Abro una nueva sección que llamo Contradicciones, pero que se podría llamar el juego de cara o ceca: cara, las mujeres pierden. Seca, no ganan...
Aquellas cosas que se exigen a las mujeres, pero que si las hacen, se las critica por hacerlas.
Por ejemplo:
- Se exige de ellas que estén perfectamente depiladas (piernas, pubis, axilas, cejas, etc.), arregladas, pintadas, peinadas con pelo largo.
Todas esas cosas llevan mucho, mucho, mucho tiempo.
Pero si lo hacen, se les critica porque tardan horas en prepararse.
- Se exige de ellas que no sean regaladas (sino son putas), no sean fáciles (sino son putas), no se acuesten la primera noche (sino son putas).
Pero si no se regalan, no son fáciles y no se acuestan la primera noche, son unas histéricas.
Y seguro que se me van a ocurrir muchos, pero muchos más ejemplos...
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sábado, 29 de agosto de 2009
Contradicciones #1
lunes, 17 de agosto de 2009
Mujer-madre-médica, etc.
El hombre es un idiota que nunca escuchó hablar de colesterol y estaría perdido sin su mujer.
La mujer tiene sabiduría sobre los temas relacionados con la salud, el cuidado, el cuerpo, porque sabemos que el hombre es lo intelectual y la mujer lo corporal (así es también cómo se justifica que sean las mujeres las que supuestamente saben "más" que los hombres acerca de los bebés: parece que viene en los genes, junto con el conocimiento innato sobre el uso del lavarropas y de la aspiradora).
Y por fin, en una pareja, la mujer cuida al hombre como si fuera su madre.
Como dice el maravilloso blog Observatorio Publicitario sobre Sexismo, que les recomiendo enfáticamente: "Que es una situación similar a las de la vida real, ya lo sabemos... Que es importante cuestionar ese modelo, también".
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jueves, 6 de agosto de 2009
Mirar debajo de las faldas de las chicas...
Un niño de cuatro, cinco, seis años, levanta la pollera de una niña para satisfacer su curiosidad.¿Cuántas veces hemos presenciado este tipo de escena? ¿Y cuántos de nosotras o nosotros la hemos vivido?
Por lo general, los padres del niño se emocionan ante la precocidad o el atrevimiento de su progenitura.
A mí siempre me espantó la reacción complaciente de esos padres. En lugar de explicar al niño que lo que hizo está mal, se le premia con una sonrisa o una risa, que significan: "Lo que hiciste es divertido, es tierno, a los adultos nos causa gracia, seguí así".
¿Qué es lo que hizo ese niño? Sí, a esa edad, quiso simplemente satisfacer una legítima curiosidad de niño que empieza a preguntarse acerca de la diferencia biológica entre los sexos. No digo que sea un perverso o un delincuente. Pero, sin saberlo, lo hizo avasallando la intimidad de una niña. Y ahí es imprescindible que intervenga un adulto para explicarle que eso está mal, que no se pueden hacer esas cosas y que no se tiene que repetir en el futuro.
No critico el gesto del niño, que, a esa temprana edad, no lo hace pensando a mal. Critico la ausencia de reacción de los padres, que tendrían que aprovechar esta ocasión para explicar a su hijo que hay que respetar la intimidad de las personas, de todas las personas. Y también los padres de la niña tendrían que explicar a su hija que lo que hizo el varón está mal, que ella, si le molesta, tiene derecho a quejarse y defenderse cuando ocurren cosas así.
Claro que cuando una niña va a quejarse de que un varón le levantó la pollera, la reacción de los padres no tendría que ser: "Pero bueeeeno, no es graaaave, lo hizo sin pensar a mal, ¿cómo te va a molestar eso?", porque eso le daría la idea de que lo que pasó no es un abuso, que se tiene que someter a los atropellos de los varones a su intimidad sin chistar y que, en todo caso, no puede esperar ayuda de los adultos en casos como éste, cuando es muy importante explicar desde muy chiquita a una niña (y a un niño) que tiene derecho a la intimidad. Eso ayudaría mucho a luchar contra la pedofilia, si los niños y las niñas víctimas de abusos sexuales supieran desde chiquitos que nadie tiene derecho a avasallar su integridad sexual (por más que sea "solamente" una ojeada debajo de sus prendas) y sintieran que están en su derecho de denunciar las agresiones.
Tengo recuerdos muy vívidos de la bronca, la impotencia, la vergüenza, la humillación que sentía, de niña, cuando un niño me levantaba las polleras, cuando tenía 6 o 7 años y el uniforme escolar era, para las niñas, un vestido (otro motivo de discriminación: no se tiene la misma libertad de correr, trepar, jugar, con una pollera o un vestido que con un pantalón, cuando siempre se tiene miedo a que se levante, se vea la bombacha, etc.). A partir del momento en que cambié de colegio y se pudo elegir la ropa, recuerdo perfectamente haber preferido llevar pantalones para tener la libertad de movimiento que tienen los varones y para no correr el riesgo de que algún varón fuera a mirar debajo de mi falda.
Entonces, al sonreírnos ante un niño que levanta la pollera de una niña, al no explicarle que lo que hizo está mal, estamos enviándole como mensaje que tiene derecho a violar la intimidad de una chica, a no respetar su integridad física, a cometer acciones sobre una chica sin pedirle permiso. Si ningún adulto, en algún momento, interviene para hacer entender a ese niño que lo que hizo está mal y no lo tiene que repetir, ese niño crecerá con la impunidad de saber que los avasallamientos de la intimidad de las mujeres no está castigado, no está prohibido, es más, divierte a los adultos. Y las niñas crecerán con la idea de que su cuerpo es un objeto del que cualquiera puede disponer sin pedirle permiso.
No estoy diciendo que ese niño terminará siendo un violador, ni mucho menos.
Pero son esos minúsculos pero múltiples detalles que, acumulados, meten en la cabeza de los niños y las niñas que los varones tienen derechos sobre las mujeres. Esos minúsculos y múltiples detalles que no me canso de denunciar en este blog, que participan en la construcción de una mentalidad sexista, y por los que, sin embargo, me dicen constantemente que exagero y no debería calentarme.
No me canso de repetir que el sexismo es un sistema, y dentro de ese sistema, cada detalle cuenta, se trata de un engranaje en que cada pieza está íntimamente vinculada a la otra, y en que cada pieza hace que el sistema funcione.
Empezar a nombrar esas piezas, a reconocerlas, a designarlas y a sacarlas del sistema, permitirá, espero, modificar todo el sistema.
Volviendo a nuestros niños, ni hablar cuando se trata de niños más grandes o de adolescentes que juegan a levantar las polleras de las chicas: ya no lo hacen para satisfacer una legítima curiosidad de niño pequeño que va en búsqueda de explicaciones, sino para molestar deliberadamente a las chicas. A esos chicos que hacen eso a los 10, 11, 12 años, probablemente nadie les haya explicado, siendo muy niños, que se trata de una agresión.
A esos niños, con muchísima más razón, hay que dejar bien claro que lo que hicieron está mal, en lugar de mirarlos con ternura y decir: "Ay, esos chicos, qué precocidad..."
No veo qué tiene de tierno ser precoz en las agresiones.
