Hoy el diario Clarín informa de que se realizó un operativo en la Plaza Cortázar para liberar las veredas de sillas, mesas, percheros, etc. que se colocan afuera los fines de semana y dificultan el paso. Gabriela Seijo, directora del CGP 14, explica:
"Una persona de edad o una madre con un cochecito no pueden circular por las veredas así como están".
Qué bueno que a los padres con cochecito no les pase...
"Es un fenómeno que crece, sobre todo, en la clase media donde mamá trabaja tantas horas como papá y sin embargo cada vez les cuesta más afrontar los gastos de jardines maternales, niñeras y colegios de doble escolaridad", se precisa, con un leve sabor a "si las mujeres dejaran de trabajar para cuidar a su prole, todo estaría en orden".
Una psicóloga, Diana Resnicoff, explica que "este síndrome aparece en el rol femenino 'porque la confianza en el cuidado de los niños se deposita en la mujer, la madre; en cambio el abuelo lo vive más como espectador'".
Claro. Cuando trabajaban, era porque trabajaban. Y ahora que están jubilados, ¿qué? Porque tienen que ir a jugar al truco con los amigos?
En un recuadro, Clarín publica algunos consejos para las abuelas. Lo leí varias veces. En ninguna parte vi que recomendaran la participación del abuelo...
Decididamente, a las mujeres las toman por idiotas hasta el fin de sus vidas. Y ellas se dejan... .
Está bien. El cáncer de mama es un flagelo terrible. Hay que impactar para que todas las mujeres tomen consciencia de la necesidad de hacerse controles regulares. Buenísimo. ¿Pero es necesario para eso empapelar la ciudad con tantas tetas?
Ese cartel lo vi colgado en un edificio de la avenida 9 de Julio. Estaba en bici y casi me estrolo. Me imagino la cantidad de hombres que se quedarán mirando el cartel babeando delante de tantas tetas ofrecidas ante su vista. ¿La Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer pensó en la cantidad de accidentes que pueden provocar esos carteles?
Nuevamente, ¿para cuándo un afiche con 19 fotos de anos masculinos para la prevención del cáncer de colon?
Hace unos días, recibí uno de esos mails que suelo tirar sin leer, porque supongo que me voy a encontrar con alguna cadena pedorra que te dice que si no lo reenviás a 127 personas en los próximos quince minutos te vas a morir fulminad@ por un rayo, por más que ese día haya un sol resplandeciente.
No sé por qué, éste lo leí, y me encontré con algo muy distinto a lo que me esperaba. El objeto del mail es: "¿Por qué las mujeres estamos tanto tiempo en el baño?"
Con una pregunta tan generalizadora ("las mujeres"...), pensaba que la respuesta sería esencialista, del tipo "porque a las mujeres nos encanta pintarnos porque nos encanta ser lindas y queremos estar siempre divinas" o "porque necesitamos esos momentos de intimidad entre mujeres entonces vamos de a dos y tardamos mucho porque nos encanta hablar de nuestros hombres" o algo por el estilo.
Y nada que ver.
No es un texto trascendental, pero me recordó muchas situaciones reales ,y bueno, nada, alguna vez también me toca escribir (o en este caso copiar) algo liviano, así que aquí va:
El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.
Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público'.
Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.
'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.
Cuando TENÉS que ir a un baño público, te encontrás con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignás a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy meando'.
Finalmente te toca a vos, si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'.
Entonces verificás cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas.
Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzás casi tirando a la persona que va saliendo.
Entrás y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa... Colgás el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionás la zona; el suelo está lleno de líquidos indefinidos y no te atrevés a dejarlo ahí, así que te lo colgás del cuello mientras mirás cómo se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de pelotudeces que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usás, pero que tenés por si acaso...
Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la única opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajás la bombacha y te ponés en 'la posición'... Alivio...... Aahhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 kilos colgando de tu cuello.
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente creés que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza: '¡jamás te sientes en un inodoro público!', así que te quedás en 'la posición' con el tembleque de piernas...
Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finííííísima del chorro te salpica en tu propio culo ¡y te moja hasta las medias!
Con suerte no te mojás tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia, buscás el rollo de papel higiénico peroooo, la puuuuuuuuta...! El rollo está vacío...! (siempre) Entonces suplicás al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en tu bolso tenés que soltar la puerta, dudás un momento, pero no hay más remedio...
Y en cuanto la soltás, alguien la empuja y vos tenés que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritás OCUPAAADOOOO!!! ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya podés soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho) y te ponés a buscar tu kleenex sin agobios, te gustaría usarlos todos pero sabés lo valiosos que son en casos similares y te guardás uno por si acaso.
Ahí ya vas contando los segundos que te quedan para salir de ahí, transpirando porque llevás el abrigo puesto ya que no hay perchero, y es increíble el calor que hace en esos sitios tan pequeños y en esa posición de fuerza en la que seguís, con los gemelos a punto de estallar.
Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas...
El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'vos no sabés qué enfermedades podrías agarrarte ahí'.
...estás exhausta, cuando te parás ya no sentís las piernas, te acomodás la ropa rapidísimo y tirás la cadena ¡sobretodo!
Entonces vas al lavamanos. Todo está lleno de agua así que no podés soltar el bolso ni un segundo, te lo colgás al hombro, no sabés cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocás hasta que sale un chorrito de agua fresca, y conseguís jabón, te lavás en una posición de jorobado de Notre Dame para que no se resbale el bolso y quede abajo del chorro... El secador ni lo usás, es un trasto inútil así que terminás secándote las manos en tus pantalones, porque no pensás gastar tu kleenex para eso y salís...
Tendrás suerte si no se te pegó un pedazo de papel higiénico al zapato y lo vas arrastrando, o peor, con la falda arremangada enganchada por las medias que te subiste a la velocidad de la luz ¡y mostrando todo el culo!
En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.
'¿Por qué tardaste tanto?', te pregunta el idiota. 'Había mucha cola', te limitás a decir.
Y ésta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que una sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad. .
No puedo creer la cantidad de estereotipos que transmite esta publicidad aparentemente tan alegre y fresca. De verdad que esta vez, se superaron.
Para resumir:
los hombres no se quieren comprometer, las mujeres sí
las mujeres "cazan" a los hombres y transforman lo que era una relación informal en algo formal
los hombres son tan bobos que no se dan cuenta de nada
el tener hijos es única responsabilidad de las mujeres (cara de "yo no fui" de la mujer embarazada al final, que en realidad significa: "y sí, es culpa mía, ¿me perdonás?" como si él no tuviera nada que ver en ese embarazo)
o sea: los hombres no quieren hijos, sólo ceden a los deseos irreprimibles de las mujeres
las mujeres usan a los niños como manera de enganchar definitivamente a los hombres y tejer su telaraña (para que después no se vayan a quejar las mujeres cuando el hombre se da cuenta del engaño y la abandona a ella y a los hijos)
el hombre es el que maneja el coche, y de hecho el coche es suyo desde el principio: el auto "tiene lugar para todo lo que se viene" en la vida del hombre heterosexual: mujer, hijos...
Aún cuando quieren mostrar mujeres "gorditas", las publicidades muestran mujeres flacas.
Ésta para una gaseosa "light" es bastante increíble. En la primera imagen, se muestra a un chico y una chica. Se supone que ambos tienen panza y la están "metiendo" para adentro para ocultarla. En el caso del chico, es tal cual: tiene pancita y la mete para adentro (aunque bueno, tampoco es que sea gordo, tiene una panza normal). Pero en el caso de la chica, aún antes de meterla... ¡no tiene ni una onza de grasa! De hecho cuando le toca "meter panza", ni se nota la diferencia a nivel de la panza.
