domingo, 25 de julio de 2010

Matrimonio igualitario sí; aborto libre y gratuito no

Ahí va. Ya empezamos.

Después de la felicidad por la legalización del matrimonio igualitario, por el que, dijimos, Argentina se convertía en un país en que se respetan más los derechos humanos, caemos nuevamente en la desigualdad, el fanatismo religioso y el sexismo.

Esta vez, no contra las personas homosexuales, sino contra las mujeres.

Resulta que desde 2007 existe en Argentina una "Guía Técnica de Atención Integral de los Abortos no punibles en Argentina", elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación.

¿Qué es eso? Es simple. En Argentina, el aborto está penalizado, excepto en dos situaciones contempladas en la ley: en la primera, cuando está en riesgo la salud o la vida de la madre. Y en la segunda, cuando el embarazo es fruto de una violación, o de un atentado al pudor cometido "sobre una mujer idiota o demente".

Preciso que se entiende "salud" como "el estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedades", de acuerdo a la OMS. Es decir, Si una mujer considera que ese embarazo atenta contra su bienestar mental o social, también debería poder abortar, y sin necesidad de autorización judicial.

Pero resulta que los directores de hospitales, que temen el rayo divino o un juicio de no sé qué grupo extremista, exigen que esas mujeres lleguen con una autorización judicial para practicarles un aborto. Aunque ese derecho esté previsto en la ley.

Es un poco como si ahora los funcionarios del Registro Civil exigieran a las parejas homosexuales una autorización judicial para casarse, cuando la ley ya autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo: un absurdo total.

Pero a ese absurdo total se enfrentan las mujeres que, aunque estén en una de las dos situaciones contempladas en la ley, buscan abortar.

Por supuesto, los plazos de la justicia no son los mismos que los plazos de un embarazo. Muchas veces la autorización llega demasiado tarde. O es negativa, a pesar de que la ley autoriza el aborto. Entonces las mujeres que pueden, pagan un aborto en una clínica privada (muchas veces manejadas por los mismos directores que se niegan a hacerlo en el hospital público... ¿por qué será? ¿por convicción, realmente?), las otras ponen su vida en riesgo, y otras se resignarán a tener un hijx al que no deseaban.

Bueno. Resulta que ante esa situación absurda, el entonces ministro de Salud, Ginés González García, decidió la redacción de una guía destinada al personal de salud, para que se garantice la práctica del aborto en las condiciones contempladas en la ley. Una manera de decir: "Chicos, hay una ley que permite el aborto en tal y tal situación, déjense de romper las pelotas y aplíquenla. Si existe, se aplica y punto, sean cuales sean sus ideas al respecto" (a ese extremo tenemos que llegar con el aborto...).

Esa guía fue validada por el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner (puesto que salía del Ministerio de Salud, que depende del Gobierno nacional).

El tema es que claro, se trata de una guía, y por lo tanto no es obligatorio que todas las provincias la apliquen. Creo que por ahora, sólo Capital y dos o tres provincias lo hacen. Hace pocos días, se pidió entonces al actual ministro de Salud, José Luis Manzur, que firme una resolución ministerial a fin de garantizar la implementación de la guía en todo el sistema de hospitales públicos del país.

Guía que, lo recuerdo, no establece ningún derecho nuevo, sino que se limita a lo establecido en el Código Penal desde hace casi 90 años, y simplemente establece los procedimientos a seguir en los hospitales públicos para proceder de manera efectiva y humanizada.

Bueno, pues luego de firmar la resolución, y probablemente ante la presión de sectores religiosos, fascistas, misóginos y retrógrados, Manzur dio marcha atrás, y afirmó que nunca jamás en su vida había firmado el texto.

O sea, no estamos hablando de legalizar el aborto a pedido de la mujer, como debería ser el caso, no se trataba de dar más derechos a las mujeres, como se dieron más derechos a las personas homosexuales: se trataba simplemente de hacer cumplir al personal médico un derecho ya establecido en la ley. Y a pesar de eso, nuestro ministro se asustó, dio marcha atrás y se desdijo.

Si una guía tan anecdótica y que sólo busca que se respete la ley despierta tanta polémica, ¿qué pasará  entonces cuando se busque legalizar el aborto? ¿Encarcelarán a las personas que luchen por ese derecho? ¿Las quemarán en la hoguera? Si la Iglesia habló de guerra santa en el caso del matrimonio igualitario, imagínense lo que nos espera con el derecho al aborto...

¿Argentina, país más igualitario? Ciertamente no para las mujeres.

Recuerdo que Argentina firmó la Convención para la Erradicación de Toda Forma de Discriminación hacia las Mujeres. Y que el aborto libre, seguro y gratuito, la posibilidad de tener control sobre su propio cuerpo y su aparato reproductor sin que nadie se lo impida ES un derecho básico de las mujeres.

Y por favor no vengan con el eterno argumento de que la sociedad argentina no está preparada para semejante debate, bla bla bla. Según una reciente encuesta de la consultora Ibarómetro, casi el 60% del país no está de acuerdo con que se penalice a una mujer que se practica un aborto, y un 58,5% cree que las mujeres tienen derecho a interrumpir su embarazo conforme a sus necesidades y convicciones personales.

Sin aborto libre, seguro y gratuito, no habrá jamás igualdad de condiciones con los varones.

jueves, 22 de julio de 2010

Los encantos de ser mujer...

En Francia existe un canal especial para mujeres, June. Su eslogan: "La tele que da ganas de ser una chica".

¿Cuál es la programación de June? Pues claro, sin sorpresas, programas de chimentos, de moda o telenovelas para subnormales. A las las mujeres no les interesan temas políticos, económicos, de actualidad internacional ni de sociedad. A las mujeres sólo les gustan las cosas superficiales, saber quién se casó con quién, cómo hacerse el peinado más complicado, que crema anticelulítica usar y cuál va a ser la moda del verano que viene.

Básicamente, nos dicen: "Nosotros los hombres nos cansamos de siempre tratar temas serios, a veces nos gustaría ser tan frívolos como las mujeres".

Porque las mujeres somos frívolas, por supuesto.

Pero lo peor de ese canal es el spot publicitario con el que se promocionan. Con un cinismo alucinante, muestran a un hombre en situaciones "típicas" de mujer (en la peluquería, depilándose, caminando con tacos, etc.) porque claro, June da ganas de ser mujer a los varones.

El tema es que al pobre hombre se lo ve en situaciones incomodísimas, torciéndose los tobillos con tacos altos, gritando del dolor cuando le sacan el pelo de las piernas, metiendo la panza constantemente y, colmo del cinismo, la última imagen lo muestra sentado en un sofá al lado de sus amigas, él cómodamente sentado con las piernas bien abiertas, como lo hacen muchos hombres, hasta que se da cuenta de lo indecoroso de su postura, y la corrige cruzándo sus piernas y optando por una posición menos cómoda, como nos han enseñado a las mujeres.

O sea, además de imponernos estereotipos pelotudos, June nos muestra lo incómodo de lo que tienen que hacer las mujeres para ser mujeres de verdad: usar vestidos cortos que impiden el movimiento si no quieren quedar en bombacha delante de todo el mundo, caminar sobre tacos altísimo que traban el caminar, depilarse el cuerpo entero sometiéndose a sesiones largas y dolorosas (pero no se preocupen, después uno se acostrumbra, en el spot las mujeres no tienen cara de sufrimiento cuando les arrancan la cera de las piernas), sentarse de manera incómoda con las piernas bien cerraditas porque la comodidad es privilegio exclusivo de los varones...

