jueves, 29 de noviembre de 2007

Michel Houellebecq y Alan Pauls

El escritor y periodista argentino Alan Pauls, al que acusé de misoginia en este blog, presentará al escritor francés Michel Houellebecq el 5 de diciembre próximo a las 19h30 en la Alianza Francesa, Córdoba 946. Miren qué casualidad... Resulta que Houellebecq, más allá de ser un escritor magnífico al que admiro mucho, es a mi juicio uno de los mayores exponentes de la misoginia moderna...

Sobre la conferencia de Houellebecq, titulada Cómo la cultura americana domina al mundo, pueden obtener más información aquí.

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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Soy tuya



Resumamos: todas las mujeres están al servicio del hombre. Todas quieren servirlo sexualmente. Las mujeres no son "nada".

Y, sobre todo: sólo los hombres heterosexuales toman cerveza. Ninguna publicidad de esta marca de cerveza está dirigida nunca a mujeres (ni a hombres homosexuales, de más está decir). Las mujeres sólo están en el deseo de los hombres. Ellas no toman cerveza, no consumen.

OK, propongo algo: ya que las publicidades de Brahma no se dirigen nunca a mujeres ni a hombres homosexuales, propongo que las mujeres y los hombres homosexuales obedezcan al mensaje de la publicidad y dejen de consumir esta marca de cerveza. Total, ¿qué les importa, no? Ya que visiblemente sólo se preocupan por el consumo de los hombres heterosexuales.


domingo, 25 de noviembre de 2007

Día Mundial de la No Violencia contra las Mujeres

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Mundial de la No Violencia contra las Mujeres.

Hace unos días fui a ver una película: El Sospechoso (Rendition). En una escena, un árabe cuenta que los musulmanes tienen un dicho: "Pega a tu mujer cuando llegues a casa. Si no sabés por qué, ella sí lo sabrá".
Una frase horrorosa, más allá de la autenticidad del dicho.

Reacciones en la sala: risas y... aplausos.

Argentina, 2007.


Algunos datos para recordar:
  • Según información del BID se estima que el 25% de las mujeres argentinas es víctima de violencia y que el 50% pasará por alguna situación violenta en algún momento de su vida (o sea, en la sala de cine, que ese día estaba repleta, había probablemente alguna mujer golpeada por su marido/pareja. ¿Se imaginan cómo se sintió cuando escuchó los aplausos?)
  • Una mujer es asesinada cada 36 horas en Argentina y el 40% de los crímenes son cometidos por sus parejas, según datos revelados por la Red Solidaria
  • El 37% de las mujeres golpeadas por sus esposos lleva 20 años o más soportando abusos de ese tipo
Servicio telefónico de atención a mujeres víctimas de violencia:
0800 66 68537 (MUJER)


Para hacer algo: propongo imprimir este poster y colocarlo en tu barrio:


viernes, 23 de noviembre de 2007

Esto recién empieza...

Chiche Gelblung, entrevistado por Clarín, acerca de Cristina Fernández:
"Ahora que salió de la crispación de la campaña, va a empezar a aparecer la verdadera Cristina. Tiene una gran cosa a favor: le gusta la buena pilcha. Yo cuando la veo a la Bachelet que viene con esos trajes sastre que usaba mi vieja... No tiene derecho a vestirse así. No sería serio que Cristina no se preocupe por la pilcha."
Claro... no sería serio, imagínense... La pilcha: primera preocupación de una presidenta, como todos saben... ¿La inflación, la desocupación, la inseguridad, la crisis energética? No, no, no, esos son temas de hombres: lo importante para una mujer presidenta es que se preocupe por la pilcha.

Por favor, ruego que alguien me envíe el link en el que Chiche Gelblung se haya quejado del mal gusto de Néstor Kirchner con la ropa. Porque con sus horripilantes sacos cruzados y sus lamentables mocasines, lo menos que pudo haber dicho este eminente periodista es: No es serio que Néstor no se preocupe por la pilcha...


viernes, 16 de noviembre de 2007

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Oda a la misoginia

Hace unos días fui al cine. Salí con una bronca poco común para una espectadora como yo. Por lo general, soy un público fácil. No suelo odiar las películas que veo. No suelo tener ganas de irme en medio de la película. Pero la verdad, el otro día, lo tendría que haber hecho. Me quedé hasta el final sólo para poder tener material para escribir esta entrada.

