sábado, 29 de junio de 2013

Pardini alienta a violar a las mujeres en Duro de Domar: ¡basta ya de violencia misógina!

En el programa Duro de Domar, se invita a violar a las mujeres, y a todos les parece súper divertido.

Fue, al parecer, en el marco de un "debate" sobre cómo levantarse a una mujer, el 19 de junio pasado. Digo "al parecer" porque no miré el programa entero, que me parece hecho para subnormales.

En el programa, los invitados y panelistas, todos varones hablan de las mujeres como objetos de consumo. O sea, lo normal.

Hasta que alguien sugiere que pagar una cena/salida a una mujer no significa necesariamente que se la esté tratando de levantar ("comprar", dicen los panelistas, porque todxs sabemos que las mujeres, en el fondo, son todas putas y sólo hace falta darles un poco de plata para que se abran de piernas). 

Y se acota que bien se puede hacer lo mismo con un amigo, sin otras intenciones que la buena amistad.

Hasta que uno de los panelistas, Guillermo Pardini (reconozco que nunca en mi vida había escuchado hablar de este señor hasta hoy) tira esta maravillosa idea (tiempo 11'38'' del video):
"Lo lógico es que si yo soy caballero con vos y te pago todo, ahora sé damisela vos y hacé lo que tenés que hacer".
Claro, nena, te pagué la cena, te pagué el cine, ahora calladita y a bajarse la bombachita, que con el poder que me da el dinero, impongo mi poder de macho sobre tu debilidad femenina.


¿Y si la mujer no accede... bueno, si la mujer no accede, la respuesta la vuelve a dar Pardini en el tiempo 12'38'' del video.

Los panelistas preguntan qué hay que hacer para tener sexo la primera noche (con una mujer, se sobreentiende, porque somos todos machos, no sé si había quedado claro).

Entonces, ¿qué se puede hacer? El mismo Pardini nos ilumina: 
"¡Drogarla! ¡Endrogarla en el trago! Le ponés algo que pierda los sentidos, y ahí le das".
¿No sabe este reverendo hdp (hijo del patriarcado) que tener sexo con una mujer inconsciente es una VIOLACIÓN?

¿Y nadie reacciona entre los invitados y los panelistas? ¿Nadie emite una sola crítica, una sola acotación?

No, nadie reacciona. Al contrario, siguen todos con la joda: "El consumo de alcohol, ¿ayuda?" preguntan. Dándole pie para que Pardini insista con su "chiste", comprobando así que no fue ningún desliz, sino algo intencional: "No, darle a ella alcohol".

Sí, Pardini, había quedado claro la primera vez: drogarla, darle alcohol, violarla. Claro como el agua.

Muchxs dirán: fue un chiste. Un chiste malo, pero un chiste al fin.

¿Un chiste? ¿Saben cuántas mujeres violadas a las que nunca le creyeron que habían sido violadas se cagaron de risa escuchando eso? 

¿Saben cuántas mujeres violadas que tuvieron que soportar comentarios del tipo "no hubieras tomado alcohol"/ "no hubieras salido con ese tipo"/ "no te hubieras puesto esa falda"/ "no hubieras salido a bailar" se destornillaron de la risa escuchando a un tipo en televisión hacer "chistes" sobre la violación? 

¿Saben cuántas mujeres no denunciaron su violación sabiendo que nadie les creería, o serían objeto de burla? 

¿Saben cuántas, todos los días, callan su trauma y fingen reírse ante "chistes" como éstos, gritando internamente su dolor, para no ser tildadas de "amargas"? 

¿Qué sabe este tremendo imbécil de la vida de la mujer que estaba sentada al lado? ¿Está completamente seguro de que esta mujer no fue violada?

Pues no, no es un chiste. Es un delito

La Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres prevé accionar para "prevenir, sancionar y erradicar la difusión de mensajes o imágenes que: 1) Inciten a la violencia, el odio o la discriminación contra las mujeres. 2) Tiendan a perpetuar patrones sexistas de dominación masculina o alienten la exhibición de hechos aberrantes como la intimidación, el acoso y la violación. 3) Estimulen o fomenten la explotación sexual de las mujeres. 4) Contengan prácticas injuriosas, difamatorias, discriminatorias o humillantes a través de expresiones, juegos, competencias o avisos publicitarios."

Por todo ello, les aliento a denunciar el programa Duro de Domar en general y a Guillermo Pardini en particular ante el Observatorio de Discriminación en la Radio y la Televisión, llenando el formulario aquí.

Recuerden: quejarse, sirve.

martes, 18 de junio de 2013

Mejor sola que mal acompañada

A las feministas nos ven en general como mujeres feas, mal cogidas, o amargas porque nadie las quiere coger, frustradas, y que vuelcan esa frustración en odio hacia los varones y, en el mejor de los casos, se vuelven lesbianas.

Porque, por supuesto, el feminismo es el odio hacia los hombres y el lesbianismo es el resultado de esa frustración...

Más allá de que tal aserción demuestra el cretinismo absoluto de quien la formula, en algo tienen razón: a las mujeres feministas heterosexuales nos cuesta encontrar pareja.

¿Por qué?

Pues es muy simple. Sabemos lo que no queremos. Sabemos lo que queremos. Y lo que queremos no abunda.

No queremos un machista. No queremos un esencialista. No queremos a alguien que diga "amar" a las mujeres. No queremos a alguien que nos diga estar a favor de la igualdad, pero luego nos deje ocuparnos del bebé porque "vos sabés mejor, vos lo tuviste nueve meses en la panza", o nos diga que somos paranóicas porque vemos sexismo en todos lados. O que tenga una sexualidad centrada en la penetración y que hable de "preliminares" al hablar de caricias. No queremos a alguien que salte con que "yo no soy así" cada vez que denunciamos la dominación masculina.

Queremos un varón feminista. Que no tenga miedo a decirlo. Que comparta nuestra lucha. Que nos entienda cuando decimos que queremos deconstruir el patriarcado y la masculinidad hegemónica. Que se reconozca dominante en una sociedad desigual, y que haga esfuerzos por no aprovechar ese lugar privilegiado. Que no hable en nuestro lugar.

Evidentemente, chocamos con la realidad: la inmensa mayoría de los varones son machistas (y de las mujeres también), o, al menos, esencialistas. La mayoría cree, en el mejor de los casos, que somos "iguales en la diferencia".

A la mayoría les conviene esa estafa de los sexos "complementarios", y no buscan a una igual, sino a una mujer que los ponga en valor. No soportan que ella gane más, viaje sola, tenga su vida propia. No soportan que esté muy segura de ella misma.

Quieren una  mujercita con un dedito en la boca (pero que pueda ser salvaje en la cama). A una mujer que esté siempre hermosa, flaca, maquillada, depilada (para poder despotricar contra las mujeres que pasan tres horas preparándose para poder estar hermosas, flacas, maquilladas, depiladas). A una mujer que no cuestione el orden social y la jerarquía de género (aunque serían incapaces de decirlo así porque no tienen ni la más remota idea de lo que significa "jerarquía de género").

Entonces claro. Nos resulta muy difícil encontrar pareja. Muchas feministas o nos conformamos con historias sin compromiso. O nos arreglamos con la soltería (y a veces, la reivindicamos, como el único estado posible para un correcto desarrollo de nuestro potencial), porque mejor solas que mal acompañadas. 

O, también, por qué no, empezamos a fijarnos en las mujeres. Después de todo, si lo que buscamos es una persona feminista que comparta nuestra vida, tendremos más posibilidades, estadísticamente hablando, de encontrar a una mujer que a un varón*.