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sábado, 25 de julio de 2009
El machismo, recompensado en un tribunal
Mejor vean esta noticia: en 2001, un hombre mató a balazos a su esposa, en pleno día, en la vereda de su casa, e hirió a su hija de 15 años. Fue condenado a 19 años y medio de cárcel.
El tema es que ahora la justicia revisó el caso, y decidió bajarle la pena, considerando como atenuante (agárrense)... ¡¡su machismo!!
Sí, sí, tal como lo leyeron, los jueces (tres hombres) consideraron el carácter violento del hombre y su machismo ¡como un atenuante!
Consideraron que el hombre, que acababa de perder su empleo y tenía que trabajar como remisero (entiendo, pobrecito, es una situación terrible que justifica asesinar a su esposa y herir a su hija...), era "violento, impulsivo e intemperante, patriarcal, celoso al punto de negarse a aceptar que su mujer trabajara".
Y todo eso, en lugar de agravar su pena, como se podría pensar lógicamente, fue considerado un atenuante y le rebajaron la pena a 16 años de cárcel.
¿Argentina, un país machista? Naaaaa, qué va... O mejor dicho sí, y a mucho honra, parece que el machismo es una calidad positiva que hay que premiar y recompensar.
Hombres, ya saben, cuanto más machistas, violentos, patriarcales e impulsivos, mejores personas serán.
PD después de pensar un poco más : ese hombre es claramente el producto de una sociedad, de un sistema, que crea hombres violentos y justifica la violencia conyugal. Es la historia sin fin del perro que se muerde la cola: este fallo también justifica de alguna manera la violencia conyugal, da como mensaje a la sociedad que el machismo es un atenuante a una masacre, que pobrecito, también, su mujer quería trabajar, qué perra...
Estos mensajes son los que, a su vez, crean la idea de que la violencia conyugal no es tan grave, y así sucesivamente.
Los hombres violentos también son el producto de una sociedad patriarcal que hace todo para fomentar esa violencia. Por eso mismo mi lucha no es contra esos hombres (aunque considero que hay que alejarlos de la sociedad e impedir que sigan haciendo daño, eso sí), sino contra el sistema en el que estamos inmersos, que con un montón de mensajes aparentemente anecdóticos (y por los que, cuando me quejo, me dicen que exagero o que hay cosas más graves) propicia esa mentalidad machista. Cuando un niño levanta la pollera de una niña y sus padres se ríen ante tanta ternura, en lugar de castigarlo o retarlo diciendo que esto no se hace porque es un avasallamiento de la intimidad de la niña y un abuso, esos padres están dando como mensaje a su hijo: "Andá nomás, hacé con el cuerpo de las mujeres lo que te plazca, total, están para tu regocijo".
Todos esos detalles que no me canso de denunciar en este blog son los que, sin que nos demos cuenta, ayudan a forjar la idea de que los hombres tienen derechos sobre el cuerpo, la integridad, la intimidad de las mujeres.
En algunos casos, combinados con otras situaciones, esos mensajes llevan a agresiones graves, abusos, golpes, violaciones, asesinatos.
Claro que ese hombre es culpable y se tiene que pudrir en la cárcel, pero claro también que es el producto de una sociedad que envía constantemente mensajes contradictorios sobre las mujeres.
Y este fallo indignante es uno de esos mensajes contradictorios. ¿Qué aprenderá ese hombre? Que su violencia y su machismo lo sacaron antes de su celda...
domingo, 19 de julio de 2009
¿Los sexos se complementan?
Lamentablemente, es lo que sigue pensando muchísima gente con total ingenuidad, sin pensar dos minutos en lo que significa tal aseveración.
Yo creo que la inmensa mayoría de las personas que suelen decir "los sexos se complementan" están de acuerdo con lo que voy a decir, el tema es que no se dan cuenta de lo que su afirmación implica.
Pensemos dos minutos: si decimos que los sexos se complementan, quiere decir que, necesariamente, todos los hombres por un lado tienen las mismas características, y todas las mujeres por el otro tienen características exactamente opuestas a las de los hombres (y que, por lo tanto, complementan las características de los hombres).
Significa que hay solamente dos categorías de personas: los hombres y las mujeres, que se complementan entre sí. Las 6.000 millones de personas se reducen a solamente dos grupos.
Y en nuestra sociedad, ¿cómo se dividen estos dos grupos? Bueno, por un lado están las personas con lo que llamamos caracteres "viriles" (fuertes, activas, independientes, insensibles, enérgicas y un montón de otras cualidades por el estilo que, por lo general, se atribuyen a los hombres) y las personas con caracteres "femeninos" (débiles, pasivas, dependientes, sensibles, dulces, maternales, buenas comunicadoras, etc., cualidades que se suelen atribuir a las mujeres).
Esta es, dicho sea de paso, la gran diferencia entre "sexo" y "género": para resumir, "sexo" es el sexo biológico. "Género" es lo que se atribuye culturalmente a cada sexo.
El tema es que según este sistema, una persona no puede elegir su género: si nacés con pito, tenés que ser viril y todo lo que esto implica. Si nacés con concha, tenés que ser femenina y todo lo que esto implica.
Si te salís de eso, sos un maricón o un trola.
Claro, yo no creo eso.
Pero hay que entender que cuando se dice "los sexos se complementan", en realidad se dice: los hombres son de tal o cual manera, las mujeres son el contrario, y está perfecto porque así cuando están en pareja, se complementan (y las personas homosexuales... pues no sabemos muy bien, igual son "raritas" así que no entran en la ecuación).
O sea, aprueban eso de que los hombres tienen que ser bien viriles, las mujeres bien femeninas, y cualquiera que se salga de estos esterotipos, pues... que se joda.
Ahora, si no estamos de acuerdo con categorizar a las personas en solamente dos grupos bien definidos, si pensamos que los seres humanos somos un poco más sutiles que eso, si creemos que un hombre puede ser a la vez fuerte y dulce, sensible y activo, y una mujer también, si dejamos de creer que hay cualidades "masculinas" y cualidades "femeninas" por naturaleza, si reconocemos que, en todo caso, esas cualidades son impuestas por la cultura, la educación, la sociedad, y por lo tanto pueden cambiar, si pensamos que todas y todos podemos tener un poquito de muchas cualidades a condición de que nos den opciones, entonces ya no podemos pensar que un hombre y una mujer se complementan necesariamente, porque ya no existen los géneros "masculino" y "femenino": existen seres humanos, todos distintos entre sí.
Porque si agarro a una mujer con un carácter típicamente "masculino" (como suelo ser yo), entonces ya no es un hombre típicamente "masculino" el que la va a complementar. Sino un hombre típicamente "femenino"... o una mujer típicamente "femenina". O sea, me tendría que volver lesbiana.
A lo que voy: no todas las mujeres son iguales entre sí y no todos los hombres son iguales entre sí. Y puede haber muchas más diferencias entre dos hombres (por ejemplo, no veo mucho qué tienen en común Nelson Mandela y George W. Bush, aparte del hecho de que ambos tienen pito), que entre un hombre y una mujer (a Nelson Mandela lo asociaría más en mi imaginario con la opositora birmana Aung San Suu Kyi, por ejemplo).
Soy la prueba viviente de que los estereotipos de lo "femenino" y de lo "masculino" son solo eso: estereotipos. Y culturales. No naturales (porque sino, significa que soy una aberración de la naturaleza...).