¿Y tienen la desfachatez de hacernos creer que todo eso es envidiable?

Envidiable para disfrazarse dos horas y constatar lo incómodo que es obedecer a las imposiciones acerca de lo que es la "feminidad", puede ser...

viernes, 16 de julio de 2010

Viva la igualdad

Algo me está molestando bastante en torno a toda esa alegría por la aprobación de la ley que permite las bodas de personas del mismo sexo.

Son las personas que, alrededor mío, gritan "viva la igualdad", pero cuando les hablo de igualdad entre hombres y mujeres, pegan alaridos de vírgenes ofendidas, con el argumento de que "si hombres y mujeres fueran iguales el mundo sería aburrido".

Y no entiendo. La verdad que no entiendo. ¿No se dan cuenta de que aceptar la homosexualidad como algo normal es precisamente aceptar que las cualidades "femeninas" o "masculinas" son estereotipos y construcciones sociales, y no algo natural? ¿Y que, por lo tanto, la supuesta complementariedad de los sexos no existe? ¿Que todas y todos somos individuos distintos entre sí, independientemente de nuestra pertenencia a tal o cual sexo, pero iguales en derechos y en valor?

Por supuesto, me alegro mucho de que el 99% de mis amigxs celebren la ley de matrimonio igualitario. Pero sé que dentro de ese 99%, al menos el 80% se me pone en contra cuando hablo de igualdad de género. ¿No se dan cuenta de la contradicción fundamental? ¿No se dan cuenta de que considerar que hetero y homosexuales somos iguales significa precisamente que todo lo que les contaron acerca de la diferencia entre los sexos, lo "femenino" y lo "masculino" son simplemente un invento social y cultural en el que no todas las personas se reconocen?

¿No se dan cuenta de que decretar que las mujeres son de tal o cual manera, y los hombres de tal o cual otra, es un esencialismo caduco? ¿Que no todas las mujeres por un lado, y todos los hombres por otro, tienen las mismas características? ¿Que no hace falta ser gay o lesbiana para no conformarse a los estereotipos impuestos?

O sea, esa misma gente celebra la igualdad entre personas heterosexuales y personas homosexuales, y me alegra sobremanera, porque entonces significa que entendieron eso de la igualdad de género, pero la misma gente celebra la supuesta diferencia intrínseca y natural (que no existe más que en las pautas sociales que nos imponen desde que nacemos) entre hombres y mujeres, demostrando que no entiendieron nada a eso de la igualdad de género...

Van a tener que explicármelo mejor porque hay algo que se me perdió en el camino...
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lunes, 12 de julio de 2010

El mismo amor, los mismos derechos


El martes 13, la Iglesia Católica saldrá en Cruzada contra la igualdad de derechos en el matrimonio, que el Senado tratará el miércoles 14. Bergoglio convocó a una “guerra de Dios”.

Por eso se organizó para el mismo martes un "Ruidazo por la Igualdad", en que todxs están invitadxs a salir a la esquina o plaza desde las 19h30. Pueden llevar vuvuzelas, trompetas, cacerolas, bombos, invitar a amigos y familiares, organizar una movida barrial. También pueden unirse y propagar el evento de Facebook.

Algunos barrios que ya tienen su Defensa de la Alegría confirmada para el 13:

1) Plaza Juramento y Vuelta de Obligado (Belgrano)
2) OBELISCO, Corrientes y 9 de Julio (centro)
3) Scalabrini Ortiz y Corrientes (Villa Crespo)
4) Plaza Flores (Flores)
5) Parque Rivadavia (Caballito)
6) General Paz y Ruta 3
7) GBA - San Isidro: Belgrano y 9 de Julio
8) San Juan: esquina de Mitre y Mendoza
9) Salta: ANFITEATRO - PARQUE SAN MARTIN - Avda. San Martin y Lavalle
10) La Plata: Martes 13/07 - 17HS - desde Pza. San Martin marchamos a la CATEDRAL y cerramos frente a la GOBERNACION.
11) Mar del Plata: Plaza Mitre

PD el 15 de julio: ¡¡¡ya es ley el casamiento entre personas del mismo sexo!!! Difícil creer en un país tan machista como Argentina, pero los milagros sí existen. Y ahora, ¡a por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito! Siempre se puede soñar... ¿quién hubiera dicho que en Argentina las personas homosexuales se podrían casar? ¡Así que a seguir soñando!

sábado, 10 de julio de 2010

El clítoris, ese gran desconocido

Si bien la sexualidad masculina ya no tiene casi ningún secreto, la situación es muy distinta cuando se trata de la sexualidad femenina, que sigue siendo un tema tabú, incluso en el requetemoderno siglo XXI.

Los niños varones son alentados desde muy chiquitos a conocer sus genitales. Padres y madres se extasian ante el tamaño del pene de su hijo cuando lo cambian, y hasta cuando lo ven en la ecografía ("ese va a ser bien machito").

¿Las nenas? ¿Alguna vez escucharon un padre o una madre extasiarse ante sus genitales? ¿Alabar el tamaño de su clítoris? ¿Entusiasmarse con la forma de su vulva? ¿Hablar siquiera de esas cosas?

Estudios muestran que incluso llegadas a la edad adulta, muchas mujeres, por no decir la mayoría, no conocen su anatomía, nunca vieron su vulva y no tienen idea de cómo funcionan sus genitales.

Si Eva Ensler escribió los Monólogos de la Vagina, era precisamente para elevarse contra el hecho de que nunca se habla de esta parte de la anatomía femenina. Pero menos aún se pronuncian las palabras "vulva" o "clítoris". Yo, por ejemplo, descubrí a los 13 años la existencia de este maravilloso apéndice. Y lo descubrí leyendo en un libro, no porque alguien me lo hubiera enseñado, extrañada por lo que sentía cuando me tocaba "esa parte" (supe mucho después que se trataba de un orgasmo). Mis padres, que sin embargo se jactaban de ser modernos y abiertos, nunca me dijeron que las mujeres están dotadas del único órgano del cuerpo humano dedicado pura y exclusivamente al placer: el clítoris.

El clítoris es tan desconocido como sensible: tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas acumuladas en un espacio muy reducido, lo cual lo hace más sensible que la lengua o la punta de los dedos. La cabeza del pene, al lado, es un chiste.

Tanta envidia le tienen algunos varones (y después hablan de la envidia del pene, vaaaaamos...) que en algunas sociedades de África sobre todo (pero también en la Europa del siglo XIX), se recomienda su ablación pura y simple, para "purificar" a las mujeres, ergo: impedirles tener placer. No sea que estas perras tengan más placer que los hombres.

Lo peor de todo, es que esa ignorancia alcanza a la medicina. En algunos dibujos de anatomía del siglo XX, ni siquiera aparece mencionado el clítoris, como si directamente no existiera o no cumpliera ninguna función.

