sábado, 20 de junio de 2009

Carta de una mujer feminista a su compañero

Mi amor,

Escribo esta carta con la esperanza de que le sirva también a otras mujeres en la misma situación que yo. Es decir, mujeres feministas, que hacen de la lucha por la igualdad un combate cotidiano, diario, y que temen que sus compañeros de vida no entiendan la importancia y el alcance de esta convicción.

Primero, tengo que precisar algo: no sos mi enemigo.

No tengo nada contra vos como perteneciente al sexo masculino. No tengo nada contra los hombres en general. Mis quejas son contra las personas sexistas, sean ésas hombres o mujeres, o más generalmente, contra los actos sexistas. Aclaro eso porque una persona puede estar convencida de no ser sexista y de hecho no serlo y, sin embargo, tener actitudes o hacer comentarios sexistas. Probablemente me pase a mí, a vos, y a cualquiera, porque estamos acondicionados por el sexismo desde muy chiquitos. Diría yo desde que nuestros padres saben qué sexo vamos a tener.

Pero cuando puteo, no tenés por qué sentirte atacado. Tomo un ejemplo: cuando digo que el 80% de las tareas domésticas las siguen haciendo las mujeres, no estoy hablando de nuestra pareja. Estoy hablando de estadísticas generales válidas en la mayoría de los países occidentales, Argentina incluida (y sacadas de estudios serios).

No es necesario que, en esa instancia, te defiendas diciendo: "Pero qué decís, estas cifras están mal, yo sí me preocupo por las tareas domésticas", porque no estoy hablando de vos.

Pero lo esencial es que entiendas lo importante que es esto para mí. El sexismo no es algo sobre lo que pueda reírme a menos de estar segura de que estamos hablando en segundo grado (o sea, entre nosotros), y definitivamente no puedo hacer humor sobre esas cosas delante de un público al que no conozco íntimamente.

Y no es falta de humor.

A nadie se le ocurriría hacer humor sobre el Holocausto delante de un público del que no sabe si se encuentran judíos o familiares de víctimas. Me parece terrible la libertad con la cual alguna gente se ríe de la violencia conyugal o hace chistas machistas, sin saber lo que han sufrido las mujeres presentes.

¿Cuántas mujeres golpeadas han tenido que soportar chistes o comentarios ligeros sobre la violencia conyugal?

No más lejos que hace unas semanas, en el trabajo, acerca de ese juez árabe que justificó la violencia conyugal del que hablé en una entrada anterior, me pasó. Resulta que la cosa es así: un juez árabe, en medio de un congreso sobre violencia conyugal, dijo que a veces estaba justificado que un hombre golpeara a su esposa, por ejemplo cuando se compra un vestido demasiado caro...

Uno de mis colegas, al leer la noticia, entró a reírse y dijo: "Bueno, me podría haber pasado a mí, si mi mujer se hubiera gastado una fortuna en un vestido". Lo miré muy seriamente. Contestó enseguida: "Bueno, mujer, no te pongas tan seria, era un chiste".

A mí nunca me pegaron. Pero ¿él qué sabía? Nos cruzamos todos los días con mujeres que sufren de esta barbarie, sin saberlo. ¿Se le habría ocurrido hacer un chiste antisemita delante de una posible víctima del Holocausto y encima reprocharle que no se ría?

El machismo mata a millones de mujeres en el mundo. ¿Por qué nos tenemos que reír de eso? ¿Por qué nos exigen a nosotras un sentido del humor que otros no tendrían sobre otros temas tan graves?

Pero claro, si le hubiera contestado eso, me habría tachado de hincha pelotas. Entonces no dije nada más.

Te explico eso, mi amor, para que entiendas por qué, cuando estemos con nuestros amigos y ellos hagan chistas machistas, no siempre me voy a reír. No siempre voy a poner buena cara. Y espero que lo entiendas y no pienses, como ellos, que soy una hincha pelotas que no tiene humor.

Y, por último, me gustaría hacerte entender lo importante que es, para mí, poder reflexionar sobre una situación sexista sin que me digan que exagero.

Cuando hablo de sexismo, no exagero. Porque como dije en otra entrada, no hay una manera "light" de ser feminista. El machismo es un sistema y cada detalle cuenta, tanto en el lenguaje como en la publicidad o en la calle. Entonces me pueden enfurecer noticias tremendas como una violación, y también pequeñeces como un "Señor peatón" en un cartel o un video porno en que objetizan a una mujer.