¿Que si a veces no me gustaría ser "un poco menos" feminista? ¿Que si no me cansa estar siempre en lucha? Pues sí, claro. Ser feminista duele, porque el sexismo está en absolutamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, profesional, personal, íntima, urbana... La lucha antisexista cansa. Pero es imposible cerrar los ojos sobre el sexismo una vez que se los ha abierto.

La verdad, debería crear un sitio de citas feminista. El problema sería, por supuesto, la escasa cantidad de varones inscriptos: no creo que los varones feministas heterosexuales tengan tantos problemas en encontrar a una pareja feminista...

En todo caso, ese sería mi anuncio:
Busco varón heterosexual o bisexual de entre 30 y 45 años, 
con consciencia de igualdad de género e igualdad social (absolutamente excluyente), 
que entienda lo que significan expresiones como "estereotipo de género", "esencialismo" "mandatos sociales" sin que yo le tenga que convencer de nada (o sea, que ya venga formadito con nudito y todo, no tengo ganas de jugar a la maestra como tantas veces lo he hecho, ya fue, ya no tengo edad para esas cosas, no pretendo cambiar a nadie), 
por ende, y por supuesto, que no piense que varones y mujeres somos "complementarios" o "iguales en la diferencia" (¡¡PUAJJ!!), 
que no le tenga miedo a una mujer feminista, militante e independiente (en todos los aspectos), 
que sea inteligente y con mucho humor (ambas cosas relacionadas, y excluyentes), de izquierda y con consciencia ecologista,
que esté disponible (no casado, no de novio, no en una relación complicada: dis-po-ni-ble), 
que no sienta la necesidad absoluta de tener hijxs, o de tener más hijxs de lxs que ya tiene, 
que no tenga un concepto cerrado de lo que significa "estar en pareja"
que sea compañero, cariñoso, tierno, que exprese sus sentimientos, 
que sea maduro y responsable en sus relaciones, que no huya a la primera de cambio cuando surgen dificultades. 
Ah, y preferentemente no fumador. 
Escucho todo tipo de propuestas a mi mail. Histéricos y falsos feministas abstenerse (igual son fáciles de detectar y neutralizar).
¿Qué les parece? ¿Que tendría éxito? Yo, creo que no.

Eso sí: de haber tenido esta lista antes y haberla seguido a rajatablas, me habría ahorrado muchos dolores de cabeza... Hoy, definitivamente prefiero estar sola antes que mal acompañada.


que mal acompañadá...
*Ojo, ya veo venir a algunxs. No estoy diciendo que el lesbianismo sea una elección "por descarte" por no haber encontrado a un varón, como muchxs piensan (volvemos a lo de la frustrada sexual). Tengo mis serias dudas acerca de la posibilidad de "convertirse" en lesbiana por "voluntad propia". Pero como creo, como expliqué en una entrada anterior, que las categorías "heterosexual" y "homosexual" son construidas socialmente, y que de no ser por esas categorías, todxs seríamos pansexuales con alguna tendencia/preferencia hacia un lado o hacia otro, pues también creo que, a fuerza de deconstrucción de nuestras sexualidades impuestas, algunas personas pueden, efectivamente, dejar inclinar la balanza hacia un lado que no sospechaban hasta ahora.



miércoles, 12 de junio de 2013

Todxs somos responsables del asesinato
de Ángeles Rawson

En estos días, Argentina está conmocionada tras el descubrimiento del cadáver de una adolescente de 16 años, Ángeles Rawson, en un basural, con signos de haber sido violada y estrangulada, un día después de que su familia señalara su desaparición.

Todxs se elevan, por supuesto, contra este horrendo crimen, y reclaman justicia.

Pero la mayoría, su padre incluido, lo atribuyen a la "inseguridad" en las calles del país, a la corrupción, y más generalmente, a la inoperancia del gobierno de Cristina Fernández. "Hay que ser responsable a la hora de votar y acordarnos de todo esto a la hora de votar", dijo Franklin Rawson por la radio.

Pero Ángeles Rawson no fue víctima de circunstancias socio-político-económicas particulares. No fue víctima de políticas de seguridad mal llevadas. No fue víctima de la pobreza o de la miseria. 

Ángeles Rawson no fue víctima de la "ola de inseguridad".

Ángeles Rawson fue víctima de nosotrxs mismxs. Víctima de una sociedad patriarcal que otorga a los varones poder sobre las mujeres. Víctima de la dominación masculina todavía vigente, y que nos negamos a ver, prefiriendo atribuir este crimen a un "enfermo" o un "monstruo".


Ver al violador y asesino de Ángeles como un enfermo es eximirlo de culpa. A un enfermo no se lo encierra en una cárcel: se lo pone en un psiquiátrico para tratar de curarlo.

Pero además, verlo como un enfermo, alguien fuera de las normas, fuera "de sí", fuera del mundo "normal", nos exime a nosotrxs de la responsabilidad, como sociedad, en la fabricación de varones violentos, golpeadores, acosadores, violadores, asesinos de mujeres.

El asesino de Ángeles Rawson no es ningún enfermo. Es el resultado de una sociedad que enseña a sus niños que el cuerpo de las mujeres es un bien de consumo, está a su disposición, y sólo hace falta que se acerquen para usarlo.

Una sociedad que se ríe con ternura cuando ve a un niño levantar la falda de una niña, sin explicarle jamás la noción de consentimiento y sin hacerle entender que esto está mal.

Una sociedad que usa el cuerpo desnudo de las mujeres para vender desde un jabón hasta un auto, mostrando a lxs niñxs que el cuerpo de las mujeres está ahí, disponible para todxs, y en particular para los varones.

Una sociedad que eleva el "piropo" al rango de halago en lugar de verlo como un acoso y una agresión.

Una sociedad que no entiende que entre un "piropo" y lo que le pasó a esta pobre muchacha, sólo hay una cuestión de grados, no de naturaleza

Una sociedad que no entiende que el mismo mecanismo que da permiso a los varones a decirle a una chica en la calle "chupámela toda" o "qué linda que sos, mamita", es el que le da permiso para violar y matar: este cuerpo es mío porque es mujer y soy varón.

Somos capaces de ver en una violación un acto de dominación masculina, de atribuirla a la violencia de género. Pero no somos capaces de entender que el acoso callejero y la violación parten de la misma base, la que otorga a los varones el derecho de opinar, actuar, apropiarse del cuerpo y la intimidad de las mujeres.

Ni un "piropeador" ni un violador son monstruos. Ambos aplican de manera muy obediente el discurso patriarcal y la educación recibida a través de todas las instancias sociabilizadoras. La única diferencia es cuán lejos llega cada uno.

La violencia de género no entiende de gobiernos, de política, ni siquiera de países. Este mismo tipo de violencia ocurre en el resto de América Latina, en Estados Unidos, en Canadá, en España, en Francia, en Inglaterra, en Italia... por hablar solamente de los países occidentales.

Y esto seguirá ocurriendo mientras eduquemos a nuestrxs hijxs con estereotipos de género, chistes sexistas, publicidades sexistas, lenguaje sexista, acoso callejero, que alientan a pensar que, de cierto modo, el cuerpo de las mujeres pertenece al ámbito público, y que existe una dicotomía santa/puta que protege a las virtuosas y condena a "las otras".

Por eso mismo este crimen es tan inaceptable para muchxs. Hay que escuchar decir que Ángeles era "una chica bien", "un ángel", como si ser una atorranta justificara que la violen y maten salvajemente.

