Tuve que negarme a tener sexo durante dos meses con uno de ellos para convencerlo de que fuera a revisarse. "¿¿Pero me va a tocar el pito??", me decía entre escandalizado y atemorizado. Y durante semanas prefirió no tener sexo (lo que me costó esto, santos cielos...) antes que un médico le viera la pija.
Todas las veces que sucedió algo similar, me enfurecí.
Claro. Los pobres hombres no pueden ir UNA VEZ a ver a un médico para revisarse su sagrado, maravilloso e intocable pene (¿a qué tienen miedo? ¿a tener una erección?), pero consideran perfectamente normal que nosotras nos abramos de piernas dos veces por año para que nos metan espéculos, dedos, palitos para el pap y la colposcopía, y ni les cuento en caso de parto: tactos vaginales sistemáticos y por lo general inútiles, estar abiertas de piernas delante de todo el mundo, que obstetras, anestesistas, parteras, estén dando vueltas por ahí mientras estamos con la vagina y el culo al aire, que te metan una mano entera hasta el fondo de la vagina para ir a buscar la placenta después del parto si tarda en bajar...
Pero claro, esto es natural, normal, cómo te va a molestar eso, nena, en esta situación no sos mujer, no tenés pudor, sos una futura MADRE, qué te importa que te metan cosas, te rasuren el pubis, te cagues toda delante de todos porque estás pujando, cómo te vas a quejar de eso y hablar de intimidad, de vergüenza, de pudor, si lo único que importa es que salga un bebé sano, y vos... y bueno, vos bancátela que por eso sos mujer...
La mayoría de los hombres no soportarían un décimo de lo que tenemos que vivir las mujeres con el cuerpo médico. Y cuando les toca, UNA VEZ EN SU VIDA, ir a revisarse la pija, pegan alaridos de vírgenes ofendidas...
A veces, lo admito, me dan ganas de hacerme socia vitalicia del club de admiradoras de Lorena Bobbitt...
Menos mal, mi compañero actual no es así. Pero me parece que en eso me saqué la lotería y es uno en un millón.


