercemos el poder sobre las mujeres, negándoles la soberanía sobre sus cuerpos, entre tantas otras cosas. Este poder es el que el feminismo ha sabido denunciar, y del que los varones nos debemos hacer cargo. 
Somos varones los que ocupamos lugares de poder: jueces que condenan a las mujeres por abortos clandestinos. Jueces cómplices de las Redes de Trata y Explotación Sexual. Médicos violentos que maltratan a las mujeres que se practicaron un aborto. Autoridades eclesiásticas que bregan en contra de los derechos reproductivos, mientras encubren a sacerdotes pedófilos. Empresarios de la publicidad que producen y fomentan imágenes misóginas sobre las mujeres. 
También somos varones los que no nos hacemos cargo en situaciones de embarazos no deseados. Somos varones los que inferiorizamos a nuestras compañeras de trabajo. Somos varones los que seguimos relegando las tareas domésticas a nuestras novias, madres y amigas. Y los que las cosificamos, maltratamos  y oprimimos. 
Invitamos a todo aquél que se autodefina como varón, a comprometerse y ponerle el cuerpo a la lucha contra el patriarcado para revertir toda forma de desigualdad y de opresión hacia las mujeres. No es nuestro destino inexorable ser los machos hegemónicos. Apostamos a descubrir colectivamente otras formas de ser varones que impliquen la construcción de relaciones igualitarias con nuestras compañeras, con otros varones y con todas las identidades de géneros. 
Es así que demandamos:
-          Aparición con vida de todas las mujeres secuestradas con fines de explotación sexual. No están perdidas, son desaparecidas en democracia para ser prostituidas. Sin clientes, no hay trata. Si sos cliente, sos prostituyente.
-          Reglamentación y aplicación urgente de la Ley contra toda forma de violencia hacia las mujeres con políticas públicas de prevención y contención para todas las víctimas de violencia. Condena pública para toda manifestación misógina en los medios masivos de comunicación.
-          Aprobación de la Ley de Interrupción voluntaria del Embarazo. ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!
-          Basta de precarizar a las mujeres. Igual remuneración por igual trabajo!
-          Juicio y castigo para todos los femicidas,  encubridores y responsables políticos! 
¡Ni Machos, Ni Fachos!
Colectivos de Varones Antipatriarcales

martes, 5 de marzo de 2013

El mito de las falsas denuncias (bis)


Ya he escrito acerca del mito de las falsas denuncias, que regularmente agitan los masculinistas para demostrar que los varones son víctimas de "feminazis" dispuestas a aplastarlos y eliminarlos.

Por supuesto, nunca tienen cifras ni estadísticas reales, más que algún recorte periodístico, como si un caso en particular fuera revelador de un hecho sociológico.

Como otrxs más calificadxs que yo se han tomado la molestia de responder, con argumentos, punto por punto, a los masculinistas que niegan la amplitud de la violencia de género, dejo la palabra a uno de ellos, Miguel Lorente Acosta, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género.

Sé que con esa nota, los trolls masculinistas van a desembarcar aquí con toda su furia, como lo suelen hacer últimamente. Bienvenidos sean. Porque no hay mejor prueba de la misoginia y la violencia de los masculinistas que sus propias palabras.

El dato principal que rescato de la nota es que las denuncias falsas no llegan al 1% del total, de acuerdo a la Fiscalía General del Estado, y que el delito de violencia de género es, de lejos, el delito con menos denuncias falsas.