Por más que Ángeles hubiera sido la última de las putas, su crimen habría sido igual de horrendo, de espantoso, de condenable.

Extrañamente, cuando violan y asesinan a putas, nadie sale a la calle a reclamar por justicia ni se moviliza en las redes sociales para condenar el crimen. Y eso que ha ocurrido, mucho más de lo que creemos.

Porque tenemos integrada la idea de que una mujer tiene que ser una santa si quiere ser respetada.

El machismo está dentro de nosotrxs. De todxs nosotrxs. El solo hecho de indignarnos tan masivamente ante este horrible crimen, y no ante el de mujeres menos "virtuosas", muestra que, como sociedad, somos parte del mismo mecanismo que llevó a la muerte de Ángeles Rawson.

El feminismo, que lucha contra estos estereotipos, nunca ha matado a nadie.

El machismo mata TODOS los días. Y seguirá matando mientras no derribemos al patriarcado.

martes, 11 de junio de 2013

La menstruación, un asunto de varones

A las mujeres nos han acostumbrado a todo tipo de publicidades idiotizantes sobre las toallitas íntimas y los tampones.

La menstruación, que nunca se nombra (se habla de "esos días"), nunca se muestra (alguien tendrá que contarme algún día quién tuvo la genial idea de transformar la sangre roja en líquido azul), siempre se insinuó como algo molesto, discapacitante, pero que tenía solución gracias a las toallitas X/ los tampones Z/ los antidolores Y.

Antes, el mensaje era que la regla no te impidiera hacer absolutamente nada: trabajar, nadar, correr, podías ser la Mujer Maravilla incluso en "esos días".

Y ojo con quejarte, que con todo lo que tenés a tu disposición, nena, no me vengas con la excusa de que estás "indispuesta" como lo podía estar tu bisabuela.

El mensaje, lógicamente, se dirigía a las mujeres. Y sí... Algo de lógica tenía, ¿no?

Pero hete aquí que en este último comercial, por primera vez, no se apela a las mujeres y a todas las cosas maravillosas que pueden llegar a hacer con los tampones, sino a... la mirada de los varones.

Ya directamente se saltó, sin más, a que actuemos, con nuestra menstruación, en función de los hombres, porque "el varón no tiene que notar nada".

A ver si al pobrecito le da un infarto por ver un poco de sangre, ¿no?

Y así, mágicamente, un asunto exclusivamente femenino se transforma en asunto de varones.

No tenemos derecho a pensar lo femenino ni siquiera desde una perspectiva femenina: hasta eso lo tenemos que ver desde una perspectiva masculina, de acuerdo a la mirada de ellos, a su deseo, que necesariamente apela a estereotipos de belleza y de pulcritud (porque básicamente, las mujeres somos un asco) que sólo se exigen a las mujeres (nótese la cara de babosos de los tres del final, que tampoco deja muy bien parados a los varones), y para que nunca-nunca-nunca se lleguen a enterar de que sangramos (sí, eso, SANGRAMOS) todos los meses.


Francamente, si vamos a hacer una publicidad para tampones y alabar el hecho de que no dejan correr la sangre entre las piernas (que, al fin y al cabo, es la meta de un tampón, no que "no se note"), preferiría mil veces esta.

Aunque claro, no se trata de un comercial auténtico, sino de una parte de la película Movie 43...

lunes, 10 de junio de 2013

¿Existe la homosexualidad?

La pregunta es provocadora. Pero no se trata de una pregunta homofóbica. Bien podría haber hecho esta otra pregunta: ¿existe la heterosexualidad?

A ambas preguntas, yo contesto: no.

Por supuesto, existen personas que prefieren tener relaciones sexuales, amorosas, sentimentales, con personas del mismo sexo.

Pero la homosexualidad como colectivo, como comunidad, como identidad, es algo relativamente reciente. Y algunxs sociólogxs consideran que se trata de una de las tantas construcciones sociales a las que estamos tan acostumbradxs que las creemos naturales.

El concepto de homosexualidad (preciso que estoy hablando del concepto, no del hecho de preferir tener relaciones con personas del mismo sexo, que es algo tan antiguo como la humanidad misma, me imagino) no apareció sino en el siglo XIX. 

En la Historia de la Sexualidad, el filósofo Michel Foucault explica que la homosexualidad como concepto es un "invento" de la psiquiatría de esa época.

Antes, se hablaba de "prácticas" (la sodomía), que, por supuesto, estaban prohibidas y castigadas, pero no de "homosexualidad". Fue al querer teorizar al respecto, al querer ver en esas prácticas "un hermafrodismo del alma", cuando se empezó a usar ese término y cuando nació el concepto de homosexualidad.

Pero entonces, si la homosexualidad y la heterosexualidad como categorías son construcciones sociales, ¿qué somos exactamente?

Yo creo que somos el producto de una sociedad que siente la necesidad imperiosa de categorizar a la gente, de ponerla en casillas (como las casillas "varón" o "mujer", por ejemplo), por miedo a no saber a quién tiene adelante y a no saber qué esperar de esa persona.

Poner en una casilla es una forma muy práctica de creer que vamos a poder predecir las acciones de esta persona. Así es como nacen los estereotipos, de género, de "raza", de clase, etc.

Si sabemos que tal persona es homosexual, la vamos a tratar de cierta manera (para mucha gente, de manera discriminatoria). Pero si no sabemos qué es, ¿qué hacemos? ¿Cómo nos comportamos? Que miedito, ¿no?

Estoy convencida de que todxs tendríamos tendencias heterosexuales y homosexuales, si no estuviéramos formateadxs por la sociedad, si no nos obligaran a elegir una u otra tendencia.

Creo que, si no tuviéramos esa obligación de elegir (y de elegir a muy temprana edad), todas y todos seríamos bisexuales, como los bonobos, nuestros primos primates más cercanos, que tienen relaciones sexuales con ambos sexos.

La reproducción biológica es, efectivamente, heterosexuada. Pero a partir del momento en que los seres humanos han separado la sexualidad de la reproducción, no hay ninguna razón "natural" por la que deberíamos ser completamente heterosexuales o completamente homosexuales.

La sociedad, por lo general, nos formatea para que seamos heterosexuales. Desde nuestra prima infancia, nos cuentan cuentos heterosexuales, nos hablan de cuando estemos casadxs con una persona del otro sexo, la heterosexualidad es la norma absoluta y la homosexualidad, lo anormal, lo otro, lo raro. En ese sentido, vamos construyendo una sexualidad heterocentrada.

Cualquier niñx que parezca tener "tendencias homosexuales" será catalogado, de inmediato, como homosexual. Quizás este niñx demuestre tendencias homosexuales Y heterosexuales, pero sólo se verán las homosexuales, y se lo categorizará como "homosexual" (sea para apoyarlo en esa "tendencia" o tratar de revertirla, o para discriminarlo luego).

De ese niñx, no se dirá: "Uh, mirá, puede que sea bisexual". Se dirá, de prepo: "Mirá, puede que sea homosexual". Ignorando por completo las posibles tendencias heterosexuales que también pueda tener.

Al crecer, ese niñx deberá elegir necesariamente entre ser 100% heterosexual y ser 100% homosexual. Y si se le considera homosexual, pues se le empujará a la "homosexualidad" por no considerarse en ningún momento la posibilidad de que sea, simplemente, bisexual.

La discriminación y la homofobia terminan de encerrar a las personas con tendencias homosexuales en la categoría absoluta "homosexual".