La película en cuestión es El pasado, escrita y dirigida por Héctor Babenco, sobre la novela homónima de Alan Pauls, y con Gael García Bernal, Analía Couceyro, Moro Anghileri y Ana Celentano.

Yo no sé qué le han hecho las mujeres a Alan Pauls y a Héctor Babenco, pero es obvio que ambos tienen algunas cuentas pendientes con ellas... Porque la manera en que son retratadas es escalofriante: son todas locas, psicóticas, egoístas, desesperadas. Parece que nacieron para hacer sufrir a los hombres, pintados como pobres víctimas pasivas de arpías histéricas.

La historia es globalmente así (a partir de acá, las/os que quieren mantener el suspenso de la trama -mucho no hay, pero en fin...-, no sigan leyendo): Rímini (Gael García Bernal) se separa de Sofía (Analía Couceyro). Él enseguida pasa a otra cosa (tiene dos relaciones, primero con Vera -Moro Anghileri- y luego con Carmen -Ana Celentano), pero Sofía no logra sobreponerse y hará todo para que Rímini vuelva con ella.

Sofía: es una loca del tomate que lo persigue y no lo deja en paz; llegará al punto de secuestrar al hijo que Rímini tuvo con Carmen y hacerlo pasar a él por loco. Visiblemente esa mujer necesita estar internada.

Vera: una modelo que lo único que quiere en la vida es ser famosa y ganar plata. Una celosa perdida que no soporta que Rímini siquiera mire a otras mujeres, se pone celosa hasta de las niñas que se cruzan con él. Siempre duda de su amor, es insoportable y termina arrollada por un colectivo (es tan hincha ovarios que una no puede impedirse pensar: "Se lo merecía").

Carmen: la única mujer más o menos cuerda de la historia. Pero finalmente termina siendo una guacha fría e insensible que no toma en cuenta que Rímini tiene un problema neurológico y le prohíbe ver a su hijo.

Está de más precisar que las tres aparecen totalmente en bolas en varias ocasiones (incluso durante el parto de Carmen, cuyos pechos se muestran en primer plano durante la cesárea). Lo único que se verá de García Bernal será, furtivamente, sus nalgas, obvio que en una media oscuridad, no queremos caer en la pornografía, ¿no es cierto? Porque todos sabemos que mostrar a una mujer desnuda es Arte, y mostrar a un hombre desnudo es pornografía.

Las otras mujeres que aparecen son todas enfermas de la cabeza y/o patéticas. Al final, la única mujer ausente es la madre de Rímini (salvado de la desgracia en la que cayó por culpa de las mujeres... por hombres, claro), probablemente porque Héctor Babenco (y/o Alan Pauls, no lo sé, no leí el libro, quizás valga la pena hacerlo para hacerse una idea más precisa) no se haya atrevido a retratar a la Madre con una M mayúscula como una loca perdida, ya que parece que no hay otra manera de retratar a las mujeres.

Al terminar la película, un espectador al lado mío suspiró: "Dios mío, qué hincha pelotas que son las mujeres". Y sí: la verdad, al salir de la sala, hasta yo tenía ganas de acogotar al género femenino en su conjunto.

Lo peor de todo es que me imaginé que Alan Pauls justificaría su obra por su amor hacia las mujeres. Buscando en Internet, me di cuenta de que no me equivoqué: "¿Qué les debés a las mujeres de tu vida?", pregunta el entrevistador del sitio Radiomontaje.com.ar. Y su respuesta, que me parece el colmo del cinismo, fue:
"Probablemente les debo casi todo. Siempre me intrigó de una manera casi sobrenatural el modo en que las mujeres piensan el mundo, viven el mundo, miran el mundo... Y en un punto las considero como marcianas, son como lo otro absoluto, en relación conmigo, con los hombres... y siempre fueron para mí como un objeto de análisis, de curiosidad. (...) Me parece que les debo casi todo porque son la diferencia".
"El otro absoluto", "la diferencia"... La filósofa francesa Simone de Beauvoir debe de estar revolviéndose en su tumba: ella demostró precisamente que el hecho de ver a las mujeres como "el otro" las aparta del género humano, compuesto así exclusivamente por los hombres, que son la "norma".