Probablemente te preguntes cuándo fui víctima de discriminación por ser mujer, si trabajo, gano mi vida, soy independiente. Bueno, es cierto, no sufro del sexismo como una mujer afgana lo puede sufrir. Todo es relativo. Pero nuevamente, no es porque yo puedo caminar por la calle sin burka y vivo en un país en que las violaciones conyugales son condenadas por la ley que no sufro de algunas formas de sexismo.

Sufro del sexismo cuando constato que pasan por alto a las mujeres en el lenguaje.
Sufro del sexismo cuando me preguntan si soy "señora" o "señorita".
Sufrí del sexismo cuando la primera pregunta que me hizo un empleador potencial hace unos años fue acerca de si estaba casada y tenía hijos a la hora de contratarme (ante mi respuesta furiosa, está de más decir que no me contrató).
Sufro del sexismo cuando veo mujeres en bolas en los afiches en la calle, cuando veo publicidades sexistas.
Sufriría del sexismo si tuviera que practicarme un aborto y no pudiera hacerlo de manera segura porque es ilegal en Argentina.

Sufro del sexismo cuando me dicen que una mujer, para ser mujer, tiene que llevar vestidos y zapatos con tacos, y sufro del sexismo cuando, por vestirme así, me dicen de todo en la calle (y cuando no, que soy un mamarracho).

Y más allá de eso, no necesito ser víctima directa de cosas más graves para sentirme concernida por la lucha. Así como no se necesita ser pobre para luchar contra las injusticias sociales. De hecho dentro del movimiento feminista hay hombres, por suerte.

Pero creo además que los hombres también, sin darse cuenta, han sufrido del sexismo o pueden sufrir por él. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si tu gran pasión en la vida fueran los niños y si tu mayor aspiración fuera ser maestro jardinero?

Te puedo asegurar que vos también sufrirías del sexismo, porque tendrías muchísimas más dificultades que una mujer en encontrar trabajo en ese campo.

Cuando ponen una publicidad en que muestran a los hombres como flojos, abusadores, inútiles en la casa y que no saben ocuparse de los niños, también es una forma de sexismo contra los hombres.

Sentí la necesidad de explicarte todo eso porque es una parte importante de mi vida. Soy muy sensible sobre el tema, como ya te habrás dado cuenta, pero espero ahora que entiendas un poco mejor por qué.

No es falta de humor, no es extremismo, no es amargura. Vos me conocés, sabés que soy una mujer feliz, creo que bastante equilibrada, y para nada enojada con la vida.

Lo mío es, simplemente, convicción. De ahí la sensación de que estoy enojada cuando hablo de esos temas. No estoy enojada. Sólo le pongo énfasis a mi discurso.

Así que más allá de mis momentos de enojo con este mundo sexista, no te olvides que te quiero. Y que te quiero precisamente porque no respondés al típico estereotipo de macho insensible y que no tocaría un trapo de piso ni en pedo. Por eso y por muchas otras cosas que te hacen único.

Bastedesexismo.


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17 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosísima carta, me conmueve. Te felicito por tu gran habilidad como escritora. Cariños.
Marcela

R Fuego dijo...

Muy bueno.

Gunther dijo...

Buenisima la carta, pero no puedo dejar pasar el detalle de que las mujeres no pueden estar "en bolas"...
Saludos

bastadesexismo dijo...

Excelente anotación, Gunther, ¡y eso que se supone que mi blog usa un lenguaje no sexista!

Anónimo dijo...

Excelente carta.
Felicitaciones!
Emilia

Anónimo dijo...

No coincido en el tema del humor. Se hacen chistes sobre todo, si cada uno que escucha algo que lo ofende, se queja, no se pueden hacer chistes sobre nada de nada. Se hacen chistes sobre médicos, sobre abogados, políticos, etc. Siempre hay alguno que podría ofenderse: el médico si lo tratan de matasanos, el abogado si lo tratan de avenegra, la rubia si la tratan de rubia tarada, y así hasta el infinito. Creo que el único límite del humor es no personalizar sobre quien puede estar escuchando un chiste. Por ejemplo, hacer un chiste sobre la discapacidad de Gabriela Michetti en una radio argentina, me parecería de terrible mal gusto. Pero es seguro que Stevie Wonder no va a escuchar un chiste sobre ciegos donde se lo mencione en dicho medio.
De todos modos esto es subjetivo, y va en el gusto de cada uno.