Así que efectivamente, creo que no existe la homosexualidad. Como tampoco existe la heterosexualidad. 

Existen sexualidades diversas, tendencias, preferencias, que podrían variar a lo largo de nuestra vida si nos sintiéramos realmente libres de cambiar, si no nos encerraran, y si no nos termináramos encerrando a nosotrxs mismos, heterosexuales y homosexuales, en casillas herméticas.

Para saber más:
- Historia de la Sexualidad. 1. La Voluntad de Saber, de Michel Foucault.
- La invención de la cultura heterosexual, de Louis-Georges Tin.







Edit del 10/06: me señalan en los comentarios que sería más justo hablar de "pansexualidad", en vez de "bisexualidad", de lo contrario, caemos nuevamente en una categorización binaria de los sexos y de los géneros.

viernes, 7 de junio de 2013

Si no te gusta el sexismo en la tele,
no la mires

Esto, "si no te gusta el sexismo en la tele, no la mires", es lo que me dicen cada vez que me quejo por las publicidades sexistas.

Y es el comentario que más se reproduce en You Tube cada vez que alguien tiene la osadía de criticar un comercial: "Si no te gusta, no lo mires, y listo, nadie te obliga".

Es notable cómo a la gente le cuesta entender la diferencia entre una queja personal, y una queja social.

Yo, personalmente, no tengo tele. Es una elección de vida. Crecí sin tele, excepto entre mis 13 y mis 17 años. El resto de mi vida transcurrió sin tele en mi casa.

Hoy en día, me mantengo firme en mi decisión: la tele no entrará en mi casa. No tengo hijxs, pero si lxs hubiera tenido, lxs habría criado sin tele, como me criaron a mí (y no, no me morí ni fui más infeliz por eso).

Cuando quiero ver un programa, lo veo en Internet, donde también hay publicidades, pero con el programa Adblock, pude deshacerme de la mayoría de ellas.

Ahora, ¿qué es lo que critico cuando critico un comercial sexista? 

Evidentemente, ya que no tengo tele, no critico algo que me molesta a mí personalmente en mi vida cotidiana. 

Critico el hecho de que ese comercial esté en la televisión, exista, sea emitido, y le llegue a muchísima gente, en particular a lxs niñxs y lxs adolescentes, porque estoy convencida de que la publicidad no es inocente, tiene una influencia en la gente, y creo que la repetición de un mismo mensaje decenas de veces al día (en este caso, la difusión de estereotipos de género) cala en el cerebro de las personas más influenciables (y no tanto también).

Una cosa es una queja personal (me molesta a mí en mi vida personal que pase tal cosa), y otra, la queja social (me molesta que esto exista en la sociedad, me parece nefasto y creo que habría que modificarlo para el bien de la sociedad).

Se puede estar de acuerdo o no con esa visión de la sociedad que yo deseo. Pero estamos en democracia y todxs tenemos derecho a expresarnos.

Cuando critico un comercial sexista, no hago otra cosa que ejercer ese derecho a expresar en qué tipo de sociedad me gustaría vivir.

Así que, a las personas que se creen super inteligentes cuando dicen "si te molesta, no lo mires", como si hubieran encontrado la respuesta para taparnos la boca definitivamente, qué tal si empezamos a usar un poco más el cerebro y a entender que no todo se refiere a unx mismx, y que puede haber gente comprometida en la búsqueda del bienestar colectivo, y no solamente individual.

martes, 4 de junio de 2013

Papá se ocupa de sus hijxs... cuando mamá
no está

Siempre me quejo de las publicidades sexistas.

Hoy, tuve la alegría de ver una que, por fin, muestra a un papá ocupándose de sus hijxs, sin que esté mamá atrás (real o simbólicamente, como en este comercial para pañales, donde el papá hace referencia a la mamá como la verdadera responsable del cuidado de lxs niñxs, y le explica a su hijo que si no le cambia el pañal, "después mamá me reta"...).

Aquí vemos a un padre que se despierta por la noche para ocuparse de su hija resfriada, y tiene que tomar él mismo un remedio para sentirse mejor.

¡Qué gran avance!

Peeeero... porque lamentablemente, siempre hay un pero...

En el comercial, el padre está solo. No hay nadie en la cama al lado de él, ni durante la noche, ni por la mañana cuando se despierta.

Esto puede ser debido a dos causas: se trata de un padre soltero (heterosexual y separado o viudo, o bien homosexual). O la mamá no estaba aquella noche por algún motivo.

En todo caso, lxs publicitarixs siguen siendo incapaz de concebir la situación en que, en una relación heterosexual (que es la que aparece en el 100% de los comerciales), papá y mamá estén en casa, y sea papá el que se despierte a la noche para ocuparse de lxs niñxs, mientras mamá sigue durmiendo...

La única situación imaginada para mostrar a un padre cuidando a sus hijxs, es borrando por completo a la madre del cuadro (porque claro, si estuviera mamá, sería ella la encargada de hacerlo y no se entendería que sea el padre el que se ocupe)... O dando a entender, como en el comercial para pañales, que se trata de una situación excepcional debida a la ausencia de ella...

Pero bueno, vamos queriendo, vamos queriendo...

Edit del 5/6: alguien me señala en los comentarios el anillo de casado que tiene el padre. O sea, volvemos a la primera posibilidad: se ocupa de su hija porque la madre excepcionalmente no está, que sino...



Gracias a Gaby por el enlace.

martes, 23 de abril de 2013

Varones, en peligro de extinción

Drama universal: parece que dentro de 5 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Eso dicen varias notas periodísticas, que usan títulos bien amarillistas del tipo: "Alarma mundial: hombres, en peligro de extinción".

La noticia es la siguiente: una científica autraliana anunció que los varones desaparecerán dentro de 5 o 6 millones de años, porque disponen de un solo tipo de cromosoma Y (al ser ellos XY) y, por lo tanto, no pueden reemplazar las partes dañadas cuando es necesario.

Las mujeres, en cambio, al disponer de dos cromosomas X (XX), tienen la ventaja de poder sustituir genes dañados.

Resultado: ya hoy en día, las mujeres tienen más de 1000 genes, y los pobres varones, menos de 100.

Ergo, afirma la científica: en 5 o 6 millones de años, los varones habrán desaparecido.

Y yo pregunto: ¿¿y??

Digo, me imagino que en ese tiempo, por eso de la adaptación y de la evolución, la humanidad habrá encontrado la manera de reproducirse de otra manera, o sea, esto no será el fin de los seres humanos.

Lo más probable es que, de hecho, las mujeres tampoco sigan existiendo tal y como las conocemos ahora, ellas también deberán adaptarse para poder seguir reproduciéndose, o sea, no sería la desaparición de los varones, sino la adaptación de todos los seres humanos a una nueva realidad.

Por lo demás, las categorías binarias sexuales son una construcción social. En realidad, como expliqué largo y tendido en otra entrada, hay más que sólo dos sexos.

Fotomontaje
La humanidad decidió categorizarnos a todxs en un sistema binario, de acuerdo a órganos genitales visibles, de varones por un lado (pene, testículos) y mujeres por el otro (vulva, mamas desarrolladas).

Pero como vimos, la realidad cromosómica es mucho más compleja. Entre el 1 y el 4% de lxs niñxs carecen de un sexo completamente definido. Y de acuerdo a algunxs científicxs, muchísima gente (entre un 5 y un 15%) probablemente tenga algún gen que no corresponda exactamente a lo que hemos definido como "varón" o "mujer".

