"Las mujeres y los niños primero"... Es uno de los grandes argumentos de los masculinistas a la hora de demostrar que los hombres sufren tantas discriminaciones como las mujeres, o incluso peores.
Nosotros, dicen, en caso de hundimiento de un barco, tenemos que sacrificarnos para salvar a las mujeres y lxs niñxs. ¿Dónde quedó la igualdad? preguntan, indignadísimos, ante tamaña injusticia.
Y acto seguido, dan el ejemplo del Titanic, en el que, efectivamente, el 70% de las mujeres se salvaron, frente al 20% de los varones.
El tema es que el caso del Titanic es... una excepción.
Una excepción que ha construido un mito, el de que en caso de una catástrofe, las que se salvan son las mujeres, mientras los pobres hombres se sacrifican y mueren en atroces sufrimientos.
¿Por qué un mito? Bueno, resulta que investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia) estudiaron 18 grandes naufragios ocurridos entre 1852 y 2011, y se dieron cuenta de que en realidad, manda la ley del más fuerte.
Más que la ley de "las mujeres y lxs niñxs primero", los varones tienen tendencia a aplicar la ley del "sálvese quien pueda" y a salvarse a sí mismo.
En su estudio, titulado Género, normas sociales y sobrevivencia en desastres marítimos y publicado en junio de 2012 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, lxs investigadores han estudiado en detalle esos 18 naufragios, que implicaron a 15.000 personas de 30 nacionalidades diferentes. El resultado fue tajante: "Las mujeres tienen una desventaja de sobrevivencia clara en comparación con los varones".
Los resultados son inapelables. En promedio, lxs que mayor tasa de sobrevivencia tienen son... lxs tripulantes (61%). Luego le sigue el capitán (más de 44%, con lo cual el comportamiento del capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, es más común de lo que se cree). Luego, los varones, con más del 37% de posibilidad de sobrevida. Lejos están las mujeres, que tienen menos de 27% de posibilidad de salvarse, y por último lxs niñxs, con un 15%.
"En el Titanic", dicen lxs investigadores, "la tasa de sobrevivencia de las mujeres fue más de tres veces más elevada que la tasa de sobrevivencia de los varones. Pero al estudiar una muestra mucho más amplia de desastres marítimos que lo que nunca antes se había hecho, demostramos que la tasa de sobrevivencia de las mujeres es, en promedio, sólo la mitad de la de los varones. Interpretamos esto como una prueba de que la aplicación de la norma de "las mujeres y lxs niñxs primero" es excepcional en los desastres marítimos."
Y, agregan, "parece que es lo que dicta el capitán, más que la moralidad de los varones, lo que determina si se les da un trato preferencial a las mujeres en los hundimientos de barcos".
Básicamente: si no se les obliga a hacerlo (como ocurrió en el Titanic, a veces a punta de pistola), los varones intentan salvar primero su pellejo, como lo haría cualquier ser normalmente constituido.
Ante la ley del "sálvese quien pueda", una hipótesis de lxs investigadores es que los varones corren con ventaja en comparación con las mujeres: en caso de hundimiento de un barco, se salvará quien corra más rápido, sea más fuerte y pueda sortear más fácilmente los obstáculos. Todas cosas, y eso lo agrego yo, son más difíciles si se viste con polleras, zapatos incómodos o si hay que hacerse cargo de lxs niñxs, trabajo que, por lo general, le incumbe a las mujeres. Niñxs a lxs que, visiblemente, también les importa tres pepinos a los varones.
El "las mujeres y lxs niñxs primero" es una ley que, en realidad, estaría destinada a favorecer y salvar a lxs niñxs ante todo (los seres más indefensos), y puesto que son las mujeres las que se encargan de ellxs, pues a ellas también es a quien habría que salvar.
Y resulta que el estudio muestra que al final, lxs niñxs son lxs que menos posibilidad de salvarse tienen.
Ya me hablarán del duro sacrificio de los varones y de la horrible discriminación que viven por esa ley de "las mujeres y lxs niñxs primero": no solamente tienen ínfimas posibilidades de estar en una situación similar a la del hundimiento de un barco, sino que la realidad muestra que ante los hechos, no aplican esa ley que supuestamente tanto los desfavorece.
Sin embargo, los masculinistas la siguen esgrimiendo a la hora de demostrar lo horriblemente discriminados que son los varones en comparación con las mujeres...