El resto de la publicidad es igual: los hombres con panza... tienen algo de panza (aunque a mi criterio, nada que justifique que se pongan a dieta). Pero las mujeres son todas flaquísimas, aunque nos quieran hacer creer lo contrario.
¿Cómo pretender luego que las chicas no sean anoréxicas, si contratan a actrices flacas aún para mostrar mujeres gorditas? Y lamentablemente, esta tendencia suma adeptos entre los varones también.
Algunas noticias sobre las que me da fiaca explayarme pero que valen la pena ser subrayadas:
El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto resolvió en abril pasado incorporar los carácteres multilingües del español y del portugués para la registración de dominio de sitios de Internet y la utilización del subdominio ".gob.ar" en lugar del inglés ".gov.ar". ¿Qué tiene que ver con el sexismo? Nada. Sólo que me parece bárbaro que se luche a nivel gubernamental para defender la identidad lingüística. Ojalá algún día se luche de la misma forma para fomentar un lenguaje no sexista...
El diario Clarín publicó una nota titulada: "Ministra, soltera y embarazada", en la que se da la increíble noticia de que en el siglo 21, una mujer va a tener un hijo sin estar casada. ¡No te puedo creer! ¿En serio? ¡Qué escándalo! Digno de una nota, efectivamente. También se explica que esa mujer, Rachida Dati, la ministra francesa de justicia, perdón, la "bella" ministra francesa de justicia, es la más "glamorosa" del gabinete, al parecer le habría encantado acostarse con el presidente Nicolas Sarkozy y Carla Bruni está muuuuy celosa de ella (ay, mujeres, mujeres...). ¿Alguna otra información relevante? No.
El colmo: ayer recibí por mail un anuncio del primer campeonato de Pole Dance de Argentina. ¿Qué es el Pole Dance? Pues sí: el baile del caño. Supongo que tienen un robot que registra todos los sitios que alguna vez hablaron del baile del caño y que mandó ese mail de forma automática. A menos que se trate de una broma pesada. Muy pesada... .
Ni siquiera durante los Juegos Olímpicos nos dejan el paz. Se supone que los Juegos promueven valores como la igualdad, la tolerancia, el respeto mutuo. Pero alguna gente no se da por enterada. El diario Clarín, por ejemplo, para variar. Un diario que está alcanzando el primer podio, el del diario más machista.
No podía faltar en su página web una galería de fotos de "las diosas de los Juegos Olímpicos". Y mete fotos de "las que se robaron las miradas" con comentarios tipo "la belleza invadió Beijing" o "hoy se despidió una de las más bonitas".
Hasta en el deporte nos joden con la belleza. ¿Es mucho pedir que al menos durante los Juegos nos den una tregua, nos traten como iguales y destaquen a las mujeres por sus logros deportivos, como los hombres, y no por su físico?
Para el gran diario argentino, sí, visiblemente, es mucho pedir. .
Una mujer, Irene Ennis, acaba de ganar el "premio estímulo a los jóvenes científicos" de la Fundación Bunge y Born, por su investigación acerca de la hipertrofia cardíaca (cuando el corazón se agranda).
¿Qué es lo primero que nos cuenta el gran diario Clarín acerca de esta mujer?
¿Que ganó un premio? ¿Qué es exitosa en su trabajo? ¿Que su campo es la medicina? ¿Que se especializó en investigación cardiovascular?
Nada de eso. Lo primero que nos cuenta, es que... tiene cuatro hijos. "A los 39 años es mamá de cuatro hijos y una científica brillante", nos dice el título. O sea: ser mamá de cuatro hijos incluso pasa delante del hecho de ser una científica brillante.
¿Su mayor logro? ¿Acaso haber descubierto algo importante para los que padecen hipertrofia cardíaca? Nop. Wrong again. Ustedes no entendieron nada.