O sea, esas categorías son artificiales y sólo llevan a la discriminación. Lo importante es que todxs somos humanxs, y lo más probable es que dentro de 5 millones de años, la especie se habrá adaptado para seguir reproduciéndose sin esa binariedad de los sexos.

Es un poco como si alguien sacara un artículo diciendo: "Alerta mundial: por el creciente número de parejas mixtas, en mil años habrán desaparecido los blancos".

¿Y? ¿A quién le importaría? Aparte de a algunxs racistas recalcitrantes y subnormales que siguen creyendo en la existencia de "razas" humanas, a nadie.

Pues lo mismo con los sexos, otra categorización arbitraria: ¿a quién le importa que desaparezcan los varones o las mujeres, si esas categorías no representan nada real?

Seguirá habiendo seres humanos, que no serán definidxs por su sexo, y todxs felices comiendo perdrices.

miércoles, 10 de abril de 2013

Hay dos sexos: ¿mito o realidad?

Cuando hablo de género, me acusan de querer ignorar la realidad biológica, una realidad que nadie se atreve a cuestionar: existen dos sexos biológicos, el masculino y el femenino. Y ninguna teoría del género podrá borrar eso.

Más allá de que la teoría del género no pretende "borrar" esa "realidad biológica", sino que pretende deconstruir los roles de género que se aplican cultural y socialmente a los sexos biológicos, hay un problemita que se agrega a todo eso: la ciencia, hoy en día, ya no tiene tan claro eso de que hay dos sexos.

WTF?? dirán algunxs.

Bueno, recapitulemos.

¿Cómo se define el sexo biológico? ¿Cómo se sabe si un individuo es nena o nene?

En la mayoría de los casos, esto se ve, o se cree ver en la ecografía, o más seguramente aún, al nacer el bebé. Ahí aparece siempre el discurso performativo de algún miembro del cuerpo médico: "es una nena" o "es un nene".

Y entre "varón" y "mujer", pues no hay nada.

Sin embargo, sabemos hoy en día que no solamente de gonadas (testículos/ovarios) o de genitales (pene/vulva) vive el hombre. También existen los cromosomas.

Para que un individuo pueda ser decretadx plenamente varón o mujer, tiene que haber coincidencia entre esos tres elementos: gonadas, genitales, y cromosomas (XX para las mujeres, XY para los varones).

Pero hete aquí que algunxs bebés muy chistosos nacen con elementos propios de ambos sexos, con distintas combinaciones posibles: algunxs tienen vulva y pene a la vez, testículos y ovarios. A esxs individuxs se les llamaba antes "hermafroditas" o "tercer sexo".

Pero además, algunxs nacen, por ejemplo, con un pene y testículos (o sea, todo bien, al parecer), pero con cromosomas XX. ¿Cómo definimos a esas personas? Son varones por sus gonadas y sus genitales, pero mujeres por sus cromosomas. ¿En qué categoría lxs ponemos?

¿Y a las personas XXX? ¿Y las personas X0? Y las personas XXY? ¿Qué son? ¿Cómo las definimos?

Hoy en día, esta situación se llama "intersexualidad".

Y todavía hoy en día, en la mayoría de los casos, se opta por una solución radical, mutilante y absolutamente contraria a los derechos humanos más básicos: como no podemos concebir la idea de que haya más de dos sexos, se decide asignar quirúrgicamente a ese bebé uno de los "dos" sexos que aceptamos como "normales".

Por ejemplo, a lxs que tienen un clítoris demasiado grande o un pene demasiado chico, sencillamente se les corta para "fabricar" una mujer (pero no tenemos ningún reparo en indignarnos cuando algunas tribus africanas cortan el clítoris de sus hijas).

Algunxs otrxs nacen con el síndrome de Klinefelter: tienen un cromosoma X "de más" (XXY). Tienen aspecto masculino, pero a veces, testículos atrofiados y les crece el pecho en la adolescencia. A ellxs, por lo general, se les da un tratamiento hormonal con andrógenos, se les saca los testículos atrofiados y se les coloca prótesis testiculares. Todo ello, por supuesto, sin nunca preguntarles su opinión ni darles información de nada.

A las personas intersexuales XX, se les asigna siempre el sexo femenino, sea cual sea la apariencia de sus genitales, incluso si tienden a ser masculinos: además del tratamiento hormonal ad hoc, esa persona tiene que pasar por varias operaciones quirúrgicas para tratar de mantener su capacidad reproductiva, crear una vagina suficientemente grande como para recibir un pene (porque, por supuesto, se considera que una mujer debe ser heterosexual y debe querer ser penetrada por un pene, con lo cual agregamos heterosexismo a todo lo demás), etc.

Entonces, en la mayoría de los casos, se reúne un equipo pluridisciplinario, para decidir qué sexo se asignará al bebé. Esxs niñxs son sometidxs a una serie infinita de operaciones para "adecuar" su cuerpo al sexo que el cuerpo médico le asignó de manera prepotente, operaciones que muchas veces derivan en dolores de por vida, infecciones, pérdida de sensibilidad de los genitales.

Sin hablar del hecho de que se trata como enfermos a niñxs que, en la mayoría de los casos (salvo excepciones) son perfectamente saludables.

Ahora, si en la naturaleza existen tantas combinaciones posibles entre gonadas, genitales y cromosomas, y si estos individuos representan, según distintos estudios, entre el 1 y el 4% de la población, ¿tiene sentido seguir hablando de dos sexos?

Para hacer un paralelismo sexo/raza, ¿tendría sentido querer vivir en un mundo en que solamente existan personas muy blancas y otras muy negras, negar que pueda haber toda una gama de mezclas posibles, y someter a lxs niñxs mestizos a tratamientos crueles e inhumanos para volver su piel más negra o más blanca, según lo que decida el cuerpo médico, a fin de evitar la (deseable, a mi entender) desaparición del concepto de raza?

¿Por qué nos aferramos tan desesperadamente al concepto de sexo y a su binariedad obligatoria? ¿Cuál sería el drama universal de constatar que en la naturaleza existen todas las combinaciones posibles de sexos, como existen todas las combinaciones posibles de color de piel?

¿Cuál sería el tremendísimo problema de dejar de hablar de sexos, como se está dejando, por fin, de hablar de razas?

Porque además, la cifra de entre 1 y 4% está siendo cuestionada. En efecto, como vimos, no solamente existen las personas con diferencias entre sus gonadas y sus genitales, que se pueden ver "desde afuera" o a través de una ecografía.

También está el tema de los cromosomas. Y ahí, algunxs dicen que probablemente haya muchísimos más casos de individuxs con genitales y gonadas perfectamente "normales", pero con algún tipo de "anormalidad" cromosómica. 

Y de acuerdo a algunas fuentes, como la Red de Intersexuales Francohablantes de Europa, entre el 5 y el 15% de la población presentaría alguna "alteración" de sus cromosomas, que haría imposible definir realmente si se trata de varones o mujeres.

O sea, básicamente, lo que se está diciendo es que usted, yo, su padre, su madre, su novio, su novia, podríamos tener algún tipo de "anormalidad" cromosómica, sin saberlo.

Usted mismo, que está leyendo esta entrada, podría ser "otra cosa" que estrictamente varón o mujer. ¿Qué? No se sabe muy bien, porque la sociedad ni lo contempla. Pero ni completamente varón, ni completamente mujer.

Pero como hemos sido asignados "mujer" o "varón" al nacer, porque nuestros genitales y nuestras gonadas aparentaban ser eso, pues hemos sido criados como "varón" o como "mujer", es decir, nos han impuesto, además, roles de género de acuerdo a ese supuesto sexo biológico, y no nos hemos cuestionado nunca si nuestro sexo cromosómico es realmente el que nos designaron.