Ahora bien, el clítoris no es solamente lo que se ve afuera. Ésa es solamente la punta del iceberg. ¿Sabían que en realidad, el clítoris es diez veces más grande de lo que uno se imagina, y dos veces más grande de lo que las ilustraciones de expertos muestran? Al parecer, el clítoris mide entre 8 y 10 cm de largo, y entre 3 y 6 cm de ancho. Y no se parece ni a un botón ni a nada por el estilo, sino más bien a una pera:


O sea, el clítoris tiene ramificaciones internas a lo largo de las paredes de la vagina. De hecho, el famoso "orgasmo vaginal" no es sino otro orgasmo clitoridiano, por la presión que el pene (o el objeto introducido en la vagina) ejerce sobre las ramificaciones del clítoris. Pero como esto no se enseña en las facultades de medicina, por considerarlo secundario, pues los médicos, ignorantes de la anatomía femenina, pueden hacer estragos al realizar episiotomías u otras operaciones en la región vulvar, cortando nervios esenciales para el placer sexual femenino.

Pero sólo son mujeres, ¿qué importa su placer, no es cierto? Al pene, prohibido tocarlo, es sagrado, pero el clítoris... ¿Se imaginan si un médico cortara un pene por inadvertencia?

Para saber más acerca de este órgano tan peculiar, les recomiendo visionar este documental francés (aquí traducido al español, en siete partes): El clítoris, ese gran desconocido. Dura una hora, pero vale la pena, para desasnar tanto a varones como a mujeres.

jueves, 24 de junio de 2010

¿Por qué no el día de la agresión sexual?

Hoy el diario Clarín informa de una iniciativa importantísima en estos días de crisis: el diputado del PRO Enzo Pagani presentó un proyecto de ley para instituir un Día del Piropo, el 15 de junio.

O sea, un día para festejar que los hombres marquen su territorio tratando a las mujeres como ganado, haciendo que la calle sea un lugar de acoso sexual permanente.

Claro, contestarán, una cosa es el piropo, y otra cosa son las groserías que los jóvenes de hoy dicen faltándoles el respeto a las mujeres.

Yo no veo ninguna diferencia. En ambas situaciones, se trata de un hombre que pone a una mujer en un papel de seducida (pasiva), y a él en el papel de seductor (activo), y es parte de la violencia machista, en este caso verbal. No, no a todas las mujeres les gustan los piropos. No, no a todas les gusta sentirse una vagina con patas, sea el piropo "lindo" o vulgar.

Silvio Soldán, que en la nota de Clarín dice cuánto extraña la época de los piropos, lo reconoce con una soltura asombrosa: "Con la igualdad entre el hombre y la mujer", dice, "se perdió la costumbre del piropo". Más claro, imposible

La verdad, qué horror eso de la igualdad entre hombres y mujeres... Y qué tiempos aquellos en que los hombres tenían todos los derechos y podían hacer cualquier cosa con impunidad... Y sí, entiendo su desconcierto...

Una mención también al diario Clarín, que titula: "Sólo para románticos: quieren que la Ciudad tenga su Día del Piropo". Van a tener que buscar argumentos muy potentes para hacerme creer que un piropo proferido a una desconocida en la calle es "romántico".
Una compañera propuso instituir el Día del Parlamentario Estúpido. Yo voto a favor.


Pueden unirse al grupo de Facebook No al piroPRO

Gracias al grupo Mujeres Públicas por su aporte gráfico
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lunes, 14 de junio de 2010

Premio para mi blog

Antes que nada, tengo que disculparme porque hace mucho que no escribo nada en mi blog. Tengo muchos motivos para justificar mi silencio, entre ellos un viaje bastante largo, pero digamos que la pereza es la explicación más honesta... La pereza y la falta de inspiración. Me doy cuenta de que mi ex era una fuente de inspiración bastante interesante, precisamente porque era portador de ese machismo inconsciente que todxs tenemos dentro. Al no estar más en contacto con él, ¡tengo que buscar otras fuentes! :-)

Dejando atrás el humor, no entiendo mucho el portugués, pero según lo que pude averiguar, existe en el mundo de la blogósfera un premio, el Premio Dardos, que premia los valores que cada blogger muestra en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, etc... El blog que lo recibe debe, a su vez, designar a otros blogs que, a su parecer, merecerían recibirlo. No sé quién lo empezó, ni quién lo recibió primero, ni cuántos blogs lo han recibido hasta ahora, pero a mí me lo entregó el blog Sexismo e Misoginia, entre otros catorce (pueden ver la lista de los otros galardonados por ese blog aquí).

Las reglas de ese premio son que al recibirlo, hay que:
* Colocar visiblemente el logo de Premio Dardos
* Poner un enlace del blog que ha otorgado el premio
* Premiar a otros blogs y notificarles el premio.

Así que agradezco profundamente al blog Sexismo e Misoginia por haberme elegido, a pesar de que hace un mes que tengo abandonado este blog, me siento muy honrada por esta elección, y aquí van mis favoritos que merecerían ganarlo:


... y probablemente encuentre otros, pero no estoy en estado técnico de buscarlos!

domingo, 9 de mayo de 2010

Concesiones

¿Cómo conciliar una pareja con nuestras convicciones feministas?

Cometí el error de buscar en mi ahora ex pareja manifestaciones de machismo que quizás no existían. Pero que, hurgando profundamente, estaban ahí, arraigadas desde la infancia, como en cualquier persona. Como en mí antes de convertirme en feminista, antes de entender las complejidades de la igualdad de género. Como en cualquier hijo de vecino al que nunca le explicaron que el mundo en el que vive es sexista y que no todo lo que ve está bien y hay que aceptarlo como tal. Como cualquier varón que no es consciente de sus privilegios, y al que sólo podría recomendar la atenta lectura de este texto (al ser escrito por un varón, quizás tenga más alcance que yo...).

O sea, mi pareja no era machista conscientemente, pero sí lo era inconscientemente, como todas y todos antes de que nos abran los ojos, antes de que empecemos a leer blogs como éste (a mí también me sirvieron lecturas previas), antes de que alguien nos muestre el sistema sexista en el que vivimos.

Cometí el error de no hacer concesiones en un primer momento, de no ir más despacio, de no tener más paciencia.

Pero quizás jamás habría tenido esa paciencia, quizás la persona con la que estaba no quería abrir los ojos (a pesar de que, en un principio, me agradecía por haberle permitido ver cosas que antes no veía), o no tanto, y quizás el trabajo era demasiado profundo y arduo como para realizarlo a fondo (a veces, muchas veces, abrir realmente los ojos implica cambios drásticos en la vida misma de unx).

Hacer entender a esa persona que, pase lo que pase, conmigo tendría que ser un padre al 50% era algo casi imposible, dado que se estaba encaminando hacia una carrera (medicina) en la que no solamente dedicaría forzozamente más tiempo a sus pacientes que a sus hijxs y su familia, sino que además nuestra diferencia de edad (siendo él más joven que yo y faltándole varios años para terminar la carrera, residencia incluida) haría que, por una cuestión biológica, era probable que el bebé llegara en momentos en que él tendría que pasarse noches enteras de guardia, dejándome a mí todo el trabajo que implica ocuparse de un bebé full time (y sobre todo de noche). O bien, seguir postergando una maternidad a una edad en la que las posibilidades de procrear, para las mujeres, bajan drásticamente.