Para concluir, la gente que dice "menos mal que las mujeres y los hombres somos diferentes, sino seríamos todos iguales", en realidad aboga sin darse cuenta por una sociedad aburridísima en que hay solamente dos categorías de personas, y ojo con salirse de la norma.
Yo, por el contrario, creo que hay tantas categorías como seres humanos, mas allá del sexo o del color de la piel. Creo que los seres humanos somos mucho más complejos que "todo viril" o "todo femenino". Y ojalá todos y todas tuviéramos la libertad de elegir nuestra personalidad, con matices, sutilezas, complejidades, sin que sea con solamente dos opciones impuestas y cerradas: femenino o masculino.
Ahora, estoy de acuerdo: en una sociedad sexista como la nuestra, los sexos se complementan, porque por lo general no damos la opción, la libertad real de elección a las niñas y los niños. Los formateamos con la idea de que un niño tiene que ser viril y jugar con armas y muñecos tipo GI Joe, y una niña tiene que ser femenina y jugar con muñecas rosas.
Pero no es mi visión ideal de la humanidad. En mi utopía, todas y todos tendríamos que tener la libertad de elegir nuestro carácter, nuestras preferencias, sin que sea todo negro y todo blanco, o mejor dicho, todo celeste y todo rosa. En mi mundo ideal, todas y todos tendríamos que poder elegir las características que mejor nos parezcan, sin llamarlas "masculinas" o "femeninas", sino "humanas". Y el concepto binario de género desaparecería.
Para terminar, quiero citar la Declaración de Varones por la Equidad en el marco del Día del Orgullo (para un lenguaje mas equitativo, reemplazan la "o" y la "a" que marcan el género por la "x", algo que a veces hago y otras no):
El Patriarcado tiene mandatos para todxs y cada unxs de nosotrxs. Son sus ideas en relación a “lo masculino” y “lo femenino” las que marcan las pautas sobre lo que debemos hacer, sentir, expresar y desear. Sus instituciones nos sancionan socialmente cuando nos desviamos de las mismas, aún cuando lo hagan tan sutilmente, naturalizando, generando consensos, que no reconozcamos la opresión que cae sobre nosotrxs cotidianamente.
La imposibilidad de elegir de forma autónoma el destino de nuestras vidas, es el “armario” que todxs tenemos en común en el marco de este sistema patriarcal, más allá de nuestras orientaciones sexuales e identidades de género.
De hecho, invito los varones a adherirse a esta convocatoria, "asumiendo con consciencia y compromiso la lucha contra la lesbofobia, transfobia, homofobia, y toda discriminación por razones de género, clase y/o raza".
Pueden hacerlo entrando en el blog de Varones por la Equidad aquí.
PD: dicho todo eso, de todas formas, yo no creo que en una pareja las dos personas se tengan que complementar necesariamente. Yo no creo que seamos "incompletos" y que la otra persona tenga que venir a "llenar" eso que nos falta, a perfeccionarnos (definición de complementario: "que sirve para completar o perfeccionar algo"). Como lo dije en otra entrada en la que explicaba el concepto de "esencialismo" (recomiendo su lectura, que completa :-) esta nota), no necesito una "media naranja" (concepto en el que no creo, porque entonces hace de cada ser humano una persona incompleta hasta que no esté en pareja, y no creo tampoco que la felicidad pase necesariamente por tener una pareja): lo que necesito es un compañero, en el pleno sentido de la palabra. Alguien que me acompañe, esté conmigo, a mi lado, a la par (par-eja), con el que pueda compartir, disfrutar. Pero ¿que me complete? No necesariamente.
jueves, 16 de julio de 2009
¿Madre a los 72 años?
En fin, leo La Nación, y veo esta nota, sobre una mujer, Jenny Brown, que al parecer, tiene como meta "ser la madre de mayor edad", porque tiene 72 años y se está sometiendo a tratamientos de fertilidad desde hace años para conseguirlo.
La Nación, visiblemente, está convencido de que el único objetivo de la mujer es batir un récord: "El que sería su séptimo intento podría catapultarla a la fama y convertirla en la madre de mayor edad en el mundo", "su pretencioso plan"...
Luego, se aclara: "Aunque siempre tuvo en mente la idea de ser madre, Jenny dedicó su vida a estudiar ciencias médicas y zoología. Sintió que el tiempo indicado para tener un hijo había llegado a los 50 años. Desde entonces intenta quedar embarazada."
Este es el típico ejemplo de cómo la sociedad machista es responsable de esta situación. He aquí una mujer que siempre quiso ser madre, pero que no quiso postergar su carrera.
Un hombre en su misma situación no habría tenido ningún problema en tener hijos Y seguir con su carrera, porque un hombre sabe que está mamá-mucama para ocuparse de todo en casa. Una mujer sabe que un hombre no va a ocuparse de sus hijos, entonces si quiere llevar adelante una carrera éxitosa (¿y quién la puede culpar? los hombres lo hacen todo el tiempo y nadie les dice nada), tiene que postergar la llegada de los niños.
Hasta que tienen 50 años, y se dan cuenta de que ya no pueden tenerlos. Si la sociedad fuera menos machista, si los hombres se ocuparan de los niños a la par de las mujeres, si tomaran sus responsabilidades en un 50% real, si las mujeres no se tuvieran que hacer cargo de todo en casa (además de su carrera), no tendrían que elegir entre la carrera y ser madres, las cosas estarían más equilibradas. Pero claro, se sigue pensando que son las mujeres las que se tienen que encargar de los nenes, faltar al trabajo cuando enferman, etc. etc. y tienen que poner su carrera entre paréntesis para no solamente quedar embarazadas, parir y amamantar, sino también para ocuparse durante años de su prole, mientras papá llega a casa luego de su extenuante jornada laboral y dice: "¿Los nenes ya están dormidos?" y sube los escalones de la jerarquía de su empresa.
Y llegamos a situaciones extremas en que una mujer de 50 años intenta tener hijos, no puede, y está 22 años con tratamientos, todo para que luego le digan que es una egoísta y una irresponsable por querer ser madre a los 72 años y se haga burla de su "pretencioso objetivo"...
Qué mundo injusto para las mujeres, no me canso de repetirlo...
martes, 14 de julio de 2009
Hombres desaliñados, mujeres impecables
Y pensé algo.
Russell Crowe interpreta a un periodista de unos 45-50 años que pone su vida
en riesgo para llevar a cabo una investigación. Un profesional con una ética irreprochable, apasionado por su trabajo, laburador, tenaz, en fin, un modelo a seguir. Por la pasión que pone en su laburo, es también un tipo un tanto desaliñado, con el pelo grasoso, siempre vestido igual, con vaqueros, un par de camisas distintas en toda la peli (y sin planchar), zapatos cómodos pero no muy elegantes, sin afeitar, con pancita, en fin, un tipo que no tiene mucho tiempo para cuidar su apariencia.
Yo en su situación, estaría como Russell Crowe, con el pelo sucio y sin peinar, el mismo jean, las uñas rotas, sin maquillar. De hecho, cuando me mandan a trabajar en misiones, estoy bastante así, porque laburo 15 horas por día, estoy afuera todo el tiempo y no tengo tiempo ni ganas de cuidar mi apariencia.