Su mayor logro es conciliar "la vida de mamá y la científica". Y nos explican que para alcanzar eso, su marido la "ayuda" siempre. Y claro, el marido tiene su trabajo y de vez en cuando (ah, no, cierto, no de vez en cuando: "siempre". Qué suertuda) ayuda a su esposa a ocuparse de los chicos, pero que conste que esa actividad es de ella. Él es sólo un ayudante. A él no le preguntan cómo hace para conciliar su "vida de papá" con su trabajo, porque claro, su vida de papá se limita a "ayudar" a su esposa.
Mujeres egoístas que eligieron no tener hijos y dedicarse a su carrera: tomen ejemplo sobre esa mujer. ¿No ven que es posible hacerlo todo? ¿De qué se quejan? A ella encima le queda tiempo no para ocuparse de ella, no para tener momentos de ocio, no para pensar un poco en su bienestar y su diversión: no, no, no, nada de todo eso: "Asegura que le queda tiempo para leerles cuentos a los chicos"...
PD: no tengo nada contra esta mujer, muy por el contrario, sino contra la redactora del diario Clarín.
(La foto, por supuesto, no la muestra enseñando su premio, sino su hija) ® Clarín - Marcelo Carroll
Tanto Branca como Cinzano, dos marcas que comercializan el fernet en Argentina, consideran que esta popular bebida la consumen solamente los hombres heterosexuales. Sus publicidades, en todo caso, así lo demuestran. En ambos casos, resaltan las relaciones viriles (mas no homosexuales, no confundamos), la amistad entre hombres... Cuando una mujer se prepara un fernet, es una excusa para mirarle el culo. Y cuando es co-protagonista de la publicidad, en realidad no es ella la protagonista, sino sus tetas:
¿Cuántas veces en su vida una mujer escucha la misma pregunta: "¿Señora o señorita?"
Una pregunta sexista y discriminatoria por donde se la mire. Pero cuando me ofendo, muy poca gente entiende por qué.
Sin embargo, es muy simple: ¿qué carajos les importa si estoy casada o soltera? ¿Y por qué no se hace la misma pregunta a un hombre? De hecho, por lo general, cuando me hacen esa pregunta, retruco: "¿Señor o señorito?"
Pero claro, sólo a las mujeres se les hace esa pregunta indiscreta. Cuando me la hacen, es exactamente como si me preguntaran: "¿Usada o virgen?", "¿Reservada o disponible?" y no puedo dejar de ofenderme. ¿Acaso yo ando preguntando a todos acerca de su estado civil?
En inglés han logrado resolver el asunto: antes estaba el Miss (señorita) y el Mrs (señora). Ahora está el Ms, que indica simplemente que se trata de una mujer.
En castellano, abogo por que se suprima el "señorita" y se trate a todas las mujeres de "señora", tal como sucede con los hombres con el "señor". Nunca jamás me escucharán usar la palabra "señorita", ni siquiera con una niña de cinco años. Y cuando, en los formularios administrativos, me preguntan si soy "señorita" o "señora", siempre contesto "señora", por más que luego tilde la opción "soltera" si me piden mi estado civil. El día que existan las dos opciones para los hombres, aceptaré la doble opción para las mujeres.
Mientras tanto, no veo por qué sólo las mujeres deberían andar divulgando su estado civil ante todo el mundo.
PD1: Sí, ya sé, muchas mujeres se ofenden cuando les dicen "señora" en lugar de "señorita" y ellas mismas se apuran en aclarar que son solteras, porque consideran que "señora" es para las viejas, sin darse cuenta de que en realidad no están diciendo: "Soy joven" sino "Soy disponible". Y sí... Cuando les digo que el machismo es cosa de hombres y de mujeres... PD2: Sí, sí, ya sé, entonces los hombres no la tienen fácil, entre unas que se ofenden si les dicen "señora" y otras que se ofenden porque les dicen "señorita". Qué se le va a hacer. La vida es complicada. PD3: Sí, sí, sí, ya sé, hay cosas más importantes en la vida que ese "detalle" de lenguaje. Excepto que la intención de mi blog es justamente detectar el sexismo en la vida cotidiana. Y siendo el sexismo un sistema, cada detalle sexista es un engranaje que le permite funcionar. .