Una sola nota positiva: me dieron ganas de leer algún libro de Alan Pauls, tal vez con la esperanza de comprobar que me equivoqué totalmente en mi (pre)juicio.

En cuanto a Gael García Bernal, un bomboncito cuyas películas siempre me gustaron en general, es una pena que se haya prestado a tan patética obra.


lunes, 12 de noviembre de 2007

¿Pacatería?

En un comentario en este blog, alguien dijo que quejarse de ver tetas en los afiches publicitarios es de pacato.

En algún punto entiendo este razonamiento, porque yo también odio el puritanismo. Pero... ¿es puritana mi postura?

A ver... Trataré de explicarlo.

En Argentina no hay cifras globales sobre violaciones. Se considera que sólo el 10% de las mujeres violadas lo denuncian. En el 2003, se estableció que más de mil mujeres denunciaron haber sido violadas, sólo en la provincia y en la Ciudad de Buenos Aires. Si hacemos una extrapolación, quiere decir que, por año, sólo en la provincia de Buenos Aires y en Capital, habría 10.000 mujeres violadas por año. Sin hablar, claro, del resto del país.

¿Por qué tantas mujeres violadas? ¿Por qué tantos hombres piensan que pueden, impunemente, tener relaciones sexuales sin el consentimiento de la mujer? ¿Por qué tantos hombres ven a las mujeres como objetos sexuales a su disposición?

Por supuesto, existen muchísimos factores, no uno solo. Pero justamente, la exposición permanente del cuerpo femenino es uno de los factores. Por más obelisco que haya en Buenos Aires, jamás verán tantos hombres desnudos en la calle, las revistas, la televisión, el cine. Por un hombre completamente desnudo que se ve en una película, hay cien mujeres completamente desnudas.

Se sabe que la publicidad tiene una influencia enorme en la gente. Si no la tuviera, las marcas no invertirían miles de millones de dólares en ella. Un mismo mensaje, repetido miles de veces, termina grabándose en el cerebro y marcando pasos a seguir.

Entonces, si las publicidades muestran siempre a las mujeres desnudas, cuerpos disponibles, objetos sexuales, es evidente que esto, en algún punto, tiene una influencia en la mente de la gente: da de las mujeres la idea de que su cuerpo está a disposición. ¿Por qué, entonces, un hombre habría de privarse?

No estoy diciendo que por ver una teta en la calle, todos los hombres van a salir a violar. Digo que la acumulación de imágenes de mujeres presentadas como objetos sexuales contribuye a la idea de que las mujeres son objetos sexuales.

Si me conocieran, sabrían que soy lo menos pacata del mundo. Mi queja será la misma que la de los puritanos, pero no por las mismas razones. A mí no me importa la desnudez en sí. Me encanta ver lindos cuerpos desnudos, sean de hombre o de mujer. Es el desequilibrio el que me molesta. Lo lamento, pero como mujer heterosexual, no tengo la misma oportunidad de ver lindos hombres en bolas. ¿Y eso por qué?

En general los hombres heterosexuales se sienten muy incómodos cuando ven imágenes de otros hombres totalmente desnudos. Entonces esgriman el eterno argumento: es que el cuerpo masculino no es tan lindo como un cuerpo femenino. Says who? Los hombres heterosexuales, claro.

El día que haya igualdad de tratamiento, que los hombres sean mostrados como objetos sexuales también, cuerpos anónimos o, y no sé qué es peor, trozos de cuerpos anónimos (una teta, una cola, sin cara, sin nombre...), entonces dejaré de pensar que está mal ver mujeres desnudas.