El día en que una película de Hollywood, o sea, para el público masivo, muestre como modelo a seguir a una mujer de 50 años con panza, vestida con jean y zapatillas, con el pelo sucio, sin pintar y sin depilar, ese día habrá paridad y se podrá hablar de igualdad. O, en todo caso, se podrá decir que nos tratan por igual y nos dan las mismas oportunidades a los dos sexos. Antes no..
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viernes, 10 de julio de 2009
No tengo nada contra los gays, pero...
Y no entiendo. ¿Qué problema hay con que una persona homosexual lo muestre? Lxs homosexuales han tenido que ocultarse durante siglos. Durante su infancia, su adolescencia, su juventud, y muchas veces durante su vida entera, la inmensa mayoría de las personas homosexuales todavía tienen que ocultar sus preferencias, sin poder pasear por la calle agarradxs de la mano con su persona querida, sin poder contar a casi nadie sus historias, sus vivencias, sus penas, sus alegrías (y no hablo de los países en que la homosexualidad sigue siendo un crimen castigado por la ley, por supuesto)...
Poco a poco, la sociedad acepta que esas personas existan... Pero ojo con mostrarse "demasiado" gays. Ahí sí que no. Si se funden en la masa, si son "como la gente", vaya y pase. Pero si quieren expresarse tal como lo sienten o lo quieren, ya no. Un tipo no tiene que ser demasiado marica, una mina no tiene que ser un camionero. Tampoco la pavada...
Yo no sé si los homosexuales muy "maricas" toman una postura o lo sienten realmente. No sé si lo hacen como una provocación o porque realmente se sienten cómodos así. Habrá un poco de las dos cosas. O ninguna.
El tema es que no me importa, y no le debería importar a nadie. Si acepto la homosexualidad, acepto su exhibición, su presencia visible en la sociedad, acepto que se vea, y acepto todas las formas de esta exhibición, aunque parezca caricatural. Porque a nadie le molesta ver un tipo muy viril ni una mina excesivamente femenina.
Y conociendo el duro camino que una persona homosexual tiene que recorrer para poder plantarse ante la sociedad y decir: "Soy homosexual", entiendo que en algún punto lo quiera reivindicar en su apariencia, su forma de ser, sin tabúes ni miedo a ser juzgado, cagándose en que le digan "marica".
Y además, ¿por qué habría de exigir de las personas homosexuales un pudor, una retención, una moderación, una discreción, que no exijo necesariamente de las personas heterosexuales?
Que los gays y las lesbianas y los trans vivan como quieran, nadie debería tener el derecho de decirles cómo se tienen que comportar para ser aceptados. Son las personas heterosexuales las que tienen que aceptar que las personas homosexuales tengan su propia identidad y su propia manera de ser, cada cual a su manera, y no las personas homosexuales las que se tienen que adaptar a un mundo heterosexual.
Lo peor de todo es que ese mismo comentario, lo escuché también hace unos meses de un amigo... gay. Me parece que él también estaba totalmente formateado con la idea de que la homosexualidad es tolerable, pero sólo si es discreta.
De hecho, no se "notaba" para nada que ese chico es gay. Es más, cuando me lo anunció (lo había conocido tres años atrás y me había hecho amigo de él hacía más o menos un año), no le creí.
Ese chico todavía no salió del todo del placard. Sigue ocultando su homosexualidad. Aunque desde que lo empezó a revelar a sus amigos, noté un cambio en su actitud, parece mucho más "gay" que antes. No sé si esto significa que antes se retenía en su actitud para que no se supiera.
Valdría la pena preguntarle dentro de unos años, cuando ya asuma plenamente su homosexualidad (a la que él mismo no terminó de aceptar hasta bien entrado en la edad adulta) si sigue teniendo la misma opinión acerca de la actitud que los gays deberían tener en sociedad...
viernes, 3 de julio de 2009
Crímenes pasionales
El texto se llama No le digan pasión; es asesinato, y lo firma Patricia Kolesnicov:
Quién no quiere vivir una pasión? ¿Quién no quiere amar, vibrar arder? Y un pasito más: ¿No será bello morir en ese fuego? ¿Sí? ¿Será bello?
Un corte a los números: "La violencia del marido, compañero, novio o padre es la primera causa en el mundo de muerte e invalidez permanente entre las mujeres de 16 a 44 años", según un informe del Consejo Europeo del año 2006. En la Argentina, el año pasado, al menos 120 mujeres murieron a manos de sus parejas, ex parejas o miembros de la unidad familiar, según un monitoreo parcial de medios impresos y online realizado por Amnistía Internacional el año pasado. "Este dato nos hace suponer que la cifra es mucho mayor, porque no todos los casos llegan a los medios. Este dato supone que al menos una mujer muere cada tres días en Argentina" por esta causa, dice Amnesty. "Hasta un 70% de las mujeres víctimas de asesinato perecen a manos de sus cónyuges o compañeros", decía la Organización Mundial de la Salud en 2002.
Asesinato, cuchillos, balazos. Sin embargo, como ocurren dentro de una pareja, son llamados "crímenes pasionales". No hay un asesino, hay un apasionado. Vamos de nuevo: ¿Quién no quiere una pasión?
Justamente: pasión es algo que va más allá de uno, que te sacude y te hace otro. Un otro romántico, loco por amor, desgarrado, herido, excusable.
Vamos despacio: ¿locura de amor? Si de algo es víctima el victimario no será de su gran corazón sino de una larga tradición, ensalzada en el cancionero popular, que indica que las mujeres les pertenecen a los hombres, de una vez y para siempre: cuando están de novias, comprometidas, casadas. Y después, por qué no. Una tradición que indica que el honor de los varones se juega, en parte, en el manejo de esas mujeres. Y que ese honor, esa hombría, esa identidad, se irán al tacho si la mujer "se les retoba".
Honor, derecho de propiedad, poder de uno sobre otro. Si no hace falta embellecer un crimen, ¿por qué hablamos de pasión? Porque si de eso se tratara: ¿Será que -como decía la abuela- las mujeres somos menos apasionadas, que nos toca casi siempre morir, casi nunca matar en este contexto? Gracias, de ese pasión, paso..
sábado, 27 de junio de 2009
Por qué, en general, me indigna la pornografía
Entonces voy a precisar mi pensamiento (ojo, es un poquito largo y sigue un razonamiento preciso, así que por favor léanlo con tiempo y hasta el final, si les interesa el tema, claro).
Primero: no estoy en contra de la pornografía en sí. Es más, puedo disfrutar de buenas imágenes de sexo explícito. En sí, no me escandaliza ver cuerpos desnudos teniendo relaciones sexuales, por más crudas que sean esas imágenes, que no me parecen, en sí (insisto: en sí) ni ofensivas, ni machistas, ni nada.
Pero... Porque siempre hay un pero...
Voy a dividir mi exposición en dos partes: por un lado, mis consideraciones sobre la industria pornográfica en sí, la manera en que se filman las películas, las condiciones de trabajo.
Por otro lado, voy a hablar del tipo de pornografía que me molesta y me escandaliza porque fomenta un tipo de sexualidad denigrante para las mujeres y que, lamentablemente, representa la inmensa mayoría de la industria pornográfica actual.
Entonces, ¿qué lleva a una persona a tener relaciones sexuales todo el día a cambio de dinero?
Fácil, pensarán: porque le gusta. Y con lo que nos gusta el sexo a todas y a todos por lo general, ¿quién no lo haría, encima, por dinero? Dinero que, por lo general, suele ser mucho...