Pueden leer la nota directamente en el diario El País aquí
Palabras contra palabras  
Las mujeres nunca han tenido palabra, la sociedad y la cultura no han creado una expresión como lo han hecho con los hombres (“palabra de hombre”), para así darle trascendencia a su voz con la simple referencia a su origen: el hombre. Las mujeres han sido presentadas justo como lo contrario: perversas, mentirosas, traidoras, desleales… Desde Eva y Pandora hasta hoy. Y si existe una cultura que ha creado esta doble referencia sobre la desigualdad, no es de extrañar que cuando la palabra de las mujeres entra en conflicto con la conducta de los hombres, salgan a la luz todos los mitos que buscan defender la desigualdad
Al analizar el argumento de las denuncias falsas se pone de manifiesto esta construcción cultural. En primer lugar, porque parte de esa idea de la mujer perversa que denuncia para hacer daño al hombre y para beneficiarse. Segundo, porque conforme la sociedad ha avanzado más en la lucha contra la violencia de género y ha dejado menos espacio a los maltratadores —señal de que la respuesta social está teniendo éxito—, en lugar de tomar esa realidad como demostración de la verdad de la violencia de género y de la necesidad y eficacia de la denuncia, la reacción es la contraria: se cuestiona la conducta que permite superar esa violencia y a los hombres violentos
Tercero: la crítica montada sobre las denuncias falsas no se sostiene sobre el análisis de la realidad: las mujeres apenas denuncian, la mayoría de las víctimas se separan, y las que lo hacen no piden medidas sobre el domicilio, la custodia de los hijos, ni ninguna cantidad de dinero al hombre; los datos están en los informes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Como cuarto argumento encontramos que aquellos hombres que piden que se mantenga la presunción de inocencia y que no se le dé credibilidad a una denuncia basada en la palabra de la mujer, no dan ninguna presunción de inocencia a las mujeres y consideran que la gran mayoría miente y delinque al denunciar falsamente a un hombre. 
En quinto lugar están los datos, reveladores de su mentira. El CGPJ y la Fiscalía General del Estado han analizado la situación y han concluido que las denuncias falsas no llegan al 1% del total. Así se deduce que el de violencia de género es, con diferencia, el delito con menos denuncias falsas. Pero, además, el hecho de que aquellos que defienden la falacia de las falsas denuncias cambien sistemáticamente sus datos demuestra que mienten. Al principio usaban como referencia el porcentaje de sentencias no condenatorias (un 30%), pero como no era sostenible ahora emplean el porcentaje de mujeres que retiran la denuncia o no quieren declarar contra su pareja. 
Sus argumentos parten de la ideología que presenta a las mujeres como malas y perversas, y luego buscan datos que encajen en sus ideas. Cuando hablan sobre el tema, en lugar de aportar referencias válidas o estudios, recurren a los casos personales (curiosamente todos conocen alguno) o a aquellos que han sido aireados a todo volumen en determinados medios
La idea de las denuncias falsas es el reflejo de los argumentos que la desigualdad y el machismo ha utilizado históricamente para defender sus privilegios y atacar a las mujeres. Nunca han tomado el silencio tras los casos de violencia como falso, porque era coherente con esa normalidad construida sobre la agresión. En cambio, la denuncia para salir de ella sí es tomada como falsa. Y es que las palabras se las lleva el viento, pero la palabra es la ley.
(Lo subrayado en negrita es mío) 

jueves, 28 de febrero de 2013

Super-dominante

El fundador de ZeroMacho, red internacional de varones pro-feministas por la abolición de la prostitución (a la que los varones de todo el mundo pueden adherirse), Patric Jean, suele decir que es un "super-dominante".

O sea: es varón. Es blanco. Es de clase media acomodada, con acceso a un buen nivel educativo. Viene de uno de los países más ricos del planeta. Es heterosexual. Es flaco. Es alto. Tiene 40 y pico de años, la edad en que se considera que los varones están en su punto más álgido.

En fin, tiene absolutamente todo a favor.

Ese varón también suele decir que entiende que la mayoría de los varones no quieran perder sus privilegios de género, y se resistan, como los masculinistas, a los cambios que impliquen que cedan espacios de poder para que las mujeres tengan igualdad de oportunidades.

Claro, dice, que un varón de clase media acomodada, con muchos otros privilegios, ceda espacios de poder en cuanto a género, vaya y pase. Le quedan todos los otros privilegios. 