Pero no sé si es lo que quiero: no sé si quiero que se empareje para ese lado, no estoy segura de querer ver a todas y todos como objetos sexuales disponibles. A menos que, una vez que la desnudez sea global y asexuada, entonces sea vista como algo natural y no como una incitación a la agresión.

No lo sé, dejo la pregunta abierta.

viernes, 9 de noviembre de 2007

No sabe, no contesta

Nota en La Nación hace unos días, sobre la historia desgarradora de un chico de 14 años, con VIH, y que busca a una familia que lo adopte.
Leo la nota y veo esto:
"Leonardo tuvo una vida dura. La buena fortuna le es esquiva. Nació el 6 de agosto de 1993 en Ingeniero Budge. Su mamá, uruguaya, le contagió el VIH al nacer. A los cuatro años, ella falleció y el padre dijo que no podía hacerse cargo de su crianza. Así, huérfano de hecho, fue internado en un instituto en 1997."
Qué fácil que la tienen los hombres, ¿no? El padre dijo que no se podía hacer cargo y ya. Nadie lo jode, nadie le exige nada, nadie lo juzga, nadie le dice que es un cabrón, nadie le reprocha nada.
No digo a priori que ese hombre sea un cabrón. No conozco su situación. Pero... ¿qué habría pasado en la situación inversa? La madre dijo que no podía hacerse cargo de su crianza. Le habrían dicho de todo, desde egoísta hasta puta pasando por madre indigna, que cómo puede ser, que cómo una madre puede abandonar así a su hijo, que para qué tuvo a ese crío si después no se puede hacer cargo, que eso le pasa por abrir las piernas, etc. etc. Y seguro que la habrían ido a buscar.

Siempre me fascina cuando escucho historias de abandonos: indefectiblement es la madre la que abandona al crío. Todos los amigos que tengo que han sido adoptados me contaron su historia empezando por: "Mi madre biológica me abandonó".

¿El padre? No sabe, no contesta.
O en el mejor de los casos, contesta: "No me puedo hacer cargo". Y nadie se indigna.



miércoles, 7 de noviembre de 2007

Cristina presidenta again

Dos notas sobre el debate acerca de si hay que llamar a Cristina Fernández presidente o presidenta. Dedico esta entrada a mi papá, que sólo para molestarme diría: "El presidente Cristina de Kirchner".

Presidenta se escribe con a - La Nación

Cristina Fernández, presidenta - Página/12

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lunes, 5 de noviembre de 2007

Teta, teta, teta...

Como si no hubiera suficientes imágenes de mujeres desnudas o muy poco vestidas en la vía pública, la publicidad, la tele, las revistas, etc., las campañas de prevención del cáncer de mama también exponen fotos de tetas:


¿Es realmente necesario? ¿Tenemos que ver un pecho gigantesco para entender que es importante hacernos una mamografía regularmente ? ¿Por qué tengo que soportar esa constante exposición de la intimidad femenina? ¿Tan poca creatividad tienen los publicitarios?

Esta campaña contribuye a la banalización de la desnudez femenina, la objetización de su cuerpo, por más noble que sea la causa.

¿Se imaginan la foto gigantesca de un testículo, con el hombre agarrándoselo tiernamente, para una campaña de prevención del cáncer de testículos? O un primer plano de un ano, con un dedo señalando el amoroso recto, para una campaña de prevención del cáncer de colon?

Me acuerdo de una campaña, hace unos años, en favor del amamantamiento natural. En lugar de enseñar a un bebé chupando una teta, como se podía esperar, mostraba un corpiño, y el texto decía: "Ese es el mejor envase para la leche de tu bebé".
Tuvieron la inteligencia de no exhibir la desnudez femenina, a pesar de que, como en el caso del cáncer de mama, el tema de la campaña era "la teta".

¿Tan poca originalidad queda hoy en día, para que los publicitarios no sean capaces de mostrar otra cosa que una mujer en bolas, sea para vender un jabón en polvo o para hacer una campaña de prevención?

viernes, 2 de noviembre de 2007

¿Cerebro de hombre, cerebro de mujer?