Pero más allá de lo que llevó una mujer a ser actriz porno (y que, supongo, pueden ser totalmente distintas de las que menciono, también hay que conocer las condiciones de trabajo de la industria pornográfica.
Uno o una se imagina que son mujeres que hacen lo que se les canta y la pasan bomba delante de la cámara. Imagen fomentada por los festivales pornos en que se ven a esas mujeres contar encantadas a qué punto son felices de coger todo el día a cambio de dinero.
Ahora bien, en el libro Hard, la ex actriz porno Raffaella Anderson cuenta la cara oculta de esta industria, a la que ingresó de manera voluntaria a los 18 años, todavía virgen, y de la que se fue al cabo de cuatro años. Sí, se ganaba bien. Muy bien. Sí, llegó a gozar alguna vez. Pero también describe la dura realidad de la que el espectador nunca se enterará (sobre todo porque no quiere enterarse, es más facil pensar que la pornografía es puro placer): las amenazas, los golpes, las práticas humillantes, dolorosas, peligrosas, cada vez más violentas porque así lo exigen los clientes (doble o triple penetración, relaciones con animales, fist-fucking, etc.), la falta de preservativo, el fantasma del sida y de las numerosas enfermedades de transmisión sexual, el trabajo en cadena, las horas suplementarias a cualquier hora del día y de la noche y no pagadas, las incitaciones a gemir, gritar, fingir el placer, aun cuando duele, los cortes en la filmación para ir a secarse la sangre para que no se vea en pantalla, ponerse un calmante, y volver...
Todo, para que algunos hombres crean ingenuamente que las actrices gozan, con prácticas extremadamente violentas, cuando lo más probable es que, en el mejor de los casos, no sientan nada, y en el peor, les duela hasta la médula.
Y lo peor es que se lo creen... No quieren cuestionar lo que ven porque esto les obligaría a cuestionar prácticamente todo su concepto de la sexualidad. Y no quieren hacer ese esfuerzo, prefieren seguir creyendo que "a la mina esa le gusta y se nota".
¿Se acuerdan de la película Garganta Profunda (1972)? Claro, ¿quién no se acuerda, no?
Bueno, ¿sabían por ejemplo que la actriz de Garganta Profunda, Linda Boreman (se hacía llamar Linda Lovelace), que parecía gozar tremendamente del hecho de tener un pene en el fondo de su garganta, reveló hace unos años que en realidad cada escena era una tortura (lo cual me parece lógico, no es muy agradable tener algo en el fondo de la garganta) y que había sido amenazada para filmarlas?
Esto lo reveló en su biografía, Ordeal, en que relata que su manager y ex esposo, Chuck Traynor, la había amenazado. "Cada vez que alguien mira la película, mira cómo me violan", explicó. "Lo que se está desarrollando en esta película es un crimen; tenía un revolver en la sien, todo el tiempo".
Durante la filmación, los técnicos que filmaban tenían que arreglárselas para que no se notaran los moretones que tenía en todo el cuerpo.
Sin hablar de los problemas de salud que sufrió luego: tuvo que someterse a una doble masectomía en 1986 por las inyecciones de silicona que se había hecho para tener senos gigantescos, y un transplante de hígado el año siguiente.
¿Quién diría, no? Lo más irónico es que a raíz de esta película, Linda Boreman se convirtió en un ícono de la liberación femenina...
Entonces, ¿cómo saber si uno no es cómplice de una violación cuando compra o mira una película porno? Lo mejor es no hacerlo, no consumir pornografía si no sabemos cómo fue realizada, o limitarse a los videos caseros.
Considero que alguien que consume pornografía conociendo las condiciones de trabajo de las actrices y los actores se hace cómplice de su maltrato, porque la demanda es muchas veces la que fomenta la oferta. También uno puede taparse los ojos y los oídos y hacer como si no se enterara y seguir favoreciendo la explotación humana, pero no es mi concepto de la humanidad, la solidaridad, la ética, el civismo. Yo creo que ante la duda, hay que abstenerse.
Entonces sí, siempre habrá testimonios de actrices súper felices de lo que hacen y que no cambiarían su situación por nada en el mundo. Algunas estrellas de la farándula porno que ganarán millones y tendrán el poder económico de imponer sus condiciones.
Pero por una mujer así, ¿cuántas Raffaella Anderson, cuántas Linda Boreman violadas, humilladas, golpeadas, ultrajadas, abusadas?
A pesar de todo, sigue habiendo gente para mirar Garganta Profunda, y pensar ingenuamente que la actriz goza (¿cómo alguien en su sano juicio puede creer realmente que los azotes constantes y reiterados de una pija en el fondo de la garganta son algo placentero y no doloroso? A esta altura no es ingenuidad, es necedad), que eligió hacerlo, que nadie la obliga a hacer lo que hace. Y supongo que muchos hombres imaginan, al ver esas escenas, que a su novia, compañera, amante o esposa le gustará que le meta su pene hasta la faringe ("si a Linda le gusta, ¿por qué a vos no?"), sin siquiera preguntarle a ella lo que realmente opina al respecto.
Eso nos lleva al segundo tema del que quería hablar, más allá de las condiciones de trabajo: el tipo de sexualidad que promueve este tipo de pornografía.
Ojo, no critico las prácticas sexuales en sí. Critico que esas prácticas estén fomentadas o, en todo caso, ampliamente influenciadas por películas pornos que hacen creer que a todas las mujeres les gusta, y que si a una mujer no le gusta no es normal.
Una cosa es practicar este tipo de sexo a consciencia de que es una elección y un verdadero placer, de una parte y otra, por más que yo esté convencida de que muchas de nuestras fantasías en realidad nos fueron inculcadas por la industria pornográfica de una manera u otra. Pero bueno, entre personas adultas, equilibradas, independientes, de carácter fuerte, en parejas en que no hay relación de poder ni de sometimiento, en las que tanto el hombre como la mujer tienen las herramientas como para formarse su propia opinión de la sexualidad y que tienen la fuerza de carácter suficiente como para decir "no" sin importar lo que el otro piense, entonces sólo en esta situación se puede pensar que pueden tener prácticas extremas o "raras" sin que sea por obligación.
Otra cosa es, justamente, hacerlo por obligación, para no parecer estrecha, porque uno o una vio videos pornos y cree que esto es la sexualidad que está en la norma y que es lo común, lo básico.
¿Cuántas mujeres aceptan prácticas que consideran desagradables sólo para contentar a su pareja y no parecer demasiado recatadas?
Segun un estudio, la mitad de los niños de 11 años ha visto una película porno. Con la falta de educación sexual que hay en las escuelas y en las propias casas, muchos niños solamente tienen de la sexualidad la imagen que sacan de las películas pornográficas. Creen que prácticas como la garganta profunda, la eyaculación facial, la sodomía, tragar el semen, son normales, corrientes y que a todas las mujeres les gusta, y que a las que no, es porque tienen un problema. Y crecen y se desarrollan en su sexualidad con esa idea.
¿Saben que para poder soportar el asalto de penes gigantescos en su ano, muchas actrices pornográficas se ponen anestesias antes de las filmaciones? Claro, después, ponen cara de que les gusta, porque para eso les pagan, para actuar (y qué fácil es fingir el placer y el orgasmo, ya lo demostró de manera brillante Meg Ryan...), cuando en realidad muchas escenas se convierten en verdaderas torturas. Y al ver eso, muchos hombres están convencidos de que a todas las mujeres les gusta la sodomía, y las que dicen que les duele o no les gusta o bien son unas exageradas (prueba está que en las pornos algunas soportan dos pitos al mismo tiempo...), o bien es porque no han dado con el hombre que supo hacerlas gozar.