Caster Semenya. Foto: EPA
Esto fue lo que le pasó a la atleta sudafricana Caster Semenya, medalla de oro en los campeonatos mundiales de Berlín en 2009. Ante su voz grave y sus resultados "masculinos", fue sometida a un humillante "test de feminidad". Allí descubrieron que tenía un problema de insensibilidad a los andrógenos, que tenía testículos que no habían bajado, un alto nivel de testosterona, pero la apariencia física de una mujer con vagina, pechos y útero.

Finalmente, fue autorizada a seguir compitiendo como mujer. Pero su caso cuestiona claramente la binariedad de los sexos y nuestra necesidad de categorizar a los seres humanos entre varones y mujeres, descartando la amplia variedad de otros sexos posibles.

Ahora, pregunto yo: ¿no sería mucho más humano, justo, ético, "cortar" dentro de nuestra concepción cultural de los sexos y modificar nuestra visión sistemáticamente binaria de la sociedad, antes que "cortar", literalmente, esta vez, cuerpos perfectamente saludables para adecuarlos a esa visión artificial?

¿Hasta cuándo vamos a seguir torturando a niñxs para seguir teniendo una sociedad bien dividida entre varones y mujeres, conceptos cerrados que, evidentemente, no existen como tales en la naturaleza?

En un país que reconoció el derecho de todxs a elegir su identidad de género, ¿hasta cuándo vamos a mutilar a personas, como ese bebé intersex que nació en Misiones, para poder seguir afirmando, como si fuera una verdad absoluta: "Biológicamente existen dos sexos"?


Para saber más:

- El blog Intersexualidad hace una lista de bibliografía sobre el tema, en castellano y en otros idiomas.
- Extracto publicado en Página/12 de “Reflexiones sobre la cuestión intersex”, incluido en Intersexo. Una clínica de la ambigüedad sexual, de reciente aparición (Ed. Grama).
- La película "XXY", de Lucía Puenzo, con Inés Efrón, cuenta la historia de una familia que no quiso mutilar a su hijx, y decidió dejarle elegir al llegar a la adolescencia.

lunes, 8 de abril de 2013

Varones gordos, mujeres... ¿gordas?

¿Qué ven en esta foto?

Thinkstock Photos
Yo, tratando de ser lo más objetiva posible, veo el cuerpo de un varón que, a todas luces, debe tener problemas de sobrepeso, si nos atenemos al Indice de Masa Corporal (IMC) que fija los límites por debajo o por encima de los cuales estamos demasiado "flacos" o demasiado "gordos", con criterios de salud y no de estética.

Con esos mismos criterios, veo a una mujer con un cuerpo que seguramente está dentro del rango deseado de IMC para ser considerado saludable.

Claro que considerando los criterios extremistas y abusivos sobre la apariencia ideal de las mujeres, esta mujer tiene caderas un poco grandes. Pero claramente, está en un peso saludable.

Pues ¿adivinen qué?

Esta foto ilustra una nota que explica por qué y de qué manera varones y mujeres engordamos. Siendo la idea, me imagino, mostrar a un varón y una mujer en sobrepeso.

Pero ni para ilustrar una nota sobre gordura son capaces de poner la foto de una mujer verdaderamente gorda.

La gordura de los varones es mucho más aceptada. ¿La de las mujeres? Es considerada tan espantosa, tan indecente, que para ilustrar una nota sobre la gordura, elijen el cuerpo de una mujer que no está en sobrepeso.

Una muestra más de que la presión sobre la apariencia de las mujeres es muchísimo mayor que la que puede existir sobre los varones. El equivalente de 20 kilos de más en un varón es, para una mujer, tres o cuatro kilitos "de más" sobre las caderas.

Para los varones, claramente criterios de salud. Para las mujeres, criterios estéticos que incitan a la anorexia. Porque el cuerpo de mujer que muestran como en sobrepeso es un cuerpo perfectamente saludable. ¿Cómo una chica adolescente que ve esa foto no va a pensar que es una cerda inmunda si tiene caderas como las de la mujer de la foto, que están dentro de la normalidad para una mujer, y a la que presentan como gorda?

Me recuerda una publicidad para una gaseosa light, que mostraba a varones con un poco de panza, y a mujeres flaquísimas, a pesar de que la idea era mostrar a varones y mujeres con pancita contra la que había que luchar.

Y después me dicen paranóica...

jueves, 4 de abril de 2013

Primero, la apariencia

Para las mujeres, lo primero, esencial, fundamental, es la apariencia física. TODO lo demás viene después. Y el aprendizaje de esa gran verdad empieza en la adolescencia.

Eso nos enseña una marca de toallitas de limpieza.

Chicas, ya saben: ¿tienen talento? ¿Quieren ser primeras violinistas del Teatro Colón? ¿Son abanderadas de su clase? ¿Tienen las mejores notas en matemáticas? ¿Pretenden ser un premio Nóbel de Física? 

Bueno, ojo, que no conseguirán absolutamente nada de todo eso ni obtendrán ningún reconocimiento de nadie si tienen defectos físicos. Primero, la apariencia. Después hablamos del resto.



Gracias a Enrique por señalarme el enlace.

martes, 2 de abril de 2013

¿Cuánto deberían ganar las mujeres?

En el día de la madre, suelen publicarse en Facebook y en otros lados hermosas imágenes coloridas, llenas de corazones y florcitas, que alaban a las mamás, recalcando el trabajo que hacen, su entrega, y sobre todo, que lo hacen "sin pedir nada a cambio".



Paralelamente, se dice de las mujeres que es normal que cobren menos plata que los varones, porque trabajan menos que ellos.

Ahora, en una sociedad organizada como la nuestra, es imprescindible, para el destino del país, que haya gente dedicada a criar a lxs hijxs, educarlxs, cocinar, limpiar, ordenar... Algunas familias pudientes pagan a otras personas para hacerlo: cocinerxs, jardinerxs, profesores particulares, canguros, etc. etc.

Pero en la inmensa mayoría de las familias, quien se encarga de todo ese trabajo imprescindible son las mujeres.

En octubre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) calculó la parte del PIB del país que representa el trabajo en el hogar.

Y llegó a la conclusión de que las mujeres participan en  las tres cuartas partes de la producción de un país, en valor y en horas de trabajo.

Entonces, es muy fácil decretar que es muy normal que las mujeres tengan menos dinero que los varones porque ellas trabajan menos fuera del hogar. Pero mientras la inmensa mayoría de los varones, luego del trabajo, ponen los pies debajo de la mesa y esperan a ser servidos, las mujeres, además de trabajar 8 horas diarias fuera de casa, siguen limpiando, planchando, cocinando, ocupándose de lxs hijxs, etc. etc.

Ahora, ¿cuánto debería ganar una mujer por todo ese trabajo invisibilizado, que algunos masculinistas asimilan a "poner un DVD en un lector", como han escrito algunos aquí mismo?

Bueno, si tomamos solamente en cuenta a las mujeres que trabajan 40 horas por semana fuera del hogar (como cualquier varón que se precie), el salario que deberían cobrar, por hacer trabajo de cocinera, profesora, chofer, psicóloga, administradora, médica, operadora de lavarropas, etc., debería elevarse a... 26.902 dólares por año, por casi 58 horas de trabajo semanal extra.

Un trabajo no remunerado, no reconocido, sin vacaciones, sin aportes jubilatorios, sin horarios, sin descanso.