En lo demás, estoy de acuerdo. La publicidad, que a veces es indignante, solo refleja lo que ocurre en la mayoría de los hogares: la mujer es la que limpia y cocina, y se ocupa de los hijos.
Alguna vez discutimos sobre el tema, y vos decías que las tareas del hogar eran compartidas, lo cual me pareció raro. Ahora reconoces que el 80% las hacen las mujeres. Y eso es lo que yo veo en la mayoría de las familias que conozco: rara vez los hombres limpian, planchan o cocinan. Si cocinan, lo hacen para lucirse con algo especial, no como actividad diaria.

Hoy ojeaba la revista de Cablevisión, la programación. Está dividida en sectores: infantil, películas, deportes, documentales y ...mujer. Dentro de la sección mujer está el canal Utilísima. La triste realidad es que ese canal tiene un público femenino. Otro canal en esa sección "mujer" es Gourmet, lo cual me llamó la atención, ya que es un canal muy visto por hombres. Además, casi todas las veces que lo puse, hay señores cocinando.

LaPaulaDeAntes

Anónimo dijo...

En cuanto a lo que decis del empleador que preguntó si tenías hijos...la culpa no es de èl, sino que vive en una sociedad donde lo habitual es que ante una enfermedad de un hijo, falte la mujer al trabajo, y no el hombre. El empleador cuida los intereses de la empresa, es el Estado el que deberia cumplir con las tareas sociales (proveyendo de guarderías, por ejemplo). Las grandes empresas las tienen, pero las pequeñas no.

LaPaulaDeAntes

bastadesexismo dijo...

Sobre el humor: un humorista francés decía que uno se puede reír de todo y de todos, pero no delante de cualquiera.

Pues sí, yo creo que hay que empezar a cuidarse más con lo que decimos, para no ofender a la gente.

Y no podés comparar un chiste sobre médicos, que es una actividad elegida, con un chiste sobre una discapacidad o una condición física o social.

A mí me encanta el humor negro. He escuchado y contado muchos chistes sobre los atentados del 11 de septiembre. Pero nunca jamás se me habría ocurrido contarlos en Nueva York sin saber si la gente presente no tenía allegados suyos entre las víctimas.

Stevie Wonder no escuchará un chiste en una radio argentina, pero cualquier otro ciego sí. Y sabés perfectamente que un chiste sobre S. Wonder sería para reírse de su discapacidad.

Si alguna vez dije que los hombres también participan en las tareas domésticas, es por experiencia propia, y para argumentar acerca de los estereotipos perpetuados por la publicidad: la publicidad no solamente "refleja" la realidad, también CREA consciencia y hábitos. Mostrar solamente a mujeres planchando PERPETUA la idea de que solamente las mujeres planchan y, de alguna manera, lo justifica.

Pero no voy a volver a argumentar aquí sobre la influencia de la publicidad en la gente, ya lo he explicado en otras entradas, y con sólo ver los miles de millones de pesos que mueve un aviso, creo que es más que obvio que lxs publicitarixs saben que la publicidad influye a la gente a tal punto que logra modificar sus comportamientos y sus hábitos. Si no, no invertirían tanta guita.

bastadesexismo dijo...

Sobre el empleador: primero y antes que nada, esto fue en Francia, y no sé en Argentina, pero en Francia está prohibido hacer este tipo de preguntas discriminatorias. Podría haberlo demandado. No lo hice porque regresé a Buenos Aires y a la distancia la cosa estaba dificil.

Segundo: lo que digo en la carta es que fui víctima de sexismo con esa pregunta. Sea la culpa del empleador o del Estado (estoy de acuerdo, las leyes deberían cambiar, no solamente con guarderías, sino permitiendo al padre ausentarse y haciendo obligatoria y más larga la licencia por paternidad), el hecho es que fui víctima de una sociedad sexista que hace recaer sobre la madre la entera responsabilidad de cuidar a los niños.
Y esto es sexismo de aquí a la China.

R Fuego dijo...

Sobre el humor y la libertad de expresión:

Si se reivindica la máxima libertad de expresión para decir cosas que no le gusten a l@s demás (o a algún sector específico), hay que prepararse para la máxima libertad de expresión de cosas que no le gusten a un@.

Si alguien ejerce el derecho a burlarse de lo que sea, entonces tiene la responsabilidad de bancarse las burlas que le hagan.

Quien quiera tener la libertad de putear a una institución, debe prepararse a recibir puteadas de las personas pertenecientes/simpatizantes de esa institución.

Saludos.

Ella dijo...