Nunca me gustó el eslogan del centro comercial porteño Alto Palermo, "Pasión de mujeres", porque insinúa:
que las únicas clientas del shopping son las mujeres
que a todas las mujeres les encantan irse de compras
Y una de las cosas que más odio en esta vida es tener que comprarme ropa o acompañar a algun/a amiga/o a comprarse ropa. Nunca entendí esa manía que tienen algunas personas de pasear durante hooooras caminando despaciiiito por centros o calles comerciales sin buscar nada en particular, deteniéndose durante hooooras delante de vidrieras, probándose cosas que ni siquiera tienen la intención de comprarse. Yo cuando necesito ropa, por ejemplo, un pantalón, voy un día a comprarme un pantalón, entro sólo en las tiendas donde venden pantalones, me pruebo pantalones, me compro un pantalón, y a otra cosa mariposa. No me quedo deambulando por ahí "a ver qué hay". Y si puedo evitar los centros comerciales repletos de gente, mejor.
O sea: Alto Palermo será pasión de algunas mujeres, y también de algunos hombres (conozco a unos cuantos, y yo les recomendaría que no fueran más a ese shopping que visiblemente se caga en su clientela masculina), pero no de todas las mujeres.
En fin, su última publicidad muestra además a los hombres como unos tontos de remate que, sin las mujeres, están perdidos. ¿Feminismo? Seeeee, claro. Para variar, el papel de las mujeres es maternal. A los hombres los tenemos que cuidar como si fueran niños. Y nos encanta, porque todo el mundo sabe que dentro de toda mujer se esconde una madre... O sea, nuestro deber está en el hogar, aunque de vez en cuando nos demos la libertad de escaparnos al shopping y de dejar a nuestros grandes niños en casa (donde, por supuesto, harán un lío bárbaro que deberemos arreglar cuando regresemos).
Qué práctico eso de mostrar a los hombres como inútiles en casa: así justifican que no participen en las tareas domésticas ("es que ella lo hace muchííísimo mejor que yo, ¡yo soy re-torpe!").
Lo divertido es que encontré esta publicidad en un blog que la presenta como con "gracia", con "timing" y con "ternura"... "Casi se diría que es una mirada femenina de los hombres, maternal y comprensiva", dice el autor del blog, licenciado en publicidad, quien, sin embargo, reconoce que la mayoría de las publicidades que hablan de género son sexistas.
Pero está claro que hay un sexismo que hasta las personas con la mayor buena voluntad del mundo, como parece ser el caso de este señor, no ven: aquel que atribuye a las mujeres cualidades innatas como abnegación, ternura, "instinto" materno... O sea, el esencialismo. No será tan directamente peligroso como la misoginia o el machismo, pero igual de dañino a largo plazo.
Yo soy mujer y mi mirada sobre los hombres es completamente distinta. No los veo como subnormales y torpes que necesitan constantemente la ayuda de una mujer en el hogar (nótese que es en el hogar donde las mujeres son indispensables). Después me dicen a mí que soy yo la que fomento la guerra entre los sexos...
PD: ni hablo del tipo en la bañera que grita "¡Ricardo!" con voz de maricón. O sea: los hombres a los cuales les gusta irse de compras son necesariamente homosexuales. Tanta originalidad me estremece...
El cerebro de los negros es más pequeño que el de los blancos. Por lo tanto, no tienen las mismas capacidades para desarrollar algunas tareas.
¿Este comentario les parece racista? ¿Ofensivo? ¿Insoportable? ¿Delirante?
A mí también, no se preocupen. Es una teoría que se remonta a finales del siglo 19, principios del siglo 20, y que por suerte ya no encuentra eco en la comunidad científica.