Pero andá a decirle a un tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, que ceda los pocos privilegios que le da su condición de varón... Ni en pedo. Y es entendible: no sacaría ningún beneficio de ello, al contrario, perdería lo poco que tiene.

Lo que no ve, o no quiere ver, ese tipo pobre, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social, es que él es el penúltimo eslabón de la sociedad. El último eslabón son... las mujeres pobres, sin trabajo, sin formación, sin perspectivas de mejora social.

Lamentablemente, los tipos pobres, sin trabajo, sin formación y sin perspectivas de mejora social no son los únicos en negarse a ceder espacios de poder. La mayoría de los varones se niega a hacer ese esfuerzo.

Ahora, sí, es difícil ceder espacios de poder. Y no trae casi ningún beneficio inmediato al varón que lo haga, excepto el de la sensación de hacer lo justo. Porque, recalca Patric Jean, es lo justo. Es lo justo si queremos una sociedad más justa.

Bien lo dice, a su manera, Louis CK, un humorista estadounidense, hablando de los privilegios de ser blanco. Y varón (en inglés):

lunes, 25 de febrero de 2013

Las mujeres, en el frente de batalla

Uno de los argumentos de los masculinistas para demostrar que las mujeres son privilegiadas en esta sociedad, es que los que mueren en el frente de batalla, durante las guerras, son los varones.

Sí. Es cierto. O más bien, era cierto.

En efecto, el Ejército argentino acaba de aprobar el acceso de las mujeres al arma de Infantería y Caballería, las dos principales fuerzas de combate en un campo de batalla, lo cual les estaba vedado hasta ahora.

"Luego de la entrada en vigencia de la resolución 1143/11 (...), que elimina todas las restricciones en el acceso del personal militar femenino a los distintos escalafones, 65 mujeres tuvieron la posibilidad de ejercer su derecho de elección de arma en igualdad de condiciones con los hombres", informó hace pocos días el Ejército argentino.

Una decisión similar tomó el ejército estadounidense hace poco, al permitir que las mujeres estén en el frente de batalla, luego de que un grupo de mujeres militares presentara una demanda legal, porque la norma que prohibía a las mujeres ocupar puestos de combate bloqueaba sus posibilidades de ascenso en el ejército.

En Estados Unidos, se abrirán así un cuarto de millón de puestos que estaban prohibidos a las mujeres.

Soldadas norteamericanas en Bagdad. Foto AFP.

Porque claro, lo que no dicen los masculinistas, es que el acceso de las mujeres al frente de combate estaba prohibido. Por más que hubiese querido, una mujer no podía elegir dar su vida por su patria y ser considerada heroína por ello.

Qué fácil que es recalcar que solamente los varones mueren en el frente de batalla, cuando las mujeres tienen, lisa y llanamente, prohibido estar en ese mismo frente de batalla.

Y lo que tampoco dicen los masculinistas es que por esa veda, las mujeres perdían posibilidades de subir en la jerarquía militar, ser condecoradas por acciones heróicas, ocupar puestos de mando. Estaban obligadas a ocupar lugares subalternos, tener sueldos más bajos, perderse las primas que se pagan a los soldados que van al combate.

En las guerras, mueren muchos soldados masculinos (aunque en las guerras modernas, ya no mueren tantos). Y muchas mujeres civiles, consideradas trofeo de caza, botín de guerra: son violadas, torturadas, asesinadas por los ejércitos vencedores. Sin hablar de la cantidad de mujeres que, hasta no hace poco en las sociedades occidentales, morían al dar a luz a los niños que el Estado les pedía que parieran en serie para que los ejércitos tuvieran suficiente carne de cañón.

Víctimas invisibles
Pero las únicas muertes reconocidas como heróicas son las muertes de los soldados. A los únicos a los que se les dan medallas, condecoraciones, los únicos que son homenajeados como defensores de la patria, son los soldados, o sea, los varones.