"Conmigo no te va a doler", suelen decir, como si la sodomía "bien hecha" tuviera que gustar a todas las mujeres, como si fuera una cuestión de "habilidad" de parte del hombre y no de gusto propio de una (y claro, todos creen tener esa "habilidad" particular que hará que a la mujer le guste). No pueden entender que a una, simplemente, no-le-gus-te-la-so-do-mí-a, esté bien o mal hecha, por quien sea, como sea.
Esta creencia falsa de que una sodomía "bien hecha" es necesariamente placentera para todas las mujeres la atribuyo directamente a la pornografía actual y a las falsas ideas que transmite.
Sin hablar del hecho de que hoy en día, en muchas películas pornos, se ponen escenas de violaciones en la que la mujer se debate, dice que no y, finalmente, se da cuenta de que está bárbaro y termina gozando como loca.
¿Cómo un niño de 11 años puede entender que cuando una mujer dice "no", es "no", si en las películas pornos, que son su única fuente de educación sexual, una mujer violada finalmente dice que "sí" y le termina gustando, y si no tiene a ningún adulto para aclararle que esto es una fantasía pero que en la realidad no es así? ¿Cómo ese chico no pensará que, insistiendo un poco, forzándola un poco, una mujer que dice que "no" va a cambiar de opinión?
Y mismo entre los adultos, a fuerza de ver videos pornos de ese estilo, ¿cómo no terminar pensando que un "no" es, en realidad, un "sí" encubierto?
Entonces, una película porno no es, por lo general, "inocente". Transmite una idea de la sexualidad centrada en el todopoderoso pene, en la penetración (de hecho, se habla de "preliminares" como si un cunninlingus, por ejemplo, fuera sólo el preludio de algo más importante, cuando para la inmensa mayoría de las mujeres, la estimulación directa del clítoris es la única vía para alcanzar el orgasmo, éste es el punto central de la relación sexual y muchísimas no sienten absolutamente nada durante la sacro-santa penetración), en la idea de que a las mujeres les gusta todo tipo de prácticas, que cuanto más larga sea una relación sexual, mejor, etc.
Y en los varones también puede hacer estragos, claro, porque ven penes monumentales y creen que ese tamaño es la norma, creen que tienen que "durar" durante horas y horas (cuando a muchas mujeres después de un momento duele más que otra cosa), y crecen las frustraciones.
La pornografia machista, falocentrada, que impera en nuestra sociedad es, por lo tanto, y a mi entender, extremadamente dañina.
Primero porque no podemos saber nunca si, como espectadores, no estamos siendo cómplices de una violación, o en todo caso, de una situación de desesperación y de abuso. Y segundo porque propaga una idea falsa de la sexualidad, imponiendo como norma algunas prácticas que deberían ser elecciones reales sin influencias de ninguna índole, y no imposiciones.
Ahora, ¿existe una pornografía feminista, respetuosa de las mujeres, de su verdadera sexualidad, que tome en cuenta sus fantasías (y no sola y sistemáticamente la de los hombres)? Parece que sí.
Yo personalmente no la conozco, porque no he llevado mis investigaciones hasta ahí, pero sé de algunas mujeres, ex actrices pornos, que han abierto sus propias productoras de películas pornos, como Ovidie, feminista francesa que se metió en la industria pornográfica para poder reformarla desde adentro (fue actriz porno desde muy jovencita, luego directora, ahora sexóloga y no sé qué otras cosas más, y sólo tiene 28 años). En sus películas parece que las mujeres no son objetizadas, no responden únicamente a las fantasías masculinas, su propia sexualidad es tomada en cuenta, y tiene una política de trabajo que respeta los derechos laborales y humanos de las actrices y de los actores.
Entonces, vuelvo a la pregunta inicial: ¿soy una mojigata por criticar la pornografía y ofenderme cuando veo imágenes pornográficas?
No, porque no critico la pornografía en sí, no critico el hecho de que exista la pornografía, sino la pornografía actual dominante. Una pornografía respetuosa de las mujeres no solamente no me provocaría rechazo, sino que muy probablemente me gustaría.
Pero conociendo las realidades de la industria pornográfica, me ofende que me muestren escenas pornos como algo divertido o anecdótico. Cada vez que veo una escena pornográfica, más allá del hecho de que en el 99% de los casos muestra una fantasía típicamente masculina (por ejemplo, que una mujer, para masturbarse, se introduzca algún objeto en su vagina, cuando la inmensa mayoría de las mujeres solamente estimula su clítoris), no puedo dejar de preguntarme: ¿esta actriz estará ahí porque realmente quiere? ¿Qué habrá vivido en su infancia para aceptar humillarse asi? ¿Qué situación la llevó a esto? ¿Es de las muy pocas que lo eligieron y se divierten con esto, o de la enorme mayoría que lo hace porque no tiene otra y lo padece? ¿El director detrás de la cámara, ¿la habrá violado? ¿La habrá golpeado? ¿Habrá sido violento verbalmente? Y ese suspiro de gozo, ¿será real? ¿Forzado? ¿Le dolerá en realidad? ¿El director estará gritándole: "Dale, dale, gemí, que se note que te gusta"? ¿La actriz terminará la escena llorando del dolor?
Pero ¿cómo explicar todo lo que acabo de explicar en dos palabras? A mis amigos que, de repente, me mandan un enlace a un video porno en Internet porque les pareció graciosa tal o cual escena, ¿qué contestar? ¿Cómo expresar mi indignación en dos palabras sin que me digan: "Bueeeeno, qué exageraaaada, al final no te sabía tan mojigata"?
Bueno, creo que esta noche encontré la manera de hacerlo: por cada enlace o video porno que me manden, mi respuesta será un enlace a este texto.
Ojalá le sirva a muchas otras mujeres y muchos otros hombres tan indignad@s como yo.
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viernes, 26 de junio de 2009
Carne argentina
Al informar de la noticia, el canal TN que pertenece al grupo Clarín (y me imagino que no fue el único medio) dijo que el gobernador había ido a probar... "carne argentina".
Decirlo en tono de broma entre un grupo de amigos, vaya y pase, hasta puede resultarme gracioso incluso a mí... ¿Pero por televisión sabiendo que esto lo ven millones de personas, entre ellas niños y niñas? ¿Es necesario presentar a las mujeres como un producto de consumo con tanta liviandad?
sábado, 20 de junio de 2009
Carta de una mujer feminista a su compañero
Escribo esta carta con la esperanza de que le sirva también a otras mujeres en la misma situación que yo. Es decir, mujeres feministas, que hacen de la lucha por la igualdad un combate cotidiano, diario, y que temen que sus compañeros de vida no entiendan la importancia y el alcance de esta convicción.
Primero, tengo que precisar algo: no sos mi enemigo.