Sin embargo, hoy en día, año 2008, siglo 21, todavía tenemos que lidiar con científicos muy serios que nos aseguran que el cerebro de las mujeres y de los hombres son distintos y que, por lo tanto, hombres y mujeres no tenemos las mismas capacidades. Recordarán seguramente al entonces rector de la Universidad de Harvard, Lawrence Summers, quien dijo hace tan sólo tres años (2005, gente, ¡2005!) que "las mujeres tienen una capacidad innata menor que los hombres para las matemáticas y las ciencias".
La mayoría de los que sostienen tales afirmaciones se ocultan detrás de un hipócrita: "Ah, pero no decimos que las capacidades de hombres y mujeres sean mejores o peores, simplemente son distintas". Sí, claro. Y oh casualidad, las capacidades de las mujeres siempre tienen más que ver con lavar los platos que con resolver un problema de física cuántica...
En fin, toda esta introducción para contarles que la revista Science publicó esta semana un estudio en el que se afirma tajantemente que las chicas obtienen iguales resultados en matemáticas que los varones. A mí lo que me parece realmente increíble es que todavía sea necesario realizar un estudio (y por ende gastar mucho dinero) titulado "Gender similarities characterize math performance" para comprobarlo.
En el sigo 19, Charles Lyell, fundador de la geología científica, escribió: "El cerebro de los negros (...) está un poquito más desarrollado que el cerebro de los simios". En el siglo 21, todavía tenemos que luchar para que dejen de hablarnos de diferencias de cerebro y por ende de capacidades entre hombres y mujeres...
A veces me siento muuuuy cansada. . Más información en español sobre el estudio aquí.
Anoche cedí a la tentación imperialista yanqui de la comida chatarra y entré en un Burger King. Siempre pensé que mi pecado era menos grave si iba a Burger en lugar de McDonald's, al que boicoteo desde una nefasta publicidad emitida con ocasión del no menos nefasto "Día de la Mujer", en 2001 (todavía no lo encontré en You Tube, espero que alguna alma caritativa lo haga, realmente era espantoso), pero bueno, la consciencia hace lo que puede para estar más o menos en paz.
Pero ahora voy a tener que boicotear también a Burger King, aunque el sexismo que voy a describir sea mucho menos evidente. Después de comprar mi hamburguesa y sentarme a comer, empiezo a leer el individual de papel que cubría la bandeja. Y descubro esto (hacer clic en la imagen para ampliarla):
Por si no llegan a leerlo correctamente, lo hago por ustedes:
1a línea: "Vení feliz. Vení triste. Vení cansado. Vení con pilas. Vení con hambre. Vení a divertirte. Vení a llorar".
Ahí ya empecé a refunfuñar con el "cansado". Pero bueno, pensé, tampoco se les puede pedir que pongan cansado/a o cansad@. Me resigno a tener que sentirme aludida por ese "o" supuestamente neutro. Bien. Sigamos.
2a línea: "Vení con compañeros. Vení solo (ahí ya me empiezo a poner cada vez más nerviosa). Vení en grupete. Vení con un amigo (muy nerviosa). Vení con tu novia (...)"
Aaaaahhhh, entonces tenía razón: no es que el "o" era neutro. Es que de verdad les están hablando solamente a los varones. Ahora entiendo. No era producto de mi imaginación.
¿Pusieron a continuación un "vení con tu novio" para emparejar las cosas? Nop. Obviamente. La línea termina con: "Vení con la novia de un amigo". Como para aclarar, vio. Aunque muy claro no me queda: ¿están alentando a cagar a un amigo saliendo con su novia? ¿Es piola eso?
En fin, yo que pensaba, ilusa, que cuando dicen, en la 3a línea: "Como quieras venir está bien. Porque esto es Burger King, y las cosas son como vos querés", me estaban hablando también a mí... No, no, no, no nos equivoquemos: las cosas son como los varones quieren.
"Las madres ausentes" es el título de una nota que salió en la última edición (nº 1647) de la revista Noticias. El copete de la nota es el siguiente:
"¿Por qué las mujeres quieren tener hijos si su profesión les impide dedicarse a ellos? La discusión está instalada en Europa. En la Argentina, el empleo femenino sube y la dificultad para ocuparse de los chicos, también".