Ese cálculo ha sido hecho por el sitio salary.com, que realiza ese cálculo en Estados Unidos desde hace doce años.


Los masculinistas que se la pasan hablando de igualdad real, ¿están dispuestos a compartir en un 50% real ese trabajo doméstico sin recibir un centavo a cambio?

Hablan mucho de custodia compartida en caso de separación, pero ¿cuántos compartieron realmente el trabajo de crianza de lxs hijxs durante la relación?

Ahora, yo no estoy a favor de que se remunere ese trabajo. Estoy a favor de un reparto más equitativo del tiempo de trabajo, de tareas del hogar, de crianza de lxs hijxs y de ocio (entendido como "no hacer nada", pero también como estudio, tiempo de reflexión, trabajo voluntario en ONGs, etc. etc.).

Los varones deberían ceder espacios de poder en el mundo laboral (trabajar menos, ganar menos...) a fin de permitir, por un lado, que las mujeres puedan tener acceso a esos espacios de poder, y también para tener ellos más tiempo para ocuparse de sus hijxs, de las tareas del hogar, etc.

Y extrañamente, no veo a muchos masculinistas reivindicando ceder espacios de poder para cambiar el paradigma social de la familia y del trabajo...

martes, 26 de marzo de 2013

El origen del patriarcado, del machismo y del sexismo

¿Por qué, en todas las culturas, impera el machismo? ¿Por qué los seres humanos han "elegido" el sistema de patriarcado y de dominación masculina en todo el mundo?

La primera pregunta es: 
¿Desde cuándo existe el patriarcado?

Algunos atribuyen el origen del patriarcado a la aparición de la agricultura, de la propiedad privada y, por ende, a los orígenes del capitalismo. Pero esto ocurrió hace "apenas" 30.000 años.

Sin embargo, de acuerdo a la antropóloga francesa Françoise Héritier, el sistema patriarcal aparece muchísimo antes. Ella sitúa su aparición en el paleolítico superior, entre hace 200.000 y 50.000 años, en la época de lxs cazadores-recolectores, es decir, antes de la aparición de la agricultura.

¿Cómo logra situar el origen del patriarcado en esas fechas tan remotas, en que había menos de 100.000 individuos en todo el planeta?

A la luz de los nuevos estudios etnológicos y antropológicos, se comprobó que en esas épocas, los seres humanos vivían en grupitos familiares consanguíneos de 15 a 20 personas. Analizando los restos de grupos humanos diezmados por cataclismos, o sea, que murieron todxs juntxs, se dieron cuenta de que los varones y lxs niñxs tenían el mismo ADN, y que habia mujeres con un ADN distinto.

Esto significa que ya en esa época, las mujeres eran objeto de intercambio entre los varones, entre distintos grupos consanguíneos. O sea, ya existía una sociedad patriarcal. Entonces, hay que remontarse a antes de la aparición de la propiedad privada para encontrar los orígenes del patriarcado.


La segunda pregunta sería entonces: 

¿Cómo surge ese patriarcado, y por qué?

Algunxs aseguran que la universalidad de la dominación masculina se explica por la naturaleza: al ser más fuertes que las mujeres, los varones tienden a dominarlas.

Esa explicación no resiste la más leve observación del reino animal, donde las diferencias físicas entre machos y hembras muchas veces son mayores que entre los seres humanos y donde, sin embargo, no existe ningún sistema de dominación entre los sexos

La única especie en la que los machos dominan, maltratan, agreden, torturan, matan a las hembras, es la especie humana. Es por exceso de humanidad que los varones son violentos, y no por un exceso de bestialidad o de testosterona, puesto que los animales sí logran "controlarse".

La única especie con capacidad para pensar, o sea, la única capaz de controlar sus pulsiones, es también la única especie en la que los machos maltratan y dominan a las hembras.

O sea, la mayor fuerza de los varones (que, además, es muy relativa) y la naturaleza no pueden explicar el origen del patriarcado. Los varones no maltratan a las mujeres porque no se pueden contener, sino porque se sienten legítimos al hacerlo. O sea, por un sistema social legitimado.

Según Françoise Héritier, la raíz de todo empieza cuando esos muy antiguos seres humanos, que fueron lxs que construyeron el sistema de pensamiento que usamos al día de hoy, intentaron dar sentido a lo que les rodeaba.

Eric Garault/LEXPRESS
Uno de los misterios que les rodeaba era por qué, mientras los varones no pueden reproducirse directamente, las mujeres sí tenían esa capacidad extraordinaria de fabricar no solamente cuerpos parecidos a ellas, sino también cuerpos distintos a ellas: cuerpos masculinos.

Luego observaron que sin coito, no había embarazo ni reproducción. Para poder controlar ese poder exorbitante de las mujeres (ya que si las mujeres tenían el poder de fabricar varones, entonces también tenían el de dejar de producirlos), se encontró una explicación a la relación entre coito y reproducción que, de paso, fue también una manera de controlar la capacidad de las mujeres: son los varones los que introducen a lxs hijxs en el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres se convirtieron en un mero receptáculo, puesto a disposición de los varones. Y se transformaron, a lo largo de varios milenios, en un recurso que había que poseer, controlar y dominar, a fin de poder asegurar la reproducción. Fue necesario impedirles disponer de su cuerpo, restarles autonomía, y se las empezó a alejar de la educación y del poder.

Ese proceso es llamado por Françoise Héritier la "valencia diferencial de los sexos", que hizo de las mujeres eternas menores. Ella considera que ese sistema de pensamiento es la base del inicio del mundo en el que vivimos, fundado en una relación desigual, jerárquica, entre varones y mujeres.

O sea, el origen de la dominación masculina, que se expandió a medida que los seres humanos se multiplicaban, a partir de esos 100.000 individuos primitivos, es la voluntad de control de los varones sobre el poder de fecundidad de las mujeres.

De ahí derivan absolutamente todos los estereotipos de género, que llegaron a ser universales precisamente porque ese sistema se remonta a épocas muy, muy lejanas: la mujer-objeto, la mujer abnegada, que se sacrifica por sus hijxs, la mujer dulce y compasiva, la maternidad como destino obligatorio para toda mujer, la mujer fiel porque necesita de un macho protector vs. el macho que va sembrando su semen de flor en flor, pero también la mujer demonio, la mujer presa de sus hormonas, la mujer loca a la que hay que controlar...

Sobre esa creencia se construyeron todas las sociedades. El patriarcado no es una mera división del trabajo: es un sistema de dominación, del que deriva una división del trabajo que es cambiante de acuerdo a las épocas y las necesidades. Cuando hay necesidad de mano de obra, como durante una guerra, se le da la bienvenida a las mujeres en el campo laboral. Cuando hay sobrante de mano de obra, se les pide que vuelvan a sus casas...

Es muy probable que, mientras las mujeres sean las únicas en poder gestar, el sistema de dominación patriarcal, a través de los estereotipos de género relacionados precisamente con la capacidad de gestar, sigan vigentes.

El machismo tiene muchos siglos de vida por delante...

- Masculino/Femenino: el pensamiento de la diferencia, de Françoise Héritier (2002). Barcelona, Ariel.
- Una entrevista en castellano a Françoise Héritier en La Nación.

viernes, 22 de marzo de 2013

La cerveza Schneider, cada vez más machista

¿Qué tan difícil es entender lo ofensivo de una campaña a las que nos somete la cerveza Schneider?