No tengo nada contra vos como perteneciente al sexo masculino. No tengo nada contra los hombres en general. Mis quejas son contra las personas sexistas, sean ésas hombres o mujeres, o más generalmente, contra los actos sexistas. Aclaro eso porque una persona puede estar convencida de no ser sexista y de hecho no serlo y, sin embargo, tener actitudes o hacer comentarios sexistas. Probablemente me pase a mí, a vos, y a cualquiera, porque estamos acondicionados por el sexismo desde muy chiquitos. Diría yo desde que nuestros padres saben qué sexo vamos a tener.
Pero cuando puteo, no tenés por qué sentirte atacado. Tomo un ejemplo: cuando digo que el 80% de las tareas domésticas las siguen haciendo las mujeres, no estoy hablando de nuestra pareja. Estoy hablando de estadísticas generales válidas en la mayoría de los países occidentales, Argentina incluida (y sacadas de estudios serios).
No es necesario que, en esa instancia, te defiendas diciendo: "Pero qué decís, estas cifras están mal, yo sí me preocupo por las tareas domésticas", porque no estoy hablando de vos.
Pero lo esencial es que entiendas lo importante que es esto para mí. El sexismo no es algo sobre lo que pueda reírme a menos de estar segura de que estamos hablando en segundo grado (o sea, entre nosotros), y definitivamente no puedo hacer humor sobre esas cosas delante de un público al que no conozco íntimamente.
Y no es falta de humor.
¿Cuántas mujeres golpeadas han tenido que soportar chistes o comentarios ligeros sobre la violencia conyugal?
No más lejos que hace unas semanas, en el trabajo, acerca de ese juez árabe que justificó la violencia conyugal del que hablé en una entrada anterior, me pasó. Resulta que la cosa es así: un juez árabe, en medio de un congreso sobre violencia conyugal, dijo que a veces estaba justificado que un hombre golpeara a su esposa, por ejemplo cuando se compra un vestido demasiado caro...
Uno de mis colegas, al leer la noticia, entró a reírse y dijo: "Bueno, me podría haber pasado a mí, si mi mujer se hubiera gastado una fortuna en un vestido". Lo miré muy seriamente. Contestó enseguida: "Bueno, mujer, no te pongas tan seria, era un chiste".
A mí nunca me pegaron. Pero ¿él qué sabía? Nos cruzamos todos los días con mujeres que sufren de esta barbarie, sin saberlo. ¿Se le habría ocurrido hacer un chiste antisemita delante de una posible víctima del Holocausto y encima reprocharle que no se ría?
El machismo mata a millones de mujeres en el mundo. ¿Por qué nos tenemos que reír de eso? ¿Por qué nos exigen a nosotras un sentido del humor que otros no tendrían sobre otros temas tan graves?
Pero claro, si le hubiera contestado eso, me habría tachado de hincha pelotas. Entonces no dije nada más.
Te explico eso, mi amor, para que entiendas por qué, cuando estemos con nuestros amigos y ellos hagan chistas machistas, no siempre me voy a reír. No siempre voy a poner buena cara. Y espero que lo entiendas y no pienses, como ellos, que soy una hincha pelotas que no tiene humor.
Cuando hablo de sexismo, no exagero. Porque como dije en otra entrada, no hay una manera "light" de ser feminista. El machismo es un sistema y cada detalle cuenta, tanto en el lenguaje como en la publicidad o en la calle. Entonces me pueden enfurecer noticias tremendas como una violación, y también pequeñeces como un "Señor peatón" en un cartel o un video porno en que objetizan a una mujer.
Probablemente te preguntes cuándo fui víctima de discriminación por ser mujer, si trabajo, gano mi vida, soy independiente. Bueno, es cierto, no sufro del sexismo como una mujer afgana lo puede sufrir. Todo es relativo. Pero nuevamente, no es porque yo puedo caminar por la calle sin burka y vivo en un país en que las violaciones conyugales son condenadas por la ley que no sufro de algunas formas de sexismo.
Sufro del sexismo cuando constato que pasan por alto a las mujeres en el lenguaje.
Sufro del sexismo cuando me preguntan si soy "señora" o "señorita".
Sufrí del sexismo cuando la primera pregunta que me hizo un empleador potencial hace unos años fue acerca de si estaba casada y tenía hijos a la hora de contratarme (ante mi respuesta furiosa, está de más decir que no me contrató).
Sufro del sexismo cuando veo mujeres en bolas en los afiches en la calle, cuando veo publicidades sexistas.
Sufriría del sexismo si tuviera que practicarme un aborto y no pudiera hacerlo de manera segura porque es ilegal en Argentina.
Y más allá de eso, no necesito ser víctima directa de cosas más graves para sentirme concernida por la lucha. Así como no se necesita ser pobre para luchar contra las injusticias sociales. De hecho dentro del movimiento feminista hay hombres, por suerte.
Pero creo además que los hombres también, sin darse cuenta, han sufrido del sexismo o pueden sufrir por él. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si tu gran pasión en la vida fueran los niños y si tu mayor aspiración fuera ser maestro jardinero?
Te puedo asegurar que vos también sufrirías del sexismo, porque tendrías muchísimas más dificultades que una mujer en encontrar trabajo en ese campo.
Cuando ponen una publicidad en que muestran a los hombres como flojos, abusadores, inútiles en la casa y que no saben ocuparse de los niños, también es una forma de sexismo contra los hombres.
Sentí la necesidad de explicarte todo eso porque es una parte importante de mi vida. Soy muy sensible sobre el tema, como ya te habrás dado cuenta, pero espero ahora que entiendas un poco mejor por qué.
No es falta de humor, no es extremismo, no es amargura. Vos me conocés, sabés que soy una mujer feliz, creo que bastante equilibrada, y para nada enojada con la vida.
Lo mío es, simplemente, convicción. De ahí la sensación de que estoy enojada cuando hablo de esos temas. No estoy enojada. Sólo le pongo énfasis a mi discurso.
Bastedesexismo.
jueves, 18 de junio de 2009
Antichrist, de Lars Von Trier, o cómo justificar que se quemen las mujeres en la hoguera
¿Por qué pésima? No porque tenga escenas pornográficas, no. Esto a mí no me importa, el sexo forma parte de la vida y no veo por qué no se podría mostrar en pantalla. No me voy a ofender porque vea una pija y una concha (aunque sí me enoja que por lo general en las películas las únicas personas realmente en bolas que se ven son las mujeres, esto realmente me saca, pero en este caso, se los ve desnudos tanto a Charlotte Gainsbourg como a Willem Dafoe).
No, las acusaciones de pornografía no me van ni me vienen.
Pero me pareció pésima porque es una de las obras más misóginas que vi en mi vida. Todo en esa película respira el odio visceral que el director parece tener hacia las mujeres, a las que, según él, hay que matar para que el hombre pueda, por fin, luminoso y fuerte, vivir en paz y en la quietud de su sabiduría.
La tesis de Lars von Trier: hay que quemar a las mujeres en la hoguera. Si lo hicieron en el pasado, es porque estaba justificado, porque son todas locas, manejadas por una naturaleza y una sexualidad satánicas e incontrolables, Vs. los hombres que son pura racionalidad, sabiduría, control e intelecto. Las mujeres no tienen otra salida que la excisión (escena insostenible en que Charlotte Gainsbourg se corta el clítoris con unas tijeras, filmada en primer plano) para poder detener esta diabólica sexualidad (el anticristo) y la muerte, para permitir que los hombres, ya limpios de todo este estiércol de hembra, puedan levantarse y caminar en la luz.