Sigue una nota bastante larga que explica que:
Una "atractiva rubia" alemana escribió un libro en el que propugna el regreso de las profesionales al hogar para cuidar a sus hijos (nótese el detalle sobre el aspecto físico de la autora).
Una autora francesa, Corinne Maier, dice exactamente el contrario, en su libro No Kid.
En Argentina no existen estructuras suficientes para el cuidado de los hijos si las madres quieren trabajar: hay pocos "jardines maternales" (nótese el "maternal").
Es imposible ser a la vez buenas profesionales y buenas madres.
Y un montón de otras cosas muy interesantes sobre cómo combinar vida familiar y vida profesional.
¿Los grandes ausentes? Y sí, estaba cantado: los padres. La palabra "varones" aparece dos (2) veces en todo el texto:
"En todo caso, debería proponerse no que las mujeres vuelvan al nido sino "un gran plan de internación doméstica de los varones"."
"Pero las instituciones siguen pensadas para varones hegemónicos: aún se piensa en la maternidad como un trabajo de consagración exclusiva, al igual que un empleo, al que también hay que dedicarse al 100%."
Estas dos frases están muy bien, pero en un artículo tan extenso, ¿son suficientes? Adivinen cuántas veces aparece la palabra "padre"... Cero. Cero veces se menciona a los padres. Las madres son las que tienen problemas para combinar vida familiar y vida profesional. Los jardines son "maternales", como si reemplazaran sólo a la madre (nos queda clarísimo que l@s niñ@s no necesitan a sus padres, meros proveedores de dinero). Las madres son las que se tienen que sentir culpables o no de abandonar a sus hijos en guarderías. Ellas son las que deben hacer gala de "creatividad" a la hora de compartir su tiempo entre su trabajo y sus hijos. Son las madres las que recurren a las guarderías, no los padres (la nota no lo dice, pero muchas veces se explica que el sueldo de la mujer sirve para pagar el jardín... ¿Y por qué el sueldo de la mujer y no el del hombre?). Etc. etc.
No hay caso: hay días que me gustaría ser un hombre machista. Nadie te viene a joder, si querés tener hijos los tenés, y sino nadie te va a tildar de egoísta. Y si los tenés, no te preocupa en lo más mínimo lo que pase con ellos, total está la Madre (con una M mayúscula, claro, la ponemos en un pedestal como en los tangos, con la Madre no se jode, la Madre es sagrada, si y sólo si se queda en casa cuidando a los niños, claro), una Madre naturalmente dotada para esas cosas, para cuidarlos y trabajar menos y adaptar sus horarios.
Y nadie te dice en un libro: si querés ser un buen padre, dejá de trabajar y quedate en casa cuidándolos. .
Recomiendo enfáticamente un texto que escribió una persona que suele leer y comentar mi blog, Maboroshi, y que resume a la perfección lo que es el sexismo. Se llama "Por qué no soy una persona exagerada" (excelente título a partir del cual se desarrolla toda la explicación) y se puede leer aquí.
Y realmente no lo hago porque me cita varias veces, sino porque de verdad me parece bueno, completo y muy bien escrito. Si no hubiera publicado ya las entradas citadas, creo que yo me habría inspirado en este texto.
Además, existe un pdf que se puede descargar aquí, para poder reenviarlo a todas y todos. Muy útil.
Qué sutileza la de Clarín... Hoy el "gran diario argentino" saca una encuesta hecha por D'Alessio acerca de si una mujer, en caso de embarazo no deseado, se practicaría o no un aborto. El "No, nunca lo haría" gana por mayoría, por ahora, con el 48,5% de los votos. ¿Qué otras respuestas propone la encuesta?
Pues fíjense ustedes:
O sea, en realidad, el "sí" tiene el 51,5% de los votos. Pero está hábilmente dividido en dos respuestas ("Sí, seguramente" y "Sí, probablemente"), con lo cual se tiene la impresión de que la mayoría de la gente jamás se practicaría un aborto o lo propondría a su pareja.