¿Alguna vez hemos hablado de todo eso? Sí, una vez. Él me dijo con tono de reproche que yo ya tenía mi carrera hecha, y que no estaba dispuesta a sacrificarla para que él pudiera, además de tener hijxs, terminar y dedicarse a la suya.

Pues no, no estaba dispuesta. En todo caso, no estaba dispuesta a ser una mamá 80% y el un papá 20%, como tantas parejas. Creo (pero nunca lo hablamos realmente) que para él era obvio que la que tenía que sacrificar algo en la mater-paternidad, era forzozamente yo. ¿Por ser mujer? ¿Por tener más edad? No lo sé.

Pero lo que él nunca entendió, es que yo no estaba dispuesta a ser la que me ocupara full time de nuestrxs hijxs mientras él seguía con su carrera y su trabajo sin modificar nada, a pesar de que una vez, me aseguró que él estaba dispuesto a abandonarlo todo para ocuparse de sus hijxs durante un tiempo...

Yo pregunto, le pregunto: ¿después de una carrera dificilísima de más de 10 años, después de sacrificar tanto tiempo a sus estudios y a ganarse la vida mientras tanto, después de sufrir tanto para subir los escalafones de la empresa en la que está ahora para poder ganar más dinero y comprarse el auto y la vida de sus sueños, ¿estaba realmente dispuesto a abandonarlo todo para cambiar pañales, dar biberones y limpiar mocos durante un año, mientras yo me dedicaba a aportar a la economía familiar?

Francamente, tengo mis serias dudas al respecto. Yo, no lo haría, en todo caso no cargaría con el 100% de la maternidad, no solamente porque no me parece justo, sino también porque considero que lxs hijxs se crían de a dos, y que en realidad, ambos padres deben sacrificar tiempo y espacio para dedicarse a su progenitura.  Al menos tengo la honestidad de reconocerlo y decirlo. Pero es fácil hablar, prometer, anticipar, proyectar. Otra cosa es comprometer, estar en la acción, hacer.

Pero ¿por qué no? ¿Lo hemos hablado más a fondo? ¿Lo hemos tratado de charlar? ¿De ver cuáles eran las opciones dentro de las posibilidades, ganas, deseos de cada uno?

No.

Finalmente, lo que nos separó no fueron nuestras divergencias, nuestra edad o el hecho de que él todavía no había abierto completamente los ojos sobre el sistema sexista y sus privilegios de varón.

Lo que nos separó, fue la incomunicación.

Y eso, no tiene nada, pero nada que ver con igualdad de género, machismo o convicciones feministas. Es solamente muy triste.

miércoles, 28 de abril de 2010

Matrimonio para todas y todos!

El Congreso Nacional argentino ya abrió sus puertas para el que será un día histórico para nuestra sociedad. Todo indica que hoy los legisladores de la Argentina darán un mayoritario SÍ a la Igualdad. Traspasando fronteras políticas, diputados de todos los sectores respaldarán nuestro reclamo. ¡Y es fundamental que estés ahí, demostrando que el Pueblo también apoya el Matrimonio para Todas y Todos!

- Presentate en el Congreso (Entre Ríos y Rivadavia) con tu DNI para asistir en vivo y en directo al debate y votación de la Ley de Igualdad. No te pierdas la oportunidad de ser parte de un día que quedará en la historia!!

- Si no podés estar ahí durante el día, te esperamos a partir de las 17 hs en la calle frente al Congreso para esperar y festejar entre todos la esperada Media Sanción.

- Reenviá la invitación a todos tus contactos de Facebook y de email. ¡Postala en tu muro!

- Te proponemos que durante el día de hoy adoptes la imagen de la Igualdad para tu perfil, demostrando tu apoyo a la ley contra la discriminación.

¡Venite! Que la Igualdad te llama, y no te lo podés perder.

viernes, 23 de abril de 2010

La sacralización de la maternidad

Lo extraordinario de las mujeres, dicen por ahí, es que dan la vida. Pueden llevar nueve meses una vida dentro de su cuerpo, crear de la nada un nuevo ser humano. Desde siempre se ha sacralizado esa función biológica, o se la ha demonizado. En todo caso, se la ha querido controlar y dominar, y ésa es una de las razones fundamentales del machismo: los varones han buscado a toda costa dominar ese poder increíble que tienen las mujeres de reproducirse a sí mismas, y además de reproducir a los varones.

Bien.

El tema es que ya no estamos en la edad de piedra, a esta altura sabemos que sin espermatozoide, no hay vida humana que valga, o sea, no son las mujeres las que crean la vida "de la nada", sino que es la especie humana en su conjunto la que lo hace. El hecho de que esa vida humana, creada a partir de un espermatozoide y de un óvulo (cosa que las personas que sacralizan la maternidad y ponen a las mujeres en un pedestal por ser "dadoras de vida", tienden a olvidar), se desarrolle dentro del cuerpo femenino es, podría decir, circunstancial.

Nunca entendí que se respete a las mujeres "porque dan la vida" o porque "son madres".  Yo creo que hay que respetar a las mujeres porque son seres humanos como cualquier otro. No porque "dan la vida". Porque entonces, ¿qué hacemos con las mujeres estériles o que no tuvieron hijxs? ¿Se deja de respetarlas?

Nuevamente, las mujeres no "dan la vida": simplemente incuban durante nueve meses a un ser humano creado con la colaboración activa (aunque bastante acotada) de un varón.

Un embarazo y un parto no transforman a la mujer en un ser especial. Las mujeres más tontas, más idiotas, más malas, más necias, más violentas, más sádicas, más incapaces de ternura y de amor y más egoístas son capaces de embarazarse y dar a luz. Y eso no les hace acreedoras de ninguna sabiduría, ninguna bondad, ningúna cualidad especiales.

El embarazo no es nada mágico: es una función biológica, como respirar o hacer pis. Una mujer no tiene que hacer nada en especial para que se desarrolle el feto: simplemente, respirar, alimentarse, beber, o sea, mantenerse en vida, y esperar que la naturaleza siga su curso. No requiere ningún esfuerzo ni intelectual ni físico, más allá de las molestias propias del embarazo y el parto, no se exige ninguna cualidad, ninguna capacidad especial. Una mujer podría sentarse durante nueve meses sin hacer absolutamente nada además de cuidarse a ella, y el bebé crecería igual.

Ahora, ¿es esa función irremplazable?

Pues no. Muchas experiencias se están haciendo en este mismo momento para crear úteros artificiales. Por ahora, se especula que en unos diez años, podrán existir úteros cuyo fin será mantener con vida bebés prematuros. Pero se considera que algún día, sí se podrá gestar completamente un feto en un útero artificial.

Alguna gente lo ve como una abominación. Incluso, algunas feministas consideran que es otra manipulación del patriarcado para sacar a las mujeres ese "privilegio" que tienen de embarazarse y dar a luz.

Yo no lo veo así. Primero, porque la existencia de esos úteros no impedirá que las mujeres que quieran pasar por la experiencia del embarazo y el parto puedan hacerlo. Y además, porque algunas mujeres sí quieren hijxs, pero no quieren vivir esa experiencia biológica. ¿Por qué? Pues tendrán sus razones,  muy válidas, como las que sí quieren vivirla.