Lo peor de todo es que no es una interpretación mía: estoy describiendo con total fidelidad las escenas de la película.
El filme vale por la escena del principio, filmada de manera absolutamente brillante, de un esteticismo abrumador.
¿El resto?
No puedo imaginar un solo segundo una película hecha por una mujer y que tenga el mismo mensaje pero contra los hombres: enseguida dirían que es una histérica, una amarga que odia a los hombres, una feminista mal cogida ("¿Ven, ven? A eso quieren llegar las feministas", dirían).
En este caso, un hombre nos explica con imágenes crudas y sangrientas que las mujeres merecen que se les corte el clítoris, se las estrangule y se las queme en la hoguera, y la gente grita que es un genio...
domingo, 14 de junio de 2009
La homosexualidad, ¿contra natura?
miércoles, 10 de junio de 2009
Hombres feministas

En mayo de 2008 surgió la agrupación Varones por la Equidad de Género, la Igualdad en la Diversidad de la República Argentina. Una iniciativa que apunta a "defender y exigir el pleno ejercicio de los Derechos Humanos de todas las mujeres".
Entre sus luchas: "la lucha por la democratización de los vínculos y los roles (con énfasis en la equidad de la distribución del poder y los derechos); el compromiso de trabajar contra toda forma de discriminación, dominación y violencia por causas vinculadas al género y las orientaciones sexuales; y la exigencia de la implementación de políticas de Estado con una perspectiva de género".
Y para que no quede ninguna duda, aclaran que declaran "el patriarcado como parte de un sistema de opresión y dominación que debe ser superado definitivamente", y dicen apoyar "las reivindicaciones históricas del movimiento feminista".
Últimamente, denunciaron la campaña de Convergencia Socialista que fomenta la violencia de género.
Hacen falta pocas cosas para ponerme de buen humor, y esta noticia es una de ellas...
martes, 9 de junio de 2009
Pudor masculino...
Tuve que negarme a tener sexo durante dos meses con uno de ellos para convencerlo de que fuera a revisarse. "¿¿Pero me va a tocar el pito??", me decía entre escandalizado y atemorizado. Y durante semanas prefirió no tener sexo (lo que me costó esto, santos cielos...) antes que un médico le viera la pija.
Todas las veces que sucedió algo similar, me enfurecí.
Claro. Los pobres hombres no pueden ir UNA VEZ a ver a un médico para revisarse su sagrado, maravilloso e intocable pene (¿a qué tienen miedo? ¿a tener una erección?), pero consideran perfectamente normal que nosotras nos abramos de piernas dos veces por año para que nos metan espéculos, dedos, palitos para el pap y la colposcopía, y ni les cuento en caso de parto: tactos vaginales sistemáticos y por lo general inútiles, estar abiertas de piernas delante de todo el mundo, que obstetras, anestesistas, parteras, estén dando vueltas por ahí mientras estamos con la vagina y el culo al aire, que te metan una mano entera hasta el fondo de la vagina para ir a buscar la placenta después del parto si tarda en bajar...
Pero claro, esto es natural, normal, cómo te va a molestar eso, nena, en esta situación no sos mujer, no tenés pudor, sos una futura MADRE, qué te importa que te metan cosas, te rasuren el pubis, te cagues toda delante de todos porque estás pujando, cómo te vas a quejar de eso y hablar de intimidad, de vergüenza, de pudor, si lo único que importa es que salga un bebé sano, y vos... y bueno, vos bancátela que por eso sos mujer...
La mayoría de los hombres no soportarían un décimo de lo que tenemos que vivir las mujeres con el cuerpo médico. Y cuando les toca, UNA VEZ EN SU VIDA, ir a revisarse la pija, pegan alaridos de vírgenes ofendidas...
A veces, lo admito, me dan ganas de hacerme socia vitalicia del club de admiradoras de Lorena Bobbitt...
Menos mal, mi compañero actual no es así. Pero me parece que en eso me saqué la lotería y es uno en un millón.
domingo, 7 de junio de 2009
En Europa no suceden esas cosas...
Hoy es el Día de la Madre en Francia y la cadena de supermercados Leader Price no tuvo mejor idea que sugerir regalarle... una aspiradora. Ah, y por la compra de una aspiradora, ¡una plancha de regalo!
Si le regalara un electrodoméstico a mi mamá, creo que me desheredaría...
En fin, mal de muchos, consuelo de tontos, ¿no?
viernes, 5 de junio de 2009
La gripe porcina y las mamás... y los papás tranquis, como siempre...
Después de un momento, le pregunté si su marido había muerto o algo, porque nunca me lo mencionaba cómo parte de la ecuación, ni del problema, ni de la solución: encontrar una manera de resolver la situación era trabajo de ella, y únicamente ella. ¿El padre? Mi amiga reconoció: "En mi caso en particular y en la mayoría de mis amigas, nuestros respectivos maridos se sacan el "chip" de padre de familia una vez que se van a trabajar, y se desentienden de casi todo".
Nuevamente, qué cómodo que la tienen la mayoría de los hombres... Lo peor es que probablemente aseguren que se ocupan tanto de sus hijos como la madre ("yo cambié pañales tanto como ella", dicen convencidos de su buena fe), que son muy presentes, que son padres modernos que se hacen cargo, etc...
Y probablemente también digan que si las mujeres no alcanzan los puestos de trabajo más altos de la jerarquía es porque no tienen tanto talento. Los más honestos dirán que es porque "eligen" priorizar su vida de familia. Lo de "elegir" en este caso me parece un tanto exagerado. ¿Se puede elegir otra opción cuando son las únicas en hacerse cargo del niño en caso de que tenga que cerrar el colegio, por mencionar solamente este caso?
Las que faltan al trabajo porque el crío está enfermo, las que están en todo, todo el tiempo, son ellas, por lo general. Y después estos padres tienen la desfachatez de decir que se ocupan de sus hijos tanto como la madre, porque juegan a la pelota con ellos o los llevan a la cancha (si son varones, claro...).
Lo peor de todo es que mi amiga sentía que no era muy normal la cosa, pero no pensaba hacer nada al respecto... Para mí sería motivo de divorcio inmediato, y pedido de guardia compartida para que sepa lo que es tener que ocuparse de un niño de verdad...
Tengo la sensación de repetirme últimamente, y de terminar todas mis entradas de la misma manera, pero realmente hay días en que me gustaría ser hombre...
miércoles, 3 de junio de 2009
Violencia en la política
lunes, 1 de junio de 2009
Divorcio cómodo
"Susana Torrado remarca en el libro Historia de la Familia en la Argentina Moderna que "la propensión a reincidir en el matrimonio es mucho más intensa entre los hombres que entre las mujeres, casi el doble en Capital Federal".Y sí... los hombres que no se hacen cargo día a día de sus hijos están en una situación muchísimo más cómoda. Por eso mismo si tengo hijos y me termino separando, reclamaré la guardia compartida de los niños, es decir, una semana conmigo, una semana con el padre. Jamás aceptaré ser la única en sacrificar mi vida por mis hijos, mientras el padre puede rehacer su vida en la comodidad de la soltería.
Lo dice por varias razones. Una: los hijos de una pareja suelen vivir con la madre. Por eso, la mujer le cuesta más reiniciar su vida y establecer una pareja porque prioriza el cuidado de sus hijos y porque no se atreve convivir con alguien si los chicos están en la casa."