La realidad la publicó el mismo diario en sus páginas ayer: por cada dos nacimientos vivos se practica un aborto. O sea, las mujeres argentinas abortan, diga lo que diga una encuesta en Internet, y sobre todo, diga lo que diga la ley. .
No suelo criticar un país en su conjunto porque odio las generalizaciones, pero francamente no me gustaría vivir en Chile. El nivel de machismo me parece realmente insuperable en la región.
Los chilenos fueron los inventores de los famosos "bares con piernas": bares en los que las mozas atienden en su más mínimo atuendo, corpiño y bombacha, para el deleite de los clientes. Bah, de los clientes masculinos heterosexuales, por supuesto, porque no veo qué deleite me podría provocar ver una muchacha semi-desnuda obligada a atender a viejos babosos probablemente impotentes.
En fin, ahora nos llega la noticia trasandina de que en el subte de Santiago una muchacha se exhibe haciendo... el baile del caño. Allí, delante de todos los pasajeros del metro, hombres, mujeres, niños, ancianos, se desnuda, queda en string y diminuto corpiño y se menea agarrándose del caño y realizando algunas figuras sugestivas, antes de volver a vestirse.
Los carabineros, al enterarse de la situación, arrestaron a la muchacha, que no entendió muy bien por qué no la dejaban exhibirse así si no le hacía mal a nadie.
¿No le hacía mal a nadie? ¿No le hacía mal a la imagen de las mujeres, por ejemplo? ¿No transformaba a las mujeres en objetos sexuales a disposición de las miradas? ¿No participaba en el machismo generalizado? ¿No alentaba con ese "show erótico" las agresiones sexuales contra las mujeres?
La nota de Clarín que da cuenta del asunto rebosa de machismo. Allí habla de "diversión", de los "felices pasajeros" (notemos al pasar el uso del masculino neutro para hablar en realidad únicamente de los hombres heterosexuales, porque dudo mucho de que las mujeres estuvieran muy felices de ver a una mujer semidesnuda agitarse delante de ellas) y pregunta: "¿Quién será la primera en animarse en la línea A?"
Sí, la verdad, eso nos hace falta. No hay suficientes mujeres desnudas en los carteles publicitarios, la televisión, las películas, los anuncios, ahora también tiene que haber una mujer de carne y hueso presentándose como objeto sexual en medio del subte.
En una nota de la televisión chilena, los organizadores del "show" (porque claro, no se trata de una mujer que no tuvo otra opción que hacer eso para ganarse la vida, sino que existe toda una organización atrás, que probablemente se lleve la mayoría de la plata) explica que tomaron recaudos para que en el metro sólo hubiera hombres, y no hubiera niñ@s ni "damas". ¿Ah sí? ¿Y cómo hicieron? ¿Les prohibieron la entrada a l@s menores y las mujeres? ¿Ahora van a poner wagones para hombres y wagones para mujeres, ya no, como en Japón, para evitar las agresiones sexuales, sino para que los hombres se puedan pajear en paz viendo cómo les muestran una enésima mujer en situación degradante?
Lo más cínico del asunto es que el organizador habla de que Santiago "tiene que estar preparada como una ciudad tolerante y una capital civilizada".
¿Tolerante con quién? ¿Civilizada para quién? ¿Para las mujeres? Ciertamente no.
"Nunca he sido capaz de averiguar exactamente en qué consiste el feminismo; sólo sé que la gente me llama feminista siempre que expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo" (Rebecca West)
Advertencia: antes de decir que el feminismo promueve lo mismo que el machismo, pero al revés, recomiendo enfáticamente leer la definición de "feminismo" que escribo abajo. Por otro lado, recomiendo la lectura de las FAQ antes de decretar cosas como "odiás a los hombres" o "sos una paranóica".
Feminismo: Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres