jueves, 11 de octubre de 2012

¿Es razonable seguir hablando de mujeres y de varones?

Hace poco tiempo, en Facebook, apareció un comentario bastante interesante, por parte de alguien que, a todas luces, tiene algunos problemas con las mujeres y la noción de género.

Sacado de la página Amaranta en Facebook,
que recopila comentarios "divertidos" (y no tan divertidos)
de personas opuestas a la legalización del aborto.

Más allá de lo increíblemente estúpido de la primera parte del comentario, me llamó la atención la segunda parte: "no que ahora todos somos iguales y ser hombre o mujer es algo irrelevante?"

Y me hizo pensar, justamente, en la contradicción constante en la que cae el movimiento feminista, oscilando entre diferenciación e indiferenciación.

En este blog, me la paso, por un lado, señalando todos los problemas a los que se enfrentan las mujeres, y todas las medidas específicas que se podrían tomar para que dejen de ser discriminadas por ser mujeres, y también para que dejen de ser invisibles, olvidadas, para que lo masculino, lo varonil, deje de ser el centro del mundo.

Con lo cual, estoy apelando a hacer una diferencia clara entre varones y mujeres, en un sistema binario de categorías.

Pero, por otro lado, me la paso diciendo que el sexo biológico no es importante, que habría que llegar a una indiferenciación de géneros, que habría que dejar de pensar en una binariedad de la sociedad, dejar de pensar en términos de "varón" o "mujer" y empezar a hablar de "individuos", todxs distintxs entre sí, sin que importe ni su sexo, ni el color de su piel, ni sus orígenes, etc.

Sí, en un mundo ideal, no deberíamos hacer diferencia. El hecho de ser biológicamente mujer o varón no debería tener más importancia que el tener pelo rubio o castaño, medir 1m60 o 1m80, tener pecas o no.

El problema es que hoy en día, son las personas definidas como mujeres las que están más discriminadas que las personas definidas como varones (si apartamos la cuestión de personas trans, sobre quienes pesan discriminaciones alucinantes, que en realidad son más de lo mismo, pero potenciado).

Entonces, para señalar y denunciar las discriminaciones y para revertirlas, estamos prácticamente obligadxs a seguir hablando de un mundo bi-sexuado, con mujeres y varones que tienen atribuciones, cualidades asignadas y comportamientos esperados bien distintos.

De hecho, esto es lo que hicieron las primeras feministas, reivindicando las supuestas "cualidades femeninas" (con muchas comillas, porque evidentemente, no creo que existan en la naturaleza, sino que son una construcción social), que siempre fueron despreciadas, en oposición a las "masculinas", que, al contrario, siempre fueron puestas en valor (todo el mundo está construido sobre normas y valores por y para los varones).

El primer feminismo necesitaba esa reivindicación de "lo femenino", para que las mujeres dejaran de odiarse a sí mismas, dejaran de odiar su cuerpo y las cosas que les pasan específicamente y que son ocultas, despreciadas, mostradas como algo asqueroso (sólo hace falta ver todo lo que tienen que hacer las mujeres para ser deseables, artificios como depilación, pintura, tinturas, dietas, operaciones quirúrgicas, bótox, con el presupuesto de que "al natural", las mujeres son feas, y ni que hablar de los mitos que giran alrededor de la menstruación).

Era necesario decir a las mujeres: sus cuerpos son bellos, su menstruación puede ser algo disfrutable, el parto puede ser un momento de gloria, el embarazo no es ninguna enfermedad, todo eso que es visto como algo repugnante, de temer, enfermizo, en realidad es constitutivo de lo que son, y, al contrario, deberían sentirse orgullosas de todo ello, reivindicarlo como algo específico de ustedes, las mujeres, y como algo realmente hermoso (volveré en una entrada sobre el tema de la menstruación).

El problema es que ese reconocer de "lo femenino" es un camino muy resbaladizo, porque puede llevar (y, de hecho, ha llevado) a seguir separando de manera radical a varones y mujeres, a apartar a las mujeres de lugares históricamente ocupados por los varones, por reivindicar una biología especial y definitoria de su psiquis.

Así es cómo llegamos al feminismo de la diferencia actual, que reivindica que las mujeres son más aptas que los varones para ocuparse de lxs niñxs, por ejemplo, por ser supuestamente más dulces, más cariñosas, más pacientes, por supuestas cuestiones hormonales, lo cual nos lleva a más de lo mismo: papá ganando el pan y mamá cuidando al hogar, que es lo que, al fin y al cabo, mejor le sale "naturalmente".

Entonces, lo ideal sería, efectivamente, que las diferencias biológicas reales, que nadie niega, no sean definitorias de lo social o lo psicológico.

También hay que saber que no todas las personas tienen un sexo biológico tan claramente definido (existen muchas personas que, por ejemplo, tienen pene y testículos, pero cromosomas XX, o sea, femenino), lo cual debería hacernos entender que esas diferencias biológicas no son tan importantes ni tan definitorias.

De ahí que, en una segunda fase, una vez que las mujeres dejen de odiarse y que la sociedad deje de odiar "lo femenino", se pueda llegar a una indiferenciación, y que la gente se deje de considerar como "mujer" o "varón", y pase a considerarse "ser humano" ante todo, así como tener ojos celestes o verdes, en sí, no define nuestra personalidad, nuestros gustos, nuestra psiquis (excepto si la sociedad hace diferencias entre las personas con ojos celestes y las personas con ojos verdes, como, de hecho, suele pasar con las personas de piel oscura o las personas de piel clara, entonces sí esas diferencias pueden influir en nuestro comportamiento).

Alguna feministas, como Antoinette Fouque y otras feministas francesas, consideran que ese "igualitarismo" abstracto que borra las diferencias sexuales es, en realidad, una prolongación del patriarcado, porque son los valores "masculinos" los que siguen puestos en valor y los que sirven como "padrón", como "modelo a seguir", en una suerte de androcentrismo del universalismo masculino, que sigue invisibilizando a las mujeres.

Y, de hecho, muchas de mis propias reivindicaciones tienden a visibilizar a las mujeres en tanto colectivo específico, por ejemplo cuando pido el fin del lenguaje sexista, la feminización de los títulos y funciones (presidenta, ministra) o medidas de discriminación positiva para favorecer el acceso de las mujeres a puestos tradicionalmente ocupados por los varones.

Hablando del idioma, el tema es que en castellano, no existe un neutro verdadero. Hoy en día, el neutro es el masculino, con lo cual estamos en un sistema androcentrista, que pone a lo masculino en el centro de todo, como estado "por default", siendo lo femenino lo "eventual", lo "otro", lo "aleatorio". Entonces no tengo otra opción que la de pedir que las mujeres sean visibles, dado que inventar un neutro es muchísimo más complicado.

Por eso, la lucha feminista oscila constantemente entre esa diferenciación necesaria -porque la invisibilización no es neutra, está centrada y construida alrededor de lo masculino-, y la indiferenciación deseada -para no seguir pensando de manera binaria, y lograr, por fin, que nos vean como seres humanos y no como varones o mujeres, exactamente como deberíamos poder hacer abstracción del color de la piel o del tamaño del cuerpo.

Y por eso es que el feminismo parece a veces tan contradictorio, pidiendo a la vez la diferencia y el igualitarismo, de acuerdo a los momentos, los lugares y las reivindicaciones específicas.

14 comentarios:

Leandro dijo...

Hola !

Coincido con el hecho de que en parte el feminismo alimenta esa ambiguedad; de ahí las dos grandes corrientes feministas - de la igualdad y de la diferencia -

A mí me gusta pensar desde una perspectiva más queer, intentando borrar en parte (totalmente es no posible) cualquier etiqueta de género, orientación e identidad sexual. Pero al mismo tiempo reconzoco una gran desventaja, borrar toda etiqueta puede dejar sin efecto cualquier intento de lucha política por un espacio social; es decir, si se intentan borrar las etiquetas (que discriminan, limitan, humillan, etc), podemos generar un efecto homogeneizador en donde dejen de visibilizarse las opresiones. He ahí una dificultad práctica que noto en la teoria queer , por ejemplo. Que sentido tendrían entonces las luchas por la equidad de género, los movimientos LGTB o las luchas en torno a la despatologización trans, entre otras.

Es un aspecto complejo y no excento de dificultades.

Abrazo

Leandro

Anónimo dijo...

A propósito de tu planteo, hoy en la TV mostraban una noticia sobre una estudiante peruana que le pegaba a una estudiante argentina por xenofobia. En el video se veía que la argentina no se defendía con las manos, si no que recibía los golpes y agachaba la cabeza. Uno de los periodistas (de TN) comenta que le resultaba llamativo que no atinara a poner las manos en la cara para defenderse. El otro periodista dice: "es que es una mujer" y el otro responde: "sí, es cierto, y la peruana pega trompadas como un hombre". Y así fueron a la pausa.
Me quedé pensando, tal vez no querían decir que no reaccionó por el hecho de ser mujer, aunque lo cortaron con la pausa y quedó limitado en ese contexto. Pero me llamó la atención que los periodistas expresaran que hay una forma de pegar "como hombre" y una forma de no reaccionar "como mujer". Cuando la que pegaba era una mujer y pegaba como lo haría cualquier ser humano, sin importar su género.

mamisepa dijo...

guauuuu

Tengo que felicitarte por esta entrada. Me ha ayudado a entender muchísimas cosas, de las que iba leyendo pincelada por aquí, pincelada por allá, pero no tenía el puzle completo como has hecho ahora.

Muy interesante e invita a la reflexión.

Saludos

Enrique dijo...

Jo, en el comentario que te he dejado en la entrada anterior, cuando he escrito lo de "masculinizar" la sexualdad femenina, me he topado justo con ese problema que dices. Estaba pensando en los rasgos que definen macho-hembra, sin querer entrar en el género y por eso he tenido que especificarlo. Y estaba preguntándome ahí cómo explicarlo sin hacer entrar en malentendidos.

Y bueno, con respecto al feminismo de la diferencia, me queda entendido que lo que era antes es diferente a lo de ahora, y que la lucha de antaño fue importante para tratar de eliminar la idea de las mujeres como seres enfermos por naturaleza.

Buena entrada.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hola!! soy de Chile, estudiante del magíster en estudios de género de acá y me encanta tu blog...

Anónimo dijo...

Muy bueno! Hace ya muchos años que leo tu blog y nunca comento.
Creo que la lucha de muchos colectivos (ya sean de mujeres, LGTB, etc.)necesitan etiquetas para hacerse visibles, pero al final su objetivo seria poder eliminarlas. Algo asì como el slogan de Amnistía Internacional: "Trabajamos para no existir"
Julieta

Guillermo Altayrac dijo...

Muy bueno. Muy claro.
«Lo ideal sería (...) que las diferencias biológicas reales, que nadie niega, no sean definitorias de lo social o lo psicológico.»
Mejor dicho, imposible.
No existe tal contradicción.
¡Saludos!
¿Ya te dije que me gusta tu blog?

Guillermo Altayrac dijo...

Jajaja. No puedo evitar señalar que blogger acaba de informarme que mi «comentario será publicado cuando EL PROPIETARIO lo apruebe».

Bastadesexismo dijo...

Gracias a todxs por sus comentarios!

Guillermo, muy divertido lo de Blogger! :-)

Chirly92arg dijo...

Jo. Esta entrada me vino como anillo al dedo para aclarar varios conceptos. Útil en especial para mí, que soy bastante neófita en lo que respecta a las diferentes corrientes feministas. Bah, neófita en el sentido de conocimientos históricos y teóricos...
Supongo que la vena feminista la tuve incorporada siempre, mi papá por ejemplo es un tipo super machista y nos crió a nosotros 4 con los típicos estereotipos; entre otras cosas, siempre hablaba de "cuando te cases" -y no de "si te casas"- cada vez que me explicaba por vigésima vez cómo hacer alguna tarea doméstica, porque todo eso yo lo tengo que saber para "atender a tu marido".

Y eso que mi mamá nunca fue demasiado feminista, pero aún así yo siempre estaba haciendo: "grrrrrrr"... por dentro cada vez que me venían con eso! Y montones de cosas más...
como tantas otras personas creía que sí habíamos alcanzado la igualdad, aun cuando siempre me hicieron ruido y me molestaron tantas cosas pero no entendía por qué, y ahora que las pude pensar desde otro lugar veo que no es así...
En fin, me sirvió mucho para entender pues ya me estaba haciendo la enredadera con los dos feminismos. En verdad me sirvió mucho :)

Lo ideal sería (...) que las diferencias biológicas reales, que nadie niega, no sean definitorias de lo social o lo psicológico.»
BINGOOO!!! :)

Saludos!

Carla

Anónimo dijo...

Nunca he leído nada del feminismo de la diferencia actual sobre que las mujeres tengamos que cuidar a los hijos y los hombres no, ni ser ama de casas por “insitito“ ni nada por el estilo. Lo que si me parece curioso es que ambos feminismos igualdad/diferencia (complementarios, que no se rechazan el uno al otro ) rechacen mayoritariamente la teoría queer, y hagan criticas bastante fuertes hacia ella, creo que muy contundentes.

:) dijo...

Para las que no creen que el feminismo de la diferencia dice muy discretamente que la mujer nació para la maternidad y el hombre para el trabajo, lean lo que escribe Susan Pinker:

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/susan-pinker-hay-mas-presion-para-que-tanto-hombres-como-mujeres-trabajen-mas-horas-y-esten-siempre-disponibles


Parece no querer que hombres y mujeres trabajen juntos aún habiendo hecho la misma carrera; lo que me lleva a pensar que en realidad tiene miedo de que su maridito ingeniero tenga compañeritas de trabajo; no sea que se le vaya con una de "estas guachas" y se termine la vaca lechera (o el toro lechero)

Por eso se inventan todo eso de que todas las mujeres están supuestamente más cómodas y capacitadas para laburar de cara al publico (eso, sí, que las manden a ventas así el otro no mira a nadie).

:) dijo...

Por mí, estas "feministas" que se vayan a lavar los platos y dejen de hacernos la vida imposible a mujeres que sólo queremos trabajar (y encima disfrazándolo de "ciencia").

Y sí, existimos las que preferimos el frío mundo de la matemáticas y los objetos, y estamos harta de que la sociedad nos vea como incapaces por carecer de habilidad para vender.

:) dijo...

Si yo estudio una ingeniería es para dedicarme a aquello para lo que me especialicé, no para terminar en un laburo de medio pelo en el sector de ventas. De dónde mierda saca que incluso las mujeres de mente matemática sienten el llamado de una supuesta "esencia femenina" especialmente preparada para la comunicación?

Qué manera de justificar la discriminación por sexo. Y todo por un capricho, porque seguramente en la cama es de esas muñecas infables que se quedan como muertas y no hacen nada (las diferencialistas defienden la idea de la naturaleza "pasiva" de la mujer) y tienen miedo de que su marido se termine aburriendo.
Que sean felices a su manera si quieren, pero que no se metan en la vida de los demás.