Y no nos olvidemos de que hoy en día, en la mayoría de los países occidentales, Estados Unidos inclusive, el servicio militar ya no es obligatorio. O sea, eso de morir en la guerra es una elección también para los varones. Una elección, y un privilegio, si se compara con cómo se tratan a las mujeres que mueren en esas mismas guerras: en la más absoluta indiferencia.

Las mujeres son las víctimas invisibles de las guerras, de ellas no se habla nunca, como si ellas no murieran también, no sufrieran también.

¿Un avance de la sociedad?
Ahora, ¿se puede considerar un avance de la sociedad que ahora las mujeres también puedan matar y combatir? ¿Son esas actividades realmente gloriosas? ¿Está bien nivelar hacia abajo y permitir que las mujeres tengan tantas posibilidades como los varones de ser asesinas legales?

Personalmente, soy pacifista, estoy en contra de la existencia misma de los ejércitos, no entiendo que alguien, varón o mujer, elija una carrera que consiste en matar a otros seres humanos.

Pero en un mundo en que existen los ejércitos y las guerras, sí considero un avance que las mujeres tengan esa misma posibilidad. Que se las deje de considerar seres débiles que deben ser protegidos por los varones. Que se rompa con el estereotipo de género de la mujer frágil y del varón fuerte. Que las mujeres tengan las mismas oportunidades de ascender en la jerarquía militar y ocupar puestos de mando.

El pacifismo, el fin de las guerras y de los ejércitos pasa por otro lado. No por que las mujeres tengan o no acceso a los puestos de combate.

Ahora, espero ansiosamente la reacción de los masculinistas. Me imagino que muchos verán esa medida como algo negativo, arguyendo que las mujeres no están capacitadas naturalmente para ser soldadas y luchar a la par de los varones, sin temer ser contradictorios, ya que son los primeros en quejarse, erróneamente además, de que los únicos en morirse en las guerras son los varones.

lunes, 11 de febrero de 2013

De pie contra la violencia de género


Mil millones de mujeres de pie contra la violencia de género.

Es la apuesta de Eve Ensler, autora de los Monólogos de la Vagina, para este jueves 14 de febrero, el V-Day (juego de palabra entre el día de San Valentín, y el día de la Vagina).

Este año, organizó un flash mob gigante, es decir, un baile callejero, en el mundo entero. Casi todos los países del planeta participarán ese día, con la intención de decir basta a las violencias de género.

Pueden buscar dónde se organiza en su país o su ciudad en el sitio de One Billion Rising, donde también encontrarán videos para aprenderse la coreografía.

En Buenos Aires, una de las principales citas es a las 17 en el Anfiteatro Costanera Sur.

Personalmente, no creo que una manifestación, por más masiva que sea, tenga el poder de modificar las mentalidades de miles de millones de varones (porque no nos olvidemos de que detrás de toda violencia de género, hay un varón violento, abusador y machista) y suprimir esa violencia.

Mientras las mentalidades no cambien, mientras los estereotipos de género, que hacen de las mujeres objetos sexuales, cuerpos a disposición de los varones, y de los varones los dueños de las mujeres, la violencia de género seguirá existiendo

El fin de las violencias se logra con educación igualitaria y no sexista, concientización de lxs más jóvenes, lucha contra los estereotipos de género en los medios masivos de comunicación (televisión, publicidades, cine...), no tanto con mujeres bailando en la calle.

Además, hay algo que no me gusta en la campaña One Billion Rising, y es que se echa la responsabilidad del fin de las violencias a las mujeres, pidiéndoles que se levanten para lograrlo, cuando los primeros en tener que modificar su comportamiento deberían ser los varones violentos.

De todas formas, creo que esta campaña es una manera de visibilizar el tema, y por eso aliento a todas y a todos a olvidarse de la fiesta comercial y mercantilista de San Valentín, a difundir y participar en la campaña, y a salir ese día a la calle a bailar.



PD: recuerdo que una mujer de cada tres, en el mundo, será alguna vez víctima de violencia de género en su vida. Esto es, mil millones de mujeres.