Ya escucho las críticas acerbas: son egoístas, piensan en ellas antes de pensar en su bebé, no quieren embarazarse solamente porque no quieren engordar, si no están dispuestas a tener algunas estrías por su bebé, entonces mejor no lo tengan, darles un útero a ellas es como tirarles rosas a un chancho, etc. etc. etc. Voces muchas veces procedentes de varones, que hablan desde la comodidad de aquel que sabe que nunca tendrá que pasar por esa experiencia, nunca tendrá que sufrir dolores, molestias, náuseas, estrías, hemorroides, desgarros, episiotomías y prolapsos, y nunca se sentaron a pensar si realmente les gustaría pasar por esa experiencia.

Voces directamente sacadas de la Biblia y del "parirás con dolor", que sigue asociando mujer a sacrificio, dolor y abnegación en la maternidad, cual Virgen que sacrifica su vida para su sagrado hijo. ¿Cuánta gente considera que si parís por cesárea o con epidural, no parís realmente porque no sentiste los dolores del parto? La cultura judeo-cristiana del sacrificio, lamentablemente, sigue bien arraigada en la gente, y sobre todo para las mujeres.

Pues no veo por qué. Y no veo qué tiene de malo que un feto se desarrolle en un útero artificial antes que en un útero natural, a partir del momento en que todas las condiciones de salud y desarrollo normal están reunidas. Al contrario, permitiría que ambos progenitores, el padre y la madre, se impliquen por igual en el desarrollo del feto. Ya no nos hincharían con que "las mujeres saben más acerca de los bebés porque los tuvieron nueve meses en la panza", como si una mera condición biológica significara obtener mágicamente una sabiduría especial sobre cómo cuidar a otro ser humano.

Las personas que adoptan ya lo saben: no hace falta tener a un feto nueve meses en la panza para sentir un amor incondicional por ese nuevo ser, y cuidarlo, mimarlo, darle lo mejor y tener una relación fusional con él. Sí necesitan implicarse en su crianza desde el primer segundo en que lo tienen en sus brazos. Si no hacen ese esfuerzo, claro que la relación fusional no llegará nunca. Pero lo mismo pasa con las madres biológicas: ¿cuántas se deprimen porque cuando ven a su bebé, no sienten absolutamente nada por él,  contrariamente a lo que le vendieron, y al contrario, casi les provoca rechazo (pero de eso raras veces se habla, todo tiene que ser color de rosa enseguida)? La relación con un bebé, la maternidad, la paternidad, se construyen. No llegan milagrosamente.

Pues con un útero artificial pasará lo mismo. Ya me dirán que no es lo mismo, que la relación que se teje durante el embarazo es excepcional, bla bla bla. Yo les respondería que a nivel de salud física, probablemente sea mucho más sano que un feto crezca en un útero artificial que en uno natural, sin recibir ninguna sustancia nociva como drogas, alcohol, medicamentos, cigarrillo, contaminación, etc.

Y quizás, por fin, dejen de poner a las mujeres-madres en un pedestal. Porque en un pedestal sólo se pueden hacer dos cosas: mantenerse allí cumpliendo a rajatablas con los mandatos sociales de madre abnegada. O caerse si una tiene la desgracia de no conformarse con esos dictados (y claro, transformarse en puta, porque de la dicotomía madre/puta no salimos nunca...).

Así que mejor empiecen a ver a las mujeres como seres humanos normales que no son ni más ni menos valiosas que cualquier otro ser humano. Con eso, yo y muchas mujeres estaremos ya muy conformes.
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martes, 20 de abril de 2010

Por fin mujeres naturales

No suelo copiar artículos enteros en este blog, pero este tiene tanto que ver con tantas entradas que hice (aquí, aquí, aquí y aquí), que no puedo resistirme. Es sacado del diario español El País del 18 de abril, y su título es:

El vello es bello en Hollywood


Por Rocío Ayuso, desde Los Angeles

¿Qué tienen en común Penélope Cruz, Mo'Nique y Julia Roberts? Un Oscar, sí. Pero lo que las une es su método de depilación. O su falta de él, ya que las tres actrices figuran entre las más renombradas a la hora de hablar de vello corporal en Hollywood. Y las muestras de rechazo son mucho más sonoras que las de apoyo, aunque cada vez son más las estrellas que hacen caso omiso a los dictámenes de la moda en lo que al vello se refiere. Porque si en hombres ya está impuesta la barba de un día como moda ¿qué problema hay con las mujeres que no quieren depilarse?

A juzgar por los comentarios que recibió Mo'Nique cuando se plantó en la alfombra roja de los Globos de Oro con piernas de futbolista, muchos. Da igual que esa misma noche lograra el Globo de Oro a la mejor actriz secundaria por su trabajo en Precious, victoria que volvió a repetir en los Oscar con el mismo vello en las piernas. Los galardones fueron muestra de que la apariencia no lo es todo en Hollywood, pero que sus piernas sigan siendo lo más comentado de su victoria demuestra qué poco ha cambiado esta industria en cuestión de vello. Aun así, Mo'Nique cada vez está más acompañada.

En los Globos de Oro, la que fue cantante de Dresden Dolls, Amanda Palmer, acudió junto a su novio, el escritor Neil Gaiman, con las axilas sin depilar. Algo que Julia Roberts ha hecho en más de una ocasión y que Amber Tamblyn también osó hacer recientemente recibiendo unas críticas más visibles que el escaso vello que lucía en axilas.

Estos pecadillos siempre han existido. Drew Barrymore acudió en 2005 con un vestido sin mangas pero con las axilas sin depilar a un pase de modelos de Marc Jacobs. Fergie se disculpó ante sus fans por el ligero vello rubio que se veía en la grabación de The Duchess, y gracias a este tipo de indiscreción, la prensa supo que el rubio de Paris Hilton es teñido. En Hollywood lo llamaban "estilo europeo", cosas de europeos como Penélope Cruz, otra de las mujeres que ha tenido el coraje de mostrar públicamente su vello en Hollywood. 

O de hispanas como Jessica Alba, cuando quedó inmortalizada en unas fotos con unos vaqueros tan bajos que dejaban ver unos tímidos vellos púbicos que ponían en duda su conocimiento de lo que es una depilación brasileña. Pero desde la exhibición de piernas de Mo'Nique en la alfombra roja el tono de la discusión se ha elevado. La actriz dejó claro a la periodista Barbara Walters que lo suyo no fue un descuido. Ni un olvido. Tampoco confiaba que el vestido de noche le cubriera bien las piernas. Simplemente sus piernas son así.


Gracias a Alhelí por el dato.

viernes, 16 de abril de 2010

El jabón de mujer te hace pensar como mujer

... o la oda al esencialismo.
Eso sí, de manera contradictoria, porque las mujeres a las que el hombre propone casamiento se van rajando. ¿No era que las mujeres querían casarse enseguida?

Y claro, un hombre sólo puede desear dos cosas: a muchas mujeres (porque sabemos que los varones, por default, son heterosexuales). Y nada de compromiso con ninguna.

Sí, sí, ya sé, ya sé, es humor... ¿Pero será posible que alguna vez tengan un poco más de imaginación para hacer humor?

domingo, 11 de abril de 2010

Así, por qué no...

Hace dos meses, una amiga mía tuvo un bebé. Fui a verla a la maternidad, con el que era entonces mi pareja. Allí, y en las semanas siguientes en que tuve ocasión de ver a esta hermosa familia, pensé: "Así, por qué no..."

Mis ejemplos de paternidad alrededor mío eran siempre los mismos: hombres muy dedicados a su trabajo, que llegaban exhaustos a casa, cambiaban algún pañal, jugaban cinco minutos con el bebé, hasta les daban el baño y todo, pero luego, trabajara o fuera ama de casa, le tocaba a su compañera hacer toooodo lo otro: comprar los pañales, limpiarles los mocos, pensar en planchar la ropa, en ir a comprar toallitas húmedas, pasarles crema en la carita contra el sol, ponerles un buzito cuando la noche se pone fresca, ayudar a hacer los deberes a los más grandes, tomar la iniciativa de todo (y es que a veces, la carga mental de las tareas domésticas y de crianza supera el hecho mismo de hacerlas).

Eso sí, los padres estaban convencidos de ser muy modernos y de estar muy presentes y muy dedicados, porque cambiaban los pañales por la noche, los bañaban, y alguna vez los llevaban a la plaza, para dejar a la exhausta mamá algún tiempo para, no sé, depilarse y estar linda para su compañero (casi nunca actividades exclusivamente para ella).

En el caso de esta familia de la que hablo, la cosa es radicalmente distinta: el papá trabaja en casa y es free-lance. Con lo cual, se tomó el lujo de estar completamente presente no solamente en la maternidad cuando nació su bebé, sino también en las semanas siguientes. No espera a que sea su compañera la que le diga: "Ponele un pulóver que está haciendo frío" o "alcanzame un pañuelo para sacarle los mocos" o "levantalo de ahí, ¿no ves que está todo sucio?", como sucede tan a menudo en las otras parejas con hijxs que me rodean.

Toma iniciativas como si fuera "una mamá cualquiera". Sabe lo que hay que hacer, cuándo hacerlo, y lo hace sin esperar a que su compañera se lo pida. Siempre está con su nena en brazos, y siempre atento a los cansancios de su compañera. Cocina, plancha, limpia, consciente de que su compañera, que amamanta cada dos horas a demanda, está completa y absolutamente agotada. El hecho de tener un bebé ha sido realmente, en el caso de esta pareja, un proyecto de a dos, un compromiso de a dos, y es la primera vez en mi vida que veo a un padre dedicarse realmente a su bebé en un 50% exacto con la madre.

Claro que debe de haber roces y peleas y broncas, como en cualquier pareja. Pero viéndolos tan cómplices, tan compañeros, tan a la par con su hija, me puse a pensar: así, ¿por qué no? ¿Por qué no dar el paso, poner a un ser humano al mundo como proyecto de pareja entre dos personas, por qué no prolongar un amor a través de un hijx? Allí me di realmente cuenta, cosa que ya intuía confusamente, de que gran parte de mi negación a tener hijxs viene del convencimiento de que ningún padre se dedicaría a su bebé en un 50% real conmigo. Esta pareja, que lamentablemente es cuasi excepcional, me da la esperanza de que tal vez sí podría suceder.

Lo irónico de la historia es que entiendo esto en el preciso momento en que soy soltera de nuevo...

Será cuestión de encontrar al padre adecuado. Así que candidatos potenciales... ¡a formar fila nomás! :-)
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jueves, 8 de abril de 2010

Sprite acosador

Estamos en el 2010. Y todavía nos quieren hacer creer que a las mujeres nos encanta que nos griten asquerosidades por la calle. Que nos encanta sentirnos vaginas con patas. Que lo único que nos interesa es que tipos nos miren el culo y las tetas y nos hagan sentir que en cualquier esquina nos pueden violar.

Lo peor de todo, es que muchas mujeres efectivamente buscan que les digan cosas en la calle. ¿Por qué? Pues porque tienen integrado eso de que sin la mirada masculina, no son nada ni nadie. Sin un varón que las pongan en su rol de mujer a disposición de los machos, no valen nada. Nadie les contó que valen por sí solas, no como mujeres, no como objetos sexuales, sino como seres humanos.

Y así llegamos a este tipo de publicidad asquerosa:




Notarán el: "Cuanto más PIIIP PIIIP tiene el piropo, más te gusta". ¿Qué otra cosa puede ser ese PIIIP que la palabra "puta"?
Y sí, las mujeres, todas putas... Nada nuevo bajo el sol.

lunes, 5 de abril de 2010

¿Por qué me acusan a mí de odiar a los hombres?

Desde que me separé, mucha gente, y en particular muchas mujeres, extrañamente las mismas que me critican por ser feminista y supuestamente odiar a los hombres, me han dicho: "Es un pelotudo, como todos, olvidate de él, no vale la pena, todos los hombres son iguales  y ninguno vale la pena que se llore por él".

Mi ex pareja (qué difícil agregar ese "ex" cuando hablo de él) no es un pelotudo, no ha sido un cabrón, no tengo absolutamente nada que reprocharle (al menos hasta ahora). Siempre me ha tratado con respeto y amor. Si la relación no funcionó, no tiene absolutamente nada que ver con su género. Y aunque fuera el mayor de los cabrones, no se me ocurriría nunca ampliar sus defectos a todos los representantes de su género o de su sexo.

No entiendo con qué extraño mecanismo, a raíz de qué insólito razonamiento, yo me convierto en anti-hombres porque reclamo la igualdad de género, cuando nunca en mi vida he dicho cosas como "los hombres son todos pelotudos" o ni siquiera "los hombres son todos iguales". Si yo soy anti-hombres porque reclamo la igualdad, ¿en qué se convierten ellas que decretan que todos los hombres son idiotas que no valen la pena que se llore por ellos?

Lo peor de todo es que esas mismas mujeres no son consideradas anti-hombres. A la que tachan de misandra (que odia a los varones) que fomenta una guerra entre los sexos es a mí.

Me recuerda un blog que se llamaba "No entiendo a los hombres", en el que su autora se la pasaba despotricando contra los varones, criticándolos a todos sin ninguna distinción, poniéndolos a todos en una misma bolsa de imbecilidad, pelotudez, taradez y subnormalidad, generalizando de manera totalmente abusiva. Las veces que dejé comentarios en los que, al contrario, hablaba de igualdad, de la necesidad de no ser esencialistas y de no generalizar, etc. etc., todxs, varones y mujeres, se abalanzaron sobre mí para tildarme de anti-hombres, de virago, de histérica resentida que necesitaba una buena cogida, y tantas otras cosas más.

O sea, una mujer que reclama los mismos derechos que los que tienen los varones es anti-hombres. Una mujer que considera que todos los hombres son pelotudos, no lo es.

¿Por qué?

Bueno, la respuesta es bastante evidente: yo cuestiono el orden patriarcal y los privilegios de los que gozan los varones en esta sociedad. Soy un peligro para su posición dominante. Las otras, en cambio, no cuestionan nada: se quejan, insultan, agreden, putean, pero a la hora de reclamar una paridad efectiva, se borran, dejando a los varones en su lugar de privilegio (eso sí: ellas gozan de los derechos adquiridos a fuerza de militancia, lucha y a veces sangre de las mujeres "histéricas", sin preguntarse nunca cómo y con qué sacrificios se obtuvieron esos derechos).

Es obvio que, en esta situación, muchos varones prefieren a las mujeres que dicen que todos los hombres son pelotudos, y no a las que dicen que varones y mujeres deberían ser iguales en derechos...

Quod erat demonstrandum.
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sábado, 3 de abril de 2010

La situación de las mujeres en Argentina

Para todxs aquellxs que dicen que hoy en día, la desigualdad de género ya no existe, que las mujeres han alcanzado los mismos derechos que los varones, y que se preguntan de qué se siguen quejando si lo tienen todo, aquí va un resumen de la situación, hecho por el diario Página/12, con estadísticas objetivas:


martes, 30 de marzo de 2010

Licencia de paternidad: una solución para menor discriminación laboral

Hoy en día en Argentina, los varones que tienen hijxs tienen derecho a dos (2) días de licencia por paternidad.

O sea: nace su bebé, y ni siquiera pueden esperar a que la mamá regrese a su casa luego del parto, que ya tienen que volver al trabajo.

Esto representa una doble discriminación: para los varones. Y para las mujeres.

¿Por qué?

Para los varones, es bastante obvio: se les niega el derecho a disfrutar de su nueva paternidad, a crear lazos con su bebé recién nacido (tiempo que la mamá sí tendrá), seguramente con la excusa de que ellos no pueden amamantar (lo cual, por cierto, es falso y además, si fuera por eso, entonces habría que acortar la licencia a las mujeres que no amamantan), a estar presente para la mamá, que luego de un parto, y más si es por cesárea, está agotadísima. El bebé se encariñará con la persona que más presente esté, es decir, la mamá. ¿Cuántos padres se quejan de que al regresar del trabajo, su bebé ni siquiera los reconoce y pide a gritos ser devueltos a los brazos de su mamá?

Además, es importante que lxs niñxs vean que su papá se dedica a su bebé de igual manera que su mamá. Esto es fundamental para dar el ejemplo de una pareja igualitaria y dedicada en la misma medida.

Ahora, ¿por qué digo que para las mujeres también es una discriminación?

Es muy simple. Imagínense ser empresarix. Imagínense tener que contratar a una persona, y tener que elegir entre un varón y una mujer, con iguales cualificaciones, igual experiencia, igual talento para ese trabajo. Sin dudas, cualquiera contrataría al varón. Porque la mujer, si está en edad de procrear, es fuente probable de problemas para la empresa: si queda embarazada, tiene derecho a 90 días de licencia. Un tiempo en que habrá que buscarle una persona para reemplazarla, en fin, un quilombo.

El varón, si tiene hijxs, y esto puede ocurrir más o menos en cualquier momento de su vida, porque su vida fértil es más larga, no representará ningún tipo de problemas: dos días de licencia, y a otra cosa mariposa.

Esto es una de las principales causas de discriminación laboral entre varones y mujeres.

Si los hombres, en caso de paternidad, tuvieran 30 días de licencia obligatorios, también empezaría a representar un problema para la empresa el hecho de que tengan hijxs. Y precisamente como su vida fértil es más larga, ya no habría tanta discriminación a la hora de contratar a una mujer. Treinta días empieza a ser un tiempo suficientemente molesto para la empresa.

¿Por qué digo que obligatorios? Porque es muy fácil que el o la jefa presione para que no se tome esos treinta días y regrese rápidamente a la empresa, donde seguramente habrá otras personas dispuestas a hacer el trabajo que él se negaría a hacer si se tomara toda la licencia. Y muchos, para hacer letra, o para no perjudicar la empresa, se negarán a tomarse esos 30 días. Por eso ese tiempo debería ser obligatorio.

Igualmente, para mí sólo sería un principio. Considero que la licencia por paternidad y maternidad debería ser absolutamente la misma. Está bien, el varón no tiene que reponerse del parto. ¿Pero por qué no pensar en darle una licencia después de la licencia de la madre, para que ella pueda retomar su trabajo sin tener que pensar en una guardería, y para que él pueda crear esos lazos tan importantes con su bebé?

Por todo eso es que, por ahora, estoy completamente en contra de aumentar los permisos maternales. Mientras no se haya alcanzado la igualdad, aumentar los permisos para las madres sólo reforzará la discriminación laboral entre varones y mujeres. Una vez alcanzada la igualdad, entonces sí se podrá pensar en alargarlos, tanto para las madres como para los padres. Porque se puede dar perfectamente que sea el padre el que decida dejar de trabajar un tiempo para ocuparse de sus hijxs, y no la madre. 

Sé que existe una tendencia del feminismo que opina que es una prioridad dar no sé cuántos años de licencia a las madres, y no a los padres. Yo no comparto esa postura. La compartiré a partir del momento en que se haya alcanzado la igualdad de permisos.

Como dicen en la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción, una asociación basada en España:
"El permiso de maternidad no es un descanso; es un periodo para cuidar al bebé. Las madres tienen derecho a disfrutarlo, pero también los hombres deben tener ese mismo derecho. Que los hombres se dediquen en la misma medida es fundamental para establecer la igualdad de roles en la pareja desde el primer momento de la llegada del bebé. Es importantísimo que los niños vean que los papás cuidan igual que las mamás.
Las mujeres dan a luz y tienen que recuperarse del parto, pero el hecho es que, entre unas cosas y otras, se dedican 16 semanas. Nada impide que los hombres se dediquen durante otras 16 semanas. El solo hecho de que desaparecieran del empleo durante el mismo tiempo ya sería importante, pero es que además, según demuestra la experiencia, la mayoría de los hombres cuidan a sus bebés durante los permisos. Una minoría no lo hace, pero eso no es ningún argumento para quitarle el derecho a los que lo utilizan debidamente.
Muchas otras reformas son necesarias para conseguir un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres sean personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad, pero otorgar a los hombres la igualdad de derechos para el cuidado es crucial. Mientras los permisos sigan siendo desiguales y/o conjuntos para madres y padres, mujeres y hombres continuarán siendo presionados por las empresas, por el entorno familiar y por el medio social para mantener la tradicional división de roles de género."

sábado, 27 de marzo de 2010

Lo otro

Ser mujer sigue siendo una característica aparte. El otro día, el diario La Nación titulaba: "Se fue el nº2 de Stornelli y lo reemplaza una mujer".

¿Se imaginan el mismo título al revés? "Se fue Mercedes Marcó del Pont y la reemplaza un hombre".

Tampoco se podría imaginar como título: "Un hombre se convierte en presidente de Costa Rica".

Sería impensable. ¿Por qué? Porque ser hombre no es una característica: es lo que se espera de las personas con cargos gerenciales o con cualquier tipo de responsabilidades o incluso en la vida cotidiana.

Lo normal es que sea un hombre. Lo masculino es lo genérico, lo general, lo que está por default.

Un ejemplo que cité en otra entrada: el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss un día escribió: "Todo el pueblo se fue al día siguiente en unas treinta pirogas, dejándonos solos con las mujeres y los niños en casas abandonadas".

"Todo el pueblo" debería referirse, lógicamente, a la totalidad de lxs habitantes del pueblo, varones y mujeres. Pero en realidad, con "todo el pueblo", Lévi-Strauss quería hablar únicamente de los varones adultos. Las mujeres y los niños no forman parte de "todo el pueblo": están aparte. Y lo peor es que la inmensa mayoría de la gente, al leer esa frase, entiende perfectamente que "todo el pueblo" son, en realidad, únicamente los varones. Nadie se pone a pensar: "¿Cómo? ¿No había dicho que todo el pueblo se había ido? ¿Qué hacen allí las mujeres?"