Evidentemente, lxs responsables de las publicidades de esa marca no entendieron absolutamente nada. No les bastó con que el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión denunciara uno de sus comerciales por su "fuerte mensaje discriminatorio" y por su "violencia simbólica".

Tampoco les bastó con las múltiples quejas recibidas después de su patético comercial Perdón, en que muestran a los varones como subnormales que no son responsables de cometer agresiones sexistas en la calle o de "pensar que un no es un sí" (o dicho de otro modo, de ir en contra de la expresa voluntad de una mujer).

En los últimos días, siguieron adelante con su magnífica idea de desresponsabilizar a los varones por el machismo, y nos castigaron con afiches en la calle:


Traducción: perdón por "apoyar" nuestro pene en su cuerpo en el autobús, algo que es considerado una agresión sexual y un delito ante la ley argentina, pero que vaaaaamos, no es tan grave, no es para ponerse así, es sólo una picardía, ya saben cómo somos los varones de juguetones...

Las reacciones no se hicieron esperar. El martes se abrió la página Facebook "Repudio a la campaña en vía pública de cerveza Schneider". En tres días, 4.500 personas se adhirieron a la página. 

El repudio fue tal que Schneider decidió retirar los carteles de la calle, y emitió un comunicado diciendo que lamentaba que "el objetivo humorístico de la campaña haya sido interpretado de una forma alternativa".

O sea: no entendieron NADA.

¿De una forma alternativa? ¿En serio? ¿Es humor minimizar las agresiones que las mujeres viven todos los días en la calle? ¿Es humor reivindicar un modelo de masculinidad que pasa por la agresión sexual, el acoso callejero, la dominación, la impunidad? ¿Es pícaro obligar a una mujer a sentir un pene entre sus nalgas mientras viaja en autobús?

Como preguntó la organización de lucha contra el acoso callejero Hollaback, "¿qué sigue después? ¿“Perdón por violarte” o “perdón por prenderte fuego”?"

Por la reacción de lxs responsables de Schneider, que muestra que no tienen absolutamente ningún remordimiento por su nefasta publicidad, me temo que bien podría ser el siguiente paso.

Dos días después del Día internacional contra el Acoso Callejero, me parece lamentable tener que volver a explicar, una y otra vez, que los "piropos" son acoso, y que agredir sexualmente a una mujer no es una picardía, sino un delito.

Esta publicidad es la prueba más fehaciente de que entre un piropo y una violación, sólo hay una cuestión de grados, pero que se trata del mismo mecanismo: el de la impunidad de varones que creen que la calle es su feudo, que las mujeres sólo están ahí de invitadas, y que ellas se tienen que someter a lo que impongan ellos, estén o no de acuerdo: comentarios sexistas, toqueteos, violaciones.

En este blog, ya hablé mucho del acoso callejero, que algunxs trogloditas siguen llamando "piropos", pueden volver a leer mis entradas al respecto aquíaquíaquí aquí. Y también aquí. Ah, y aquí. Y aquí. Puf, y aquí

Sin olvidarme de mencionar otra nefasta publicidad, la de Coca-Cola, que también mostraba a los piropos como una picardía deseable...

PD: una nota en Tiempo Argentino, otra en Télam y otra en Página/12.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué no quedo claro? ¡Es un día de lucha!

Casi todos los años, recuerdo en este blog que el 8 de marzo no es un día de homenaje a "la mujer", sino un día de lucha, para recordar el camino recorrido y evaluar el que falta por recorrer para alcanzar la igualdad de género.

Todos los años, florecen en Facebook, Twitter y demás redes sociales mensajes con corazoncitos, florcitas y rosas por doquier, deseando a las mujeres que tengan un "feliz día".

Así como, para el principio del año, di la palabra a varones feministas, lo vuelvo a hacer hoy, ya que se tomaron la molestia de explicar por qué, en este día, es casi ofensivo regalar flores y bombones a las mujeres.
8 de marzo, día de las mujeres. Ni flores, ni bombones, ¡día de lucha!

Ni flores ni bombones. Hoy es un día de lucha contra todas las formas de opresión hacia las mujeres. Día de Lucha contra todas las manifestaciones del Patriarcado. 
Desde el Colectivo de Varones Antipatriarcales hace tiempo que decidimos formar parte de la misma lucha que históricamente vienen llevando adelante las organizaciones de mujeres. Lo hacemos problematizando nuestros roles de poder y nuestros privilegios, siendo conscientes de que es una lucha cotidiana
Por eso también salimos a la calle con ellas repudiando todas las formas de violencias que como varones ejercemos hacia las mujeres, reflexionando sobre nuestras prácticas y exigiendo al gobierno que desarrolle acciones claras y contundentes para terminar con la opresión de género. 
En ese marco es que exigimos un urgente tratamiento y aprobación del Proyecto de Ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No queremos más de mujeres muertas por abortos clandestinos y realizados en condiciones de insalubridad. Las mujeres que se mueren son en su mayoría, mujeres pobres 
También exigimos acciones claras, sin ambigüedades, por parte del Estado, para desmantelar las redes de trata con fines de explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes.  La erradicación de la complicidad de la policía, del Poder Judicial en todos sus estratos y condenas de por vida con cumplimiento efectivo a los responsables de los secuestros y explotación a mujeres.
No ignoramos que la distribución de derechos es una cuestión de poder. Entonces nos preguntarnos, quiénes ejercemos el poder sobre las mujeres, negándoles la soberanía sobre sus cuerpos, entre tantas otras cosas. Este poder es el que el feminismo ha sabido denunciar, y del que los varones nos debemos hacer cargo. 
Somos varones los que ocupamos lugares de poder: jueces que condenan a las mujeres por abortos clandestinos. Jueces cómplices de las Redes de Trata y Explotación Sexual. Médicos violentos que maltratan a las mujeres que se practicaron un aborto. Autoridades eclesiásticas que bregan en contra de los derechos reproductivos, mientras encubren a sacerdotes pedófilos. Empresarios de la publicidad que producen y fomentan imágenes misóginas sobre las mujeres. 
También somos varones los que no nos hacemos cargo en situaciones de embarazos no deseados. Somos varones los que inferiorizamos a nuestras compañeras de trabajo. Somos varones los que seguimos relegando las tareas domésticas a nuestras novias, madres y amigas. Y los que las cosificamos, maltratamos  y oprimimos. 
Invitamos a todo aquél que se autodefina como varón, a comprometerse y ponerle el cuerpo a la lucha contra el patriarcado para revertir toda forma de desigualdad y de opresión hacia las mujeres. No es nuestro destino inexorable ser los machos hegemónicos. Apostamos a descubrir colectivamente otras formas de ser varones que impliquen la construcción de relaciones igualitarias con nuestras compañeras, con otros varones y con todas las identidades de géneros. 
Es así que demandamos:
-          Aparición con vida de todas las mujeres secuestradas con fines de explotación sexual. No están perdidas, son desaparecidas en democracia para ser prostituidas. Sin clientes, no hay trata. Si sos cliente, sos prostituyente.
-          Reglamentación y aplicación urgente de la Ley contra toda forma de violencia hacia las mujeres con políticas públicas de prevención y contención para todas las víctimas de violencia. Condena pública para toda manifestación misógina en los medios masivos de comunicación.
-          Aprobación de la Ley de Interrupción voluntaria del Embarazo. ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!
-          Basta de precarizar a las mujeres. Igual remuneración por igual trabajo!
-          Juicio y castigo para todos los femicidas,  encubridores y responsables políticos! 
¡Ni Machos, Ni Fachos!
Colectivos de Varones Antipatriarcales