Muchas veces me vienen con la teoría de que hombres y mujeres somos diferentes porque nuestros cerebros funcionan de manera distinta, los hombres usan más tal hemisferio, y las mujeres tal otro, por eso los hombres son incapaces de encontrar el frasco de mayonesa en la heladera y las mujeres tienen muy mal sentido de la orientación.

Y nadie ve el sexismo de tales afirmaciones. Eso sí: si yo dijera que hay un cerebro de negros y un cerebro de blancos, la cosa sería distinta, me tildarían de racista, y tendrían razón. Pero el sexismo... bah, el sexismo no es tan grave... O simplemente no se ve.

Muchos amigos me cargaron cuando decía que no había que ver en nosotros "hombres" y "mujeres" predeterminados a actuar de tal o cual manera, sino individuos.

Pues bien, en este artículo explican por qué esa teoría de los cerebros es totalmente anticuada y, sobre todo, por qué somos individuos diferenciados y no manadas masculinas o femeninas: "A diferencia de lo que se creía antiguamente, los últimos hallazgos indican que el cerebro es un órgano dinámico que ya no puede ser considerado como una organización definida y fija de redes de neuronas", explican Pierre Magistretti, codirector del Brain Mind Institute y director del Center for Psychiatric Neuroscience en la Universidad de Lausana, Suiza, y el psicoanalista François Ansermet, autores de un libro llamado A cada cual su cerebro (Katz Editores).

O sea: el cerebro se construye todo el tiempo. Y de ahí, de nuestra educación, de nuestro entorno, de las improntas que se van instalando en el cerebro, se va construyendo nuestra personalidad, van apareciendo nuestras aptitudes o nuestras fallas.

Los hombres no tienen mayor capacidad natural para leer un mapa: simplemente les enseñaron mejor a hacerlo, a través de juegos "masculinos", como treparse a un árbol, jugar a la pelota, estar afuera, cuando a las niñas se las encierra en casa con muñecas y aspiradoras de plástico.
Y las mujeres no tienen mayor capacidad innata para ocuparse de los bebés: simplemente, al enchufarles muñecas desde que nacen, les enseñaron eso de la "maternidad".

Yo soy la prueba viviente de que todo depende de la educación, y no del sexo o de las hormonas: nunca me regalaron muñecas, nunca jugué a juegos típicos de niñas, en todo caso no en mi pequeña infancia (teniendo 8 o 9 años ya empecé a jugar a las Barbies, pero mi juego favorito era... torturarlas; mis amigas se desesperaban porque querían inventar historias de amor con Ken, y yo lo único que quería era arrancarles las uñas).

Resultado: no me siento "maternal", no me interesan los bebés, no me gusta ocuparme de ellos, no tengo paciencia para ello, la única vez que tuve que cambiar un pañal fue una pesadilla y estuve a punto de vomitar diez veces. Fui capaz de hacerlo, porque tampoco se necesita un doctorado para eso, pero lo hice como lo haría cualquier ser humano normalmente constituido y con dos dedos de frente. No como una mujer-mujer que siente en sus tripas el llamado de la caca.

¿Dónde quedaron mi instinto materno y mi sentido innato de la maternidad? Si fuera un instinto, entonces debería tenerlo desde que nací. Y no lo tengo. ¿Fallan mis hormonas? ¿No soy una mujer de verdad?

No. Como lo dicen los autores de A cada cual su cerebro: "
Podemos decir que el individuo está genéticamente determinado para no estar genéticamente determinado. O que estamos genéticamente determinados para ser únicos".

PD para los que me acusen de querer uniformizar a la humanidad y que seamos "todos iguales" (nunca faltan): aquellos que quieren que hombres y mujeres estén bien diferenciados en realidad quieren dos categorías de personas: hombres y mujeres.
Yo, al pretender que seamos individuos y no sexos, quiero más de seis mil millones de categorías: una para cada individuo, porque cada individuo es único e irrepetible.