Hola bloguera española y feminista:

Mis más sinceras felicitaciones por este espacio que reivindica y revaloriza al género femenino. Yo, al igual que tú, soy mujer, y me lleno de indignación cuando veo sexismo en las avenidas y todos los lugares posibles. Obviamente, no se puede comparar a una ser humana con un médico o un judío, ya que no estamos hablando de una subcategoría que te define por el empleo que tienes o la religión que profesas: no somos profesiones o religiones o condiciones de discapacidad (respecto a stevie wonder), somos por encima de cualquier apelativo: SERE HUMANAS. Por ende, es absurdo comparar los chistes sexistas con cualquier otro tipo de bromas que ridiculizan y denigran a personas de determinado status, religión o profesión. Y me sorprende e indigna el hecho de tener que explicar esto, ya que equivale a gritar que soy persona y tengo un cerebro.
Por lo demás, es bastante obvio la verdad, pero es difícil y muy esquivo ver el sexismo con lucidez para cualquier ciudadan@ promedio que encima es del género privilegiado y le han hecho creer que es superior por ser varón.

Saludos desde Trujillo, Perú.

"No hay peor machismo que aquél que nos es invisible"

Anónimo dijo...

Muy esclarecedor lo de Ella ¿cómo vamos a comparar a un judío con una ser humana????
Le informo, señora, que ser judío no es una religión, es pertenecer a un pueblo. Y eso no ese elige, se nace. Más allá de que algunos puedan adoptar el judaísmo como religión. Se puede ser judío y ateo.
También hay cuentos sobre curas pedófilos (¿y si los escuchan los niños víctimas?), sobre gays (que no eligen), sobre muertos (nadie elige morirse), etc. Landriscina tenía unos cuentos sobre opas muy buenos. Que suerte que en ese entonces no existía el INADI, porque ya lo estarían denunciando.

No entiendo muy bien esa concepción de las cosas que permite hacer chistes sobre el Holocausto o las Torres Gemelas, y no sobre mujeres golpeadas. No me imagino a los cómicos de la radio, advirtiendo cual va a ser el pròximo chiste, para que los ofendidos cambien el dial. Siempre va a haber uno o miles de afectados. Solo queda hacer chistes sobre náufragos, y rogando que no haya ningún sobreviviente del U S S Indianapolis escuchando.


LaPaulaDeAntes

bastadesexismo dijo...

En esto concuerdo bastante mas con LaPauladeAntes. No se puede establecer "niveles" de gravedad sobre discriminaciones.

Sin embargo, me acerco mas a lo de Ella pensando que la discriminacion contra las mujeres es la discriminacion "ultima".

Es decir: una mujer, en la misma situacion que un hombre (judia o discapacitada u homosexual o seropositiva o todo eso junto) siempre sufrira mas que un hombre judio o discapacitado u homosexual o seropositivo o todo eso junto, por ser mujer.

bastadesexismo dijo...

PD: quiero aclarar otra cosa. Cuando Ella dice que somos seres humanas, creo entender que lo que quiere decir es que las mujeres no somos una "subcategoría" dentro de la humanidad.

No somos minoría, no somos un grupo, no somos una categoría, como pueden ser los judíos, o los españoles, o los discapacitados, o los homosexuales, etc. dentro del conjunto "humanidad".

Es más: no solamente no somos una minoría, sino que somos mayoría: creo que en el mundo, hay algo así como 51% de mujeres, por 49% de varones.

Entonces, hablar de las mujeres como una minoría o una subcategoría YA es discriminatorio, porque hace de las mujeres una especie de "satélite" de los hombres, los cuales vendrían a ser la "regla general", la "norma". Las mujeres vendrían a ser "lo otro".

Esto lo denunció muy bien Simone de Beauvoir en "El Segundo Sexo", libro un poco engorroso y algo anticuado, pero que recomiendo enfáticamente para entender los mecanismos teóricos del machismo.

Tere Marin dijo...

Saludos...
he usado esta carta , nombrando tu blog, en el mio...
//teremarin.lacoctelera.net/post/2009/07/01/jorge-pizarro-y-sexismo-con-norma-aguilera
si tuvieras algún inconveniente en que la use , por favor avísame.
Gracias por tu estupendo blog y un abrazo afectuoso.

bastadesexismo dijo...

Al contrario, es un honor.
Saludos.

Bloody Mary dijo...

Me encantó tu carta, me siento igual que vos al respecto del sexismo.

El machismo en Argentina está desbocado... se vuelve irrespirable.

Ro