La mujer sigue siendo lo otro, el satélite, lo anecdótico, lo secundario. La feminista francesa Simone de Beauvoir lo explicó mejor que nadie (¡en 1949!) en El Segundo Sexo (título más que explícito): la mujer "se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es “lo otro”".

De hecho, para iniciarse al feminismo (luego han surgido textos mucho más modernos, por supuesto), recomiendo enfáticamente la lectura de El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir. Supongo que muchas mujeres dirán que se equivocó al demonizar la maternidad y mostrarla como una alienación para las mujeres, pero es que lo era (y lo sigue siendo en gran medida) a partir del momento en que se asignaba únicamente a la mujer el papel de criadora, relegándola a la esfera doméstica, mientras los hombres monopolizaban los lugares de poder.

Entonces, El Segundo Sexo son dos tomos largos (como mil páginas) y engorrosos, algo anticuados en su enfoque, pero que tienen conceptos que, a mi entender, siguen teniendo plena vigencia. Lamentablemente.

lunes, 22 de marzo de 2010

50.000

Es el número de visitas que mi blog ha recibido desde su nacimiento, hace casi dos años y medio. Sé que en comparación con otros blogs, que reciben esta cantidad de visitas por semana o incluso por día, no es nada, pero yo estoy más que satisfecha, sabiendo, por un lado, que el tema de mi blog no es para nada popular ni demagogo, y por el otro, que su crecimiento es exponencial (la mitad de las visitas fueron en los últimos seis meses).
El o la visitadora nº 50.000 se conectó desde Buenos Aires este domingo a las 21h04 y su servidor era Telecom, así que si alguien se reconoce, se hace acreedor-a de... ¡todo mi reconocimiento!

Quiero aprovechar la ocasión, justamente, para agradecer a todxs y cada unx de ustedes por leerme, dejar comentarios, y hacer que este espacio sea dinámico y plural.

Mi meta, desde el inicio, ha sido simplemente concientizar a la gente, abrirles los ojos sobre la realidad del sexismo en la vida cotidiana. Es un viaje sin retorno: quien se da cuenta de que vivimos en un mundo sexista no puede volver para atrás. A veces, a mí me gustaría volver a cerrar los ojos, Pero es imposible. El panorama no es muy lindo, pero cada cual puede, con su granito de arena, modificar las cosas en pos de la igualdad de género.

Esta es, en todo caso, mi loca esperanza.

PD: Si quieren dar un empujón más al blog, también pueden votar por él aquí y adherirse a la página en Facebook creada recientemente.

domingo, 21 de marzo de 2010

La bruja me sacó a mis hijos

Es una constante: cuando una pareja con hijxs se separa, la mujer termina siendo una bruja que se quedó con la casa y lxs hijxs, y el hombre un pobre infeliz a quien no le queda nada, y que critica el sistema judicial por darle la tenencia de lxs hijxs a la mujer.

Estoy de acuerdo en que ningún padre, ninguna madre, puede negar al otro progenitor el derecho a ver a sus hijxs, excepto en casos extremos de violencia o incesto.

Ahora. Mi pregunta es la siguiente: mientras estaban juntos, ¿quién se ocupó realmente de lxs hijxs? ¿Quién sacrificó parte de su carrera para ocuparse de ellxs? ¿Quién fue a buscarlxs al colegio cuando enfermaban, poniendo en juego su trabajo y la consideración que tiene de parte de sus superiores? ¿Quién fue a las mal llamadas reuniones de padres, porque allí sólo se ven madres? ¿Quién les cocinó, les planchó la ropa, les ayudó a hacer los deberes, pensó en ponerles crema solar en verano, en cambiarles las medias sucias, en sacarles ese moco que le está colgando, en darles comida equilibrada o en comprarle los útiles para el colegio?

Según todas las estadísticas, y salvo muy honrosas excepciones (que no niego, ojo, sólo que me parece que no son representativas), las madres dedican tres o cuatro veces más tiempo al cuidado de lxs hijxs que los padres.

Esos padres, ¿se esfuerzan por cambiar la sociedad, el mundo laboral y reclaman permisos de paternidad más largos iguales al de las madres? ¿Militan por tener el derecho a ausentarse del trabajo por motivos familiares sin que sean mal vistos por sus superiores? ¿Hacen algo para cambiar la situación actual y poder disfrutar de su paternidad sin ser penalizados en su empresa?

Como leí en el sitio Stopmachismo (Hombres contra la desigualdad de género), en un comunicado reciente en ocasión del Día del Padre en España:
"(...) Quien no ha compartido al 50% las tareas de cuidado durante el matrimonio, no puede pretender después la custodia compartida tras el divorcio, con desprecio del criterio de la madre y con total desvaloración del trabajo de cuidado desarrollado por ella durante años. La atención compartida es una obligación de los hombres antes de la separación y por eso mismo la custodia compartida no es un derecho de aquellos que no hayan asumido previamente la mitad de las tareas domésticas y de cuidado. Reivindicar la custodia compartida en esas circunstancias y hacer pasar a la madre por el calvario de un procedimiento judicial, nos parece simplemente un acto más de violencia de género (psicológica y económica). Por más que algunos padres divorciados se sientan víctimas de una privación injusta de sus hijos y de una lógica disminución de su nivel de vida, lo que es verdaderamente injusto es reivindicar, por resentimiento a causa de la separación (que el modelo masculino tradicional sigue considerando como una ofensa), un papel que no se haya desempeñado (aunque subjetivamente se piense que “se ha ayudado mucho”) con el fin consciente o inconsciente de poner palos en la rueda del trabajo educativo que realiza la madre para hacerle la vida aún más difícil. Y encima manipular el sentido de la igualdad pidiendo la custodia compartida en nombre de una pretendida igualdad".
Eso, para todxs lxs que me citan asociaciones de padres divorciados como APADESHI (Asociación de Padres Alejados de sus Hijos). Yo quiero ver cómo esos padres se desenvolvieron en su casa como pareja y como padres, para luego del divorcio reclamar como un derecho automático la tenencia compartida.

PD: Preciso que estoy total y absolutamente de acuerdo con la tenencia compartida y que en mi caso, obligaría más bien a mi ex pareja a que se ocupe de sus hijxs tanto como yo luego de la separación (así como no concebiría tener hijxs con alguien que no se ocupe al 50% de ellxs mientras estemos juntos). Hablo únicamente del caso de los padres que no se ocuparon de sus hijxs en un 50% real, y luego pretenden tener derecho automático a la tenencia compartida. Igualmente, no conozco muchos padres así. Conozco muchos que se quejan de que la tenencia fue otorgada a la madre, pero no muchos que hayan reclamado realmente ante el tribunal la tenencia compartida: saben muy bien que ocuparse de un hijx todos los días de la semana, y no solamente un fin de semana de cada dos, implica un trabajo, una dedicación y un compromiso que la mayoría de ellos no está dispuesta a dar, arguyendo que trabajan todo el día (como si la madre no lo hiciera). Entonces aceptan el fallo de la justicia con gusto, ni se les ocurre reclamar la tenencia compartida, que implicaría tener a sus hijxs una semana entera de cada dos, pero luego, hipócritamente, se quejan de lo injusto del sistema.